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	<title>De cabronas y cabrones | Vivir en el filo - Blogs laverdad.es</title>
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	<description>Relaciones, amor, vida. Lo que de verdad importa</description>
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		<title>De cabronas y cabrones | Vivir en el filo - Blogs laverdad.es</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Dec 2017 19:21:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lola Gracia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[    En Yecla hay un macho cabrío suelto “asilvestrado” haciendo de las suyas. Es una cabra loca pensarán ustedes. Pero se equivocan, esa, en todo caso soy yo. A ver, pobrecillo. Es como si  a mi me soltaran en Tiffany’s una noche —avariciosa e incrédula— ; rompería las sofisticadas vitrinas y me lo colgaría [&#8230;]]]></description>
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<p style="text-align: center;"><a href="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/18/2017/12/b32795a71d320bbcb030f73577bc60ac.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-1174" src="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/18/2017/12/b32795a71d320bbcb030f73577bc60ac-213x300.jpg" alt="b32795a71d320bbcb030f73577bc60ac" width="213" height="300" srcset="https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/18/2017/12/b32795a71d320bbcb030f73577bc60ac-213x300.jpg 213w, https://static-blogs.laverdad.es/wp-content/uploads/sites/18/2017/12/b32795a71d320bbcb030f73577bc60ac.jpg 500w" sizes="(max-width: 213px) 100vw, 213px"></a></p>
<p> </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><strong>En Yecla hay un macho cabrío suelto “asilvestrado”</strong> haciendo de las suyas. Es una cabra loca pensarán ustedes. Pero se equivocan, esa, en todo caso soy yo.</p>
<p>A ver, pobrecillo.<strong> Es como si  a mi me soltaran en Tiffany’s una noche</strong> —avariciosa e incrédula— ; rompería las sofisticadas vitrinas y me lo colgaría todo con furia y desasogiego. Y luego, luego deberían detenerme porque joya puesta, joya que se queda la nena. Ya me veo, con un macizo a mis espaldas esposándome con su cálido aliento en mi cogote. Si es que ya me lo dicen mis amigas, tengo que ser más cabrona, a ver si alguno consigue detenerme, ejem.</p>
<p>Como mi sueldo de columnista no me da ni para un Michael Kors, <strong>desde aquí les pido como cabrona que soy, que dejen de felicitarme las pascuas, no quiero cosas intangibles como el amor o las buenas intenciones. Yo lo que quiero es un bolso Gucci</strong> y después soy capaz hasta de domar al macho cabrón, digo, cabrío. Lo que haga falta por un Chanel o un traje de noche de Dior. Ya de adolescente solía gritar aquello de Dior mío. Mis amigas ex-adolescentes de la escuela lo pueden corroborar. Pero nada,<strong> el universo no me envía trajes de colección, sólo pirados en las redes que me molestan</strong>. No se puede ser amable con los desconocidos por muy bonito que sea el concepto de Almodóvar. La amabilidad de los extraños en twitter conlleva su correspondiente peaje.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>El macho suelto me ha hecho reflexionar acerca de cuántas veces destrozamos las vidas de los demás por estar en el lugar equivocado. <strong>El cabrón tiene que irse con Pedro y Heidy a las montañas. Y allí será feliz y hará felices a los demás con su rica leche y su caliente lana</strong>. La ecuación cuernos más ciudad es por fuerza desastrosa<strong>. Las almas libres no pueden jurar eterno amor aunque lo sientan en sus corazones porque se convertirá en una pesada cadena que los convertirá en cabríos/as desalmados</strong>. Putos en esencia.</p>
<p><strong>Los hombres, los machos cabríos asilvestrados, no son malos en el fondo. Para ellos romper tiestos o clavarte sus afilados cuernos es lo natural</strong>. No entenderán porqué te quejas, o porqué los bloqueas o te alejas de ellos. Ellos, que son únicos en su especie, consideran que te están haciendo un favor. Imagínate, un ejemplar único que ha posado sus desorbitados ojos en ti. <strong>Es para estar agradecida al universo ¿O no? Pues no, universo, déjalo ya por favor, que paso de hacer más antropología social. Ya aprendí la lección. Vete con los “jelipollers” a otra parte</strong>.</p>
<p><strong>La moraleja de esta columna es que uno no es bueno o malo. Que estar en el lugar equivocado te puede convertir en un monstruo o en una zorra sin corazón.</strong></p>
<p><strong>Las cabras locas necesitan espacio, naturaleza y algún bolso caro, o algún reloj bonito para sentirse felices. En serio, una cabra loca es la mejor de las amantes incluso abnegada esposa pero si tratas de dominarla, macho (cabrón), estás acabado </strong>y siempre perderás la partida. No hay nada que hacer.</p>
<p>Con los cabrones sucede igual. Mujer, abandona tu plañiderismo y fíjate en otro ejemplar. <strong>El chulazo al final siempre te clavará el puñal por la espalda</strong>. Porque no lo pueden evitar. Es su naturaleza: no son nobles, ni fieles y apenas piensan en otra persona que en ellos mismos.</p>
<p><strong>En esta vida, todo es cuestión de elegir tu papel en la vida</strong>. Eres fruto de tus decisiones. Tú eliges si te quedas o te vas. Ya sabes que la cabra y el cabrón siempre tiran al monte.</p>
</body></html>
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