{"id":110,"date":"2017-05-20T15:20:37","date_gmt":"2017-05-20T15:20:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/sargentoemilia\/?p=110"},"modified":"2017-06-29T19:19:01","modified_gmt":"2017-06-29T19:19:01","slug":"im-ladyboy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/sargentoemilia\/2017\/05\/20\/im-ladyboy\/","title":{"rendered":"I&#8217;m a ladyboy"},"content":{"rendered":"<p>S\u00e9 que algunos piensan que soy una mojigata. Una ni\u00f1a consentida, que vive preocupada por su aspecto f\u00edsico y su estilismo. En verdad cuido los detalles de mi indumentaria por que me dan seguridad. Y esa seguridad es la que\u00a0 provoca asombro a mi alrededor. Diariamente me cruzo con miradas de ambos sexos que parecen querer relamer mi cuerpo, especialmente cuando llevo ropa de tipo colegiala y extensiones con lazos de colores. Es cierto que aparento tener la mitad de la edad que tengo en realidad pero les aseguro que no soy una ni\u00f1a. No soy la chica inocente que aparento. Tal vez ese pa\u00f1uelo que tapa mi boca y que suele complementar mis estramb\u00f3ticos atuendos, tenga algo de inquietante. Sin rictus, mi cara tiene la belleza de una mu\u00f1eca de ojos grandes, nariz chata, piel perfecta y pelo de seda azabache.<br \/>\nCreer\u00e1n que soy fr\u00e1gil y algo g\u00f3tica, con ese traje de terciopelo burdeos que estiliza mi figura filiforme, pero no se enga\u00f1en. He estado\u00a0 trabajando, durante una d\u00e9cada, en un ping pong show, en la ciudad de Bangkok. All\u00ed, de madrugada, la sala de fiesta y espect\u00e1culos se llena de extranjeros que entran en el local, ri\u00e9ndose nerviosos, para terminar desmadr\u00e1ndose conforme va avanzando la noche. Muchos hombres asisten al show, acompa\u00f1ados de sus mujeres que se creen obligadas a re\u00edrles las gracias a unos esposos, que ya andan cachondos. En medio de tanta gimnasia vaginal, exhibida sin pudor, algunos se ponen en pie, excitados, y se echan mano al paquete mientras sueltan alguna groser\u00eda, que la gente vitorea.<br \/>\nYo era la estrella del n\u00famero final. Como colof\u00f3n a la exhibici\u00f3n de vaginas y contoneos de pompis, llegaba yo con mi n\u00famero de strip-tease.<br \/>\nMoviendo las caderas y los hombros, mientras me quitaba la ropa: todos quedaban fascinados por mi cuerpo felino. Mi piel maquillada con tonalidades oro, mis piernas interminables\u00a0 y mi trasero musculado no dejaban a nadie indiferente, a pesar de que mi atractivo careciera de voluptuosidad: mis pechos eran solo pezones.<br \/>\nMientras todos callaban, dej\u00e1ndose subyugar por esa m\u00fasica contorsionista y libidinosa, terminaba mi numerito de espaldas, apoyada sobre la punta de los pies, con los brazos alzados hacia el infinito y las manos atormentadas, como las de una bailarina de ballet cl\u00e1sico.<br \/>\nCuando el p\u00fablico romp\u00eda a aplaudir me giraba y \u2013 \u00a1oh sorpresa!\u00a0 &#8211; tiraba de mi tanga para dejar caer una verga descomunal, que parec\u00eda imposible de disimular.<br \/>\nTodos enmudec\u00edan, tardando unos minutos en reaccionar y en estallar en risotadas. Era la venganza de las se\u00f1oras que hab\u00edan visto como babeaban sus esposos, alucinados por mi anatom\u00eda.<br \/>\nUna de esas noches de farra, conoc\u00ed al se\u00f1or Merkel, un alem\u00e1n senescente, que result\u00f3 ser un famoso cr\u00edtico gastron\u00f3mico en su pa\u00eds. Llevaba varias noches viniendo al barrio de Patpong, a ver el espect\u00e1culo. A cambio de un pu\u00f1ado de baths, que entrego a uno de los porteros del local, consigui\u00f3 conocerme.<br \/>\n&#8211;\u00a0\u00a0 \u201c\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me he enamorado de ti. -me dijo el teut\u00f3n, sin pre\u00e1mbulos, ni presentaciones.<br \/>\n&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Suele pasar \u2013asegur\u00e9 con aplomo, acostumbrada a que, una y otra vez,\u00a0 se repitiera la misma escena.<br \/>\n&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quiero que act\u00faes solo para m\u00ed \u2013insisti\u00f3, con autoridad, el sibarita.<br \/>\n&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ponte a la cola \u2013 le solt\u00e9 con orgullo y sorna.<br \/>\n&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfTe vendr\u00edas conmigo a Alemania? Te pagar\u00e9 200.000 d\u00f3lares.<br \/>\n&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Gano m\u00e1s aqu\u00ed\u00a0\u00a0 -le contest\u00e9 de forma autom\u00e1tica.<br \/>\n&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si te comprometes a viajar conmigo y a permanecer a mi lado, m\u00ednimo cinco a\u00f1os, te entrego un mill\u00f3n de d\u00f3lares. Es mi \u00faltima oferta \u2013 insisti\u00f3 mi obstinado admirador -No te arrepentir\u00e1s.<br \/>\n&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Quiero cobrar con antelaci\u00f3n \u2013le\u00a0 advert\u00ed.<br \/>\n&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Hecho\u00a0 \u2013exclam\u00f3 el Romeo, agarr\u00e1ndome por la cintura y sent\u00e1ndome sobre sus rodillas.&#8221;<br \/>\nAhora vivo en Berl\u00edn y soy\u00a0 estudiante de comunicaci\u00f3n. Soy una alumna peculiar que algunos tachan de fricki, pero en verdad sigo siendo una ladyboy. Ejerzo de mujer fr\u00e1gil, presumida, superficial, educada y elegante. Tambi\u00e9n soy lenguaraz y eso, tanto en sentido propio como en sentido figurado, le encanta al se\u00f1or Merkel, que disfruta conmigo de su papel de pecaminoso padre adoptivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00e9 que algunos piensan que soy una mojigata. Una ni\u00f1a consentida, que vive preocupada por su aspecto f\u00edsico y su estilismo. En verdad cuido los detalles de mi indumentaria por que me dan seguridad. Y esa seguridad es la que\u00a0 provoca asombro a mi alrededor. 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