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	<title>El ahora es inaplazable | Yo también tengo cáncer - Blogs laverdad.es</title>
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	<description>Experiencias vividas en torno al cáncer por una periodista murciana que ha sobrevivido a la experiencia</description>
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		<title>El ahora es inaplazable | Yo también tengo cáncer - Blogs laverdad.es</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Oct 2009 01:47:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabel Franco</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Esa es la primera y más importante lección que he aprendido de esta experiencia. También es la causa de que, cada vez, encuentre menos tiempo para sentarme a escribir. Y es que, si damos por cierto que la vida se compone de momentos, también lo es que esos momentos no pueden ser programados en la mayoría de las ocasiones.</p>
<p>Para muestra un botón. No, no es el anuncio del coche ese que hace referencia a esto que digo. Os invito a mirar en la mochila del pasado, a asomaros a vuestros recuerdos y analizar, entre los mejores, cuántos estaban programados. Pues eso. </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Que al final la vida nos coge por sorpresa en muchas, muchas ocasiones. Que vivimos experiencias que nos sacan de lo cotidiano y esas, precisamente, son la sal que realza el sabor de todo. Hasta de un dolor de muelas. </p>
<p>Y así las cosas, yo no me pierdo una. Que toca sentarse a ver los dibujos animados de la tele con mi hija, pues hala. Que se le apetece ver una vez más, y ya van 20, su película favorita, pues también. Que me echo en la cama con ella y me agarra fuerte y me abraza, pues yo me rompo el cuello en la postura que haga falta para disfrutar de ese instante. Porque eso, y los cariños de mi queridísimo, son algunas de las cosas que más pena me dará perder cuando me marche, que espero que sea dentro de mucho tiempo. </p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><strong>Un golpe de mar</strong><br>
Hace unos días nos dejó <a href="http://axelasb.blogspot.com/" title="http://axelasb.blogspot.com/" id="link_0">Alex</a> , el capitán que con tanto acierto tripuló una embarcación de piratas hasta que la enfermedad le dio un golpe de mar. Le echó del barco a los 16 años. </p>
<p>Esa ola me pilló a mí de refilón. Conocer la noticia de su muerte me sacudió. Era una persona-tesoro, de esas que te enriquecen sin apenas esfuerzo. Un ‘amarillo’ que diría <a href="http://www.albertespinosa.com/blog/" title="http://www.albertespinosa.com/blog/" id="link_1">Albert Espinosa</a> . Y seguir caminando ya no va a ser lo mismo. Pero no tanto porque ya no esté, que seguirá mientras no le olvidemos, como porque ahora me doy cuenta de todo lo que me aportó, y pienso llevar conmigo la experiencia de haberle conocido. Durante toda mi vida. </p>
<p>En este punto me rebelo. Lo siento, pero ya no puedo seguir a expensas del dolor que el cáncer me puede causar. Con tristeza, con ansiedad, con pena por los que se han ido y por los que sufren, voy a mirar hacia delante. </p>
<p>El otro día pedí el alta, de manera voluntaria, y me han dicho que en breve recibiré la carta que me permite incorporarme de nuevo a esa vida de superficialidades que la mayoría lleváis. Y lo digo sin acritud, más bien con envidia. Sana envidia ¿Qué digo? ¿Sana?</p>
<p>Para hacerme a la idea, mientras llega el momento, trato de identificar mi entorno…</p>
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