{"id":1015,"date":"2016-11-27T08:00:27","date_gmt":"2016-11-27T07:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/primeraplana\/?p=1015"},"modified":"2016-11-27T08:00:27","modified_gmt":"2016-11-27T07:00:27","slug":"posverdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/primeraplana\/2016\/11\/27\/posverdad\/","title":{"rendered":"&#039;Posverdad&#039;"},"content":{"rendered":"<p>Hace 29 a\u00f1os no exist\u00edan los tel\u00e9fonos m\u00f3viles ni sab\u00edamos qu\u00e9 era internet. Solo emit\u00eda TVE y en las redacciones de los peri\u00f3dicos todav\u00eda pod\u00edan encontrarse viejas m\u00e1quinas de escribir que los m\u00e1s veteranos, como si fueran chalecos salvavidas, renunciaban a tirar porque los rudimentarios ordenadores se colgaban cada dos por tres. Algunos, como los redactores de sucesos, ni siquiera usaban grabadoras de casete. Si te dedicabas a cubrir sucesos en el Madrid de finales de los 80, donde el tecnicolor de la Movida se fundi\u00f3 en negro con los estragos de la hero\u00edna y la delincuencia, era desaconsejable sacarla en los lugares que deb\u00edas frecuentar. En su lugar, boli, libreta y memoria para las citas textuales. Me bastaron los primeros d\u00edas de trabajo en la secci\u00f3n de Sucesos de ABC para interiorizar la esencia de un oficio que aprend\u00ed con aquellos dinosaurios del periodismo que nos lanzaban a la calle a por historias y noticias con un \u00fanico consejo: \u00abB\u00fascate la vida, pero vuelve con algo\u00bb. Lo fundamental que s\u00e9 de mi trabajo, lo que soy, es producto de aquellos d\u00edas. <\/p>\n<p>     Recuerdo especialmente el 5 de noviembre de 1987. La noche anterior, un taxista y una prostituta fueron asesinados de sendos disparos en la cabeza. En distintos puntos de la ciudad y a diferentes horas. Localic\u00e9 al padre de la joven en el Anat\u00f3mico Forense. Era un trabajador que emigr\u00f3 al cintur\u00f3n urbano de Madrid. Estaba destrozado. No solo por la muerte de su hija. Tambi\u00e9n porque se enter\u00f3, como sus vecinos y amigos, de que se dedicaba a la prostituci\u00f3n en la lujosa zona de Capit\u00e1n Haya, empujada por la adicci\u00f3n a las drogas. Y todo porque una radio dio el nombre completo de la joven, en lugar de sus iniciales. Horas antes, en la escalera del edificio donde viv\u00eda el taxista, una de sus hijas me relat\u00f3 que su padre conduc\u00eda sin seguro y que ya le hab\u00edan atracado cerca de diez veces en los \u00faltimos meses.<\/p>\n<p>     Ambas conversaciones me hicieron perder el temor para siempre a cualquier otra que me deparase el futuro. Ninguna podr\u00eda ser tan amarga y complicada emocionalmente como aquellas. Asum\u00ed que para acercarse a la verdad hay que profundizar en los hechos porque la esencia del periodismo no consiste en solemnizar lo obvio, sino justo en lo contrario, a trav\u00e9s de un proceso de investigaci\u00f3n y de rigurosa verificaci\u00f3n de la informaci\u00f3n obtenida. Y para ello hay que estar dispuesto a pasar por situaciones dif\u00edciles, como la que viv\u00ed a\u00f1os despu\u00e9s junto a mis compa\u00f1eros por no secundar la \u2018teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n\u2019 del 11M. En aquellos primeros tiempos interioric\u00e9 que el cumplimiento con el derecho a la informaci\u00f3n de los ciudadanos es ineludible y, a la vez, \u00e9ticamente posible sin pisotear la dignidad de las personas y causar un da\u00f1o gratuito a los dem\u00e1s, como hizo aquella emisora. Los hechos son sagrados, pero eso no implica neutralidad. No cabe la equidistancia moral con las v\u00edctimas y sus verdugos en el tratamiento informativo de cualquier tipo de  violencia. Elaborar informaci\u00f3n veraz, como exige la Constituci\u00f3n, es la primera, pero no la \u00fanica, responsabilidad p\u00fablica del periodista en un mundo donde la banalizaci\u00f3n de la verdad cotiza al alza. Resulta escalofriante para las sociedades democr\u00e1ticas que el Diccionario de Oxford haya elegido como palabra del a\u00f1o \u2018Posverdad\u2019, un t\u00e9rmino usado para \u00abdenotar circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica que los llamamientos a la emoci\u00f3n y a la creencia personal\u00bb.<\/p>\n<p>     El \u00e9xito del \u2018Brexit\u2019 se ciment\u00f3 en buena parte en las mentiras que, una vez ganado el refer\u00e9ndum, confesaron sus promotores. En la campa\u00f1a electoral de EE UU, la primera seguida masivamente por las redes sociales, se ha generado un intenso debate sobre el auge de las webs de noticias falsas y su difusi\u00f3n por Facebook. Tres meses antes de las elecciones, la informaci\u00f3n m\u00e1s le\u00edda a trav\u00e9s de Facebook alud\u00eda al apoyo del Papa a Donald Trump, una informaci\u00f3n falsa que enganch\u00f3 a 960.000 lectores, cien mil m\u00e1s que la historia con mayor repercusi\u00f3n elaborada por el Washington Post en la campa\u00f1a. Facebook, que como Google no elabora contenidos informativos pero se beneficia econ\u00f3micamente de los producidos por terceros, se ha visto obligado a anunciar que intentar\u00e1 extremar sus controles sobre las noticias falsas. Una tarea complicada para un gigante que hasta ahora no se ha visto impelido a asumir ninguna responsabilidad p\u00fablica o jur\u00eddica, como la que pesa, afortunadamente, sobre los medios tradicionales respecto a lo que difunden en sus distintos soportes.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica posverdad se ha instaurado tambi\u00e9n en nuestro pa\u00eds. En el momento populista que vive el mundo se ha erigido en una eficaz herramienta a la que recurren dirigentes de todo el espectro ideol\u00f3gico. Es cierto que los pol\u00edticos no tienen la obligaci\u00f3n legal de decir la verdad, pero algunos han hecho de las mentiras y las medio verdades su modus vivendi. El espect\u00e1culo de la deshumanizaci\u00f3n de la pol\u00edtica (no hay palabras para el gesto de Podemos con el minuto de silencio de Barber\u00e1) est\u00e1 a la altura del espect\u00e1culo de la informaci\u00f3n pol\u00edtica al que se han apuntado varias cadenas de TV porque es barato, genera audiencia e ingresos publicitarios. Que luego venga el popular Rafael Hernando con el cuento de que apartaron a Barber\u00e1 para protegerla de las \u00abhienas\u00bb de los medios ya es el summum del cinismo, sabiendo que lo que se proteg\u00eda, en realidad, eran las expectativas de gobierno del PP con el apoyo de Ciudadanos.<\/p>\n<p>En \u2018La Verdad\u2019, que defiende el cumplimiento de la legalidad sin excepciones, hemos sostenido que los pol\u00edticos imputados\/investigados por delitos no deber\u00edan ir en las listas electorales. Y que lo m\u00e1s juicioso es que los cargos electos que resulten imputados renuncien en el momento de la apertura de juicio oral. Salvo que se trate de un delito flagrante o se da\u00f1e a las instituciones porque en paralelo a las responsabilidades penales est\u00e1n las pol\u00edticas, aquellas que nos afectan a todos. PP y Ciudadanos firmaron voluntariamente un acuerdo m\u00e1s exigente (dimisi\u00f3n en el momento de imputaci\u00f3n por corrupci\u00f3n) al que puede verse encarado Pedro Antonio S\u00e1nchez si, como todo parece indicar, una juez pide al TSJ que lo investigue por el \u2018caso Auditorio\u2019. El presidente se enfrenta a un grave problema que este diario, como es su obligaci\u00f3n, ni ha escondido ni esconder\u00e1 a sus lectores. Igual que hacemos con sus aciertos. En lo personal le deseo la mejor de las suertes, pero como director de \u2018La Verdad\u2019 mi responsabilidad ser\u00e1 exigirle, sin menoscabo de su presunci\u00f3n de inocencia, todas las explicaciones p\u00fablicas que hasta ahora no ha ofrecido, confrontando sus palabras y compromisos con los hechos. Eso es lo que aprend\u00ed y da sentido a treinta a\u00f1os volcado con una profesi\u00f3n. Siete de ellos en un peri\u00f3dico llamado \u2018La Verdad\u2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 29 a\u00f1os no exist\u00edan los tel\u00e9fonos m\u00f3viles ni sab\u00edamos qu\u00e9 era internet. Solo emit\u00eda TVE y en las redacciones de los peri\u00f3dicos todav\u00eda pod\u00edan encontrarse viejas m\u00e1quinas de escribir que los m\u00e1s veteranos, como si fueran chalecos salvavidas, renunciaban a tirar porque los rudimentarios ordenadores se colgaban cada dos por tres. 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