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	<title>La terrible adolescencia | Vivir en el filo - Blogs laverdad.es</title>
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	<description>Relaciones, amor, vida. Lo que de verdad importa</description>
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		<title>La terrible adolescencia | Vivir en el filo - Blogs laverdad.es</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2017 19:18:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lola Gracia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[    Jamás volvería a los 13. Fue una edad terrible. No era la niña perfecta que mi mamá quería; Ni coqueta, ni femenina, ni presumida. En el cole me llamaban patata. En las fotos antiguas veo a una mujercita con cara guapa y algo de tripa. Nada del otro mundo, sin embargo, me parecía [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="/vivirenelfilo/wp-content/uploads/sites/18/2017/01/d7a07795d9efcf8eee09b892776ede43.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-1003" title="d7a07795d9efcf8eee09b892776ede43" src="/vivirenelfilo/wp-content/uploads/sites/18/2017/01/d7a07795d9efcf8eee09b892776ede43.jpg" alt="" width="480" height="598" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/18/2017/01/d7a07795d9efcf8eee09b892776ede43.jpg 480w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/18/2017/01/d7a07795d9efcf8eee09b892776ede43-241x300.jpg 241w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px"></a></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Jamás volvería a los 13. Fue una edad terrible. No era la niña perfecta que mi mamá quería; Ni coqueta, ni femenina, ni presumida. En el cole me llamaban patata. En las fotos antiguas veo a una mujercita con cara guapa y algo de tripa. Nada del otro mundo, sin embargo, me parecía la más desgraciada del universo.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Por suerte, tenía un grupito de buenos amigos y, por suerte, en aquella época el teléfono móvil era un germen.<br>
Si en algún momento —que los hubo— acudir a clase se convirtió en una pesadilla, a las cinco de la tarde, la pesadilla terminaba y me liberaba hasta el día siguiente.</p>
<p>Nadie sabe porqué hay personas más vulnerables que otras. Yo no lo era. Es evidente. Tenía terror a cosas peores: una hecatombe nuclear, el fin del mundo, la muerte de los que quería, la violencia extrema.</p>
<p>Nadie puede entrar en la mente de un adolescente salvo otro adolescente. Ellos saben dónde hurgar, cómo herir y cómo matar. Y siempre lo hacen en grupo.<br>
Los acosadores son los seres humanos más cobardes del mundo. Los acosados regresan al lugar del horror un día y al siguiente. Esperan que la tormenta pase. Se sentirán ansiosos y angustiados porque nunca saben cuando terminará su mal, pero ahí los ves: con sus carpetas debajo del brazo y sus mochilas al hombro. No se esconden. No se agrupan para atacar desde la masa.</p>
<p>Algunos desisten de la terrible presión y prisión que supone estar en un lugar donde sistemáticamente se te agredirá sin motivo ni razón. Es tan absurdo que el acosado calla muchas veces. Siente vergüenza y no sabe de qué. Siente asco de sí mismo y no sabe por qué. Regresa a casa y ese teléfono vibra sin parar y le escupe inmundicias que sin duda no se merece.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Las palabras escritas, verbalizadas, son dardos que socavan la autoestima, le distraen. Imagino a los menores colapsados por los insultos, incapaces de distinguir la verdad de la basura. Incapaces de salir de su muro de dolor para explicar a sus familias el infierno por el que están pasando.</p>
<p>Las consecuencias del acoso son perennes. Las víctimas padecen síndromes post traumáticos similares a los de una guerra. La violencia deja una herida en el corazón pero también en el cerebro. Esa huella del dolor y la violencia ejercida de mil modos es un recuerdo, es una sombra que no se olvida y el acosado quedará a merced otros futuros depredadores emocionales.</p>
<p>No es raro que el que ha sufrido violencia doméstica, ha sido tachado de friki en el cole, o de perdedor en el insti, sufra posteriormente mobbing en el trabajo o maltrato de alguno de sus jefes y compañeros futuros.</p>
<p>No hay recetas para esto, salvo estar pendiente de ese tesoro que tienes en casa, ese diamante en bruto que vino a este mundo para ser feliz y nada más que para ser feliz. Y hay que recordárselo. Cada día: con abrazos, con besos, con palabras.</p>
<p>Y qué decir de esa escoria de 12 años en adelante que son los acosadores. Igual que creo en el bien, creo en el mal.<br>
Bastante tienen en sus familias con tener que acogerlos hasta que crezcan.</p>
<p>Yo juntaría a todos estos mierdas y los haría probar su propia medicina una vez y otra y otra y otra.</p>
<p>Ghandi tenía razón: el odio incita al odio</p>
<p>Espero que, al menos, algunos de esos que se han unido a la masa lerda y destructiva recapaciten y cambien de actitud</p>
<p>Por suerte, ya no tengo 13 años.</p>
</body></html>
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