{"id":1066,"date":"2017-05-28T19:56:47","date_gmt":"2017-05-28T19:56:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/?p=1066"},"modified":"2018-12-05T11:15:56","modified_gmt":"2018-12-05T11:15:56","slug":"hasta-los-ovarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/2017\/05\/28\/hasta-los-ovarios\/","title":{"rendered":"Hasta los ovarios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2017\/05\/hqdefault.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1067\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2017\/05\/hqdefault-300x225.jpg\" alt=\"hqdefault\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2017\/05\/hqdefault-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2017\/05\/hqdefault.jpg 480w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Le am\u00f3. No lo duda. Hubo muchos momentos de pasi\u00f3n y ternura antes de llegar a esto. Melania recuerda cuando le conoci\u00f3. No le deslumbr\u00f3 su fama, ni su riqueza. Simplemente la hac\u00eda re\u00edr. <strong>Donald, con ese nombre rid\u00edculo y su rid\u00edculo flequillo, le lleg\u00f3 a gustar sinceramente<\/strong>. Le encant\u00f3 aquel detalle de traer a sus padres, por sorpresa, en su jet privado para celebrar un a\u00f1o de relaci\u00f3n. Despu\u00e9s vendr\u00eda la boda con la visita ilustre de Hillary y Bill y los innumerables actos con celebs y el halo perfumado de la respetabilidad.<\/p>\n<p>Melania se sent\u00eda en el centro del mundo y daba por concluida su tarea, los sue\u00f1os de grandeza que fragu\u00f3 en la peque\u00f1a habitaci\u00f3n del hogar familiar, all\u00e1 en Novo Mesto. Daba por buenos los sacrificios. Los trabajos de extranjis cuando lleg\u00f3 a Estados Unidos con una visa de turista. Los posados ligerita de ropa. Las miradas libidinosas de tanto viejo verde como pulula en el submundo de la moda. Porque antes de Vanity Fair y Playboy hubo muchos otras portadas de extraperlo. <strong>Melania era joven, ambiciosa, morena. Mostraba su desnudez despreocupada en cuartos de tres al cuarto<\/strong>. 20.000 d\u00f3lares era una cifra suficiente para la supervivencia al principio de los tiempos.<\/p>\n<p><strong>Cuando lleg\u00f3 Donald ella ya desfilaba en la Semana de la Moda de Nueva York<\/strong>. Lo peor hab\u00eda pasado. Nada quedaba de los trabajos cutres para gente cutre. \u00c9l le gust\u00f3, sinceramente. Apenas tuvo que conquistarla. Se rindi\u00f3 sin complicaciones. El camino era di\u00e1fano y claro entre ellos. En el fondo ambos proced\u00edan de familias emigrantes y luchadoras aunque a ella nadie le entreg\u00f3 un mill\u00f3n de d\u00f3lares para coronar su sue\u00f1o de s\u00faper modelo. Apenas hered\u00f3 buenos genes y la inteligencia y osad\u00eda de los pa\u00edses del Este.<\/p>\n<p>Tras a\u00f1os de lucha, Melania se hab\u00eda aburrido. E<strong>staba harta del bronceado naranja de su marido, de sus escarceos con scorts, de sus constantes y veladas humillaciones. Siempre ser\u00eda la arrimada, la pobretona de la pareja<\/strong>. La que estaba all\u00ed compartiendo el despacho oval por guapa, por sus medidas.<\/p>\n<p><strong>Melania pod\u00eda tolerar las putas, la vejez y la solitaria vida que llevaba \u2014primero como nueva rica y despu\u00e9s como primera dama\u2014 pero estaba hasta los ovarios de sus desplantes de su constante falta de tacto y cortes\u00eda<\/strong>. Detestaba fingir ante todo el mundo.<\/p>\n<p>La admiraci\u00f3n y simpat\u00eda que sinti\u00f3 por el rid\u00edculo Donald con su rid\u00edculo flequillo se troc\u00f3 en resentimiento feroz. <strong>Todo en \u00e9l le irritaba sobremanera. Y las c\u00e1maras de televisi\u00f3n lo captaban. Ah\u00ed estaba, la eterna mala leche indisimulable. Jodida, asqueada, con la mueca del v\u00f3mito en su rostro. Los americanos sal\u00edan en tropel a defenderla: Liberad a Melania<\/strong>. Pero ella no era un delf\u00edn en cautividad. Tal vez un pozo de aburrimiento y amargura.<\/p>\n<p><strong>Se alineaba junto a aquellas que han decidido abandonar el rol de cuidadoras de hombres que no les llegan ni a la altura de los talones<\/strong>. Barrigones o fumadores empedernidos, o borrachos, o mujeriegos, o calvos, o sempiternos hijos de puta insatisfechos que hac\u00edan de sus vidas un infierno. Melania hab\u00eda clavado sus ojos en otros objetivos. Como esas otras mujeres de su generaci\u00f3n. <strong>Hab\u00eda otros hombres<\/strong>. Hombres j\u00f3venes y bellos y que dar\u00edan su brazo derecho por tomarse una copa con ella. Y ya no lo pod\u00eda evitar. Y no lo quer\u00eda evitar<strong>. Donald se le antojaba un estorbo<\/strong> molesto para la nueva vida que vislumbraba para ella.<\/p>\n<p><strong>Noche tras noche, so\u00f1aba que cocinaba el postre t\u00edpico<\/strong> de su Eslovenia natal. Sacaba la &#8220;potica&#8221; del horno y se la met\u00eda a Trump por el culo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2017\/05\/1579266_280x180.jpeg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1068\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2017\/05\/1579266_280x180.jpeg\" alt=\"1579266_280x180\" width=\"280\" height=\"180\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Le am\u00f3. No lo duda. Hubo muchos momentos de pasi\u00f3n y ternura antes de llegar a esto. Melania recuerda cuando le conoci\u00f3. No le deslumbr\u00f3 su fama, ni su riqueza. Simplemente la hac\u00eda re\u00edr. 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