{"id":102,"date":"2016-06-12T21:17:25","date_gmt":"2016-06-12T19:17:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/?p=102"},"modified":"2016-06-12T21:17:25","modified_gmt":"2016-06-12T19:17:25","slug":"la-madre-de-luis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/2016\/06\/12\/la-madre-de-luis\/","title":{"rendered":"La madre de Luis"},"content":{"rendered":"<p>12 de junio de 2016<\/p>\n<p><strong>(Al piloto Luis Salom le gustaba, lo hizo durante toda su vida, acariciar los abundantes rizos morenos que sol\u00edan acompa\u00f1ar la sonrisa de ella, siempre dispuesta a no dejarle solo)<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_103\" style=\"width: 1034px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"\/unapalabratuya\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2017\/03\/Palabra.19.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-103\" loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-103\" title=\"Palabra.19\" src=\"\/unapalabratuya\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2017\/03\/Palabra.19.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"681\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2017\/03\/Palabra.19.jpg 2362w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2017\/03\/Palabra.19-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2017\/03\/Palabra.19-768x511.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/40\/2017\/03\/Palabra.19-1024x682.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-103\" class=\"wp-caption-text\">Pepe H \/ Nacho Rodr\u00edguez<\/p><\/div>\n<p>Al piloto Luis Salom le gustaba, lo hizo durante toda su vida, acariciar los abundantes rizos morenos que sol\u00edan acompa\u00f1ar la sonrisa de su madre, siempre dispuesta a no dejarle solo cada vez que \u2013ella lo sab\u00eda y \u00e9l tambi\u00e9n\u2013 el joven se jugaba la vida en las competiciones, que fueron precisamente la raz\u00f3n de que haya sido una persona feliz hasta su muerte, que le arrebat\u00f3 su futuro llegado el momento atroz en el que, fundi\u00e9ndose, su cuerpo y su moto hicieron hist\u00f3rico un accidente cuya contemplaci\u00f3n te hiela la sangre.<br \/>\nLe gustaba el tacto sedoso de sus cabellos, que acariciaba desde ni\u00f1o una y otra vez como una rutina familiar que no dej\u00f3 de ser jam\u00e1s una muestra de cari\u00f1o que se iba acrecentando conforme se iba haciendo mayor, y siendo m\u00e1s consciente de lo mucho que le deb\u00eda a la persona que, aunque la dominase el miedo y en ocasiones los malos presentimientos, siempre le demostraba que, m\u00e1s all\u00e1 del amor que le profesaba y de lo orgullosa que se sent\u00eda de \u00e9l, la fe inquebrantable en su hijo, y su deseo de compartir juntos su felicidad y el cumplimiento de sus sue\u00f1os, era para ella uno de los pilares cruciales de su existencia.<br \/>\nMar\u00eda Antonia Horrach, con su melena de Virgen laica, de diosa mitol\u00f3gica, de mujer brava, fue testigo directo de pr\u00e1cticamente todas las carreras veloces de su hijo, as\u00ed como de su triunfos y del paso a paso con el que se iba labrando un porvenir m\u00e1s que prometedor. Tambi\u00e9n lo fue, testigo de excepci\u00f3n, de su \u00faltima carrera, del adi\u00f3s desesperante para siempre, de la definitiva ausencia de abrazos, confidencias, \u00e1nimos compartidos&#8230;; se terminaron, por imperativo del destino, el cuidado de los m\u00e1s peque\u00f1os detalles que ella siempre cultiv\u00f3, los besos orgullosos, las esperas nerviosas y el sonido inconfundible de los circuitos, por los que no era raro que se moviesen cogidos de la mano; el de Montmel\u00f3 fue el \u00faltimo en el que su hijo dar\u00eda un paso m\u00e1s en su trayectoria deportiva y en su biograf\u00eda. El paso que deja la huella m\u00e1s insoportable de seguir. En Montmel\u00f3 se dej\u00f3 la vida. Ten\u00eda 24 a\u00f1os.<br \/>\nHace unos d\u00edas, en el multitudinario funeral que inund\u00f3 de una tristeza may\u00fascula la catedral de Palma de Mallorca, Mar\u00eda Antonia Horrach apareci\u00f3 con su pelo cortado casi al cero. A cambio, luc\u00eda en todo su maldito esplendor un sufrimiento tan intenso que a veces le paralizaba las l\u00e1grimas y se expand\u00eda por el templo con una fuerza misteriosa, avasalladora, que parec\u00eda, en efecto, brotar de lo m\u00e1s profundo de su ser con una intensidad cruel. Nadie que haya contemplado su dolor lo podr\u00e1 ya olvidar.<br \/>\nSus rizos, los mismos que luci\u00f3 en tantas fotograf\u00edas en las que aparec\u00eda siempre junto a Luis, como una isla en la que constantemente hace buen tiempo o como un b\u00e1lsamo insustituible, hab\u00edan desaparecido por completo.<br \/>\nSus mechones, cortados a modo de sentido rito funerario, como una forma de no cesar en los cuidados del hijo ya muerto, en el inter\u00e9s que no conoce l\u00edmites por su bienestar, por su pl\u00e1cido descanso est\u00e9 vivo o muerto o sea ya pasto de otra realidad de la que lo desconocemos todo, descansan ahora entre los dedos de su hijo, envolviendo sus manos, tras cort\u00e1rselos ella misma, para que encuentre en ellos serenidad y firmeza, para que se sienta menos solo o para que sepa que ella nunca dejar\u00e1 de quererle.<br \/>\nS\u00ed, los mechones de la larga cabellera de la madre cortados uno a uno amorosamente como un s\u00edmbolo de que ojal\u00e1 la muerte no sea el final. Los mechones de cabello de la madre como un gesto de amor m\u00e1s all\u00e1 de lo racional, lo l\u00f3gico, lo brutal. Como si ella lo escuchase, desde alg\u00fan lugar inaccesible, recordarle estos versos de Neruda: \u00abNo me olvides, acu\u00e9rdate que te amo, \/ no me dejes perdido ir sin tu cabellera \/ por el mundo sombr\u00edo de todos los caminos\u00bb. O como si hubiese querido que no haya paso del tiempo que traiga consigo el despreciable olvido.<br \/>\nPuede que alguien, en el funeral de Luis Salom, le dedicase en silencio estos versos de A. E. Housman: \u00abCuando ganaste la gran carrera \/ el pueblo entero sali\u00f3 a aclamarte. \/ J\u00f3venes y ancianos te vitoreaban \/ mientras a hombros te llev\u00e1bamos. \/ Ante esa joven cabeza laureada \/ contemplar\u00e1n tu cuerpo inerte \/ y descubrir\u00e1n entre los rizos de tu pelo \/una guirnalda a\u00fan sin marchitar\u00bb. A los que habr\u00eda que sumar los de la madre que se qued\u00f3 esperando para siempre un milagro imposible. En su funeral, soltando el trapo de sus emociones como escribe Quevedo que hacen quienes lloran sin consuelo, dijo dirigi\u00e9ndose a su hijo: \u00abEsto no es un adi\u00f3s porque siempre estar\u00e1s en nuestros corazones\u00bb. Aunque ya no navegue valeroso entre los vivos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>12 de junio de 2016 (Al piloto Luis Salom le gustaba, lo hizo durante toda su vida, acariciar los abundantes rizos morenos que sol\u00edan acompa\u00f1ar la sonrisa de ella, siempre dispuesta a no dejarle solo) Al piloto Luis Salom le gustaba, lo hizo durante toda su vida, acariciar los abundantes rizos morenos que sol\u00edan acompa\u00f1ar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":41,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/102"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/wp-json\/wp\/v2\/users\/41"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=102"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/102\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=102"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=102"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/unapalabratuya\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=102"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}