{"id":806,"date":"2015-11-16T19:37:07","date_gmt":"2015-11-16T19:37:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/?p=806"},"modified":"2018-12-05T11:16:41","modified_gmt":"2018-12-05T11:16:41","slug":"corazon-de-melon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/2015\/11\/16\/corazon-de-melon\/","title":{"rendered":"Coraz\u00f3n de mel\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/vivirenelfilo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/11\/fa33c4070dfc568f357239fc038852f1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-807\" title=\"fa33c4070dfc568f357239fc038852f1\" src=\"\/vivirenelfilo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/11\/fa33c4070dfc568f357239fc038852f1.jpg\" alt=\"\" width=\"236\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/11\/fa33c4070dfc568f357239fc038852f1.jpg 236w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/11\/fa33c4070dfc568f357239fc038852f1-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 236px) 100vw, 236px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo divido a los humanos en dos tipos: <strong>coraz\u00f3n de mel\u00f3n y coraz\u00f3n de le\u00f3n<\/strong>. Por supuesto, me quedo con los segundos. Entiendo que lo sencillo es ser meloso, suave, fresco y jugoso pero todas esas deliciosas cualidades finalmente se esfuman en la boca. Al cabo de un rato, nada queda de la melaza propia de la fruta. Al cabo de un mes, ni recuerdas el sabor del mel\u00f3n. Al cabo de un a\u00f1o, casi ni la forma. Entiendo que es un s\u00edmil, quiz\u00e1, un poco pedestre, pero creo que me entienden.<\/p>\n<p>Lo habitual es que un coraz\u00f3n de mel\u00f3n sustituya a otro. Ininterrumpidamente, o con pausas para descansar de tanto empalago. Lo <strong>insulso es encantador y vol\u00e1til pero al igual que ustedes no vivir\u00edan en una choza edificada con palillos imagino que buscan, buscamos, compartir nuestras vidas con personas s\u00f3lidas<\/strong>, coherentes &#8211; incluso a veces espinosas- pero reales.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pasarme media vida oyendo a mi madre cantar aquello de coraz\u00f3n de mel\u00f3n, por fin he comprendido el verdadero significado de esta rima tan simple. Es una forma agradable de decirle al otro\/a: eres <strong>arrebatadoramente insustancial<\/strong>.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de mel\u00f3n es muy peligroso. Igual que si un d\u00eda pisas una corteza de pl\u00e1tano por la calle: te envuelve el az\u00facar y te idiotiza hasta perder la noci\u00f3n de la realidad. En verdad, el coraz\u00f3n de mel\u00f3n es involuntariamente falso. Es decir, ellos, en su tonter\u00eda vital, se creen humanos. Pero no lo son. En realidad, decir que tienes coraz\u00f3n de mel\u00f3n equivale a decir que no tienes coraz\u00f3n. Cosas del Caribe.<\/p>\n<p>S\u00e9 que exagero pero entiendo que con estos ejemplos las cosas quedan bien claras. Siempre hay matices, claro. Hasta el coraz\u00f3n de mel\u00f3n puede pasar por etapas de lucidez pero deben comprenderle, pobre, el az\u00facar causa estragos en las neuronas propias y en las ajenas<strong> \u00bfEs insalvable semejante ejemplar? No creo<\/strong>: la esperanza es lo \u00faltimo que se pierde (por cierto,\u00a0 esta ser\u00eda una frase clich\u00e9, muy propia del coraz\u00f3n de mel\u00f3n).<\/p>\n<p><strong>Pasar de coraz\u00f3n de mel\u00f3n a coraz\u00f3n de le\u00f3n requiere un duro aprendizaje pero hay que estar dispuesto a padecer al susodicho\/a en semejante transformaci\u00f3n. Sin cambios, no hay mariposa<\/strong>. El problema del coraz\u00f3n de mel\u00f3n es que, a menudo, se queda abotargado y asfixiado por su deseo inevitable y narcisista de ser siempre encantador.<\/p>\n<p>Al coraz\u00f3n de mel\u00f3n se le olvida. <strong>El coraz\u00f3n de le\u00f3n, sin embargo, permanece en tu vida porque siempre te dio cobijo, porque no le import\u00f3 tratar contigo temas trascendentales, porque permaneci\u00f3 a tu lado cuando ni t\u00fa mismo cre\u00edas en ti<\/strong>. Porque hay un antes y un despu\u00e9s de un coraz\u00f3n de le\u00f3n. Te transforma, te eleva, te obliga a mirarte con otros ojos, aunque a veces duela.<\/p>\n<p>Un coraz\u00f3n de le\u00f3n es inolvidable. Sus palabras, sus hechos, sus silencios, su verdad, sus amarguras, sus miedos, <strong>todo te cautiva porque en su entrega todo es aut\u00e9ntico y real.<\/strong> No hay vac\u00edos, la mentira no existe y la lealtad es la bandera de estos corazones cuyo paso deja una huella imborrable en quienes tuvieron la suerte de compartirles y disfrutarles.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sean unos tiempos demasiado pol\u00edticamente correctos y vanos como para comprender su verdadera trascendencia y \u00a0frenes\u00ed.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de le\u00f3n te hace sentir \u00fanica\/o. As\u00ed de simple.<\/p>\n<p>Llamadme rom\u00e1ntica pero prefiero quemarme las manos con las brasas de un coraz\u00f3n de le\u00f3n que mancharme con la fructosa transparente de la fruta. Esa fruta que, a la postre, se resbala de entre tus dedos, desaparece y se desintegra. Al final, s\u00f3lo queda un charquito, un <strong>pegote insidioso en tus tacones<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Yo divido a los humanos en dos tipos: coraz\u00f3n de mel\u00f3n y coraz\u00f3n de le\u00f3n. Por supuesto, me quedo con los segundos. Entiendo que lo sencillo es ser meloso, suave, fresco y jugoso pero todas esas deliciosas cualidades finalmente se esfuman en la boca. 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