{"id":1269,"date":"2018-11-04T14:34:56","date_gmt":"2018-11-04T14:34:56","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/?p=1269"},"modified":"2018-11-04T14:49:45","modified_gmt":"2018-11-04T14:49:45","slug":"la-pieza-perdida-del-puzle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/2018\/11\/04\/la-pieza-perdida-del-puzle\/","title":{"rendered":"La pieza perdida del puzle"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2018\/11\/6bb7927b0e55ccf8c19762abb86adea6.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1270\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2018\/11\/6bb7927b0e55ccf8c19762abb86adea6-200x300.jpg\" alt=\"6bb7927b0e55ccf8c19762abb86adea6\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2018\/11\/6bb7927b0e55ccf8c19762abb86adea6-200x300.jpg 200w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2018\/11\/6bb7927b0e55ccf8c19762abb86adea6.jpg 564w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los artistas. Esos inadaptados. Esos incomprendidos. Esa pieza que encaja mal en el puzle. Que sobresale a fuerza de resistirse a entrar en un molde que no le ajusta. He conocido algunos. Incluso muchos atesoramos ese don maldito que acallamos porque nos hace la vida m\u00e1s confortable. Y los amo. Y me amo cuando encuentro ese gen auto excluyente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Joder, me encanta ser diferente. Que, de pronto, la rebeld\u00eda asome sus patitas por debajo de la puerta. Que, de pronto, rescate la vieja vocaci\u00f3n de la m\u00fasica y me encierre a cantar como la prima donna que nunca fui por el est\u00fapido miedo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Aqu\u00ed estamos, tras muchas batallas, tras muchas derrotas. Supervivientes de la envidia, de las maledicencias y de los marranos y marranas. Que los hay, no os enga\u00f1\u00e9is. Son peque\u00f1os trolls envueltos en p\u00fastulas y mocos que perjudican al que brilla. Al que no pueden ni podr\u00e1n jam\u00e1s &#8211;en su absurda y triste vida&#8211; mangonear.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Vencedores en nuestra piel que resplandece como hermosa armadura labrada con entusiasmo y pasi\u00f3n. S\u00ed, pasi\u00f3n. Esa palabra que est\u00e1 tan demod\u00e9. Que tantos atacan.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Entre los escritores de Best-Sellers y sus mamotretos sopor\u00edferos &#8212; armas homicidas en potencia&#8211; a\u00fan sobresale el genio. El que no sea ajusta a los c\u00e1nones ni a los tama\u00f1os de la literatura de s\u00faper mercado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Entre los artistas pl\u00e1sticos, a\u00fan los hay que dejan de repetir el esquema que les funciona y que vende. Se atreven. Se destruyen. Y vuelven a reinventarse.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No puedo decir ni una mala palabra de los m\u00fasicos cl\u00e1sicos; masocas incansables que ensayan miles de horas. Malgastan infancia y juventud sin saber d\u00f3nde porras acabar\u00e1n con su instrumento. Con mucha suerte, en una sinf\u00f3nica. Ese reducto de fe inconmensurable cuya labor no tiene precio. Ni una mala palabra de los compositores que se dejan los cuernos con papel de partitura y l\u00e1pices y goma y sacapuntas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Y qu\u00e9 puedo mostraros de la danza. Si los m\u00fasicos son unos masocas irredentos que roban horas al sue\u00f1o y a la vida para perderse en Sibelius, Mozart o Debussy, los bailarines encabezar\u00edan esta procesi\u00f3n de &#8220;sarna con gusto no pica&#8221;.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Los bailarines han de trajinar con pies ensangrentados, lesiones, con el hambre, con el peso, con las posturas imposibles y la terrible brevedad de una carrera sobre el escenario. M\u00e1ximos sabedores de que la juventud, la fuerza y la belleza son tanto sus aliados como sus enemigos. Porque siempre vendr\u00e1n tras ellos m\u00e1s j\u00f3venes y fuertes. M\u00e1s bellos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00a0Sobre un escenarios todos son prodigiosos. Y por eso, un primer bailar\u00edn mundial como es Jos\u00e9 Carlos Mart\u00ednez ha de seguir al frente de la Compa\u00f1\u00eda Nacional de Danza. Habr\u00e1 pocos artistas como \u00e9l en este mundo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En breves momentos de mi vida me he codeado con ellos. Con los grandes. Es en esos momentos cuando me he sentido una pieza m\u00e1s de ese puzzle de frikis que aspiran a fabricar algo de belleza. Que encajan s\u00f3lo en esa nube de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">S\u00f3lo por esos momentos de integraci\u00f3n absoluta, de catarsis, de asombro ante el brillante talento que crea universalidad a partir de lo muy particular, merece la pena vivir.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La cultura no es un lujo ni algo marginal: est\u00e1 en nuestra sangre, abre nuestras mentes y nuestros corazones.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00a0El arte es la gran medicina, el aut\u00e9ntico futuro, la promesa de una paz duradera, el amor perfecto, la gran ense\u00f1anza. Seamos unos inadaptados. Gocemos con los regalos que nos brindan \u00a0todos esos locos que se dejan la piel y las horas muertas en pos de un sue\u00f1o apasionado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Benditos inadaptados que nos salvan la vida tantas y tantas veces.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los artistas. Esos inadaptados. Esos incomprendidos. 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