{"id":1145,"date":"2018-03-11T07:17:04","date_gmt":"2018-03-11T06:17:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/primeraplana\/?p=1145"},"modified":"2018-03-11T08:06:02","modified_gmt":"2018-03-11T07:06:02","slug":"nada-puede-seguir-igual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/primeraplana\/2018\/03\/11\/nada-puede-seguir-igual\/","title":{"rendered":"Nada puede seguir igual"},"content":{"rendered":"<p><strong>Los partidos est\u00e1n obligados a escuchar el hist\u00f3rico y transversal clamor de millones de mujeres. Pero no solo ellos. El 8-M fue una interpelaci\u00f3n directa a cada hombre, empresa, instituci\u00f3n y organizaci\u00f3n social del pa\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>Han pasado 41 a\u00f1os desde que un centenar de mujeres reivindicaron sus derechos por primera vez durante la Transici\u00f3n democr\u00e1tica en un 8-M. La concentraci\u00f3n tuvo lugar en el Pozo del T\u00edo Raimundo, la barriada obrera de Vallecas que pocos a\u00f1os despu\u00e9s dejar\u00eda de ser una de las mayores bolsas de chabolismo de Europa. Al cabo de un lustro, las manifestaciones convocadas por los movimientos feministas crecieron en asistencia, aunque no superaban, en la mejor de las estimaciones, las diez mil participantes en la ciudad m\u00e1s poblada de Espa\u00f1a. Protestas que casi siempre discurr\u00edan desde la estaci\u00f3n de metro de Estrecho, en la popular calle de Bravo Murillo, hasta la plaza de Cuatro Caminos. A esas movilizaciones de mediados de los 80 acud\u00edan hist\u00f3ricas activistas, como Justa Montero, Consuelo Abril o Empar Pineda, pero apenas se ve\u00edan pol\u00edticos. Tampoco de izquierdas. A veces ni siquiera acud\u00edan los dirigentes de los sindicatos que, en ocasiones, coorganizaban esas protestas. En aquellos tiempos, me dicen, se contaban solo por decenas quienes acud\u00edan a la llamada del 8-M hasta la plaza murciana de Santo Domingo. Pero este \u00faltimo D\u00eda Internacional de la Mujer ha sido otro cantar. Cientos de miles de mujeres pararon, hicieron huelga o se manifestaron en las principales arterias de todas las grandes ciudades para reivindicar su protagonismo y protestar contra la violencia machista, la brecha salarial o los techos de cristal. Fue una hist\u00f3rica movilizaci\u00f3n, ideol\u00f3gicamente transversal, que desbord\u00f3 todas las expectativas, aunque semanas antes hab\u00eda indicios de que en este 8-M algo grande pod\u00eda suceder. El malestar de las mujeres se palpaba en la calle y lo reflejaban los sondeos de opini\u00f3n. Con la violencia de g\u00e9nero sin signos de remisi\u00f3n y la precariedad laboral ceb\u00e1ndose especialmente en ellas, las mujeres acumulaban sobradas razones para la protesta. Los sindicatos UGT y CC OO, tan ausentes en los \u00faltimos a\u00f1os, mostraron la sensibilidad oportuna, aunque fueron las organizaciones feministas y otros colectivos afectados, como las periodistas, quienes catapultaron la convocatoria hasta su deslumbrante magnitud.<br \/>\nLas discrepancias sobre el alcance de la movilizaci\u00f3n, entre quienes abogaban por un paro de dos horas o una huelga en toda regla, tuvieron un ep\u00edlogo marginal cuando, entrada la noche, cientos de miles de mujeres tomaron las calles hasta formar un gigantesco caudal unitario en favor de sus derechos. Transversal pero monol\u00edtico en la exigente reivindicaci\u00f3n. Ni los m\u00e1s optimistas daban cr\u00e9dito ante tama\u00f1a movilizaci\u00f3n. La masiva marcha por la Gran V\u00eda de Murcia fue impresionante. Toda una interpelaci\u00f3n directa a cada hombre de esta Regi\u00f3n, que ni debe ni puede caer en saco roto. Se avecinan, afortunadamente, malos tiempos para los \u2018machos alfa\u2019, \u2018sietemachos\u2019 y dem\u00e1s \u2018fauna\u2019 machista, que, admit\u00e1moslo, es amplia y diversa en sus distintas intensidades dado que muchos, si no pr\u00e1cticamente todos los hombres, crecimos en tiempos donde no existi\u00f3 m\u00e1s educaci\u00f3n en igualdad que la recibida en cada casa.<br \/>\nEl clamor del 8-M alcanza tambi\u00e9n de lleno a todos los partidos pol\u00edticos. Y en especial al Gobierno de Rajoy, que no vio venir esta marea de mujeres de toda sensibilidad pol\u00edtica hasta el \u00faltimo instante, como ya ocurri\u00f3 con las protestas de los pensionistas, despu\u00e9s de tildar de \u2018elitista\u2019 e \u2018insolidaria\u2019 la convocatoria de una huelga feminista, pensando que se trataba solo de una movilizaci\u00f3n ideada por la izquierda para instrumentarla pol\u00edticamente. Superado el desconcierto, Rajoy deber\u00e1 reaccionar ante este irrefrenable movimiento social como corresponde al presidente del Gobierno. No basta con asumir las reivindicaciones gen\u00e9ricas expresadas el 8-M o exhibir lo hecho en esta materia, que sin duda algo hay, pero dista mucho de lo reclamado. Porque el mensaje principal de esa jornada fue que el ritmo exigido hacia la igualdad real debe ser mucho m\u00e1s veloz del imaginado hasta ahora por todos. Una conclusi\u00f3n que es extensible para el conjunto de las instituciones, organizaciones sociales y empresas de todo el pa\u00eds. Nada puede seguir igual. Las formaciones pol\u00edticas e instituciones m\u00e1s refractarias a estas demandas de la mitad de la poblaci\u00f3n se equivocan si piensan que estamos ante un fen\u00f3meno pasajero, un desahogo colectivo que se diluir\u00e1 hasta el pr\u00f3ximo 8-M. Pronto la ciudadan\u00eda empezar\u00e1 a pedir cuentas por los retrasos en la puesta en marcha de algunos avances conseguidos. No tiene un pase, por ejemplo, que buena parte de las medidas consensuadas en el Pacto de Estado contra la Violencia de G\u00e9nero no puedan aplicarse porque no se han librado ya los 200 millones de euros comprometidos. Bloqueada por la situaci\u00f3n de ingobernabilidad en Catalu\u00f1a, la consiguiente falta de apoyos para aprobar los Presupuestos y las distintas estrategias partidistas para las elecciones de 2019, la agenda pol\u00edtica se aleja vertiginosamente de la agenda social, que discurre por derroteros muy distintos de lo que preocupa y urge en las alturas. A la vista est\u00e1 que las reivindicaciones del 8-M no admiten m\u00e1s esperas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los partidos est\u00e1n obligados a escuchar el hist\u00f3rico y transversal clamor de millones de mujeres. Pero no solo ellos. 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