{"id":520,"date":"2018-01-22T10:39:14","date_gmt":"2018-01-22T09:39:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/?p=520"},"modified":"2018-01-29T10:18:56","modified_gmt":"2018-01-29T09:18:56","slug":"hemos-venido-a-jugar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/2018\/01\/22\/hemos-venido-a-jugar\/","title":{"rendered":"Hemos venido a jugar"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/01\/6DEE2AA4-0B98-4923-B77D-F84C8B9561FB-iloveimg-resized.gif\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-523 alignleft\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/01\/6DEE2AA4-0B98-4923-B77D-F84C8B9561FB-iloveimg-resized.gif\" alt=\"6dee2aa4-0b98-4923-b77d-f84c8b9561fb-iloveimg-resized\" width=\"260\" height=\"147\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Dec\u00eda uno de mis tod\u00f3logos preferidos, <strong>Ken Wilber<\/strong>, que esa nostalgia por ser ni\u00f1os es absurda: los ni\u00f1os son egoc\u00e9ntricos. <strong>Si se tapan los ojos, est\u00e1n convencidos de que nadie les ve.<\/strong> Conforme crecemos ampliamos la conciencia del mundo, del otro.<\/p>\n<p>Aunque siempre comulgo con lo que expone, esta vez me enroco. No.<\/p>\n<p>En marzo de 2012 me encontraba en los <em>Giardini Margherita<\/em> de Bolonia con un gran amigo. <strong>Le observaba hacer el pino<\/strong> y escrib\u00ed esto.<\/p>\n<p><em>\u00abQuien no entiende de mecanismos gana el inventarse el siguiente paso. Y se convierte en capit\u00e1n del barco con bandera blanca, piloto de inocencia. Usa los sentidos y los exprime en cada oportunidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Recuerda la alegr\u00eda que brota inesperada como el berreo de un beb\u00e9. La que crece desde dentro, se multiplica y retumba, creando una onda expansiva que derrumba edificios, sem\u00e1foros, se\u00f1ales\u00bb.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Su mujer y yo \u2013ahora est\u00e1 casado, el eterno ni\u00f1o- siempre decimos que <strong>un d\u00eda le cascar\u00e1n un buen mamporro<\/strong>, porque este amigo se comporta como si todo estuviera a su disposici\u00f3n: la naturaleza, las personas, los planes. Si quiere hacer una pregunta, la hace. No se plantea c\u00f3mo ser\u00e1 recibida. A veces le alertamos de que est\u00e1 metiendo la pata, y si le convencemos de ello, no duda en volver a levantarse para disculparse con el sujeto de turno. M\u00e1s de una vez hemos temido que le reventaran el tabique nasal, pero hasta hoy no ha ocurrido.<\/p>\n<p>Y una cosa digo: cuando se la lleve, se la habr\u00e1 <em>llevao<\/em>. Pero el mundo es de mi amigo y de quienes no dejan de ser ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Lo he entendido de verdad esta semana. Al ordenar las estanter\u00edas repletas de VHS, decid\u00ed llevar unos cuantos a la tienda de fotograf\u00eda para pasarlos a DVD.<\/p>\n<p>De pronto, ah\u00ed est\u00e1n, en la pantalla del ordenador: familia, amigos, todos con m\u00e1s chicha en la cara, la voz una nota m\u00e1s aguda, el pelo encrespado y abundante, hombreras y pantalones sobaqueros -como ahora, todo vuelve-. Y yo misma, un pigmeo rubio y pizpireto que canta, baila, conversa sin pudor.<\/p>\n<p><strong>De eso va la vida. <\/strong><\/p>\n<p><strong>De jugar. <\/strong><\/p>\n<p>De filmar im\u00e1genes de tus seres queridos en tonos azulados y amarillentos. De hacer funciones en el patio de una casa de veraneo. De arrancarse a bailar en pleno sal\u00f3n. De tener beb\u00e9s. De dormir la siesta con ellos babe\u00e1ndote la barriga. De discutir a voz en grito y luego llorar y volver a sellar la paz con un beso. De golpearte contra todas las paredes con el taca-taca. De hacer una exhibici\u00f3n de judo o de mimo y cobrarla a cien pelas, junto con un vaso de limonada, y volver a invertir el dinero en helados. De hacer el pino hasta que te salga bien, en un parque en Italia, mientras un grupo de africanos toca el ukelele a tu lado.<\/p>\n<p><strong>De querer. Tanto.<\/strong> A esas caras. De quererlas ya, ahora, mientras las grabas con el ojo, sin esperar veinticinco a\u00f1os para revisar las cintas.<\/p>\n<p>De amar los paisajes y fundirte con ellos.<\/p>\n<p>De aprovechar las oportunidades como vengan.<\/p>\n<p>De no pensar tanto. Y de pensar lo suficiente.<\/p>\n<p>Dec\u00eda <strong>Pablo d\u2019Ors<\/strong> el otro d\u00eda, en una conferencia en Cajamurcia, que la mayor virtud es la humildad: tener ganas de aprender. <strong>Ganas de recibir.<\/strong>\u00a0Tantos regalos hay en el d\u00eda a d\u00eda que las arcas se llenan y no puedes hacer m\u00e1s que dar, en un c\u00edrculo vicioso de los buenos. Nace un entusiasmo muy bonito (<em>enthousiasm\u00f3s<\/em>, en griego, que significa \u00abposesi\u00f3n divina\u00bb) que tiene que ver con esa conexi\u00f3n a la fuente, al centro de uno mismo, y con la <strong>capacidad de ponerse en juego continuamente en el presente.<\/strong><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/01\/Andre-iloveimg-resized-2.gif\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-527 alignright\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/01\/Andre-iloveimg-resized-2.gif\" alt=\"andre-iloveimg-resized\" width=\"200\" height=\"200\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>Vivir el presente en presente. Convertir lo que toque en lo mejor que podr\u00eda ser, aunar el conjunto de factores y vivirlo de la mejor manera, aunque sean situaciones tristes.<\/p>\n<p>Nos da miedo estar tristes o enfadados, pero los ni\u00f1os sollozan y se rebotan con pasmosa facilidad. Me encanta mirar c\u00f3mo se les congestiona la cara antes de explotar en emoci\u00f3n. Pasado un rato, vuelven al reposo.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 pudi\u00e9ramos vivir as\u00ed, dejando que las cosas tuvieran su impacto y consecuencia y que volvieran a discurrir, como el agua clara de un r\u00edo que se renueva. De ese modo, nada se atascar\u00eda. <strong>Estamos tan acostumbrados a aguantar, a tragar, que nos caga vivos abrir el grifo<\/strong>: a saber la de porquer\u00eda que habr\u00e1 ah\u00ed dentro. Sigo en el escrito de marzo de 2012:<\/p>\n<p><em>\u00abComplicamos lo sencillo, llenando el cerebro de ecuaciones irresolubles, el h\u00edgado de alcohol y los pulmones de hierba, <strong>ansiando una medicina que anta\u00f1o habr\u00eda sido una mona y un Kinder.<\/strong> Nos volvemos, <\/em>piano piano,<em> miopes, y compramos gafas de pasta. Nos quedamos sordos con el volumen del iPod y nos perdemos el ruido de un ukelele improvisado, de un susurro o un canturreo de ducha ma\u00f1anera\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Siempre he sabido que <strong>todos los males que me he causado<\/strong> han sobrevenido por una de dos: o bien porque he perdido de vista esta imagen de mi yo infante, y me he olvidado del cari\u00f1o que se le debe a todo ni\u00f1o, a todo ser humano, y m\u00e1s a uno mismo; o porque he llevado la aventura y la curiosidad un punto demasiado lejos. Estas \u00faltimas me las absuelvo, prudencia para el futuro y bienvenidas sean. Las primeras no.<\/p>\n<p>Yo, que tan obsesionada estoy con <a href=\"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/2018\/01\/08\/como-hacerse-mayor\/\">eso de hacerse mayor<\/a>, de pasar la <a href=\"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/2017\/12\/04\/cuando-cumplir-anos-ya-no-mola-the-wrong-side-of-20s\/\">barrera de los treinta<\/a>, <strong>me encuentro volviendo a las ra\u00edces<\/strong> y maravill\u00e1ndome con la manera de comerme un helado o de saludar a la c\u00e1mara con cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y se me antoja la manera id\u00edlica de ser.<\/p>\n<p>Prometo que vivir\u00e9 honrando esa mirada de ni\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dec\u00eda uno de mis tod\u00f3logos preferidos, Ken Wilber, que esa nostalgia por ser ni\u00f1os es absurda: los ni\u00f1os son egoc\u00e9ntricos. Si se tapan los ojos, est\u00e1n convencidos de que nadie les ve. Conforme crecemos ampliamos la conciencia del mundo, del otro. 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