{"id":1430,"date":"2019-02-03T18:57:01","date_gmt":"2019-02-03T18:57:01","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/?p=1430"},"modified":"2019-02-03T18:57:01","modified_gmt":"2019-02-03T18:57:01","slug":"de-padres-e-hijas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/2019\/02\/03\/de-padres-e-hijas\/","title":{"rendered":"De padres e hijas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2019\/02\/15766_309212589191115_67886498_n.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1431\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2019\/02\/15766_309212589191115_67886498_n-300x300.jpg\" alt=\"15766_309212589191115_67886498_n\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2019\/02\/15766_309212589191115_67886498_n-300x300.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2019\/02\/15766_309212589191115_67886498_n-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2019\/02\/15766_309212589191115_67886498_n.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo en la vida son relaciones. Las mujeres hetero tenemos en la figura del padre una referencia inexpugnable.<strong> En algunos casos la ausencia de ella. Y esa ausencia es una herida profunda, imposible de sanar. Lo digo as\u00ed de tajante: imposible<\/strong>. Siempre aparece el fantasma del abandono. Antes o despu\u00e9s. Hemos de mantenerlo a raya. Nuestras parejas, amigos, amantes, novios, jefes, hermanos han de tener con nosotras una paciencia infinita. Porque hasta lo que no duele, nos duele, porque aquel que debi\u00f3 amarnos por encima de todas las cosas, no supo hacerlo. O no supo mostrarlo y las carencias siempre lo son. Un clavo no saca otro clavo. Para nada.<\/p>\n<p><strong>Las relaciones que mantenemos con nuestros maridos, amantes, novios, jefes, superiores y hasta compa\u00f1eros de trabajo vienen marcadas por lo que viviste, o no, en tu casa. Cu\u00e1ntas mujeres han buscado y encontrado un hombre completamente distinto a su padre o \u00a0escandalosamente similar<\/strong>. Uno de mis grandes amores naci\u00f3 el mismo mes y la misma semana que mi padre, en a\u00f1os distintos, por supuesto. Ni buscado a prop\u00f3sito. Ten\u00edan gestos, absolutamente parecidos, como abrir el frigo y agarrar el jam\u00f3n york con los dedos y engullirlo as\u00ed, de pie, con un ansia poco saludable. Esa imagen del amante me dej\u00f3 clavada en el suelo: era una demostraci\u00f3n salvaje de hasta qu\u00e9 punto encontr\u00e9 en \u00e9l al padre ausente. Y le debo la vida, en verdad. Me demostr\u00f3 que hab\u00eda figuras masculinas toscas y rudas, como lo era a veces, con el que discut\u00eda constantemente &#8211;como ocurr\u00eda con mi padre&#8211; pero con la diferencia de que \u00e9l estaba siempre ah\u00ed. A cualquier hora del d\u00eda, de la noche, de la madrugada. Era el amante presente y el padre que nunca tuve. Con todos sus defectos y similitudes. Con su compa\u00f1\u00eda eterna.<\/p>\n<p><strong>Cu\u00e1ntas veces las relaciones con hombres ahondan m\u00e1s en la herida, que siempre estar\u00e1 abierta, que nunca sanar\u00e1 del todo. Por eso vivimos no s\u00f3lo con el fantasma del abandono, sino tambi\u00e9n con el poso de la desconfianza. Tu subconsciente te ha ense\u00f1ado que, antes o despu\u00e9s, vas a sufrir. Pero, al mismo tiempo, tu consciente, tu ni\u00f1a y tu adulta se dan la mano y aprenden a construirse un hogar dentro de ti. Y ya no necesitas spidermans porque t\u00fa te rescatas a ti misma<\/strong>. Ahora, somos poderosas hero\u00ednas de nuestro propio reino. Y est\u00e1s preparada para lo que acontezca. Incluso abandonamos por momentos la desconfianza. Damos el salto de fe. Los amigos, amantes, novios y hasta hermanos se sonr\u00eden por dentro. Porque los lazos de amor est\u00e1n por encima de todos los miedos y heridas.<\/p>\n<p>La sombra del que nunca estuvo deja un poso inevitable de corta autoestima en nosotras. Algo que toca trabajarse toda la vida, d\u00eda a d\u00eda, casi hora a hora.<\/p>\n<p>Lo que podr\u00eda parecer un lastre para una vida plena es, sin embargo, un acicate para convertirte en una persona mejor. Quiz\u00e1 nadie te dijo de ni\u00f1a lo maravillosa que eras. Quiz\u00e1 tampoco te dieron un abrazo cuando m\u00e1s lo necesitabas. Quiz\u00e1 tu padre dej\u00f3 de hablarte porque te fuiste lejos del hogar, a estudiar. Porque huiste para encontrarte.<\/p>\n<p><strong>La relaci\u00f3n entre padres e hijas siempre debiera ser arm\u00f3nica, rec\u00edproca y maravillosa. Me deleito cuando encuentro por el mundo a esos padres y a esas hijas felices. Pero tambi\u00e9n me deleito con mi crecimiento. He llegado a la edad madura, no sin pocas dificultades. Como una tullida a la que siempre le falt\u00f3 un brazo, o una arteria vital pero que ha conseguido hacer de la carencia virtud. Se acab\u00f3 buscar al padre. Yo soy mi padre y mi madre. Yo soy el hogar.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Todo en la vida son relaciones. Las mujeres hetero tenemos en la figura del padre una referencia inexpugnable. En algunos casos la ausencia de ella. Y esa ausencia es una herida profunda, imposible de sanar. Lo digo as\u00ed de tajante: imposible. Siempre aparece el fantasma del abandono. Antes o despu\u00e9s. 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