{"id":229,"date":"2018-09-26T11:35:07","date_gmt":"2018-09-26T11:35:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/sargentoemilia\/?p=229"},"modified":"2018-09-26T11:35:34","modified_gmt":"2018-09-26T11:35:34","slug":"la-violacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/sargentoemilia\/2018\/09\/26\/la-violacion\/","title":{"rendered":"La violaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00a0\u00a0<\/em>Acababa de sudar la camiseta. Cuarenta minutos corriendo y ahora regresaba a casa, concentrada en recuperar el aliento. Este a\u00f1o iba a empezar la universidad y le asustaba un poco pensar en lo que el futuro le iba a deparar.<br \/>\nMientras caminaba por una senda, con las manos en las caderas y sin verlo venir, fue embestida por una fuerza bruta que la derrib\u00f3 sin contenci\u00f3n. Sorprendida y aterrada, empez\u00f3 a gritar hasta que una mano gigante le tapo la boca y la nariz, mientras era inmovilizada por un torturador abrazo. Un hombre le agarraba, ci\u00f1\u00e9ndole los pechos e impidi\u00e9ndole respirar, al tiempo que la arrastraba, a golpe de sacudidas, hasta un cuarto abandonado lleno de escombros. El cosmos se ralentiz\u00f3 y sus pulsaciones se dispararon, martille\u00e1ndole las sienes. Para aturdirla y evitar su resistencia, fue golpeada en la cara, sin piedad. Se quedo tirada boca arriba, paralizada, sin voz y vaci\u00e1ndose por dentro, sin consecuencias para su ropa interior que le hab\u00eda sido arrancada. Con los ojos cegados, solo pod\u00eda adivinar la sombra de su atacante que, de pie frente a ella, se estaba bajando los pantalones hasta los tobillos.<\/p>\n<p>Acababa de producirse un intento de violaci\u00f3n. Los testigos, que hab\u00edan conseguido espantar al agresor, hab\u00edan facilitado la matr\u00edcula del veh\u00edculo con el que hab\u00eda huido. La polic\u00eda se dirigi\u00f3 al domicilio del due\u00f1o del coche que les abri\u00f3 la puerta. El sospechoso, sin camiseta y bostezando, dijo estar durmiendo la siesta. Pero sus padres, unos ancianos que tambi\u00e9n estaban en la vivienda, aseguraron que su hijo acaba de llegar a casa, corriendo y sin aliento. Resignado, el hombre acompa\u00f1\u00f3 a los polic\u00edas, sin oponer resistencia. Llevaba un pantal\u00f3n de ch\u00e1ndal talla XXL, con el\u00e1stico: ideal para facilitarle la faena.<br \/>\n\u201cOiga -dijo la madre antes de que se marchar\u00e1n a comisar\u00eda- Mi hijo tiene 42 a\u00f1os y desde los 14 a\u00f1os est\u00e1 entrando y saliendo de la c\u00e1rcel. \u00bfNo podr\u00edan dejarle en paz?\u201d<\/p>\n<p>Ya en el veh\u00edculo policial el monstruo se volvi\u00f3 humano. Cabizbajo y con los ojos apagados, parec\u00eda inofensivo e incluso arrepentido. La detenci\u00f3n le manten\u00eda aletargado. Uno de los polic\u00edas m\u00e1s j\u00f3venes le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfSabes el dolor que has causado? Es una ni\u00f1a. \u00bfSi tienes necesidades por que no recurres a una prostituta?\u201d<br \/>\nLa palabra ni\u00f1a, unida a la palabra dolor, consigui\u00f3, que el detenido se incorporara y que unos destellos met\u00e1licos encendieran sus\u00a0 ojos negros. Mirando con desaf\u00edo al polic\u00eda y, antes de que sus labios dibujaran una malvada sonrisa, le susurr\u00f3 orgulloso: \u201cT\u00fa\u2026\u2026 no lo entiendes\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0Acababa de sudar la camiseta. Cuarenta minutos corriendo y ahora regresaba a casa, concentrada en recuperar el aliento. Este a\u00f1o iba a empezar la universidad y le asustaba un poco pensar en lo que el futuro le iba a deparar. 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