<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Yo también tengo cáncercomida &#8211; Yo también tengo cáncer</title>
	<atom:link href="https://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer/tag/comida/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer</link>
	<description>Experiencias vividas en torno al cáncer por una periodista murciana que ha sobrevivido a la experiencia</description>
	<lastBuildDate>Fri, 13 Jul 2018 10:54:11 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Para no perder las buenas costumbres</title>
		<link>https://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer/2008/09/02/para-perder-buenas-costumbres/</link>
		<comments>https://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer/2008/09/02/para-perder-buenas-costumbres/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 02 Sep 2008 12:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabel Franco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Personales]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<post_tag><![CDATA[cancer]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[comida]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[terapia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[vida]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer/?p=33</guid>
		<description><![CDATA[¡Maldita sea! ¡Ha ocurrido! Yo lo sabía, me lo imaginaba, todo iba demasiado bien para ser verdad&#8230; Si, si, si, yo también soy víctima de un complot, de una confabulación, de un pacto ilegítimo que me empieza a repatear los higadillos. Mis piernas han pactado con mi estiticista. Así es, estoy desde mayo esperando que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Maldita sea! ¡Ha ocurrido! Yo lo sabía, me lo imaginaba, todo iba demasiado bien para ser verdad&#8230; Si, si, si, yo también soy víctima de un complot, de una confabulación, de un pacto ilegítimo que me empieza a repatear los higadillos. Mis piernas han pactado con mi estiticista. Así es, estoy desde mayo esperando que mi pelo renazca y comienza a hacerlo por las piernas, están llenas mientras el resto de mi cuerpo permanece despejado ¡traidor!</p>
<p>Menos mal que es lo único negativo que tengo que contar, si no se puede considerar como negativo que mi cabeza parezca la de un recién nacido, con su capita de pelusilla que tímidamente asoma al exterior&#8230; Y esto puede parecer un comentario fruto del deseo de una caprichosa, pero es que yo me he pasado toda mi vida como candidata a donante  de vello, con un overbooking permanente  en mis capilares, y ahora que quiero que todo vuelva a la normalidad, me pasa esto.</p>
<p>Bromas aparte, por las que pido disculpas si alguien se ha asustado en exceso, estoy comiendo cada vez más y mejor. Vuelvo a disfrutar de la frescura de la cerveza de barril (ya no está amarga), y del sabor de la comida en general, especialmente las gambas (me tomé dos el otro día y me dieron permiso para comerme a todas sus hermanas). </p>
<p>Poco a poco estoy recuperando las fuerzas, muy poco a poco, eso sí.</p>
<p>El jueves pasado, día estipulado por mi oncóloga para administrarme la primera dosis de Herceptín (alías trastuzumab) resultó finalmente tranquilo, la doctora consideró más adecuado esperar a que pasara el fin de semana; &#8220;así recuperarás más fuerzas&#8221;, para administrarme la dosis.</p>
<p>He de decir que estaba bastante nerviosa y me vino bien, ayer fuí más tranquila. A todo esto, es mi marido el que está pagando todos mis arrebatos, el pobre.</p>
<p>Bueno, el caso es que ya me informaron el jueves pasado que mi hematocrito estaba bien; &#8220;ya casi no tienes anemia&#8221;, ¡que se lo digan al jamón, a la cerveza, al ternasco que me comí la otra noche, a mi gran vicio el chocolate, los bizcochos y a los &#8216;bocadillos de to lo que pillo&#8217; que me estoy encajando entre pecho y espalda!</p>
<p>¡¡Pero que buena está la comida!! Y lo mejor, no estoy engordando, casi, casi, un poco solo. Bueno, que eso no es lo que importa ahora&#8230; </p>
<p>Hoy me voy por las ramas como la mona Chita, pero es de alegría, aún así pido una vez más disculpas.</p>
<p>Puestos a centrarnos, volvemos al lunes, o sea ayer, justo en los minutos siguientes a dejar a mi hija en la guardería (si, si, también llevo a la nena a clase). El caso es que fui a la Arrixaca a solicitar mi dosis de &#8216;terapia biológica&#8217;, que en realidad y según me explicó mi médico, es una vacuna que inhibe a una proteina que interviene en la reproducción de mi tumor. Vamos, que durante un año, cada 21 días, me van a someter a un proceso parecido al de la quimio -salvando las distancias- para inyectarme vía intravenosa otro líquido más el límpio, como llaman las enfermeras al suero con que te limpian después las venas. Total, con análisis, visita a la oncóloga, preparación del citado e inyección, toda la mañana. Y siguen sin llamarme de radioterapia.</p>
<p>Bueno, pues yo tenía mis temores respecto a esta nueva fase de los tratamientos, además de la experiencia que me han transmitido amablemente alguna de las lectoras de este blog, también había leído que puede producir diversos efectos secundarios, así que a esperar con cierta desconfianza. Al final, hoy 24 horas después, estoy como una rosa. Nada, nada, nada, ni un solo efecto. </p>
<p>¡Bien! Ya es hora de dejar atrás un fantasma demasiado aterrador&#8230;</p>
<p>He comenzado a cocinar, porque también puedo soportar los olores, el agua y la colonia, y me estoy tratando de centrar en disfrutar del aspecto positivo de estar en casa sin trabajar (en la próxima cita le voy a preguntar al radioterapeuta si puedo volver al trabajo). Por eso, hoy he salido a comprar, a la farmacia a por un enjuague bucal ¡nada de medicinas! y a visitar durante unos minuticos a uno de los diamantes que me he encontrado en la vida. </p>
<p>Ahora, mientras escribo estas líneas, se están guisando en mi cocina un cocido y un frito de magra con tomate, de los que prometo dar cuenta durante todo el día, para no perder las buenas costumbres.</p>
<p>Un abrazo.</p>
<p>Firmado: Venas Quemadas Franco.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer/2008/09/02/para-perder-buenas-costumbres/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>33</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>La banda sonora de la esperanza y el menú de la felicidad</title>
		<link>https://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer/2008/08/21/la-banda-sonora-la-esperanza-y-menu-la-felicidad/</link>
		<comments>https://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer/2008/08/21/la-banda-sonora-la-esperanza-y-menu-la-felicidad/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 03:37:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabel Franco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Personales]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<post_tag><![CDATA[amigos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[cancer]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[comida]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[gratitud]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[mama]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[música]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[personas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[vida]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer/?p=31</guid>
		<description><![CDATA[Tengo una amiga que me ha estado enviando canciones durante todos estos meses, para amenizar el trance que supone la quimioterapia. Ella, con esa selección de temas realizada &#8220;cada vez que una canción me recuerda a tí&#8221;, le ha puesto banda sonora a la travesía que he realizado por un túnel oscuro e incierto, durante [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo una amiga que me ha estado enviando canciones durante todos estos meses, para amenizar el trance que supone la quimioterapia. Ella, con esa selección de temas realizada &#8220;cada vez que una canción me recuerda a tí&#8221;, le ha puesto banda sonora a la travesía que he realizado por un túnel oscuro e incierto, durante casi 5 meses. </p>
<p>Las canciones que me ha mandado, diversas y maravillosas todas, se han convertido para mí en la banda sonora de la esperanza. Cuando, durante la madrugada, a duras penas conseguía trasladar mi cuerpo hasta el ordenador para tratar de lanzar un nuevo mensaje de supervivencia al mundo exterior, encontrar sus mensajes ha sido para mi como recibir la luz de divinas bengalas musicales en medio de una expedición realizada a oscuras.</p>
<p>Esta noche he podido disfrutar, aunque con mucha moderación, de un suculento menú gallego recién traído de La Coruña por mi hermano e Isabel, más de 1.000 kms acarreando larpeiras, panes gallegos, lacón, chicharrones y ribeiro, entre otros manjares seleccionados para uno de mis primeros reencuentros con mi paladar. Éste último, por cierto, sigue tímido y no acaba de volver a ser el de antes, le seguiré esperando con paciencia.</p>
<p>Este fin de semana pasado he comido los mejores higos de mi vida, otro amigo me los trajo para amenizar el tramo final de la quimio, y manzanas y limones, un surtido selecto de su huerta como elegido para alguno de sus hijos.</p>
<p>Durante estos meses he tenido ocasión de comer huevos caseros traídos por una vecina a casa &#8220;para tu hija y para tí&#8221;, nada que ver por cierto con los que nos venden en los supermercados.<br />
He probado tocinos de cielo, tortillas de patata, panes caseros, guisos diversos y hasta gazpachos, todos ellos preparados por alguien que en algún momento ha pensado en mi, y ha decidido superar el obstáculo que supone saber que alguien está sufriendo, para tratar de hacer mi prueba más llevadera.</p>
<p>Me he dejado querer, y me han querido, sobre todo las personas que han vivido esta experiencia de cerca conmigo; mi marido (&#8220;Cambiaría mi vida por la tuya&#8221;) y mi hermana (&#8220;Ya verás como pronto olvidamos todo esto&#8221;), no sin probar el amargo trago de verles sufrir por mi situación, a ellos y al resto de mi familia. </p>
<p>También he tenido ocasión de leer, de leer incluso demasiado sobre mi situación, aunque lo que más me ha llegado al corazón han sido los cientos de mensajes que guardo en mi móvil, las decenas de correos electrónicos que me recuerdan a diario desde hace 7 meses que hay quien no me olvida, y los maravillos comentarios realizados por quienes se han atrevido a navegar por mi experiencia, a través de las páginas de este blog.</p>
<p>He aprendido una lección muy importante, sobre todo para alguien empeñado hasta ahora en mantener el control en todo momento, llegando incluso a convertirme en ocasiones en una cretina, y es que la vida es bella, simplemente, dejando a las personas ser como son, permitiendo que las cosas ocurran y participando con serenidad de aquello a lo que se te invita. </p>
<p>Hoy digiero gratitud, cariño, humildad y ternura, los sentimientos que han despertado en mi todas estas personas y otras muchas que no cito y espero que me disculpen por ello, y me descubro a mi misma como una persona nueva que ha crecido sobre las raices de la anterior, a través de una dura experiencia que otorga un máster, el de la vida, o el del cáncer ¿porque no?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.laverdad.es/yotambientengocancer/2008/08/21/la-banda-sonora-la-esperanza-y-menu-la-felicidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>31</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
