{"id":203,"date":"2017-07-17T08:58:44","date_gmt":"2017-07-17T06:58:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/?p=203"},"modified":"2017-08-07T10:15:58","modified_gmt":"2017-08-07T08:15:58","slug":"de-que-color-son-mis-ojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/2017\/07\/17\/de-que-color-son-mis-ojos\/","title":{"rendered":"\u00bfDe qu\u00e9 color son mis ojos?"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_204\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/07\/tumblr_nye5uvC6AJ1qbvmu7o1_540.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-204\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-204\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/07\/tumblr_nye5uvC6AJ1qbvmu7o1_540.jpg\" alt=\"V\u00eda Tumblr (fuente: @kinoaida)\" width=\"540\" height=\"361\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/07\/tumblr_nye5uvC6AJ1qbvmu7o1_540.jpg 540w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/07\/tumblr_nye5uvC6AJ1qbvmu7o1_540-300x201.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-204\" class=\"wp-caption-text\">V\u00eda Tumblr (fuente: @kinoaida)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nos presentamos as\u00ed, entre sonrisas t\u00edmidas y palabras elocuentes. Cada gesto ten\u00eda un profundo eco, y la menor distancia entre los cuerpos era proporcional a la velocidad del latido. Nos mir\u00e1bamos el color de los ojos, estudi\u00e1bamos las arrugas que se formaban en las comisuras al re\u00edr. Espi\u00e1bamos cuando el otro miraba hacia un lado. La textura de la piel, la forma del cuello.<\/p>\n<p>Quer\u00edamos querernos. Y nos quisimos.<\/p>\n<p>Nos quisimos tanto que se nos olvid\u00f3 mirarnos. As\u00ed, directamente, sin clandestinidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>-\u00bfDe qu\u00e9 color son mis ojos?<\/strong><\/p>\n<p><strong>-Del color de la duda.<\/strong><\/p>\n<p>-\u00bfDe la duda?<\/p>\n<p>-No hay nada m\u00e1s cierto que esta eterna duda que nos envuelve.<\/p>\n<p>-Yo si de algo dudo es de todo menos de esto.<\/p>\n<p>-\u00bfDe esto?<\/p>\n<p>-De nosotros. De querernos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, se acab\u00f3 la funci\u00f3n, se despej\u00f3 la duda.<!--more--><\/p>\n<p>No hab\u00eda soluci\u00f3n para el problema. Tend\u00edamos a m\u00e1s infinito, o eso pens\u00e1bamos, pero se qued\u00f3 en cero. Aqu\u00ed estamos. Justo en este punto. T\u00fa en el tuyo, yo en el m\u00edo. Empezando caminos o dando m\u00e1s pasos en cada uno de los senderos. Las l\u00edneas no son secantes. Lo fueron, en alg\u00fan momento, aunque puede que solo fu\u00e9ramos paralelas que ans\u00edan tocarse de vez en cuando.<\/p>\n<p>Te hablo, con lo poco que s\u00e9, de l\u00edneas y n\u00fameros, aunque yo soy m\u00e1s de humo y colores. A veces intuyes cosas en el fondo de las pupilas que no est\u00e1n en las entra\u00f1as, y te f\u00edas de eso, esperas que anuden dos destinos, que fuercen las l\u00edneas paralelas hasta convertirlas en secantes. El color de unos ojos es solo la superficie del lago. Nadie puede bucear tan profundo. Sumergirse hasta abajo.<\/p>\n<p>No s\u00e9 la receta del amor, ni tampoco la f\u00f3rmula del desamor. Soy m\u00e1s de humo y colores, como digo, y de despejar la equis con palabras. No ans\u00edo vivir en el interrogante perpetuo. No, no me gusta la eterna duda que todo lo envuelve. No me gusta no sonre\u00edr. Ni llorar \u2013no as\u00ed-. Ni sentir que la superficie del lago de pronto se ha vuelto de hielo, y darme de bruces contra un casquete congelado. Golpear la cabeza una y otra vez contra tus pupilas, gritando y llorando, intentando atisbar por fin el fondo. <strong>\u00bfDe qu\u00e9 color es tu fondo? El color del iris lo s\u00e9 de memoria. S\u00e9 tu cuerpo de memoria. La piel que lo recubre. Pens\u00e1bamos que eso era suficiente.<\/strong><\/p>\n<p><strong>No lo era.<\/strong><\/p>\n<p>No hay culpas. Las hay, claro que las hay, pero no sirven. No consuelan ni alivian, sino que curvan a\u00fan m\u00e1s la espalda, a\u00f1aden peso en el est\u00f3mago, cierran la boca de la garganta. Secan el ojo de agua helada. Las culpas son solo excusas para transitar de un lado a otro y dejar que las horas transcurran mientras se llega a un sitio m\u00e1s sereno. No sirven a largo plazo. La ira, a corto s\u00ed, pero luego se diluye y se vuelve un monz\u00f3n caprichoso. Asola el mundo a su paso.<\/p>\n<p>Tu culpa me hierve por dentro y la m\u00eda me ahoga.<\/p>\n<p>No sirve.<\/p>\n<p><strong>El amor que nos tuvimos, eso s\u00ed sirve. Eso no muere, ni hoy ni nunca.<\/strong> Se va a transformar en otra cosa, y lo mismo hasta desaparece de la faz de la Tierra, y ya no lo encontraremos en el mundo, en las cosas, ni en hogares ni en mezcla gen\u00e9tica. Pero pervivir\u00e1 en la superficie del cuerpo, una huella imperceptible en la piel, un toc-toc en la pupila que acaso consigui\u00f3 bucear, romper el casco de hielo. Bajar hacia el fondo. Convertir el crudo invierno en un lago de monta\u00f1a, fresco y revitalizante, durante qui\u00e9n sabe cu\u00e1nto tiempo.<\/p>\n<p>Y si luego se congela de nuevo, si vuelve a juntarse el hielo y borra la se\u00f1al de la fractura de las manos que llamaban, de la huella de los dedos, no debemos preocuparnos: otras manos se atrever\u00e1n a acercarse a la superficie, y para esos ojos quiz\u00e1 volveremos a ser c\u00e1lidos. Ver\u00e1n esos ojos por fin el color de nuestras entra\u00f1as. Y as\u00ed, cuando les preguntemos,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>-\u00bfDe qu\u00e9 color son mis ojos?<\/p>\n<p>Nadie dir\u00e1:<\/p>\n<p>&#8211; Negros.<\/p>\n<p>Contestar\u00e1n, en cambio:<\/p>\n<p><strong>&#8211; Son de todos los colores. Y deseo vivirlos todos.<\/strong><\/p>\n<p>-\u00bfAunque parezcan de uno solo?- responderemos nosotros.<\/p>\n<p>Y ellos dir\u00e1n,<\/p>\n<p>-S\u00ed. Tus adentros contienen todos, y yo quiero seguir bajando por tu alma y entrando en tu cuerpo. De eso no tengo ninguna duda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Nos presentamos as\u00ed, entre sonrisas t\u00edmidas y palabras elocuentes. Cada gesto ten\u00eda un profundo eco, y la menor distancia entre los cuerpos era proporcional a la velocidad del latido. Nos mir\u00e1bamos el color de los ojos, estudi\u00e1bamos las arrugas que se formaban en las comisuras al re\u00edr. 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