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	<title>Heridas de guerra | Vivir en el filo - Blogs laverdad.es</title>
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	<description>Relaciones, amor, vida. Lo que de verdad importa</description>
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		<title>Heridas de guerra | Vivir en el filo - Blogs laverdad.es</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Aug 2013 16:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lola Gracia</dc:creator>
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<div>Él la recibía desnudo. Con una mano cerraba la puerta, con la otra le agarraba el culo . Lucía dejaba caer su equipaje. Manuel le daba una patada. Directo al salón. De la breve entrada y sin cesar de besarla la conducía a la cocina: “Bebe, tendrás sed”. Primero agua, luego vino. Y volvía a los besos.</div>
<div></div>
<div>Le arrancaba las bragas y allí mismo se arrodillaba ante ella y la hacía irse con su boca. Si era verano, se tumbaban juntos en el frío suelo e iniciaban unos preliminares interminables. A veces ella succionaba, arañaba más de la cuenta. A veces, él hacía lo propio. Dedos y bocas llegaban a lugares nunca visitados: “eres un puto colonizador ¿Lo sabías?”, bromeaba.</div>
<div>En aquella época en el cuello de Lucía se dibujaban lirios púrpura. La espalda de Manuel era un lienzo con garabatos. El interior de los amantes también acababa dañado por el fuego y la curiosidad: “Son heridas de guerra, deberías estar orgullosa.”. Así las llamaba él.</div>
<div>.</div>
<div> La siguiente parada era la cama: “Ven aquí, que te voy a bajar los humos”, le ordenaba. Y la embestía desde atrás agarrando sus caderas. Los gritos de placer y dolor se entremezclaban. Ella después le cabalgaba sin piedad. Lo inmovilizaba con sus rodillas y manos “¿Quién manda ahora, eh?”</div>
<div></div>
<div> Sus encuentros eran salvajes, activas horas de sexo, interrumpidas por algún sueñecito y las pausas ineludibles para cubrir necesidades básicas. El placer los narcotizaba. Dormían exhaustos hasta el alba y la primera erección de Manuel. Y vuelta a empezar hasta que llegaba la hora en la que Lucía tenía que partir. Apenas pisaba la calle, Manuel la llamaba: “Me quedo vacío sin ti. Es terrible”.</div>
<div></div>
<div> -Sin embargo, yo me voy llena de ti.</div>
<div></div>
<div> -Y con heridas de guerra, mi amor.</div>
<div></div>
<div> -¿Quién las curará?</div>
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