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	<title>Querido millennialSin categoría &#8211; Querido millennial</title>
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		<title>Pilares que se derrumban</title>
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		<pubDate>Mon, 22 May 2017 06:47:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrea Tovar</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Repartimos el peso de la vida en pilares. Un gato, el gimnasio, la abuela, el trabajo como repartidor de pizzas. Cualquier cosa. Tantos pilares como sea necesario. Cada pilar te ancla al suelo y te da una base firme para crecer hacia el cielo. Sujeta tu espacio y lo acota. Son los perímetros de la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_38" style="width: 510px" class="wp-caption alignright"><a href="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/f-o-r-e-v-e-r1.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-38" class="alignright size-full wp-image-39" title="f--o--r--e--v--e--r" src="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/f-o-r-e-v-e-r1.png" alt="" width="500" height="500" srcset="https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/f-o-r-e-v-e-r1.png 500w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/f-o-r-e-v-e-r1-150x150.png 150w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/f-o-r-e-v-e-r1-300x300.png 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><p id="caption-attachment-38" class="wp-caption-text">Vía Tumblr (posted by @f&#8211;o&#8211;r&#8211;e&#8211;v&#8211;e&#8211;r)</p></div>
<p>Repartimos el peso de la vida en pilares. Un gato, el gimnasio, la abuela, el trabajo como repartidor de pizzas. Cualquier cosa. Tantos pilares como sea necesario. Cada pilar te ancla al suelo y te da una base firme para crecer hacia el cielo. Sujeta tu espacio y lo acota. Son los perímetros de la zona de confort, si eso existe. El problema viene cuando hay pocos pilares, o solo uno. Si flaquea, se te cae la casa encima.</p>
<p>Si puedo darte un consejo es este: enamórate de ti mismo y ten tantos pilares como puedas. No los menosprecies ni construyas al tuntún. No radiques parte de tu ser en lugares erróneos. No te equivoques. Es cuestión de vida o muerte. De vida plena o muerte por aplastamiento.<span id="more-37"></span></p>
<p>Cuando tienes solo un pilar delegas todo el peso a otra entidad diferente, aunque la sientas propia. Si ese pilar falla el paisaje se vuelve hostil. Se llena de escombros y de miembros amputados. Una persona sin espacio propio no es una persona. Es un ser devastado y necesitado, desesperado. Si tienes solo un pilar y te falla, de pronto te das cuenta de que no te gusta tu vida. Es algo complicado y sencillo a la vez. Entonces no entiendes en qué momento renunciaste a todas las cosas, a todas las personas, a todos los momentos que pudieran aportarte más bases sólidas en la vida. Ese momento, te lo digo yo si es que eso te sirve, fue aquel en que decidiste que no merecía la pena seguir esforzándote por construir nada. Que con ese pilar tenías suficiente.</p>
<p>A pesar de todo, seguramente habrás notado en varias ocasiones que ese pilar no era suficiente. Quizá te hayas enfadado con tu pilar por no darte lo que necesitabas. La cosa es que un solo pilar para sostener una mente, un cuerpo y un alma es poco. El pilar se sobrecarga y por eso peta, se derrumba y te aplasta a ti. No lo hace queriendo, es que es solo un pilar. Solo uno.</p>
<p>Si te enamoras de ti mismo antes que de cualquier otra persona no estás siendo egoísta. Es que, aunque suene a tópico, si no te quieres a ti no vas a poder querer a nadie de verdad. Solo les pedirás que alivien el peso de tu existencia. Eso no es amor. Eso es necesidad. Es conveniencia. Está mal, es sucio. Hay que apoyarse en los demás porque la interconexión es la vida, la vida del hombre en soledad deja de serlo. Ya lo decía Alexander Supertramp: <em>Happiness only real when shared</em>. No es eso, no te digo que te aísles y desconfíes de todo. No. Lo que te digo es que recuerdes que vives dentro de ti, y que lo demás cambia a tu paso. Que aceptes la mutabilidad y el cambio. Que te acuerdes de mimarte, de comprenderte, de no juzgarte con excesiva dureza, de ser objetivo contigo mismo, de establecer tu propio camino de mejora. No dejes que nadie haga eso por ti, no se lo pidas a nadie. Si el pilar aguanta toda la vida, estará exhausto antes o después. Quizá ni siquiera pueda ocuparse de su propio espacio por tu culpa. No puedes pedirle eso a nadie. Ni aunque parezca que quiera hacerlo. El amor no justifica esas conductas. El amor no es chupóptero ni pedigüeño. El amor es tierno y gentil, pero cuando debe cubrir ámbitos que no le corresponden se corrompe y se vuelve agresivo y defensivo a la vez. El pilar puede acabar rompiéndose. Entonces estarás solo con todos los pedazos del pilar encima. Tendrás que intentar deshacerte de ellos, intentarás despotricar contra el pilar y su poca resistencia, renegarás de su material y harás todas esas cosas que la gente hace para sobrevivir, para buscar un resquicio de aire y luz entre los escombros, el yeso y el ladrillo que tanto oprimen. Pero no lo hagas. No llegues a ese punto. No conviertas en odio hacia el pilar fallido lo que es decepción contigo mismo.</p>
<p>Llegado a ese punto, lo repito: no seas duro. Perdónate. Conócete de nuevo, ten las narices de hacerlo. La valentía y el coraje de despertar poco a poco del letargo, de ponerte en pie en la ciudad en ruinas y mirar el espacio abierto. Contempla el azul del cielo, aunque llueva, y date una vuelta por el descampado. No creas que porque haya poco construido vas a morir a la intemperie. Ese espacio es una potencialidad en sí misma. No construyas ahí cualquier cosa. No te agarres al primer bloque de hormigón que pilles. Respira muchas veces, llora otras tantas. Ríete cuando algo tenga mucha gracia. No presiones. Deja que las cosas reposen. Enciérrate en ti mismo si necesitas descansar, y cuando estés listo ponte los guantes, localiza unos buenos bloques, unos sólidos, que te gusten, que sean de tu agrado, que te representen. Y hazte la casa en la que te resulte tan cómodo vivir que cuando falle un pilar no se te desmorone de nuevo el edificio. Reconstruye y no inmovilices. Ni siquiera la piedra es tan dura como parece y los para siempres no existen hoy.</p>
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		<title>Yo no soy como tú</title>
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		<pubDate>Mon, 15 May 2017 07:34:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrea Tovar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace poco acabé de ver Por trece razones (Netflix), una serie muy en boga que retrata los motivos por los que Hannah Baker, una sana y lozana adolescente, decide finalmente suicidarse tras una campaña de acoso y derribo centrada en rumores sobre su promiscuidad, principalmente. Aquí no hay alerta spoiler por dos motivos: 1) la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_33" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/Captura-de-pantalla-2017-05-15-a-las-08.57.331.png"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-33" class="size-medium wp-image-33" title="Captura de pantalla 2017-05-15 a la(s) 08.57.33" src="/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/Captura-de-pantalla-2017-05-15-a-las-08.57.331.png" alt="" width="300" height="222" srcset="https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/Captura-de-pantalla-2017-05-15-a-las-08.57.331.png 932w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/Captura-de-pantalla-2017-05-15-a-las-08.57.331-300x222.png 300w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/Captura-de-pantalla-2017-05-15-a-las-08.57.331-768x569.png 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-33" class="wp-caption-text">Imagen de la serie Por trece razones (Netflix), sobre el suicidio de Hannah Baker</p></div>
<p>Hace poco acabé de ver <em>Por trece razones</em> (Netflix), una serie muy en boga que retrata los motivos por los que Hannah Baker, una sana y lozana adolescente, decide finalmente suicidarse tras una campaña de acoso y derribo centrada en rumores sobre su promiscuidad, principalmente. Aquí no hay <em>alerta spoiler</em> por dos motivos: 1) la serie es ya de dominio público, 2) el primer fotograma de la serie es este, su taquilla llena de flores tras su muerte.</p>
<p>Por primera vez, o quizá no por primera pero sí la más directa, se pone en la palestra el potencial dañino de los rumores y la presión sobre las chicas cuando empiezan a desarrollarse. A esas edades, hay que llevar mucho cuidado con lo que se hace y dice, o rápidamente te tachan de <em>guarra</em> y derivados. Y en este caso, Hannah era más bien santurrona, pero ¿qué pasaría si no lo fuera?<span id="more-30"></span></p>
<p>Por casualidad, el miércoles pasado Melani y Chaxi representaron esta escena en televisión. Parece que los nombres me los he inventado, pero no. Estaban escritos en sus respectivas etiquetas de Mujeres y Hombres y Viceversa, en sendos pechos izquierdos. Tengo que decir, en mi defensa, que no suelo ver este programa. Pero es verdad que veo muchos realities y me encantan, así que no tengo excusa.</p>
<p>La cosa es que Chaxi aseguraba que a Melani no le gustaba el común tronista porque jamás le besaba en las citas.</p>
<p><strong>CHAXI.-</strong> Si ella quiere un beso, ¿por qué no se lanza? Si a mí me gusta él, yo voy y le doy un beso.</p>
<p><strong>MELANI.-</strong> Oye, Chaxi, <em>yo no soy como tú</em>. Yo no me lanzo. A mí me los dan. Yo estoy acostumbrada a que me los den, no a darlos.</p>
<p>Esperé, boquiabierta y ojiplática, a que alguien dijera algo. Que alguien le reprendiera ese súper machismo. Aunque claro, estamos hablando de Mujeres y Hombres y Viceversa. Quizá esperaba demasiado.</p>
<p>Pues no, nadie dijo nada y al final del programa incluso proclamaron a Santa Melani como nueva tronista. Hombres de España, podéis ir a pretender a esta joyita. Y acordaos de lanzaros vosotros, que ella no hace esas cosas. Ella es una señora. No es como Chaxi, una vulgar María Magdalena.</p>
<div id="attachment_32" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_8075-copia.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-32" class="size-medium wp-image-32" title="IMG_8075 copia" src="/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_8075-copia.jpg" alt="" width="300" height="213" srcset="https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_8075-copia.jpg 1398w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_8075-copia-300x214.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_8075-copia-768x547.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_8075-copia-1024x729.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-32" class="wp-caption-text">Con todos ustedes, Melani, la nueva tronista de MYHYV</p></div>
<p>No sé, me da por pensar. Es curioso que el machismo acapare titulares en las noticias, pero nadie sea machista. Solo los que matan a sus mujeres de una paliza.</p>
<p>Sin embargo, el colmo, la indignación máxima, es cuando una mujer llama <em>guarra</em> a otra, aunque sea sin decirlo expresamente. Al criticarnos entre nosotras con calificativos referidos a la promiscuidad de otra mujer, estamos haciéndonos más daño que cualquier hombre, precisamente porque les damos licencia para que lo hagan ellos también. Y el resto de cosas vienen solas.</p>
<p>¿Alguien se imagina a un hombre insultando a otro llamándole <em>puto</em> o <em>gigoló</em>? Los hombres más promiscuos son <em>cabrones </em>pero no son <em>putos</em>. Incluso hay un deje de admiración y de guasa ahí, entre los amigotes y las propias mujeres, cuando se echa el lazo a un hombre codiciado. Una mujer más activa en el sexo, con más iniciativa, es simple y llanamente una cualquiera. Por decirlo con algo de finura.</p>
<p>Cuando Melani sugiere que es especial, que es superior a Chaxi, por no besar al chico que le gusta porque es él quien tiene que hacerlo, como si eso fuera una indecencia o rebajara su calidad como &#8220;hembra”, está diciendo muchas cosas. Está diciendo que no hay igualdad sexual entre hombres y mujeres –y viceversa-. Que la mujer debe seguir representando el papel mojigato de mujer devota, complaciente y sumisa. Y que las que no lo hagan merecen, cuanto menos, reprobación social.</p>
<p><em>Yo no soy como tú.</em></p>
<p>Me encantaría que alguien le hubiera preguntado: «¿Y cómo es Chaxi? ¿Y tú, Melani, cómo eres tú?».</p>
<p>Por desgracia, el comentario pasó desapercibido para el público. Cayó en el olvido con la misma rapidez con la que se soltó.</p>
<p>Qué pena que las que los reciben no los formateen con esa facilidad.</p>
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		<title>Haz lo que te dé la gana</title>
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		<pubDate>Mon, 08 May 2017 07:16:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrea Tovar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Me encanta cantar. Lo adoro. En el coche aprovecho para trabajar con célebres grupos en las segundas voces de sus canciones. Ellos no lo saben, pero conmigo descubrirían una nueva manera de interpretarlas. A veces me imagino en un escenario tocando el banjo -aunque no sé hacerlo- con Mumford and Sons, entonando keep the earth [&#8230;]]]></description>
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<p>Me encanta cantar. Lo adoro. En el coche aprovecho para trabajar con célebres grupos en las segundas voces de sus canciones. Ellos no lo saben, pero conmigo descubrirían una nueva manera de interpretarlas. A veces me imagino en un escenario tocando el banjo -aunque no sé hacerlo- con Mumford and Sons, entonando <em>keep the earth below my feet</em>. Nota: no es que sea mi grupo favorito, es que me compré <em>Babel</em> en Fnac de oferta y lo dejé puesto para siempre. Y aquel año pasaba un par de horas diarias al volante.</p>
<p>El único problema es que canto de pena. En serio. Una muestra de amor sincero es que alguien me soporte mientras canto. Que no coja una navaja suiza y me la clave en las cuerdas vocales.<span id="more-27"></span></p>
<p>Muchas veces me he planteado las razones por las que no debería cantar en público. O sea, no es que vaya por la calle como en un musical –ojalá. ¿Recuerdas la escena de <em>500 days of Summer</em>, justo después de que Tom y Summer se acuesten por primera vez? Así debería ser el día a día-, pero siempre que puedo tarareo algo. Es una especie de rebeldía que tengo.</p>
<p>Supongo que si sigo cantando delante de los demás, aunque a todos les sangren los oídos y no escatimen en contundencia a la hora de hacérmelo saber, es porque yo tengo que tragar un montón de mierda de todos sitios, y a nadie le da reparo soltármela. Cuando abro un libro y me como un puñado de laísmos, por ejemplo. Cuando escucho que la biografía de Belén Esteban vende más que Vargas Llosa. O cuando me encuentro con fotografías insulsas en Instagram, del tipo <em>esta es la cara de mi gato</em> –por quincuagésima vez- o <em>estos son mis muslos en la playa</em>, con cinco mil likes cada una.</p>
<p>Entonces pienso que no hay lugar para la inseguridad en este mundo. ¿Por qué iba a preocuparme yo por no llegar a los agudos en el coche, si hay gente que no sabe hacer tal o cual cosa y aun así lo hace, sin ningún respeto particular por la disciplina, y encima cosecha un éxito inaudito?</p>
<p>Que sí, que podemos llorar por la mediocridad latente. Podemos ser plañideras en el velatorio del buen gusto purista.</p>
<p>Pero para qué. ¿No?</p>
<p>A mí eso me da libertad. Si tuviera que hacerlo todo a la perfección, no haría absolutamente nada. Ni siquiera me atrevería a escribir estas palabras, las abortaría antes de que nacieran. Que lo mismo no tienen ninguna relevancia en absoluto y yo soy parte de esa masa mediocre, pero y qué. ¿No? Si me lo paso bien, qué más da. Digo.</p>
<p>La vida es demasiado breve para andarse con remilgos. Para dejar de hacer cosas, de experimentar, de jugar, de atreverse. La inseguridad es esa voz en tu cabeza de origen heterónomo, un patchwork de normas sociales y consejos mal dados, de autoconciencia acorde a los patrones externos; y sinceramente: no sirve para nada. No es como la excitación y el nerviosismo previos a una gran empresa, no. Es solo una sombra oscura que te susurra todo lo que no eres capaz de hacer, o lo que no debes hacer.</p>
<p>¿Por qué le hacemos caso, entonces? Parece que es por la búsqueda de aprobación. Ser aceptados, queridos, integrados en sociedad.</p>
<p>Pero si intentas concretar ese planteamiento… ¿cuántas personas te importan realmente? No son tantas, ¿no? Y ellas, ¿no se supone que te tienen que querer tal y como eres, con tus gallos y todo? ¿En serio querrías transformar tu comportamiento, perderte toda la diversión que el mundo tiene que ofrecerte, por conseguir el tick de aprobado de un grupo homogéneo sin rostro?</p>
<p>Yo no.</p>
<p>Soy muy consciente de que canto fatal y escribo medio bien. En lo segundo pretendo mejorar cada día, en lo primero, solo divertirme. A pesar de mostrar distintas capacidades para cada una, y que tengan un peso distinto dentro de mí, las dos me gustan y no voy a renunciar a ninguna de ellas.</p>
<p>Quizá no baraje la posibilidad de ganarme la vida como Beyoncé, porque sería una loca si lo pretendiera, pero seré Mumford, en el coche o en público, todas las veces que me dé la gana.</p>
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		<title>La historia académica y laboral de Pepito (Grillo)</title>
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		<pubDate>Mon, 01 May 2017 12:42:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrea Tovar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[En la entrevista que salió publicada en la versión impresa de La Verdad la pasada semana me hacían una pregunta: ¿qué post le gustaría escribir? Y yo contesté que uno sobre la mejora de las condiciones laborales a los jóvenes de hoy en día, por aquello de la explotación a la que nos vienen sometiendo. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_26" style="width: 1337px" class="wp-caption alignright"><a href="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_79994.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-26" src="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_79994.jpg" alt="" title="IMG_7999" width="1327" height="744" class="size-full wp-image-26" srcset="https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_79994.jpg 1327w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_79994-300x168.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_79994-768x431.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/05/IMG_79994-1024x574.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1327px) 100vw, 1327px" /></a><p id="caption-attachment-26" class="wp-caption-text">Ilustración de Adrián Peñalver (Instagram: @egolastres)</p></div>
<p>En la entrevista que salió publicada en la versión impresa de La Verdad la pasada semana me hacían una pregunta: ¿qué post le gustaría escribir? Y yo contesté que uno sobre la mejora de las condiciones laborales a los jóvenes de hoy en día, por aquello de la explotación a la que nos vienen sometiendo. Así que coincidiendo con el Día del Trabajo me he dicho: ¿por qué no? ¿Por qué no escribir ese artículo?</p>
<p>¿Solo porque no tenga absolutamente nada que ver con la realidad?</p>
<p>Bueno, y qué. Usemos la imaginación.</p>
<p>Esto va a ser parecido a las soluciones de los crucigramas, que están escritas del revés. Para entender el sentido del texto habrá que darle la vuelta por completo.<span id="more-21"></span></p>
<p>Pongamos que tenemos a Pepito. Pepito es feliz como una perdiz porque ya no tiene que ir al cole de nueve a dos y de cinco a ocho. Le entretiene muchísimo el sistema de enseñanza: en vez de memorizar sin rechistar, le animan a discernir, a leer, a preguntar, a debatir. Todos los profesores están bien formados y son vocacionales, entienden a los niños, se preocupan por conocerles y orientar sus inclinaciones. Tratan de detectar las habilidades que muestran y las potencian, sean cuales sean.</p>
<p>De este modo, cuando Pepito acaba la enseñanza obligatoria decide libremente si quiere cursar estudios universitarios o no. Porque en su país, Pepito no es peor ni mejor por hacer tal cosa. Ese es el motivo de que no todo el mundo vaya a la universidad: hay distintos tipos de estudios para cada área y no se da ninguna jerarquía social entre ellas. ¿Qué pasó, entonces, con esa masa universitaria frustrada por haber hecho algo diferente a lo que les gustaba? ¡Ha desaparecido por completo! Era una paradoja, si lo pensamos, ¡porque esas personas tan formadas eran pobres! ¡Masas homogéneas de pobres listísimos!</p>
<p>Sigamos. A estas alturas de la vida, no es la primera vez que Pepito empieza a bucear en sus adentros, ya se conoce un poco gracias a la labor de los adultos de su entorno, por lo que la decisión que toma es relativamente sencilla para él.</p>
<p>Vamos a decir que Pepito opta por estudiar una carrera -por ejemplo, Pepitología-. Lo hace en una universidad pública gratuita, porque sus papás y sus abuelos han trabajado mucho antes que él para que así sea, y ningún político ha decidido gastarse el dinero en rotondas de dudoso gusto. Pepito tiene a su disposición un catálogo amplio y opta, además, a becas para libros y transporte, sin importar su renta ni calificaciones, solo por el hecho de ser estudiante.</p>
<p>¡Ah, se nos ha olvidado decir que las notas ya no existen!</p>
<p>Es bromi.</p>
<p>Lo que no existe ya son los exámenes, y Pepito tiene que demostrar los conocimientos adquiridos de una forma práctica, a través de actividades estimulantes enfocadas a sus futuras funciones. A Pepito se le enseñará lo que significa ser pepitólogo antes de que sea demasiado tarde y descubra que no le gusta nada. Además, los primeros años de carrera puede elegir distintas asignaturas de varias carreras si no lo tiene claro, y así podrá reorientarse sin perder años saltando de bloque en bloque.</p>
<p>Pepito puede cursar un año en el extranjero si le da la gana, a cuenta de los políticos que odian las rotondas. O más bien de sus padres y sus abuelos, pero no de su bolsillo directo. Ahora bien: Pepito, además de salir de fiesta y pasarlo guay, volverá a casa con un certificado de nivel de la lengua del país de destino. Y eso le servirá para ampliar las futuras opciones de trabajo, o su cultura directamente. Gracias a este método generalizado de intercambio de estudiantes, ¡los cines y la televisión ya están en versión original subtitulada! Y, por si fuera poco, si Pepito decide ser presidente del gobierno o algo así, ¡quizá incluso conteste a los periodistas internacionales cuando le hagan preguntas!</p>
<p>Vamos a decir que Pepito ha finalizado sus estudios nada traumáticos y busca trabajo. Ya no pueden contratarle –oh, sí, siempre se le hace un contrato, faltaría más- en régimen de prácticas, porque hay varios durante la carrera. O sea que siempre que Pepito trabaje para una empresa, recibirá un salario que respete el SMI (Salario Mínimo Interprofesional) y que se ajuste a su nivel de formación y experiencia.</p>
<p>¿A alguien le da la risa? ¿No? Pues vamos concluyendo.</p>
<p>Pepito está contratado. No realiza tareas automáticas durante ocho horas –y ocho es ocho, no diez ni doce o incluso catorce- en una marcada jerarquía en la que no puede pronunciar una palabra disonante, porque a Pepito le han enseñado a pensar sus mayores, y sus mayores creen que es importante pensar, así que cuando lo hace nadie le riñe.</p>
<p>Nuestro Pepito, pepitólogo o no, sigue siendo súper feliz porque se siente libre, capacitado y compensado. A veces se cansa, sí, y a veces se aburre, pero no espera que llegue el fin de semana con la botella de ginebra abierta desde el martes. Pepito no cuenta los días que quedan para la jubilación, porque quizá nunca se jubile. Siempre realizará alguna tarea en este mundo, alguna actividad, y eso es lo que se llama “trabajo”. Solo que, como ya no cuesta trabajo, el gobierno se plantea cambiarle el nombre. Porque al gobierno le importan mucho los términos y la corrección lingüística, eso ya se sabe, si no acordémonos de cuando ajustó lo de <em>investigado</em> en lugar de <em>imputado</em>. Porque se lo aconsejó la RAE.</p>
<p>Claro que sí. Guapi.</p>
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		<title>La manzana eco de Eva</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Apr 2017 17:32:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrea Tovar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unas semanas me planté con cara de póker delante de un cuadro. No entiendo mucho de arte, así que en los museos me dedico a pulular hasta que algo me llama la atención, y éste lo hizo. Era Adán y Eva, de Jacob Jordaens. Al leer la descripción saqué el móvil de inmediato para [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas me planté con cara de póker delante de un cuadro. No entiendo mucho de arte, así que en los museos me dedico a pulular hasta que algo me llama la atención, y éste lo hizo. Era <em>Adán y Eva</em>, de Jacob Jordaens. Al leer la descripción saqué el móvil de inmediato para hacerle una foto y que no se me olvidara, cuando un guardia del Thyssen me chistó y tuve que hacerlo: saqué la libreta que llevo siempre en el bolso para hacerme la guay. Anoté algunas cosas en caligrafía casi ilegible, como una criminal. <em>Eva sentada: <em>“no toda la culpa fue suya”.</em></em></p>
<p>Al parecer, el tal Jordaens estaba harto de que se representara a Eva de pie en la tradición pictórica para reflejar su posición activa en la comisión del pecado original. Por eso, la dibujó sentada.</p>
<p>¿Y Adán? También sentado. O sea, que la culpa fue un poco de los dos. Y ya está.</p>
<p>En nombre de las mujeres de todos los tiempos, gracias, Jordaens, por rebajarnos la condena.<span id="more-18"></span></p>
<div id="attachment_19" style="width: 790px" class="wp-caption alignright"><a href="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/780-Jacob-Jordaens-16-The-Fall-of-Man_zpsub10zxpp.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-19" class="size-full wp-image-19" title="780 Jacob Jordaens - 16 The Fall of Man_zpsub10zxpp" src="/voc-migration/endpointsite/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/780-Jacob-Jordaens-16-The-Fall-of-Man_zpsub10zxpp.jpg" alt="" width="780" height="653" srcset="https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/780-Jacob-Jordaens-16-The-Fall-of-Man_zpsub10zxpp.jpg 780w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/780-Jacob-Jordaens-16-The-Fall-of-Man_zpsub10zxpp-300x251.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/780-Jacob-Jordaens-16-The-Fall-of-Man_zpsub10zxpp-768x643.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 780px) 100vw, 780px" /></a><p id="caption-attachment-19" class="wp-caption-text">Adán y Eva, de Jacob Jordaens.</p></div>
<p>La idea quedó rondándome como una mosca bebé, pesada e insistente, sin desarrollarse por completo. Hasta que el otro día vi una escena que cerró el círculo de esta reflexión, y que me llevó a las siguientes conclusiones.</p>
<p>Para empezar, la culpa es un concepto muy católico, eso ya lo sabemos todos. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Así empieza la historia del mundo en el Génesis, con unos Adán y Eva cabizbajos y cubiertos con una hoja de parra. ¿Por qué la expulsión del Paraíso implica también conocer la vergüenza, el arrepentimiento, por vez primera? Implícitamente, con esto se nos incita a vivir sin remordimientos, ¿ningún cura se ha dado cuenta de eso?</p>
<p>En cualquier caso, en esa vergüenza originaria de hoja de parra, la que cargó con la culpa capital fue Eva. Eva era una caprichosa, una temeraria y una mala influencia en general, por lo que convenció a Adán para que se arruinaran la vida juntos. Y así acabó: cubriéndose pechos, trasero y pubis y dando a luz con sumo dolor al conjunto de los hombres venideros. A ti también. Por cierto, cuando digo hombres me refiero también a mujeres. Porque, nos guste o no, en castellano el plural de ambos géneros se forma en masculino. No voy a entrar en el sexismo del lenguaje porque me parece que es un tema demasiado complicado y se simplifica en exceso. Y el feminismo debería extenderse antes a otros ámbitos de la vida. Eso creo.</p>
<p>La proeza de Jordaens no fue sentar a Eva y levantar a Adán, no, dibujó a ambos sentados. En plan igualdad de sexos, igualdad de culpas.</p>
<p>Ahora es cuando entra la siguiente escena: estoy en la frutería decidiendo si comprar fresas o no -porque siempre se me ponen pochas-, cuando entra una mujer. Lleva americana y una coleta alta. No se ha puesto maquillaje y por eso se le marcan las ojeras, pero se ha acordado de extender una capa de rímel en las pestañas. Mientras pide que le preparen comida para un regimiento, como si tuviera que alimentar a base de papayas al país entero durante una guerra nuclear, atiende el teléfono móvil. Da instrucciones a alguien sobre el cuidado de sus hijos, imagino, dice que llegará a casa lo antes posible, pero no sabe cuándo será eso exactamente. Luego cuelga y pide un kilo de manzanas.</p>
<p>&#8211; ¿Fuji o Golden?<br />
&#8211; Las que sean eco.</p>
<p>Y yo digo: ¿igualdad de sexos? ¿Igualdad de culpas? Ja.</p>
<p>La manzana es la misma, aunque ahora se le llame eco –en el Paraíso seguro que eran tope eco también-. Y Eva sigue cargando con la culpa.</p>
<p>Eva debería estar sentada en el cuadro de Jordaens, y en todos los demás cuadros. Porque seguramente Adán le habría puesto la cabeza como un bombo con sus quejas: tengo hambre, estoy cansado de las cerezas, siempre cerezas, por qué no me traes una buena manzana. Y Eva se merece un descanso, sentarse un rato, sí, porque estará hasta las narices de cuidar de Adán y del resto de sus hijos, de la Humanidad entera. Porque si alguno de ellos pasa hambre, Eva robará manzanas a una serpiente o hará un hueco para comprarlas entre las diez horas de trabajo, el gimnasio al que acude para seguir siendo considerada un cuerpo deseable y que la sociedad la acepte, la coordinación general de los planes de cada miembro de la familia y las tareas del hogar que se le endilgan a ella por el mero hecho de ser Eva y no Adán.</p>
<p>Y hará también un hueco en su corazón, entre tanta culpa que carga desde tiempos inmemoriales, para perdonar que no se le haya ofrecido jamás un trono sobre el que descansar, ni siquiera las tristes raíces del manzano prohibido. Eva siempre ha estado de pie, pero no porque sea culpable, sino porque su amor siempre ha sido más grande que el orgullo condescendiente de Adán y la palabrería igualitarista de Jordaens.</p>
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		<title>El tiempo no cura, sólo anestesia</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Apr 2017 09:06:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrea Tovar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8211; Doctor, doctor, ¿qué me receta para curar este mal? &#8211; Tiempo, querido paciente. Tiempo. Un médico titulado, uno de verdad, con su licenciatura y su MIR y todo lo demás, jamás pronunciaría esta frase. En lugar de tiempo, recetaría algunos analgésicos, ansiolíticos, antibióticos, antihistamínicos o lo que fuera. Algo que empezara por a- o [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_14" style="width: 650px" class="wp-caption alignright"><a href="/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/el-tiempo-no-cura-sólo-anestesia.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-14" class="size-full wp-image-14" title="el tiempo no cura, sólo anestesia" src="/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/el-tiempo-no-cura-sólo-anestesia.png" alt="" width="640" height="357" srcset="https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/el-tiempo-no-cura-sólo-anestesia.png 640w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/el-tiempo-no-cura-sólo-anestesia-300x167.png 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><p id="caption-attachment-14" class="wp-caption-text">El tiempo no cura, sólo anestesia.</p></div>
<p>&#8211; Doctor, doctor, ¿qué me receta para curar este mal?<br />
&#8211; Tiempo, querido paciente. Tiempo.</p>
<p>Un médico titulado, uno de verdad, con su licenciatura y su MIR y todo lo demás, jamás pronunciaría esta frase. En lugar de tiempo, recetaría algunos analgésicos, ansiolíticos, antibióticos, antihistamínicos o lo que fuera. Algo que empezara por <em>a-</em> o por <em>anti-</em>. Algo que calmara las emociones lo suficiente para sedarnos transitoriamente hasta que el mágico Señor Tiempo empezara a realizar sus funciones. Hasta que el potente Cuerpo se acostumbrara al dolor y fabricara los tejidos necesarios para combatir el mal.</p>
<p>En esa frase radica el mayor peligro de nuestro saber popular: <em>el tiempo todo lo cura</em>. Los que creen firmemente en ella se aferran a un factor externo a nosotros mismos, una unidad de medida que nos aleja del problema. Es frustrante darse cuenta de que la gente encara los problemas atendiendo sólo a estas dos medicinas: el tiempo y el espacio. No son nada de por sí, nada más que las dimensiones en que viajamos.<span id="more-13"></span></p>
<p>Así, seguimos esperando que ocurra algo en ese tiempo, o cambiamos las circunstancias externas poniendo espacio de por medio. Todo para convertirnos en sujetos pasivos de nuestra propia vida. Nos pasamos los días, los meses, los años, esperando que evolucione lo demás, y quizá de este modo y por acción indirecta, que ese vaivén nos salpique e inunde las entrañas. Cuando ocurra <em>x</em> estaré mejor. Seré feliz cuando cambie de trabajo, de pareja, de ciudad, cuando los hijos se independicen, cuando me jubile. Cuando me muera. Al final, lo que ocurre es que detrás de esas dinámicas sigue agazapado el problema, latente y punzante, sólo que suavizado por el analgésico.</p>
<p>¿Qué sabrá una veinteañera del tiempo?, se preguntarán muchos lectores. Algo sabemos los jóvenes del tiempo, me atrevería a contestar. Empezamos a entenderlo cuando sufrimos los primeros efectos del dolor. El tiempo y el dolor van indisolublemente ligados, pero por desgracia no son enfermero y enfermedad. Si no, atiende a los ojos vidriosos de los ancianos cuando relatan ciertos acontecimientos. Cuando explican los deseos pendientes de su vida, la quemazón de no haber hecho tal o cual cosa.</p>
<p>Los ancianos comprenden el tiempo porque a veces es cuanto tienen. Y eso les hace más sabios, por supuesto. A los que en teoría nos quedan otros dos tercios de la vida por consumir, según estadística, nos resulta relativamente sencillo abandonarnos a la marea y confiar en el refrán. Sólo que la marea, cuando te dejas ir en estado vegetal, hace contigo lo que quiere.</p>
<p>Resulta mucho más fácil confiar en parámetros físicos que en las propias capacidades. Ése es el quid de la cuestión. Nadie te dice, bueno, ahora te toca echarle huevos y encarar tu vida, tomar decisiones. Nadie te dice, adelante, tienes un gran trabajo pendiente contigo mismo. Nadie te anima a tomas las riendas del barco. Simplemente te recetan todas esas cosas que empiezan por <em>a-</em> o por <em>anti-</em>, como una especie de mal augurio sobre la responsabilidad en el propio bienestar emocional, sobre la felicidad consciente.</p>
<p>En fin, hoy me toca a mí decir que nada ni nadie va a conseguir que eso ocurra más que tú mismo. El tiempo va a anestesiarte, a enquistarte las heridas, las cicatrizará, supurantes, en algunos casos, pero jamás repondrá por arte de magia las condiciones adecuadas para que seas alguien pleno y dichoso.</p>
<p>Los <em>a-</em> y <em>anti-</em> van bien para un tiempo. El propio tiempo funciona durante un tiempo. Luego deja de hacerlo. Congela las situaciones y aleja las personas, las convierte en un recuerdo remoto. El tiempo no es tan buen consejero, ni un curandero infalible, porque no puede serlo cuando en ocasiones nos parece un cabrón perverso y la mayor estafa de la existencia por estos motivos.</p>
<p>Y es que atribuimos el peso de la existencia a ese parámetro general, que de por sí no hace más que mecernos de un día al siguiente. Lo que hacemos con esos días es única y exclusivamente nuestra responsabilidad. Ya se dice en la fantástica serie <em>Please Like Me</em> (Netflix): Vivir no es lo mismo que sobrevivir. Estamos demasiado cagados de miedo para atrevernos a tomar las riendas. Y por eso, esta parte central del refranero español merece ser cercenada y dilapidada. El tiempo no cura todo. Lo curas tú, si eres valiente.</p>
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		<title>Los neo retro: el progreso pa&#8217; quien lo quiera</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Apr 2017 11:01:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrea Tovar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Ha emergido un nuevo grupo de colgados. No te lo vas a creer: hay gente que, en pleno siglo XXI, prefiere utilizar un coche de los años cincuenta y no transitar por autopistas. Gente que pasa de la manzanita del Mac y del iPhone y manda cartas. Gente que encarga la confección de trajes a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_10" style="width: 458px" class="wp-caption alignright"><a href="http://sales.arte.tv/fiche/4314/RETRO-CULTURE"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-10" class=" wp-image-10" title="NEORETRO" src="/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/NEORETRO.jpg" alt="" width="448" height="295" srcset="https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/NEORETRO.jpg 640w, https://blogs.laverdad.es/queridomillennial/wp-content/uploads/sites/90/2017/04/NEORETRO-300x197.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 448px) 100vw, 448px" /></a><p id="caption-attachment-10" class="wp-caption-text">Imagen del documental The Retro Revolution. Trailer aquí http://sales.arte.tv/fiche/4314/RETRO-CULTURE</p></div>
<p>Ha emergido un nuevo grupo de colgados.<br />
No te lo vas a creer: hay gente que, en pleno siglo XXI, prefiere utilizar un coche de los años cincuenta y no transitar por autopistas. Gente que pasa de la manzanita del Mac y del iPhone y manda cartas. Gente que encarga la confección de trajes a medida y paga una pasta por ellos, en lugar de comprar veinticinco camisetas en Zara.<br />
¿Qué les ocurre a éstos, apodados como <em>neo retro</em>? Estos Amish versión 2.0… ¿se han cansado de la comodidad, de los avances de la tecnología y las ventajas de la producción masificada? ¿Sufrirán de algún tipo de trastorno mental?<br />
¿Qué consiguen los <em>neo retro</em> con esa actitud? ¿Qué diantres defienden estos soldados?</p>
<p><span id="more-9"></span><br />
Tiempo y espacio para ser y decidir. Ésa parece ser la respuesta. Los <em>neo retro</em> opinan que hoy en día es imposible estar tranquilo, a tu bola. De hecho, es muy posible que desde que has empezado a leer este artículo tu móvil haya vibrado al menos una vez, reclamando atención como un bebé que berrea. El grado de estrés al que nos somete esta interconexión, esta velocidad, reduce la calidad de vida, a corto y largo plazo. Pero no nos damos cuenta, porque ya estamos acostumbrados a vivir con un nudo en la garganta y otro en el estómago.<br />
Además, para ellos, el hecho de encontrar a alguien por la calle que calza las mismas deportivas que tú es una locura. ¿Cómo podemos lucir idénticas piezas de ropa, si tenemos diferentes constituciones y gustos?<br />
El planteamiento de los <em>neo retro</em> resulta peligroso para el sistema. Es la reacción al capitalismo desmedido. De la misma manera, los hippies nacieron de la guerra de Vietnam, Obama representa el perdón público de EEUU por los siglos de esclavismo y Trump es fruto de… Bueno, Trump será consecuencia de múltiples factores históricos y socio-culturales, seguro, pero son difíciles de analizar, porque la única pregunta que consigo hacerme al respecto es <em>WTF</em>?!<br />
En fin, centrémonos.<br />
Con su planteamiento de vida, los neo retro preguntan: ¿crecer… <em>pa&#8217; qué</em>? ¿Para necesitar más, desear más, ganar más, gastar más, tener más? Los <em>neo retro</em> apuestan por el pequeño comercio, por la individualidad en la producción. Por las labores realizadas con dedicación, casi artesanales. Por el placer de conducir a cincuenta por hora y apreciar el olor del aire, el paisaje cambiante. Por la maravilla que supone quedarse solo del todo, que apaguen los aparatos electrónicos y de pronto, sólo estés tú.<br />
Ellos son sólo un paso más en una tendencia que ya existe. Si no, ¿por qué habría de volver al mercado el Nokia 3310? ¿Por qué alguien -más allá de los fetichistas- querría dar un paso atrás en el proceso evolutivo, hacia un mundo en blanco y negro? Aparte de por el <em>Snake</em>, obviamente, que es el mejor juego de la Historia. Quizá sea por el simple anhelo de no tener un ojo en este texto y otro en el móvil. Quizá quieran recuperar su independencia. Cortar los cables.<br />
Es cierto que esta voluntaria desconexión de la sociedad es un potente factor de aislamiento, de marginación. En pocos años se han radicalizado las circunstancias que nosotros, los millennials, empezamos a experimentar en la adolescencia. ¿Recuerdas cómo era ligar por <em>Messenger</em>? ¿Subir fotos del fin de semana a Tuenti? ¿Tus primeras rebajas en el universo Inditex? Seguro que sí. Aunque también recordarás con cariño los juegos con los vecinos del barrio, saltar a la comba o traficar con <em>stickers</em>, con <em>tazos</em>, ¡con fotos de OT!<br />
Sin embargo, lo que seguro no recuerdas es el número de personas con las que mantuviste una conversación por Whatsapp la semana pasada, o cuántas fotos subiste a tu red social predilecta.<br />
¿Llegará un momento en que el mundo capitalista se replantee sus objetivos? ¿Se convertirá la figura del aislado voluntario en tendencia? Hagan sus apuestas, <em>ladies and gentlemen</em>.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Millennials autodefiniéndose entre quintos</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Mar 2017 15:31:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrea Tovar</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Mis amigos ya están sentados en la terraza. Sobre la mesa hay un cubo lleno de quintos y uno de ellos los abre a diestro y siniestro. &#8211; Has abierto uno de más. &#8211; Y qué. Nos sobra el dinero. Me río. El que lo ha dicho está en paro. Oficialmente, para la Seguridad Social [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mis amigos ya están sentados en la terraza. Sobre la mesa hay un cubo lleno de quintos y uno de ellos los abre a diestro y siniestro.</p>
<p>&#8211; Has abierto uno de más.</p>
<p>&#8211; Y qué. Nos sobra el dinero.</p>
<p>Me río. El que lo ha dicho está en paro. Oficialmente, para la Seguridad Social quiero decir, nunca ha trabajado, aunque llevaba un año y pico en un despacho. Cobraba cuatrocientos euros. Tenía suerte. En cambio, la de su izquierda, que lía un cigarro y se atusa el pelo decolorado, sólo gana ciento veintiséis. Es graciosa la precisión, ciento-veinti-séis. Ni cuatro ni seis, ciento veintiséis. Tampoco tiene contrato. El último del grupo oposita desde hace un par de años. Nos pasamos la vida en la calle porque todos vivimos con nuestros padres<span id="more-8"></span>.</p>
<p>&#8211; ¿Qué pensáis que es un millennial?- pregunto, después de un rato en silencio.</p>
<p>&#8211; No sé- contesta el parado- Lo escucho siempre pero no sé qué es.</p>
<p>&#8211; Cómo no vas a saberlo –dice ella- Tú eres un millennial.</p>
<p>Entonces explica, muy docta ella, que los millennials somos los nacidos entre el año ochenta-ochenta y dos y el noventa- noventa y dos. Más o menos. Nos guste o no, los cuatro somos millennials. Las pautas que han conformado nuestro carácter son dos: un auge bestial de las tecnologías y una crisis económica bien fresca justo en el momento en que debíamos salir al mundo laboral.</p>
<p>&#8211; Pero yo no tengo Facebook ni nada- se queja el parado.</p>
<p>&#8211; Ya, y estás todo el día mirando las fotos de perfil de Whatsapp de tus conocidos.</p>
<p>&#8211; Eso es de viejos, tío- dice el opositor, con el móvil plantado frente a las narices- Hazte Instagram y cotillea como es debido.</p>
<p>Me mira fijamente y añade:</p>
<p>&#8211; Los millennials sólo quieren ser <em>ninis</em>, pero con dinero. Quieren ser… como sus ídolos de Youtube, de Instagram. Se creen especiales sin serlo.</p>
<p>Mi amiga replica, pero no es la primera vez que oigo un comentario así. Hay una corriente extendida que analiza las particularidades de nuestra generación desde un prisma poco favorecedor. Supongo que no les faltan razones: la enorme tasa de depresión y trastornos ansiosos en jóvenes, la más que tardía edad de emancipación, escasa capacidad de concentración, involuntaria hiperactividad para mantener un trabajo durante demasiado tiempo… Si lo pienso, estas características son consecuencia de uno u otro de esos rasgos definitorios de los millennials: la crisis y la tecnología.</p>
<p>Sin embargo… hay un factor que siempre se queda fuera de la ecuación. Parece que fuéramos niños caprichosos… <em>porque sí</em>. Y es el siguiente: ¿Cómo se nos ha educado?</p>
<p>Mis amigos y yo tenemos carrera y máster. Hablamos varios idiomas. Somos creativos, nos gusta socializar. Tenemos cierta cultura de libros, cine y series. Es cierto que soñamos. ¿Pero acaso no nos animaron a apuntar alto? Lo único que nos granjeaba la simpatía del universo era una calificación alta bajo el brazo. Fue lo único que se nos pidió, mientras el dinero corría con cierta fluidez e íbamos a veranear, veíamos algo de mundo, la nevera estaba llena y nosotros éramos súper listos y, por supuesto, estábamos destinados a triplicar todo aquello en el futuro.</p>
<p>Y ahora que hay que recoger los frutos… Les miro. Mi amigo, el parado, se va a Escocia o Irlanda o algún sitio del estilo a aprender inglés, lo que se traduce como una excusa para vivir, sin dar más explicaciones. Mi amiga no sabe a qué dedicarse, porque lo que le gusta es dificilísimo de conseguir y lo que ya tiene –la carrera, el máster, los ciento veintiséis euros- resulta tan esclavo, tan gris… Y el opositor, en fin. Los opositores se ponen en modo automático hasta nuevo aviso. Es mejor no zarandearles mucho.</p>
<p>¡Nos mintieron! Eso pienso mientras doy un trago al quinto, a cero cincuenta la botellita -yo salgo barata porque con dos cervezas estoy más que servida-. A lo mejor por eso estamos tan desilusionados con este mundo, aunque sólo tengamos veintialgo.</p>
<p>Así que brindamos y nos hacemos un <em>selfie</em>.</p>
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