{"id":845,"date":"2018-12-03T12:05:52","date_gmt":"2018-12-03T11:05:52","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/?p=845"},"modified":"2018-12-03T12:05:52","modified_gmt":"2018-12-03T11:05:52","slug":"narciso-olvida-su-reflejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/2018\/12\/03\/narciso-olvida-su-reflejo\/","title":{"rendered":"Narciso olvida su reflejo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_846\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/12\/tumblr_pfyotnzqJs1um3q5v_400.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-846\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-846\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/12\/tumblr_pfyotnzqJs1um3q5v_400.jpg\" alt=\"FERNANDO PESSOA x ROBERTO FERRI The book of disquiet (1982); Narcissus (2017), oil on canvas- T\u00edtulo y verso final: Eva Rodr\u00edguez\" width=\"400\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/12\/tumblr_pfyotnzqJs1um3q5v_400.jpg 400w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2018\/12\/tumblr_pfyotnzqJs1um3q5v_400-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-846\" class=\"wp-caption-text\">FERNANDO PESSOA x ROBERTO FERRI<br \/>The book of disquiet (1982);<br \/>Narcissus (2017), oil on canvas-<br \/>T\u00edtulo y verso final: poema de Eva Rodr\u00edguez<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todas las historias comienzan en alg\u00fan punto.<\/p>\n<p>La nuestra empieza en la Grecia de los dioses caprichosos. O un poco despu\u00e9s: en las clases de ingl\u00e9s. Con las part\u00edculas WH- llega la pregunta clave<em>. <\/em><\/p>\n<p><em>Who. <\/em><\/p>\n<p><em>Are.<\/em><\/p>\n<p><em>You.<\/em><\/p>\n<p>Y los intentos desesperados por responder a esa pregunta. El nombre.<\/p>\n<p><em>I am\u2026<\/em><\/p>\n<p>Y la descripci\u00f3n. Soy m\u00e1s que esta pero menos que aquel. Soy el m\u00e1s no se qu\u00e9 y el menos no s\u00e9 cu\u00e1ntos. Las f\u00f3rmulas comparativas y las superlativas. Intentando no errar en las palabras para no ofender a nadie y no ser castigado como Narciso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Narciso era hermoso. Todas las ninfas iban correteando por los bosques detr\u00e1s de \u00e9l. Una de ellas era Eco, que hab\u00eda cabreado a Hera y esta la hab\u00eda condenado a repetir solo las \u00faltimas palabras de cada frase.<\/p>\n<p>Narciso dijo en el bosque: \u00ab\u00bfHay alguien aqu\u00ed?\u00bb. Eco repiti\u00f3: \u00abAqu\u00ed, aqu\u00ed\u00bb. Narciso la busc\u00f3. Al verla, la rechaz\u00f3, como a todas las dem\u00e1s. Eco se escondi\u00f3 en una cueva hasta que su voz se consumi\u00f3 en la verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>N\u00e9mesis se veng\u00f3 del crimen de Narciso haciendo que se enamorara de su propio reflejo en el agua. <strong>Por eso no nos miramos mucho en los espejos, para huir de la trampa de Pessoa<\/strong>: \u00abel inventor del espejo envenen\u00f3 el coraz\u00f3n humano\u00bb. Observarse equivale a engreimiento, y eso es un pecado capital. Desde las clases de ingl\u00e9s en las que somos m\u00e1s que aquel pero menos que este y lo m\u00e1s en algo procuramos no cambiar ese primer acercamiento comparativo. Porque los superlativos enferman.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Frente a un lago de agua clara, el caim\u00e1n ataca su propio reflejo, el mono se limpia el pegote de barro de la mejilla, y Narciso se queda embelesado.<\/p>\n<p>Reducimos la cualidad humana para asemejarnos a animales sin raciocinio ni capacidad anal\u00edtica, por si acaso. Preferimos pelear contra otros caimanes para mantener agarrada esa definici\u00f3n vol\u00e1til, para sujetarla bien fuerte a las olitas del lago de la duda. <strong>Nos miramos solo de pasada, cuando nadie m\u00e1s atiende, en los ba\u00f1os de las discotecas, ebrios de ego y curiosidad desinhibida, o en la pantalla oscura del iPhone.<\/strong> Nos alzamos sobre comparativos y pisamos cabezas de reptil si es preciso. Todo para escapar de N\u00e9mesis. Para ser normal. Para no sobresalir ni por una cosa ni por otra, para quedarse en el afable punto medio que ese otro griego dec\u00eda era la virtud.<\/p>\n<p>Sin embargo, en los dem\u00e1s no puede hallarse el baremo, sino dentro de uno mismo. <strong>Para encontrarlo, es preciso mirarse.<\/strong> Mirarse bien por fuera, mirarse. Mirarse con calma y con cari\u00f1o y con odio y con decepci\u00f3n y con pasi\u00f3n y con aceptaci\u00f3n, al final.<\/p>\n<p><strong>Mirarse no es hacerse un selfie, pero por ah\u00ed empieza<\/strong>, por el lago moderno, el del siglo XXI. Fuera las excusas de los amigos en una fiesta, fuera. T\u00fa. Tu cara, tu cuerpo, tu sonrisa y tu voz. Ese es el principio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En realidad, la historia no empieza en ning\u00fan aula extraescolar de idioma extranjero, ni tampoco en las f\u00e1bulas m\u00edticas de los griegos y sus bacanales. La historia empieza por desterrar la mirada ajena y dejar caer las etiquetas que nos pusieron otros encima desde la cuna. Se tambalean, lo sabemos. <strong>En el fondo, en las profundidades de las aguas, sabemos que no somos lo que dicen, ni lo que nosotros afirmamos tan convencidos.<\/strong> Si no me crees, pon la tele. Cualquier reality de conocer pareja, de convivencia. Escuchar\u00e1s el eco de la ninfa en la cueva, desterrada por la verg\u00fcenza y el miedo, por lo oportuno de disolverse para que nadie pueda verla de verdad: \u00abYo soy una persona que\u2026<\/p>\n<p>Yo soy\u2026<\/p>\n<p><em>I am<\/em>\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Narciso se mir\u00f3 tanto, tanto tiempo, tan enamorado, que empez\u00f3 a frustrarle de veras no poder poseerse del todo. Solo acced\u00eda a ese eco de sus facciones sobre el agua m\u00f3vil. Aun con todo lo transparente, no pod\u00eda agarrarse. <strong>No pod\u00eda hacerse el amor a s\u00ed mismo, ni besarse.<\/strong><\/p>\n<p>Presa de la angustia, Narciso se tir\u00f3 al agua y se ahog\u00f3. En ese lugar, cuentan, creci\u00f3 una flor hermos\u00edsima. <em>Rest in peace<\/em>, Narciso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En memoria de Narciso, nos llamamos narcisistas cuando nos colocamos en el eje del mundo. <strong>Pero, pregunto, \u00bfqu\u00e9 otro eje hay? \u00bfQu\u00e9 otro eje hay para saber d\u00f3nde habitamos?<\/strong> Tenemos tanto m\u00e9rito en el cuerpo y la mente que ocupamos como en el aire que entra en los pulmones. Son cosas que vienen dadas, no las conseguimos de ninguna forma. Pero si las examinamos y las vivimos, si las sentimos, podemos operar sobre ellas.<\/p>\n<p>Podemos deshacernos de esa imagen, una vez aprehendida, para dar el siguiente paso. <strong>Para no morir ahogado en el propio ego.<\/strong> Para erguir el cuello y mirar alrededor. Y ver los \u00e1rboles, las ninfas, las sillas de la clase de ingl\u00e9s, los compa\u00f1eros. Sin necesidad de pelear con ellos para pasar de caim\u00e1n reactivo a humanoide comparativo.<\/p>\n<p>Para cambiar el fin de la historia, y el desarrollo, para vivir el proceso como objeto y dejar que el objeto sea el proceso, para liberar a Narciso del superlativo y de su pena y conquistar el olvido que da t\u00edtulo a este art\u00edculo, para, por fin,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>desaparecer <\/em><\/p>\n<p><em>y crear de nuevo desde el sol. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Todas las historias comienzan en alg\u00fan punto. La nuestra empieza en la Grecia de los dioses caprichosos. O un poco despu\u00e9s: en las clases de ingl\u00e9s. Con las part\u00edculas WH- llega la pregunta clave. Who. Are. You. Y los intentos desesperados por responder a esa pregunta. El nombre. I am\u2026 Y la descripci\u00f3n. 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