{"id":812,"date":"2015-11-29T20:17:31","date_gmt":"2015-11-29T20:17:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/?p=812"},"modified":"2018-12-05T11:16:40","modified_gmt":"2018-12-05T11:16:40","slug":"confesiones-sin-verguenza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/2015\/11\/29\/confesiones-sin-verguenza\/","title":{"rendered":"Confesiones sin verg\u00fcenza"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/vivirenelfilo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/11\/ca92a78840166ba20b74e3ede00e1dd8.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-814\" title=\"ca92a78840166ba20b74e3ede00e1dd8\" src=\"\/vivirenelfilo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/11\/ca92a78840166ba20b74e3ede00e1dd8.jpg\" alt=\"\" width=\"602\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/11\/ca92a78840166ba20b74e3ede00e1dd8.jpg 602w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2015\/11\/ca92a78840166ba20b74e3ede00e1dd8-201x300.jpg 201w\" sizes=\"(max-width: 602px) 100vw, 602px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a1Ay, el deseo! Tan canalla, tan promiscuo, colisionando como un pesado meteorito en cuerpos ajenos y, a veces, incluso sin su permiso. El deseo es as\u00ed, pero sin \u00e9l, el hecho biol\u00f3gico de vivir no existir\u00eda<\/strong>. Luego tenemos las <strong>fantas\u00edas<\/strong>. Algo distinto del deseo y que tan a menudo se confunden.<\/p>\n<p>Me lo cont\u00f3 hace unos d\u00edas mi querida amiga <strong><a href=\"http:\/\/www.valerietasso.com\/home\/index.php\">Val\u00e9rie Tasso<\/a><\/strong> que acaba de publicar<strong><a href=\"https:\/\/itunes.apple.com\/es\/book\/confesiones-sin-verguenza\/id1035974722?mt=11\"> &#8220;Confesiones sin verg\u00fcenza&#8221;<\/a><\/strong>, donde relata las<strong> fantas\u00edas er\u00f3ticas de un grupo de mujeres desde los 18 a los 90 a\u00f1os<\/strong>. Lo que me explicaba era lo complicado que le resulta a la mayor\u00eda de las personas diferenciar <strong>deseo de fantas\u00eda.<\/strong> El deseo es lo que nos mantiene vivos. Pero lo m\u00e1s importante, es que los deseos se suelen cumplir. Podemos llegar a realizarlos en alg\u00fan momento. Son factibles. Una playa paradis\u00edaca y el hombre de tus &#8220;deseos&#8221;, sumergidos en un orgasmo casi interminable, por ejemplo; o la t\u00edpica escena de alfombra, chimenea y cuerpos desnudos con esa luz c\u00e1lida que nos favorece tanto a todos. \u00bfImposible? En absoluto.<\/p>\n<p><strong>El imaginario er\u00f3tico va por otros derroteros<\/strong>. Mi amiga Val\u00e9rie, que est\u00e1 algo loca pero os juro que es encantadora y s\u00f3lo deliciosamente perversa<strong>, fantasea con verse atada de mu\u00f1ecas y tobillos en un psiqui\u00e1trico<\/strong> y que una noche desquiciada, los m\u00e1s grillaos del lugar la agredan. Ya est\u00e1, no necesita m\u00e1s. Y se pone como una moto, vulgarmente hablando.<\/p>\n<p>A todos nos erotizan cosas concretas. Los hay que fantasean con la penetraci\u00f3n anal pero nunca se atreven. Y estoy poniendo un <strong>ejemplo burd\u00edsimo<\/strong> que nadie confesar\u00e1 con su compa\u00f1ero a la hora del desayuno pero vosotros sab\u00e9is en vuestro fuero interno (se\u00f1oras, pero sobre todo se\u00f1ores) que eso os pone una barbaridad. Incluso alguno tendr\u00e1 que parar y dejar de leer este art\u00edculo. Felicidades, eso es gestionar con eficacia y sin complejos, no s\u00f3lo las fantas\u00edas, si no, tambi\u00e9n, vuestra propia autoimagen.<\/p>\n<p>Habl\u00e1bamos del <strong>orden moral establecido que intenta hacer una tabla rasa con todos nosotros<\/strong>. Uniformarnos de gris, grabarnos con fuego nuestra obligaciones para ser ciudadanos que mantengan el status quo de una sociedad tejida de intereses y persigue que permanezcamos concentrados; que no perdamos el tiempo con el sexo, que es algo <strong>distractivo<\/strong> que nos convertir\u00e1 en improductivos.<\/p>\n<p>Pero, ay amigo, nadie le pone puertas al campo y menos a\u00fan a nuestro imaginario er\u00f3tico. Fuera culpabilidades. \u00bfQue te pone mont\u00e1rtelo con alguien subido en una escalera de perigallo? Pues imagina y disfruta. \u00bfQue deseas a esa mujer que te espera con unas medias de blonda, sin bragas y sin nada para hacerle el amor en la encimera de la cocina? Ponlo en marcha. No es tan complicado.<\/p>\n<p>Al contrario de lo que sospechan los censores morales y vitales, a todos esos que les gusta vernos de uniforme y aburridos como setas, el sexo no es distractivo. El <strong>sexo es la energ\u00eda creadora por excelencia<\/strong>.<\/p>\n<p>Una sexualidad saludable (y detesto este adjetivo, porque odio patologizar el sexo)<strong>\u00a0 nos abre la mente, nos alegra la vida, nos llena el cerebro de oxitocina, rebaja los niveles de cortisol y si, somos imaginativos, nos tornar\u00e1 m\u00e1s creativos en nuestros trabajos y en nuestra vida diaria<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Tus fantas\u00edas m\u00e1s descabelladas no te convierten en alguien perverso sino en alguien esencialmente humano<\/strong>. Por eso nos diferenciamos de los animales. Nuestra c\u00f3pula, nuestro juego de la carne no tiene como \u00fanica finalidad la procreaci\u00f3n. Somos animus, alma.<\/p>\n<p>Val\u00e9rie se atreve a mirarse en su espejo e invita a otras mujeres a que lo hagan sin complejos.<\/p>\n<p><strong>B\u00fascate un paisaje, pi\u00e9rdete, y goza con tu fantas\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; \u00a1Ay, el deseo! Tan canalla, tan promiscuo, colisionando como un pesado meteorito en cuerpos ajenos y, a veces, incluso sin su permiso. El deseo es as\u00ed, pero sin \u00e9l, el hecho biol\u00f3gico de vivir no existir\u00eda. Luego tenemos las fantas\u00edas. Algo distinto del deseo y que tan a menudo se confunden. 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