{"id":379,"date":"2017-11-06T11:20:34","date_gmt":"2017-11-06T10:20:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/?p=379"},"modified":"2017-11-12T19:38:30","modified_gmt":"2017-11-12T18:38:30","slug":"la-cultura-del-like","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/2017\/11\/06\/la-cultura-del-like\/","title":{"rendered":"La cultura del &#8216;like&#8217;"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_380\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/11\/22729185_1398971250230141_6422680590475871655_n.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-380\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-380\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/11\/22729185_1398971250230141_6422680590475871655_n.jpg\" alt=\"Individuos introduciendo en sociedad a nuevo individuo. V\u00eda Facebook (fuente: Suffle Sketch)\" width=\"490\" height=\"695\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/11\/22729185_1398971250230141_6422680590475871655_n.jpg 490w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/11\/22729185_1398971250230141_6422680590475871655_n-212x300.jpg 212w\" sizes=\"(max-width: 490px) 100vw, 490px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-380\" class=\"wp-caption-text\">Individuos introduciendo en sociedad a nuevo individuo. V\u00eda Facebook (fuente: Suffle Sketch)<\/p><\/div>\n<p>La b\u00fasqueda de la aceptaci\u00f3n en sociedad no es una novedad del siglo XXI, ni de los millennials. Estoy convencida de que el sentimiento de pertenencia a una comunidad ha guiado gran parte de las conductas humanas durante toda la Historia. Desde la adhesi\u00f3n a un grupo religioso o pol\u00edtico, pasando por la pr\u00e1ctica de ciertas actividades -deportes, ramas art\u00edsticas- o profesiones, absolutamente todos los atributos de la persona sirven para clasificarle y, por tanto, habilitarle la entrada a uno u otro colectivo. En esa inmersi\u00f3n, el sujeto encuentra la seguridad de ser aprobado por los dem\u00e1s, que son de su misma clase, similares de alguna forma.<\/p>\n<p>Esto no ha cambiado con la llegada de Internet. Lo que ha cambiado es que ahora ese grado de aprobaci\u00f3n se mide. Se cuantifica. Se expone al resto.<!--more--><\/p>\n<p>Cualquiera puede comprobar el n\u00famero de <em>likes <\/em>(\u00abme gusta\u00bb)\u00a0o de <em>followers\u00a0<\/em>(\u00abseguidores\u00bb) de un sujeto o empresa y sacar as\u00ed conclusiones r\u00e1pidas sobre su calidad, prestigio o relevancia en el mercado. Suena a objetualizaci\u00f3n, pero es as\u00ed. En los departamentos de recursos humanos ya prestan atenci\u00f3n a la presencia en redes a la hora de contratar. <strong>De esta forma, los usuarios de redes sociales tenemos dos facetas de cara a nuestro universo virtual: la de juez, valorando las publicaciones ajenas, y la de investigador, haciendo un sencillo rastreo sobre la gente nueva que conocemos.<\/strong><\/p>\n<p>Con un vistazo a las redes sociales de alguien puede extraerse mucha informaci\u00f3n. Aun el mero de no tenerlas, o de no actualizarlas, es bien elocuente respecto de esa persona o empresa. Este rastreo ha venido sustituyendo a la tradicional primera impresi\u00f3n que se establec\u00eda cara a cara. Las reglas han cambiado, y con ellas, la manera de encajar en sociedad en un impacto inicial.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el p\u00fablico se ha multiplicado hasta el infinito. Ya no se queda en las barreras del pueblo o ciudad de turno, por grande o peque\u00f1o que estos sean, sino que abarca la pr\u00e1ctica universalidad, y con ello me refiero, por supuesto, al mundo occidental digitalizado \u2013no olvidemos que los ciudadanos de una inmensa parte del mundo siguen sin disponer de Internet, y este es el menor de sus males-. La plataforma que ofrecen las redes sociales es gigante, y por ello, a pesar de la funci\u00f3n diferenciadora que ejerce el n\u00famero de\u00a0<em>likes<\/em> y\u00a0<em>followers<\/em>, en s\u00ed mismos, Internet es un instrumento que homogeneiza a las gentes. <strong>Es muy habitual que algunos <em>outsiders<\/em> (marginados) triunfen en redes, mientras que en su d\u00eda a d\u00eda siguen siendo eso, excluidos sociales.<\/strong> La gente que puede sentirse identificada con ellos aumenta, porque as\u00ed lo hace el zoom. En estos casos, Internet no solo ofrece compa\u00f1\u00eda y un juicio justo para los individuos originales, aut\u00e9nticos, sino que, en general, premia a aquellos con mejores aptitudes para convocar inter\u00e9s, sea por la causa que sea, y de generar empat\u00eda, de transmitir un mensaje potente que enganche a los dem\u00e1s. <strong>Surge un nuevo tipo de fen\u00f3meno-fan alejado de las celebridades convencionales, centrado sobre gente \u00abnormal\u00bb, de a pie<\/strong>, como los <em>youtubers<\/em>.<\/p>\n<p>Surgen tambi\u00e9n profesiones como esta que acabo de mencionar: <em>youtubers<\/em>, <em>instagrammers<\/em>, <em>twitteros<\/em>\u2026, que adquieren su nombre de la red social en la que despliegan su presencia mayoritariamente. Y a trav\u00e9s de\u00a0esa\u00a0relevancia, conseguida con muchos <em>likes<\/em> y muchos <em>followers<\/em> y muchas visitas,\u00a0llegan a servir de medio para\u00a0vender eventualmente un producto, y son contratados por las empresas de publicidad, que obviamente se han percatado del fen\u00f3meno y saben que tal o cual figura p\u00fablica, creada desde y para el pueblo llano de usuarios de Internet, vender\u00e1 m\u00e1s que un anuncio colocado en la televisi\u00f3n p\u00fablica, por ejemplo. Adem\u00e1s, ellos mismos se convierten en <em>el producto<\/em>, y se les abren puertas -colaboraciones, proyectos- a las que,\u00a0siguiendo el\u00a0sistema de formaci\u00f3n y m\u00e9ritos, no acceder\u00edan.<\/p>\n<p>Por eso, alguien que se dedique en un principio a ser \u00e9l mismo, a colgar su contenido y compartir sus publicaciones -como el com\u00fan de los mortales del siglo XXI-, puede llegar a tener m\u00e1s privilegios que otros sujetos formados en determinados campos del saber. <strong>Un individuo con un tel\u00e9fono u ordenador se convierte un poco en periodista, un poco en fot\u00f3grafo, un poco en director de cine, un poco en actor, un poco en modelo, un poco en orador motivacional, un poco en escritor o poeta, un poco en artista gr\u00e1fico, pintor, ilustrador, vi\u00f1etista, un poco en cr\u00edtico de arte; independientemente de su formaci\u00f3n acad\u00e9mica.<\/strong> Esto no es bueno ni malo, es un hecho. Y, si se me permite, en ciertos casos es incluso productivo, porque democratiza las \u00e1reas de conocimiento y arte y las aleja de la antigua meritocracia que, en ocasiones, est\u00e1 m\u00e1s que contaminada de amiguismos y conveniencias sociales.<\/p>\n<div id=\"attachment_381\" style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/11\/22688331_1398969160230350_4600785316297896149_n.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-381\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-381\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/11\/22688331_1398969160230350_4600785316297896149_n.jpg\" alt=\"Reportero- youtuber inmortalizando la experiencia de ser zampado por un tibur\u00f3n. V\u00eda Facebook (fuente: Suffle Sketch)\" width=\"600\" height=\"896\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/11\/22688331_1398969160230350_4600785316297896149_n.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2017\/11\/22688331_1398969160230350_4600785316297896149_n-201x300.jpg 201w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-381\" class=\"wp-caption-text\">Reportero- youtuber inmortalizando la experiencia de ser zampado por un tibur\u00f3n. V\u00eda Facebook (fuente: Suffle Sketch)<\/p><\/div>\n<p>El sistema, con tendencia a reposar tranquilo y anquilosarse, ya no puede ceder a la modorra, porque Internet le obliga a actualizarse a golpe de <em>like<\/em>. <strong>Gracias a -o\u00a0por culpa de- las redes sociales, todo tiene nota, todo.<\/strong> Sacamos un dos, un siete o un diez con cada cosa que compartimos en el mundo virtual. Uno lo sabe, sabe que los dem\u00e1s le est\u00e1n poniendo nota, y lo acepta porque \u00e9l tambi\u00e9n eval\u00faa a los dem\u00e1s y se gu\u00eda por estos juicios a la hora de formarse una opini\u00f3n sobre algo o alguien. Es una especie de pacto t\u00e1cito. Pensemos un momento en las pel\u00edculas. Lo primero que hacemos los millennials es buscar el t\u00edtulo en <em>Filmaffinity<\/em>, si tiene menos de un 6 no solemos verla. \u00bfEs injusto que procedamos de esta forma? \u00bfO es un criterio equitativo del que nos fiamos porque esta nota no es la cr\u00edtica concreta de un individuo que ni conocemos, sino que refleja el sentir de un n\u00famero incontable de usuarios que han visto la pel\u00edcula y la han puntuado?<\/p>\n<p>Es verdad que, en t\u00e9rminos subjetivos, el sistema siempre falla. Es l\u00f3gico. <strong>Siempre estaremos en desacuerdo con el podio global, nos parecer\u00e1 que tal o cual persona no es para tanto, o que es directamente penosa, y lo mismo al rev\u00e9s, creeremos que hay gente magn\u00edfica oculta en las tinieblas.<\/strong> Sin embargo, sucede que en democracia todas las opiniones valen lo mismo, y no se excluye a nadie del uso de las redes. Est\u00e1n volcadas en ellas una cantidad de personas muy diversas, con diferentes gustos y diferentes aspiraciones, y por tanto, modos y criterios a la hora de puntuar. A m\u00ed, personalmente, suelen darme escalofr\u00edos los libros m\u00e1s le\u00eddos en Amazon. \u00bfPero acaso estoy m\u00e1s de acuerdo con los m\u00e1s vendidos en las librer\u00edas? Digo. Sin embargo, encuentro en redes un espacio donde acceder a lecturas afines, un espacio, una subcultura, que no es compartida por las personas f\u00edsicas que me rodean diariamente. Y as\u00ed sucede, en definitiva, con todo.<\/p>\n<p>Aquellos que critican la cultura del<em> like\u00a0<\/em>se olvidan de que en su propio proceder habitual, la inmensa mayor\u00eda de actos o conductas que despliegan se dirigen a conseguir la aprobaci\u00f3n o el amor de los dem\u00e1s. Aquellos que son esclavos del\u00a0<em>like<\/em> son tambi\u00e9n esclavos del resto en su vida cotidiana. <strong>El\u00a0<em>like\u00a0<\/em>es un medio para un fin, no el fin en s\u00ed mismo.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La b\u00fasqueda de la aceptaci\u00f3n en sociedad no es una novedad del siglo XXI, ni de los millennials. Estoy convencida de que el sentimiento de pertenencia a una comunidad ha guiado gran parte de las conductas humanas durante toda la Historia. 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