{"id":864,"date":"2019-04-01T13:38:02","date_gmt":"2019-04-01T11:38:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/?p=864"},"modified":"2019-04-01T13:53:13","modified_gmt":"2019-04-01T11:53:13","slug":"cuatro-dias-de-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/2019\/04\/01\/cuatro-dias-de-soledad\/","title":{"rendered":"Cuatro d\u00edas de soledad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2019\/04\/tumblr_pngtga8zyw1tlgv32o1_540.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-865\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2019\/04\/tumblr_pngtga8zyw1tlgv32o1_540.png\" alt=\"tumblr_pngtga8zyw1tlgv32o1_540\" width=\"540\" height=\"540\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2019\/04\/tumblr_pngtga8zyw1tlgv32o1_540.png 540w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2019\/04\/tumblr_pngtga8zyw1tlgv32o1_540-150x150.png 150w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/90\/2019\/04\/tumblr_pngtga8zyw1tlgv32o1_540-300x300.png 300w\" sizes=\"(max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cien a\u00f1os, propon\u00eda el Gabo, y yo pienso WHAAAT y me vienen a la cabeza los n\u00e1ufragos que juegan a que los balones son personas, las obesas de <em>Catfish<\/em> que se fingen\u00a0supermodelos en Internet desde su cueva adosada en alg\u00fan pueblo perif\u00e9rico de Wisconsin, los ancianos que hacen cola en la Seguridad Social para quejarse de una nueva dolencia solo por el placer de que les toque alguien. Alg\u00fan ser humano.<\/p>\n<p>Apuesto a que ya hab\u00eda pasado cuatro d\u00edas sola antes; y sin embargo, esta vez fue diferente.<\/p>\n<p><strong>La soledad, cuando no es escogida, es especialmente dura.<\/strong> Cuando te la encuentras de pronto a la vuelta de la esquina y no hay veh\u00edculos de cuatro ruedas que puedan sacarte de ah\u00ed tan r\u00e1pido como querr\u00edas.<\/p>\n<p>Jueves, viernes, s\u00e1bado, domingo. Los d\u00edas, con el sol mediterr\u00e1neo, no eran tan dif\u00edciles. Al fin y al cabo, mi trabajo implica grandes dosis de soledad, de distribuir las horas como al flujo de creatividad convenga. Estoy acostumbrada: ni me sabe a trabajo, ni me sabe a soledad. Me acompa\u00f1an\u00a0un mont\u00f3n de ideas y de personajes, as\u00ed que mi conexi\u00f3n con el mundo es m\u00e1xima cuando el sol est\u00e1 alto en el cielo.<\/p>\n<p>Son las noches. Qu\u00e9 jodidas son las noches. Se acaba el torrente de palabras y me quedo a solas conmigo, en mi casita en la monta\u00f1a, una casita que una chica llam\u00f3 hace poco \u00abhabitaci\u00f3n\u00bb porque ni siquiera cuenta con estancias. <strong>Normalmente estoy enamorada de mi casita, la siento como una prolongaci\u00f3n de mi cuerpo, y gracias al cielo y a la luz y a los santos yo ya no tengo complejos. Pero en estas cuatro noches he odiado mi casita, he renegado de ella, he pensado en abandonarla.<\/strong> Al final, me he reconciliado con ella y ahora la disfruto m\u00e1s. Igual que los novios que se piden un tiempo y vuelven a los brazos del otro con energ\u00edas renovadas.<\/p>\n<p>Pero no quisiera adelantar el final del relato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El principio: jueves noche.<\/strong> Llamo a mam\u00e1 porque el silencio se est\u00e1 haciendo demasiado cansino y ni la m\u00fasica consigue paliarlo. Mam\u00e1 es esa persona que tiene que aguantarte s\u00ed o s\u00ed. Hablamos durante horas. Se agrega pap\u00e1, ponen el manos libres. \u00abEs como si estuvieras aqu\u00ed con nosotros\u00bb, dicen. \u00abS\u00ed\u00bb, contesto. Esta es la cosa del siglo XXI. Que puedes desarrollar relaciones enteras a trav\u00e9s de una pantalla, en fasc\u00edculos, sin sentir nunca la carne del otro, asi\u00e9ndote a una idea que va evolucionando con los d\u00edas. Enganchados a una historia, a una telenovela interesant\u00edsima. <strong>As\u00ed que les pido a mis papis y a mis tres contactos de emergencia \u2013todos a m\u00e1s de 500 km de distancia- que tengan el m\u00f3vil cerca esa noche. \u00abPor si acaso\u00bb, digo, aunque no s\u00e9 a qu\u00e9 me refiero.<\/strong> La verdad es que ese mediod\u00eda me he atragantado con la comida y me ha dado miedo morir y que nadie se entere. Menos mal que mi casero me stalkea a menudo a trav\u00e9s de las ventanas.<\/p>\n<p>Ya cubierta con el edred\u00f3n, me acuno entre recuerdos bonitos: la paella de la abuela, con las briznas de romero, la habitaci\u00f3n de invitados que me preparaba la tita en su casa los findes. Me duermo sabiendo que hay unos cuantos seres humanos que est\u00e1n conmigo aunque no est\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Y sin embargo ay, la noche del viernes.<\/strong>\u00a0Solo veo unas cuantas stories de Instagram, con vasos de tubo y la nueva de Rosal\u00eda de fondo, y en seguida me pongo a pintar el cuadro para el cumplea\u00f1os de un amigo -uno de los contactos de emergencia, por cierto-. Pero mientras doy una pincelada cr\u00edtica, se me hincha esa zona que est\u00e1 por debajo del ombligo. <strong>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 co\u00f1o hago aqu\u00ed!\u00bb, chillo. Las paredes me devuelven el eco chiquitito.<\/strong> \u00ab\u00a1Me voy, me voy de aqu\u00ed! \u00a1Tengo veintisiete a\u00f1os y deber\u00eda estar emborrach\u00e1ndome, no viviendo esta experiencia de clausura!\u00bb. \u00abVente\u00bb, contestan mis contactos de emergencia. \u00abVente ya mismo\u00bb. Yo consulto Renfe, hay uno a las 7 a.m. \u00abSi me voy, no vuelvo\u00bb, aviso. \u00abPues no vuelvas\u00bb, contestan. Miro mi casita silenciosa. Pienso en el contrato de WiFi, en la mensualidad entera de ingresos que gast\u00e9 en amueblar el \u00ednfimo sal\u00f3n. Pienso en el ambientador de vainilla, en las notas de la novela por las paredes. Pienso en la suscripci\u00f3n a la piscina, al MACBA. Pienso en la moto. <strong>Siento la ira de la soledad: por qu\u00e9 nadie <em>viene\u00a0<\/em>a alivi\u00e1rmela.<\/strong> A m\u00ed me gusta mi vida, solo necesito que las dem\u00e1s la<em>\u00a0completen<\/em>. Entonces, en la cama, empiezo a fantasear con la idea de llamar al 112, ser\u00eda toda una aventura. Igual que cuando era peque\u00f1a y ansiaba romperme un brazo o una pierna, porque todos te cuidaban y te tra\u00edan las muletas.<\/p>\n<p><strong>La noche del s\u00e1bado, \u00a0otra vez de charla con mam\u00e1, me cuenta que justo ahora, con mi edad, ella estaba embarazada de m\u00ed.<\/strong> Dos meses llevaba yo en su tripa cuando ella ten\u00eda mis a\u00f1os. <strong>Reflexiono sobre esto al zamparme\u00a0un kebab:<\/strong> se me dibuja un semic\u00edrculo ah\u00ed, debajo del ombligo. Un beb\u00e9. Y yo que ni siquiera s\u00e9 cuidar de m\u00ed misma.<\/p>\n<p>Efectivamente, yo puedo chillar, patalear, sufrir: un ataque de p\u00e1nico, de ansiedad, una crisis seria, lo que sea. Las paredes de mi casa-habitaci\u00f3n seguir\u00edan imp\u00e1vidas, observando, y como mucho yo habr\u00eda malgastado unas cuantas horas pas\u00e1ndolo mal. <strong>Y al resto del universo, plin. A nadie le importa c\u00f3mo est\u00e9s, solo a ti mismo, que lo padeces. Pero no en el mal sentido.<\/strong>\u00a0Mi madre dice que tener un beb\u00e9 \u2013a m\u00ed- con veintisiete a\u00f1os fue como regalar su autonom\u00eda antes incluso de haberla degustado. Yo tengo la oportunidad de habitarla: la autonom\u00eda, mi propia casa. Eso no es moco de pavo. Y es ego\u00edsta pedirle que permanezca pegada al tel\u00e9fono. <strong>Yo tengo un m\u00f3vil que puede llamar al 112. Pero los del 112 est\u00e1n ocupados con gente que necesita asistencia, como los n\u00e1ufragos, las obesas de Wisconsin y los ancianos solitarios<\/strong>. A m\u00ed qu\u00e9 me pasa. Si estoy sana. Y si no lo estoy, es mi culpa: tengo que comer m\u00e1s verdura, fumar menos y dejar de tatuarme tanto \u2013esto \u00faltimo solo porque no puedo nadar mientras se me cura la piel y paso semanas sin hacer ejercicio-.<\/p>\n<p>En fin.<\/p>\n<p><strong>La \u00faltima noche me siento igual que la perrita que menea la cola esperando frente a la puerta.<\/strong> Casi me pongo a dar palmas cuando el del estanco me dice que le gusta mi abrigo y un ni\u00f1o me saluda por la calle sin motivo aparente. Aprecio cada forma de vida de una manera inaudita. Me agrada que paseen, solo eso: verlos vivir, re\u00edr, caminar, compartir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>No sabemos -en fin-, la suerte que tenemos de la propia rutina. Poder hacer los d\u00edas junto a otros seres humanos, ir narr\u00e1ndolos y vivi\u00e9ndolos conforme ocurren.<\/strong> No lo apreciamos y nos adormilamos. Exigimos. Delegamos la responsabilidad del propio cuidado f\u00edsico, mental y emocional.<\/p>\n<p>Cuando me plant\u00e9, en estos cuatro d\u00edas de soledad que supieron a cien a\u00f1os, frente a mi casita y mi estilo de vida y me quej\u00e9 de ser yo, de hacer lo que hago; y me plante\u00e9 adem\u00e1s la opci\u00f3n de dejarlo todo y volver a fingir que lo de antes me va bien; solo entonces, cuando puse una pausa a la inercia, me di cuenta de que no tengo opci\u00f3n. Porque los trenes a las 7 a.m. me saben a huida y prefiero quedarme a experimentar cosas desagradables, solo por el placer de narrarlas ahora mismo, antes que sumarme a los v\u00eddeos de fiesta de Instagram. Aunque me muero por protagonizarlos en vacaciones, siendo honesta.<\/p>\n<p>Mi base es esta, y este es mi refugio. Es una casita, pero tambi\u00e9n es un cuerpo. <strong>Y nunca es tarde \u2013m\u00e1s bien es pronto, si consideramos el todo- para tomar las riendas de la autonom\u00eda. Antes de que el kebab se convierta en un beb\u00e9. Y antes de que se corra el riesgo de tiranizar las relaciones, solo por la falta de responsabilidad de gestionarse a uno mismo.<\/strong><\/p>\n<p>Dicho esto \u2013me extiendo mucho-, la receta es sencilla: hay que agradecer m\u00e1s, re\u00edrse m\u00e1s y pedir menos. Sin el resto de seres humanos, la vida es un devenir de horas. Y aunque fructifican, no suman, no aportan.<\/p>\n<p>Cien a\u00f1os de soledad es una carga inaceptable.<\/p>\n<p>Cuatro d\u00edas, en cambio, no vienen mal a nadie.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cien a\u00f1os, propon\u00eda el Gabo, y yo pienso WHAAAT y me vienen a la cabeza los n\u00e1ufragos que juegan a que los balones son personas, las obesas de Catfish que se fingen\u00a0supermodelos en Internet desde su cueva adosada en alg\u00fan pueblo perif\u00e9rico de Wisconsin, los ancianos que hacen cola en la Seguridad Social para quejarse [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5887,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/864"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5887"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=864"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/864\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":868,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/864\/revisions\/868"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=864"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=864"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/queridomillennial\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=864"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}