{"id":1884,"date":"2020-10-24T19:57:58","date_gmt":"2020-10-24T17:57:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/?p=1884"},"modified":"2020-10-24T20:50:03","modified_gmt":"2020-10-24T18:50:03","slug":"necesidad-de-retorno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/2020\/10\/24\/necesidad-de-retorno\/","title":{"rendered":"Retornando a Bach"},"content":{"rendered":"<p>Hay partituras que encierran un halo de misterio capaz de expandirse con el paso del tiempo. Imaginemos una iglesia canadiense donde tiene lugar el funeral de un pianista virtuoso y exc\u00e9ntrico que, en vida, interpret\u00f3 y grab\u00f3 el corpus para teclado del compositor m\u00e1s grande del barroco.<\/p>\n<p>De repente, se oye una m\u00fasica en los altavoces del templo. Es el Aria con el que comienzan las <em><strong>Variaciones Goldberg<\/strong><\/em> de <strong>Johan Sebastian Bach<\/strong>, la obra que m\u00e1s fama otorg\u00f3 al int\u00e9rprete y de la hizo dos grabaciones antol\u00f3gicas separadas por veintis\u00e9is a\u00f1os, tan cuidadas y tan distintas que sus m\u00e1s fervientes seguidores son capaces de reconocer separadamente.<\/p>\n<p>La emoci\u00f3n que genera la melod\u00eda de <strong>Bach<\/strong> recorre cada bancada de la Iglesia Anglicana de San Pablo de Toronto. El p\u00fablico recibe at\u00f3nito una versi\u00f3n de las <em><strong>Variaciones Goldberg<\/strong><\/em> que jam\u00e1s escuch\u00f3. Algunos se preguntaban si era el propio difunto el que les hablaba al teclado. Finalmente, todo qued\u00f3 aclarado, era una versi\u00f3n de la obra que se hab\u00eda grabado semanas antes y que todav\u00eda no se hab\u00eda distribuido comercialmente.<\/p>\n<p>Otro misterio de la obra del compositor alem\u00e1n es su t\u00edtulo. Johann Gottlieb Goldberg era un joven compositor y clavecinista de diecisiete a\u00f1os que trabajaba para Karl von Keyserling, embajador ruso en la corte de Dresde y que padec\u00eda un intenso insomnio que lo desesperaba. El diplom\u00e1tico contact\u00f3 con Bach para que le escribiera una m\u00fasica que pudiese aliviar sus penalidades nocturnas. El compositor se puso manos a la obra y en 1741 public\u00f3 el <em><strong>Libro para piano n\u00famero 4<\/strong><\/em> titulado <em><strong>Aria con diversas variaciones<\/strong><\/em>. Es muy extra\u00f1o que una obra con tanta dificultad t\u00e9cnica fuese escrita para un joven e inmaduro pianista al servicio de un exigente mel\u00f3mano.<\/p>\n<p>Esta c\u00e9lebre obra\u00a0para un clave de dos teclados constan de una bella y aparentemente sencilla aria seguida de treinta variaciones. La obra finaliza con la repetici\u00f3n del aria inicial que ya no nos parece la misma tras el estructurado camino por donde nos lleva su autor.<\/p>\n<p>Efectivamente, la personalidad y la inventiva de <strong>Bach<\/strong> transita por todos los estilos de su \u00e9poca como el aria italiana, la overtura francesa, la balada medieval y un complejo quodlibet contrapunt\u00edstico propio de las reuniones musicales en familia y que podemos traducir como <em>\u201ctoca como te apetezca\u201d<\/em>.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Es curioso que el aria con la que abre la obra es, en s\u00ed misma, una serie de variaciones ocultas bajo un manto mel\u00f3dico que conmociona al oyente atento. A partir de entonces, comienza nuestra andadura por las treinta variaciones que est\u00e1n escritas en diversos tipos de compases, a varias voces (entre 2 y 4) y para uno o dos teclados. Cada parte de la obra que es m\u00faltiplo de tres est\u00e1 escrita en forma de canon y, si las analizamos con detalle, entramos en la magia del simbolismo de <strong>Bach<\/strong> que est\u00e1 fuera de esta publicaci\u00f3n y que ha generado graves trastornos en alg\u00fan que otro malogrado cerebro.<\/p>\n<p>Las <em><strong>Variaciones Goldberg<\/strong><\/em> fueron rescatadas por el pianista canadiense <strong>Glenn Hebert Gould<\/strong> que las grab\u00f3 por primera vez en 1955. Obra de culto hasta nuestros d\u00edas, ha sido despertado la creatividad de m\u00fasicos, pintores, escritores, core\u00f3grafos, directores de cine y de escena, entre otros. La m\u00fasica, cuando es arte, necesita volver a nosotros para que podamos captar su esencia. Esta partitura de <strong>Bach<\/strong> incide en nuestra naturaleza humana con tanta fuerza que deseamos que siga volviendo a nosotros.<\/p>\n<p>Posiblemente, <strong>Glenn Gould<\/strong> sinti\u00f3 esa misma necesidad un a\u00f1o antes de morir y por ello abord\u00f3 la segunda grabaci\u00f3n de las <em><strong>Variaciones Goldberg<\/strong><\/em>. \u00c9l era un pianista muy reconocido por su maestr\u00eda en la obra para teclado de <strong>Bach<\/strong>, pero para alcanzar la inmortalidad volvi\u00f3 al teclado para reafirmar su destino mortal. La edici\u00f3n de 1982 fue premiada con un Grammy y de ella se vendieron m\u00e1s de dos millones de discos.<\/p>\n<p>La pregunta m\u00e1s enigm\u00e1tica se la dejo al lector: <strong>Bach<\/strong> o <strong>Gould<\/strong>: \u00bfA qui\u00e9n pertenecen las <em><strong>Variaciones Goldberg<\/strong><\/em>?<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Gv94m_S3QDo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay partituras que encierran un halo de misterio capaz de expandirse con el paso del tiempo. 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