{"id":1928,"date":"2021-01-29T20:32:14","date_gmt":"2021-01-29T19:32:14","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/?p=1928"},"modified":"2021-01-29T20:32:14","modified_gmt":"2021-01-29T19:32:14","slug":"corazones-contemplativos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/musicainesperada\/2021\/01\/29\/corazones-contemplativos\/","title":{"rendered":"Corazones contemplativos"},"content":{"rendered":"<p>En los momentos radiantes de la vida somos capaces de ofrecer de forma natural lo mejor de nosotros mismos. Seguramente esto es lo que le ocurri\u00f3 al compositor austriaco <strong>Anton Bruckner<\/strong> (1824-1896) bajo el estado de euforia que sigui\u00f3 al exitoso estreno de la <em><strong>Quinta Sinfon\u00eda<\/strong><\/em>, mientras estaba preparando su siguiente gran composici\u00f3n.<\/p>\n<p>El maestro de Ansfelden dedic\u00f3 dos a\u00f1os a la creaci\u00f3n de la <em><strong>Sexta Sinfon\u00eda en La mayor<\/strong> <\/em>(1879-1881), una de sus catedrales sonoras en las que enlaz\u00f3 lo tel\u00farico con lo celestial y lo humano con lo espiritual. El mismo compositor bautiz\u00f3 esta obra con el t\u00edtulo <em><strong>Die Keckste<\/strong><\/em> (La descarada), aunque como comprobar\u00e1 el lector, su frescura alcanza los planos m\u00e1s sublimes del arte.<\/p>\n<p>Philip Bardford defini\u00f3 la <em><strong>Sexta<\/strong><\/em> de <strong>Bruckner<\/strong> como <em>&#8220;la sinfon\u00eda de un fil\u00f3sofo&#8221;<\/em> dada la madurez de su escritura y la belleza formal contenida en sus pentagramas. Este compositor tan agradecido a Dios no necesit\u00f3 revisar la obra \u00a0(a diferencia de otras sinfon\u00edas) que nunca escuchar\u00eda completa en vida, ya que no fue estrenada hasta febrero de 1899 en Viena y bajo la batuta de Mahler.<\/p>\n<p>Hoy les invito a escuchar el <em>Adagio<\/em> de la <em><strong>Sexta Sinfon\u00eda<\/strong><\/em> de <strong>Bruckner<\/strong>\u00a0con la anotaci\u00f3n <em>Sehr feierlich<\/em> (muy solemne) escrito en la tonalidad de Fa mayor, en un comp\u00e1s de 4\/4 y con el ortodoxo esquema de la cl\u00e1sica forma de sonata. Estoy seguro que les cautivar\u00e1 este lento movimiento cuyo halo de misterio es logrado por el maestro a trav\u00e9s de elaborados cambios de armon\u00eda.<\/p>\n<p>El primer tema del <em>Adagio<\/em> es una anhelante canci\u00f3n de amor que surge de los primeros violines en <em>piano<\/em>\u00a0y que tiene una inmediata respuesta en el quejumbroso y melanc\u00f3lico lamento del oboe (0:36) que delinea \u00a0el clima del resto del movimiento.<\/p>\n<p>Tras una transici\u00f3n que modula a la tonalidad de Mi mayor a cargo de las trompas y de los instrumentos de madera (2:50), aparece el segundo tema que podr\u00edamos definir como una tranquila melod\u00eda de amor por parte de los primeros violines sustentada con el contracanto de los violonchelos (3:02).<\/p>\n<p>Los violines principales vuelven a ser protagonistas al introducir el sombr\u00edo y triste tercer tema de violonchelos y contrabajos. Se trata de una marcha f\u00fanebre que transita entre las tonalidades de Do menor y La bemol mayor y que nos recuerda a la frase inicial del oboe, todo muy en la l\u00ednea de lo que ser\u00e1 la m\u00fasica de Mahler.<\/p>\n<p>Tras un breve desarrollo, se vuelven a exponer todos los temas siguiendo la forma cl\u00e1sica. Es muy interesante la coda final que genera una atm\u00f3sfera de paz y completa serenidad.<\/p>\n<p>La audici\u00f3n que les propongo es la de <strong>Sergei Celibidache<\/strong> con la <em><strong>Filarm\u00f3nica de Munich<\/strong><\/em>, una experiencia emocional \u00fanica para los corazones m\u00e1s contemplativos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/MkdP3zlufCM?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los momentos radiantes de la vida somos capaces de ofrecer de forma natural lo mejor de nosotros mismos. 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