{"id":357,"date":"2017-10-23T10:32:17","date_gmt":"2017-10-23T08:32:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/?p=357"},"modified":"2017-10-30T10:20:05","modified_gmt":"2017-10-30T09:20:05","slug":"cambia-lo-que-puedas-cambiar-el-resto-abrazalo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/2017\/10\/23\/cambia-lo-que-puedas-cambiar-el-resto-abrazalo\/","title":{"rendered":"Cambia lo que puedas cambiar, el resto abr\u00e1zalo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_358\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/10\/sophiemoatesdesign.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-358\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-358\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/10\/sophiemoatesdesign.jpg\" alt=\"V\u00eda Tumblr (fuente:sophiemoatesdesign)\" width=\"540\" height=\"540\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/10\/sophiemoatesdesign.jpg 540w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/10\/sophiemoatesdesign-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/10\/sophiemoatesdesign-300x300.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-358\" class=\"wp-caption-text\">V\u00eda Tumblr (fuente:sophiemoatesdesign)<\/p><\/div>\n<p>Dec\u00eda Epicteto \u2013la gente suele pronunciarlo como \u00abep\u00edteto\u00bb, pero no lleva tilde- que es crucial saber lo que puedes controlar y lo que no.<\/p>\n<p>Epicteto, en este punto, me recuerda a una plegaria muy famosa que dice as\u00ed:<\/p>\n<p><em>Se\u00f1or, conc\u00e9deme la serenidad para aceptar aquello que no puedo cambiar,<\/em><\/p>\n<p><em>fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar,<\/em><\/p>\n<p><em>y sabidur\u00eda para entender la diferencia.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se me ocurre una lista de cosas que se pueden cambiar y cosas que no.<!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>COSAS QUE S\u00cd:<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong>&#8211; El color del pelo<\/strong>. El estilo, la apariencia, todo eso, cuantas veces se quiera.<\/li>\n<li><strong>&#8211; Los planes de viernes por la noche<\/strong>. Los viernes son tuyos, incluso m\u00e1s que los lunes, martes, mi\u00e9rcoles, jueves, s\u00e1bados y domingos, porque a veces los cuatro primeros d\u00edas no son muy tuyos. El viernes es el primer d\u00eda oficialmente tuyo, y as\u00ed debes respetarlo, cambiando los planes si no te gustan o no te apetecen.<\/li>\n<li><strong>&#8211; La pareja<\/strong>. Sentimental, sexual y de p\u00f3ker.<\/li>\n<li><strong>&#8211; El puesto de trabajo<\/strong>. Hay oficinas en multinacionales y puestos de churros en la playa. Hay de todo. Muchas cosas disponibles.<\/li>\n<li><strong>&#8211; La actitud<\/strong>. Con la que se integra el pasado en el presente. Con la que se afronta el futuro en el presente.<\/li>\n<li><strong>&#8211; Los objetivos en la vida<\/strong>. Puedes querer <em>bitches and boats<\/em> o entender qu\u00e9 es superfluo, como cuenta Natalia Ginzburg en su maravilloso relato \u00abLos zapatos rotos\u00bb (<em>Las peque\u00f1as virtudes<\/em>).<\/li>\n<li><strong>&#8211; Los malos h\u00e1bitos<\/strong>. Los vicios. Como el de no leer, por ejemplo. Como el de llamar a quien no debes cuando vas como una cuba.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>COSAS QUE NO:<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong>&#8211; Tu pasado<\/strong>. En s\u00ed mismo. Lo que ocurri\u00f3. Est\u00e1 fijo, <em>fermo.<\/em>\u00a0Se fue. As\u00ed sucedi\u00f3. Ac\u00e9ptalo.<\/li>\n<li><strong>&#8211; Lo que los dem\u00e1s hacen o dicen<\/strong>. Haces el papel de guionista de la pel\u00edcula largu\u00edsima de tu vida, aunque seas funcionario, lo sabes, t\u00fa tambi\u00e9n lo haces. Y no es cosa tuya. Solo decides si alejarles o tenerles cerca. Es todo lo que recae sobre tu poder de acci\u00f3n.<\/li>\n<li><strong>&#8211; La forma de tu cuerpo<\/strong>. Puedes cambiar su volumen o la morfolog\u00eda de ciertas partes a trav\u00e9s del bistur\u00ed, pero tus huesos siempre ser\u00e1n tus huesos, y tus m\u00fasculos, y tu constituci\u00f3n. Si tienes en mente algo distinto, est\u00e1s abocado al sufrimiento perpetuo.<\/li>\n<li><strong>&#8211; La riqueza en la que vives<\/strong>. Esto dice Epicteto, y\u00a0t\u00fa\u00a0flipar\u00e1s: \u00bfc\u00f3mo que no es cosa m\u00eda lo que gano? Bueno, seg\u00fan \u00e9l, si te dedicas a buscarte a ti mismo y aceptas el resultado de antemano, sea cual sea\u2026 en efecto, no puedes controlarlo. No sabes si ser\u00e1s rico o pobre haciendo lo que est\u00e1s destinado a hacer. Pero lo abrazar\u00e1s y te har\u00e1 feliz. Por eso no debes, en puridad, seg\u00fan Epicteto, enfocar tu vida hacia los <em>bitches and boats<\/em>.<\/li>\n<li><strong>&#8211; La forma en la que el resto te ve<\/strong>. Las opiniones son como los culos, dicen, que cada uno tiene el suyo. Y adem\u00e1s, es gratis hablar y pensar, por desgracia. Si costara dinero, habr\u00eda m\u00e1s silencio dentro y fuera.<\/li>\n<li><strong>&#8211; Tus talentos<\/strong>, potencialidades, tus virtudes secretas.<\/li>\n<li><strong>&#8211; El clima<\/strong>. Si llueve o sale el sol, no es cosa tuya. No tienes que decidirlo t\u00fa. T\u00fa solo bailas al son de la m\u00fasica que suena, como me dijo un d\u00eda mi padre.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El principal problema que tienes es que no sabes ni c\u00f3mo hacer esta chorrada de lista en un folio. Sigues poniendo palabras en boca de quien no las dice, reinterpretando los hechos, elucubrando c\u00f3mo mejorar, atascado en un plan obsesivo sin final que se traduce en cambiar radicalmente quien eres, por dentro y por fuera.<\/p>\n<p>Le\u00ed una vez la siguiente frase: <em>\u00bfQu\u00e9 forma quiere darle ella a su alma? Cada paso, cada palabra, cada gesto se suma a la escultura que es la existencia<\/em> (<em>Haru,<\/em> Flavia Company).<\/p>\n<p>Ah, eso se me hab\u00eda olvidado. Ampl\u00edo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>COSAS QUE S\u00cd:<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong>&#8211; La forma de tu alma<\/strong>.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La forma del cuerpo no se cambia. Si tienes los tobillos anchos o las caderas estrechas, as\u00ed te quedar\u00e1s, por mucha liposucci\u00f3n. Pero la forma del alma se amolda a la textura de los pasos que dejas en este mundo. Construyes o destruyes. Ti\u00f1es de negro o de blanco.<\/p>\n<p>En lugar de hacer caso a Epicteto y dedicar tu vida a desentra\u00f1ar tus adentros y acomodarlos con lo de fuera, dedicas la vida a acomodarte t\u00fa al exterior. A asemejarte al resto, a no desentonar, a sufrir en silencio. Te vas cubriendo de mentira poco a poco y al final llevas una m\u00e1scara integral que no te deja respirar, pero te has acostumbrado. Sabes aguantar el aire durante horas y horas. En reuniones, en citas, siempre rodeado de gente.<\/p>\n<p>Cuando est\u00e1s solo, huyes, porque no quieres quedarte con esa compa\u00f1\u00eda que no es otra que t\u00fa mismo. Est\u00e1s tan ocupado evit\u00e1ndote, no mirando tu cara en el espejo, la silueta de tu cuerpo, no escuch\u00e1ndolo, no cuid\u00e1ndolo de verdad \u2013sin castigarlo, sea por exceso o por defecto-, que la vida se te pasa, y mientras que pasa te cabreas y te enredas en una madeja de refunfu\u00f1os, <strong>por qu\u00e9 las cosas son as\u00ed y no <em>asao<\/em>, por qu\u00e9 se comportan de esta manera y no de la otra, por qu\u00e9, por qu\u00e9, y haces pucheros y cruzas los brazos como un ni\u00f1o peque\u00f1o<\/strong>.<\/p>\n<p>Porque a\u00fan no has crecido. <em>Eres<\/em> un ni\u00f1o peque\u00f1o. Un ni\u00f1o que sigue echando la culpa al pasado, a los dem\u00e1s, de lo que le corresponde a \u00e9l. De su parcela de mundo.<\/p>\n<p>Ten tu parcela limpia, <em>curiosa<\/em>, como dicen las se\u00f1oras mayores. No limpies la de los dem\u00e1s ni pidas que limpien la tuya. Cada uno, con lo que le toca. Y Dios en todas partes.<\/p>\n<p><strong>Cambia lo que puedas cambiar, lo que quieras cambiar. Al resto, dale un abrazo <em>chillao<\/em> y la bienvenida a tu casa<\/strong>. Todo sucede para bien. Y si no parece ser as\u00ed, c\u00e1mbiale el signo: de negativo a positivo. Atisba las lecciones, el crecimiento que eso va a reportarte, y conf\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando se pierde el miedo al interior de uno mismo, se pierde el miedo a los eventos y eventualidades. Dejas de temer un destino aleatorio e incontrolable, dejas de necesitar desesperadamente rellenar huecos ajenos para ver si as\u00ed, indirectamente, se rellenan los tuyos, porque ahora te ocupas de ti primero y en tiempo presente. Ahora sabes lo que puedes cambiar y lo que no. Sabes qu\u00e9 toca en cada caso: hacer acopio de fuerzas y cambiarlo, o resignarse, sonre\u00edr, aceptar el devenir de la vida.<\/p>\n<p>S\u00e9 agradecido. Cambia tu actitud y hazlo: agradece. No te sientas con derecho a tener los mejores zapatos. Tu \u00fanico derecho es el de conocerte a ti mismo, y a los dem\u00e1s por el camino. Tu \u00fanico derecho es el de caminar y de ocuparte de tus propios pasos. As\u00ed, solo as\u00ed, disfrutar\u00e1s la compa\u00f1\u00eda en lugar de padecerla. La propia y la ajena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dec\u00eda Epicteto \u2013la gente suele pronunciarlo como \u00abep\u00edteto\u00bb, pero no lleva tilde- que es crucial saber lo que puedes controlar y lo que no. 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