{"id":1167,"date":"2018-05-06T14:35:12","date_gmt":"2018-05-06T12:35:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/primeraplana\/?p=1167"},"modified":"2018-05-06T14:35:12","modified_gmt":"2018-05-06T12:35:12","slug":"siempre-con-las-victimas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/primeraplana\/2018\/05\/06\/siempre-con-las-victimas\/","title":{"rendered":"Siempre con las v\u00edctimas"},"content":{"rendered":"<div class=\"voc-center-div\">\n<h2 class=\"voc-opinion\">La deuda moral con las familias destrozadas por ETA nos alcanza a todos. No solo debemos darles el protagonismo que merecen. Tenemos la obligaci\u00f3n de impedir que caiga en el olvido el verdadero rostro de lo que fue la banda terrorista<\/h2>\n<\/div>\n<div class=\"voc-author-timesocial voc-author-timesocial--100vw\">\n<p>He contemplado de cerca el horror de los cuerpos de dos militares acribillados en la plaza de Atocha; he visto reflejado el ambiente opresivo que palp\u00e9 hace a\u00f1os en Cestona descrito magistralmente por Fernando Aramburu en su novela &#8216;Patria&#8217;; he conocido de cerca la dignidad de las v\u00edctimas del terrorismo; he mirado durante algunos a\u00f1os los bajos de mi coche antes de ir a trabajar; he asistido recientemente a un recuerdo emocionado de nuestro compa\u00f1ero asesinado, el director financiero del &#8216;Diario Vasco&#8217;, Santiago Oleaga; s\u00e9 por algunos de mis colegas que, pese al cese de los asesinatos desde hace unos a\u00f1os, todav\u00eda hay quien mantiene su buz\u00f3n sin nombre en el portal de casa, despu\u00e9s de haber sido abiertamente se\u00f1alado por el colectivo proetarra y sus \u00f3rganos de propaganda&#8230; Pero todo eso no es nada comparado con lo visto y lo sufrido por miles de v\u00edctimas del terrorismo en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 850 asesinados, 2.600 heridos, 10.000 extorsionados y miles de amenazados son el dantesco balance de sesenta a\u00f1os de violencia etarra. Detr\u00e1s de cada cifra hay una v\u00edctima y una familia rota por el dolor. Ahora, los supervivientes asisten a la disoluci\u00f3n definitiva de ETA. Un adi\u00f3s que llega demasiado tarde y repleto de tintes crueles, como cab\u00eda esperar de un grupo de pistoleros asesinos. Sin una sola menci\u00f3n a quienes fueron sus v\u00edctimas. Sin un \u00e1pice de contrici\u00f3n. Un ep\u00edlogo vergonzante que no surge del arrepentimiento sino como pura estrategia para enmascarar su fracaso y huir de las terribles responsabilidades contra\u00eddas. Solo es la pura constataci\u00f3n de su derrota a manos del Estado de derecho. Un trampantojo trenzado con apoyos internacionales para lograr las m\u00e1ximas cotas de impunidad. Una claudicaci\u00f3n, forzada por la eficaz actuaci\u00f3n de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y de la Justicia, que en ning\u00fan caso pone punto final a todo el da\u00f1o infligido a lo largo de seis d\u00e9cadas. Las heridas son irreparables y ETA no contribuye a mitigarlas con esta despedida por entregas, sin arrepentimiento ni reconocimiento del dolor causado, que trata de justificar lo injustificable de manera artera.\u200a Ha hecho moral y pol\u00edticamente lo correcto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuando afirma que \u00abno hubo ni habr\u00e1 impunidad. Los cr\u00edmenes seguir\u00e1n investig\u00e1ndose y juzg\u00e1ndose y las condenas seguir\u00e1n cumpli\u00e9ndose\u00bb. En efecto, los espa\u00f1oles nada les debemos a los terroristas ni nada les tenemos que agradecer.<\/p>\n<p>Es innegable que la desaparici\u00f3n definitiva de la banda terrorista es una noticia positiva, pero no debe llevar a enga\u00f1o porque con su esperada disoluci\u00f3n solo busca r\u00e9ditos en t\u00e9rminos de beneficios penitenciarios, judiciales e incluso sociales en el Pa\u00eds Vasco. Ni han entregado todo su arsenal oculto a las fuerzas de seguridad ni han mostrado intenci\u00f3n de colaborar con la Justicia para esclarecer m\u00e1s de 350 atentados perpetrados. La \u00fanica deuda de las instituciones democr\u00e1ticas es con las v\u00edctimas, que deben estar en el centro de la respuesta pol\u00edtica y social, ahora y siempre. Por ese motivo, la desaparici\u00f3n formal de ETA en ning\u00fan caso puede suspender o relajar la actuaci\u00f3n del Estado de derecho respecto a aquellos activistas que fueran responsables de atentados contra la vida o la integridad de personas se\u00f1aladas como objetivo de la banda. La disoluci\u00f3n no puede acabar siendo un subterfugio para que nadie se haga cargo del pasado inmediato de tanta ignominia.<\/p>\n<p>Esa responsabilidad para con las v\u00edctimas tambi\u00e9n alcanza a los medios de comunicaci\u00f3n y a sus profesionales. No solo dando voz y prioridad a quienes han sufrido una lacra en la que no caben las equidistancias. Tambi\u00e9n contribuyendo a que la memoria de lo que fue el cruel terrorismo de ETA no caiga en el olvido y analizando cu\u00e1les son sus verdaderas intenciones en el presente. Se lo debemos a todas las v\u00edctimas y a los m\u00e1s j\u00f3venes, que por fortuna no han conocido el verdadero rostro de la serpiente. Por eso, cuando la banda habla del fin de un \u00abciclo hist\u00f3rico\u00bb, debemos denunciar que pretende en realidad legitimar todo el horror causado y lavar su imagen de cara a las generaciones futuras. Toda esa escenificaci\u00f3n desplegada en Francia, todo este ritual por entregas de su desaparici\u00f3n, obedece, como dijimos en nuestros editoriales de esta semana, a la pretensi\u00f3n de homologarse para consumo interno con otros &#8216;procesos de paz&#8217; y de simular el reconocimiento internacional de su decisi\u00f3n, de tal forma que su clamorosa derrota pudiera aparecer como el suced\u00e1neo de una paz concedida por el terror. Pero ETA dej\u00f3 de matar porque sencillamente ya no pod\u00eda hacerlo. Todo lo dem\u00e1s son relatos alternativos fabricados para digerir su monumental fracaso y salir de alguna forma indemne de su trayectoria criminal. El argumentario exhibido estos d\u00edas por la banda terrorista, en t\u00e9rminos tan hirientes y humillantes para las v\u00edctimas, evidencian el deseo de Arnaldo Otegi y los suyos de perpetuar su ideario totalitario y legitimar la violencia ejercida apelando, ignominiosamente, a las condiciones hist\u00f3ricas de cada momento. La simb\u00f3lica presencia del PNV en el acto celebrado en la localidad francesa de Cambo presagia que el nacionalismo proetarra no va a estar completamente solo en ese proceso de justificaci\u00f3n hist\u00f3rica. Mal asunto en estos tiempos de posverdad que facilitan la propagaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de las mentiras.<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas de esta edici\u00f3n dominical de &#8216;La Verdad&#8217; hemos querido poner hoy todo el foco en las v\u00edctimas, tanto las que viven en nuestra Regi\u00f3n como en otros puntos de Espa\u00f1a. Silenciadas y marginadas durante los llamados &#8216;a\u00f1os de plomo&#8217;, no pueden quedar fuera ni del debate p\u00fablico ni del relato imprescindible de estos sesenta a\u00f1os de locura homicida. \u00abNo nos merecemos este final\u00bb, dicen las familias murcianas destrozadas por ETA. Desde luego que no.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La deuda moral con las familias destrozadas por ETA nos alcanza a todos. No solo debemos darles el protagonismo que merecen. 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