{"id":889,"date":"2016-05-01T19:42:58","date_gmt":"2016-05-01T19:42:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/?p=889"},"modified":"2018-12-05T11:16:28","modified_gmt":"2018-12-05T11:16:28","slug":"que-es-la-pubertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/vivirenelfilo\/2016\/05\/01\/que-es-la-pubertad\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es la pubertad?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/vivirenelfilo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2016\/05\/Isabella-Connelley-y-Bethan-Mooney1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-890\" title=\"Isabella-Connelley-y-Bethan-Mooney1\" src=\"\/vivirenelfilo\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2016\/05\/Isabella-Connelley-y-Bethan-Mooney1.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2016\/05\/Isabella-Connelley-y-Bethan-Mooney1.jpg 500w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2016\/05\/Isabella-Connelley-y-Bethan-Mooney1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La pubertad es una tormenta. Es un libro de Anais Nin, pongamos P\u00e1jaros de fuego. Es una taquicardia. \u00c9l aparece al doblar una esquina. Te regala unas zapatillas de deporte. Te da un beso tierno pero te lleva 14 a\u00f1os y te ve como una hermanita peque\u00f1a. Maldita sea.<\/p>\n<p>La pubertad son esos pechos que no quieres que crezcan porque detestas ser mayor. Es la primera experiencia sexual en grupo. Los primeros genitales que te tropiezas. Los tuyos, los de otros.<\/p>\n<p>Un vello inc\u00f3modo. Un olor que te sobrepasa, la fealdad, la belleza. El estir\u00f3n que te transforma y ya no eres una ni\u00f1a nunca m\u00e1s. Y ahora quieres otras cosas. Y sue\u00f1as con ellos bajo mil posibilidades y formas. Aventureros que recalan en una isla rec\u00f3ndita, hombres con traje y corbata cuyo atractivo te desborda. Y tu coraz\u00f3n palpita. Toda la sangre de tu cuerpo se concentra en tu sexo y en tus sienes y casi te averg\u00fcenza descubrir esas sensaciones.<\/p>\n<p>Y te agarras a las escenas de La gata sobre el tejado de Zinc (caliente) y eres ella, Elizabeth Taylor, cuyo deseo traspasa la pantalla y lo sientes como tuyo. Y ya por siempre te gustar\u00e1n esos hombres. Algo duros por fuera. Muy fr\u00e1giles por dentro. Quiz\u00e1 incluso ambiguos y, casi siempre, con los ojos claros.<\/p>\n<p>Ahora que contemplo la pubertad y pre adolescencia de mi hijo comprendo cu\u00e1n diferentes somos pero los dos tenemos algo en com\u00fan. Com\u00fan a todos los adolescentes.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o deja de ser ni\u00f1o, se encierra en su cuarto, necesita esa soledad para crecer. Necesita sus cosas, sus amigos, su individualidad. Se est\u00e1 conformando como individuo.<\/p>\n<p>Comienza a aparecer los primeros caracteres sexuales. Se averg\u00fcenza de ellos en un principio. Se acostumbra e ellos despu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Imagino la adolescencia y pre pubertad en esos \u00a0\u2014a\u00fan ni\u00f1os\u2014 que nacieron hombres y se sienten mujeres y viceversa. Los caracteres sexuales que les imprimen sus genes est\u00e1n en franca disonancia con lo que tienen en su interior.<\/strong><\/p>\n<p>Actualmente hay tratamientos hormonales para frenar esos caracteres sexuales y que la cirug\u00eda posterior (si es que se atreven, quieren y pueden someterse a ella) no sea tan agresiva. Pero entramos en el terreno resbaladizo del menor. Y, por desgracia, los hay que se empe\u00f1an en mezclar la moralidad con algo que nada tiene que ver. El sentirse hombre o mujer es algo irrenunciable para cada ser humano.<\/p>\n<p><strong>La pubertad marca ese momento en el que ya puedes concebir<\/strong>, ya tienes capacidad reproductora. Aunque angustiosa y estresante en algunos momentos, tambi\u00e9n es una etapa de la vida de descubrimiento. Ser\u00eda maravilloso poder mantener esa capacidad de sorpresa para siempre.<\/p>\n<p><strong>Pero por favor, dejemos de concentrarnos en la reproducci\u00f3n. Dejemos de decirles a nuestros hijos: &#8220;Ahora ya eres un hombre&#8221; &#8220;Ahora ya eres una mujer&#8221;. Y antes que eran \u00bfextraterrestres?<\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n eran hombres y mujeres. Nacemos sexuados y permanecemos sexuados a lo largo de toda nuestra vida. Los ni\u00f1os tienen su propia sexualidad, igual que los adultos, igual que los ancianos.<\/p>\n<p>Y si eres madre o padre de un ni\u00f1o adolescente, por favor, d\u00e9jale su espacio, <strong>su privacidad. Imagina por un momento su mundo lleno de interrogantes \u00bfme debo poner sujetador? \u00bfMe afeito ya? \u00bfCon qu\u00e9 clase de cuchilla? \u00bfEste desodorante ser\u00e1 suficiente?<\/strong><\/p>\n<p>La pubertad debiera ser florecimiento y felicidad y no ansiedad y tortura. Ense\u00f1emos a nuestros hijos<strong> a quererse tal como son<\/strong> y tal como se sienten. A enfrentarse a la vida y a quienes quieren condenarles a ser lo que no son.<\/p>\n<p><strong>La pubertad es libertad<\/strong>. Brindemos por ello.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Im\u00e1genes de \u00a0<strong>Isabella Connelley y Bethan Mooney<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; La pubertad es una tormenta. Es un libro de Anais Nin, pongamos P\u00e1jaros de fuego. Es una taquicardia. \u00c9l aparece al doblar una esquina. Te regala unas zapatillas de deporte. Te da un beso tierno pero te lleva 14 a\u00f1os y te ve como una hermanita peque\u00f1a. Maldita sea. 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