{"id":786,"date":"2018-07-10T10:29:17","date_gmt":"2018-07-10T08:29:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/?p=786"},"modified":"2018-07-10T10:54:21","modified_gmt":"2018-07-10T08:54:21","slug":"el-camino-una-metafora-de-la-vida-y-la-muerte-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/2018\/07\/10\/el-camino-una-metafora-de-la-vida-y-la-muerte-parte-i\/","title":{"rendered":"El Camino (una met\u00e1fora de la vida y la muerte). Parte I"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/07\/Camino-I.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-788\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/07\/Camino-I.png\" alt=\"camino-i\" width=\"576\" height=\"774\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/07\/Camino-I.png 576w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/07\/Camino-I-223x300.png 223w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La misa del Peregrino est\u00e1 a rebosar de gente. Los hay que han llegado dos horas antes para pillar sitio en las primeras filas. Algunos de ellos \u2013un portugu\u00e9s maduro- juntan las manos en posici\u00f3n de oraci\u00f3n, enfebrecidos con las palabras del sacerdote. Otros \u2013una taiwanesa joven- cabecean cada tanto, consultan el Whatsapp. Los hippies de rastas \u2013una pareja de australianos rubios- sonr\u00eden mirando alrededor con verdadera curiosidad.<\/p>\n<p>El factor com\u00fan son las chanclas para airear los pies. <strong>Santiago es la ciudad con m\u00e1s cojos temporales del mundo.<\/strong> Caminamos como Quasimodo por Notre Dame en busca de Esmeralda. O de algo.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jenme preguntarles una cosa \u2014se oye al cura a trav\u00e9s del sistema de altavoces\u2014: \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n ustedes aqu\u00ed hoy?<\/p>\n<p>El p\u00e1rroco dice lo mismo que el posadero del primer d\u00eda, en Pontevedra. Despu\u00e9s de hacer el <em>check-in<\/em> a lo San Pedro en las puertas del Cielo, sali\u00f3 conmigo a fumar para pegar la hebra un rato.<\/p>\n<p>\u2014Cada uno tiene sus motivos para hacer el Camino. Pero no conozco a nadie que se haya arrepentido.<\/p>\n<p>Pienso en mis motivos por primera vez de forma consciente. <strong>Yo quer\u00eda \u2013intuyo- comprender por fin la verdadera dimensi\u00f3n del tiempo y del espacio.<\/strong><\/p>\n<p>Lo comprob\u00e9 en la primera etapa, con el desagrado creciente hacia los veh\u00edculos que pasaban zumbando a los lados asfaltados del Camino. Ellos llegaban en un pisp\u00e1s. No valoraban el trayecto porque lo ten\u00edan muy f\u00e1cil. <strong>Coches, tel\u00e9fonos m\u00f3viles, ordenadores; una velocidad insoportable.<\/strong> Ahora todo eso hab\u00eda quedado en otro lugar, a muchos kil\u00f3metros, y lo \u00fanico que pose\u00eda yo era el peso en la espalda: cuatro camisetas y un par de mallas que parec\u00edan multiplicarse y tener hijitos textiles a cada rato.<\/p>\n<p><strong>El peso de la vida.<\/strong><\/p>\n<p>De eso habla el cura ahora. De la \u00abmochila de la vida\u00bb. As\u00ed le llama.<\/p>\n<p>\u2014Para venir, lo primero que hab\u00e9is decidido es qu\u00e9 merece la pena llevar, qu\u00e9 es lo verdaderamente imprescindible. D\u00eda a d\u00eda cargamos con obligaciones, con penas y alegr\u00edas, con preocupaciones. Todo eso va en la mochila de la vida.<\/p>\n<p><strong>El peregrino recorre, pasito a pasito, un itinerario verde y frondoso con su vida a cuestas.<\/strong> Comprueba que los tobillos no est\u00e1n fortalecidos como anta\u00f1o sol\u00eda tenerlos el hombre primitivo, y en cuanto descansa acusa los dolores que asedian diferentes puntos de la mitad inferior del cuerpo. Ese fue mi segundo hallazgo: mientras que en la pierna izquierda me dol\u00eda la parte frontal, en la derecha sub\u00edan calambres laterales hasta la cadera. <strong>No conozco mi propia pisada.<\/strong><\/p>\n<p>Quiero decir que soy consciente de cu\u00e1l es mi tipo sangu\u00edneo, del n\u00famero de mi coeficiente intelectual. S\u00e9, incluso, que durante los \u00faltimos tres a\u00f1os Saturno ha imperado en mi signo del zodiaco y por eso han sido a\u00f1os de mierda en algunos aspectos. Aprend\u00ed los elementos de la tabla peri\u00f3dica en una cancioncilla y ya no se me olvidan. Pero no s\u00e9 cu\u00e1l es mi propia pisada. Y no tengo ni idea de lo que supone, en horas y pasos, recorrer treinta kil\u00f3metros.<\/p>\n<p><strong>Entiendo algo m\u00e1s sobre fortaleza en la tercera etapa.<\/strong> Cuando el m\u00fasculo se calienta es m\u00e1s f\u00e1cil seguir activo. Los parones son terribles. Cualquier camastro es bueno si el cansancio es genuino. La vida de siempre: trabajar la tierra que te da de comer. El canto de los pajaritos por la noche. Sarpullidos por ortigas al ir a orinar furtivamente entre las matas \u2013dar gracias a Dios por que haya rozado la pierna y no otro sitio m\u00e1s delicado-, picaduras radiactivas de dudosos mosquitos que duran d\u00edas y te despiertan, rabiosas, por la noche. <strong>Prepararse para las cuestas arriba con algo de motivaci\u00f3n interior, vislumbrar la llegada pero no demasiado, porque entonces se pierde de vista este socav\u00f3n del camino y un traspi\u00e9s ser\u00eda nefasto.<\/strong><\/p>\n<p>Encontramos a un ni\u00f1o que se hab\u00eda torcido el tobillo y nos prestamos a llevarle la mochila o a \u00e9l, directamente, en brazos, como si fuera un ternero. La madre se neg\u00f3, no hac\u00eda falta, pero tom\u00f3 nuestros m\u00f3viles. En el Camino, la gente se saluda con un lenguaje secreto: <strong>\u00abBuen Camino\u00bb. Es algo m\u00e1s que decir \u00abbuenos d\u00edas\u00bb.<\/strong> Implica el deseo de que la carga del otro se aligere, el cuerpo aguante y, de paso, que se revelen las bondades profundas del misterio de estar vivo, de ir caminando hacia alguna parte y hacia la muerte al mismo tiempo.<\/p>\n<p>La Iluminaci\u00f3n es ese rayo que se cuela, curioso, entre las ramas abrazadas de los \u00e1rboles. En la umbr\u00eda provisional hay matorrales, plantas y flores que reciben un fogonazo de luz solar, y brillan. <strong>Tienen peque\u00f1os diamantitos y est\u00e1n ah\u00ed, esperando a que dejes de mirarte la punta de los pies para contemplarlas.<\/strong> Es solo un trecho, los secretos no se revelan continuamente, aunque siempre aguardan a ser descubiertos por un ojo atento y un coraz\u00f3n sereno. Apaciguar las olas internas para respirar, por fin, aire puro, y no desear m\u00e1s la meta. <strong>El objetivo est\u00e1 en el\u00a0 tramo que recorres. <\/strong><\/p>\n<p>El valor purificador del dolor. Lo \u00fanico que nos humaniza de veras.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 est\u00e1is aqu\u00ed hoy.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 hago yo sentada en mitad de toda esta gente que ha venido expresamente a este lugar. Cada uno con su motivo a cuestas y muy dentro, pero todos en el mismo sitio, al final.<\/p>\n<p>\u2014Por favor, que solo comulguen los cat\u00f3licos que est\u00e9n en la gracia del Se\u00f1or. Y que lo hagan delante del sacerdote, en el acto. <em>Only the catholics who are in the grace of God can take the communion, and they shall do it immediately in front of the priest\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>Please fasten your seat belt<\/em>\u2026 Por favor, deposite los objetos met\u00e1licos en las taquillas de la entrada\u2026 <strong>Si desea hablar con el Se\u00f1or, pulse \u00abuno\u00bb<\/strong>. Para acceder al Servicio de Atenci\u00f3n al Peregrino, pulse \u00abdos\u00bb.<\/p>\n<p>Una chica susurra a su amiga \u00ab\u00bft\u00fa eres religiosa?\u00bb. Ella hace el gesto con la mano, as\u00ed as\u00ed. Esto no va de fe, no solo, y no solo de ese tipo de fe.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed estamos, con Dios dentro, que se ha colado a trav\u00e9s de la grava del Camino o de una planta cualquiera con diamantitos que nos haya sorprendido en la traves\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La misa del Peregrino est\u00e1 a rebosar de gente. 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