{"id":63,"date":"2014-03-19T20:03:00","date_gmt":"2014-03-19T20:03:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/sargentoemilia\/?p=63"},"modified":"2014-03-19T20:03:00","modified_gmt":"2014-03-19T20:03:00","slug":"el-poder-del-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/sargentoemilia\/2014\/03\/19\/el-poder-del-miedo\/","title":{"rendered":"El poder del miedo"},"content":{"rendered":"<p>La sociedad espa\u00f1ola, con la bonanza econ\u00f3mica, se convenci\u00f3 de lo poderoso que es Don dinero. Perdi\u00f3 el miedo y empez\u00f3 a percibir que las normas ya no eran necesarias y que era leg\u00edtimo infringirlas si se pagaba por ello.<br \/>\nEl espect\u00e1culo televisivo estaba servido con programas de entretenimiento donde los participantes se despellejaban en directo, mientras hablaban de la vida de  fornicadores famosillos y donde la intimidad m\u00e1s s\u00f3rdida era destripada a golpes de lenguaje malsonante. Triunfaban entonces los moderadores con pluma que rebosaban maldad y que dejaban que el plat\u00f3 se convirtiera en un gallinero.<br \/>\nTambi\u00e9n tuvieron sus adeptos los programas conducidos por presentadores irreverentes y muy j\u00f3venes, con un nivel cultural baj\u00edsimo y un lenguaje limitado que, a golpe de c\u00e1mara con \u00e1ngulos imposibles, se burlaban de los personajes de actualidad. Sus juegos de palabra carec\u00edan de ingenio y sus chistes infantiles, acompa\u00f1ados de pedorretas o bajadas de pantalones,  no perd\u00edan  ocasi\u00f3n de despreciar a los que ya no gozaban de divina juventud.<br \/>\nLas tertulias radiof\u00f3nicas tambi\u00e9n se pusieron de moda, con unos tertulianos que opinaban sobre cualquier tema de actualidad desde sus atalayas de clase media alta. Todos manten\u00edan posturas que rezumaban ignorancia y carentes de argumentos pero estaban dispuestos a batirse en duelo con todo aquel que les llevara la contraria, recurriendo a la descalificaci\u00f3n cuando quedaba patente la incompetencia del opinador.<br \/>\nCon la crisis han empezado a triunfar los programas buen rollito, con presentadoras amables y educadas que hablan de lo cotidiano y que se indignan ante la inmoralidad que de alguna manera pretenden denunciar en sus programas mientras meten el dedo en la herida. Por aquello de la interactividad el p\u00fablico participa con sus llamadas para consultar problemas personales o donar generosamente dinerito al necesitado, resurgiendo as\u00ed el concepto tercermundista de caridad.<br \/>\nLa programaci\u00f3n se satura de repeticiones hasta la saciedad de los directos relacionados con el clima o mejor dicho las consecuencias del mal tiempo, donde el periodista se mete en el agua hasta la cintura, aguanta el vendaval micr\u00f3fono en mano o soporta absurdamente una nevada mientras le graba el c\u00e1mara que le acompa\u00f1a.<br \/>\nPero atr\u00e1s ha quedado el inter\u00e9s por la pol\u00edtica internacional o los conflictos b\u00e9licos, las tertulias se centran ahora en las cat\u00e1strofes naturales o en los sucesos mas sanguinarios de la sociedad espa\u00f1ola, los juicios por corrupci\u00f3n de famosos o  situaciones de pobreza extremas. Sin profundizar en absoluto, cada autoproclamado experto opina sin conocimientos legales y sin disponer de datos objetivos sobre el asunto, siguiendo las reglas maniqueistas del bien y del mal en base a la informaci\u00f3n aportada por los medios de comunicaci\u00f3n.<br \/>\nCon la crisis el miedo se ha apoderado de la mayor\u00eda que ha perdido lo que ten\u00eda. La falta de empleo y por lo tanto de ingresos ha dejado patente lo vulnerable que es el ser humano y la necesidad  de poder contar con los dem\u00e1s. Por la cuenta que a uno le trae, ya no es momento de ser cruel sino solidario, aun que esos mismos que se enternecen con las historias de vida que narran las televisiones, son los que llaman a la polic\u00eda cuando unos indeseables recogen alimentos de los contenedores o un mendigo tiene la desfachatez de masturbarse en la calle y no en su casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sociedad espa\u00f1ola, con la bonanza econ\u00f3mica, se convenci\u00f3 de lo poderoso que es Don dinero. Perdi\u00f3 el miedo y empez\u00f3 a percibir que las normas ya no eran necesarias y que era leg\u00edtimo infringirlas si se pagaba por ello. 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