{"id":897,"date":"1994-02-11T21:25:01","date_gmt":"1994-02-11T20:25:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/?p=897"},"modified":"1994-02-11T21:25:01","modified_gmt":"1994-02-11T20:25:01","slug":"candido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/1994\/02\/11\/candido\/","title":{"rendered":"C\u00e1ndido"},"content":{"rendered":"<p><strong>G<\/strong><strong>arc\u00eda Mart\u00ednez &#8211;\u00a0<strong>11 febrero 1994<\/strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><strong><\/strong><\/strong>Cuando llega uno a cierta edad se dice a s\u00ed mismo: \u201cBueno, ya no necesito conocer a nadie m\u00e1s. Entre los que conoc\u00ed buenos y los que conoc\u00ed malos, tengo bastante\u201d. Lo que ocurre es que la capacidad de la persona para encararse a nuevos conocimientos termina agot\u00e1ndose. Relacionarse de primeras con alguien supone un esfuerzo que, con el paso de los a\u00f1os, se hace insoportable. Quiz\u00e1s la naturaleza humana est\u00e9 preparada para tratar con doscientos pr\u00f3jimos. Y, a partir de ese tope, ni uno m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, nos la quieren meter con el hombre ese, el sucesor de Nicol\u00e1s Redondo. Se trata de salida a la escena p\u00fablica de un personaje in\u00e9dito \u2013un tal C\u00e1ndido-, al que se nos obliga a mirar, a escuchar y a tener en cuenta. Me pregunto qu\u00e9 nos puede importar a estas alturas, lo mismo a usted que a m\u00ed, el as\u00ed llamado C\u00e1ndido. De qu\u00e9 modo puede perturbar nuestra digesti\u00f3n, nuestra toma de sol, nuestro tedio. Viene C\u00e1ndido y seguro qu\u00e9 pretende que le oigamos el discurso. Yo le comprendo, pero el tambi\u00e9n debe comprenderme a m\u00ed. Yo ya no estoy para que C\u00e1ndido me diga nada.<\/p>\n<p>Inevitablemente he tenido que escuchar su voz. La tele est\u00e1 marchando, la radio tambi\u00e9n \u2013ya se sabe- y cuando te quieres dar cuenta\u2026 C\u00e1ndido tiene un timbre deficiente. No es que Nicol\u00e1s sea Pavarotti, pero puede pasar.<\/p>\n<p>\u00a1Ay! El discurrir de la vida te hace un poco m\u00e1s sabio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Garc\u00eda Mart\u00ednez &#8211;\u00a011 febrero 1994 Cuando llega uno a cierta edad se dice a s\u00ed mismo: \u201cBueno, ya no necesito conocer a nadie m\u00e1s. Entre los que conoc\u00ed buenos y los que conoc\u00ed malos, tengo bastante\u201d. Lo que ocurre es que la capacidad de la persona para encararse a nuevos conocimientos termina agot\u00e1ndose. Relacionarse de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":38,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/897"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=897"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/897\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zarabandas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}