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	<title>Zona de embarqueAlojamientos &#8211; Zona de embarque</title>
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	<description>Curiosidades y crónicas viajeras</description>
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		<title>Durmiendo con su enemigo</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Aug 2026 10:06:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
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		<description><![CDATA[Con solo dos clics, ya estamos metidos en la cama con él. Y, lo que más, le hemos pagado un porcentaje para que comparta las sábanas. Les cuento con quién nos estamos acostando sin saberlo. Para conocer un poquito más a este compañero: Es una gran plataforma de reservas, que funciona legalmente casi como un [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con solo dos clics, ya estamos metidos en la cama con él. Y, lo que más, le hemos pagado un porcentaje para que comparta las sábanas. Les cuento con quién nos estamos acostando sin saberlo.</p>
<p>Para conocer un poquito más a este compañero: Es una gran plataforma de reservas, que funciona legalmente casi como un monopolio. Todos los algoritmos ya están bien definidos para que, con sólo indicar dos datos: destino elegido y fecha, la oferta para alojarnos aparezca, bien atractiva, en un santiamén. Aquí nunca veremos la “eterna” mención: “no apague, estamos procesando su petición”. ¡Jamás!</p>
<p><strong>De la pantalla a las pulsaciones</strong></p>
<p>Algunas ofertas irresistibles aparecen con el que ya conocemos “estrés de compra”, esto es, con la advertencia de que sólo quedan una o dos habitaciones a este precio rebajado. Aquí ya, las prisas, sin darnos cuenta, las tenemos inyectadas en nuestro ritmo cardiaco.</p>
<p><strong>Plis plas, a pagar</strong></p>
<p>Finalmente, elegimos el alojamiento que más nos cuadra y, rápidamente ya estamos en la pasarela de pago. Eso sí, con posibilidad de cancelación, lo que nos devuelve un poco el ritmo pausado y tranquilo.</p>
<p><strong>El email más temido</strong></p>
<p>Pero, aquí comienza el itinerario malévolo. Quizás hayamos reservado con mucha anticipación en la creencia de que los precios subirían en el destino llegada la temporada de verano. Y, nosotros previsores (¿e ingenuos?) estamos “tranquilos” porque reservamos hace mucho tiempo y, además, a un precio muy económico.</p>
<p>Hete aquí que nos llega la “sorpresa”, en un correo en lenguaje máquina: “Hemos cancelado su reserva por un problema con su tarjeta”. Sin mayor explicación. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/08/hotel5red.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-1873 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/08/hotel5red-258x300.jpg" alt="" width="258" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/08/hotel5red-258x300.jpg 258w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/08/hotel5red.jpg 466w" sizes="(max-width: 258px) 100vw, 258px" /></a></p>
<p>Y, nos vemos en la situación de todo ya pagado en destino (transportes, excursiones, vuelos, etc.) y, a tan sólo unos días de la salida, ¡no tenemos dónde dormir! De nuevo, las pulsaciones se aceleran, pero, esta vez, a ritmo de pedir cita en el cardiólogo.</p>
<p><strong>La senda de en medio</strong></p>
<p>En esta tesitura, tenemos dos caminos: iniciar la lucha viajera de “David contra Goliat” e, intentar saber con este gigante informático dónde está el problema (pues nuestra tarjeta sigue operativa). Y aquí ya, la respuesta no será tan rápida y veloz como sí lo fue a la hora de hacer la reserva. Ármese Vd. de la paciencia del Santo Job. Hasta es posible que hayamos llamado al banco y todo.</p>
<p>O, podemos ir por el camino más práctico y buscar otro alojamiento y reservar directamente en él. Esta vez, por supuesto, sin esta intermediación, que “casualmente” sí estaremos recibiendo estos días posteriores a la cancelación sucesivos mensajes de publicidad. (¡Oh, sabio algoritmo!). Claro que los precios, a última hora, están por las nubes (aunque en nuestro destino de vacaciones brille el sol todos los días).</p>
<p><strong>Gigantes económicos</strong></p>
<p>Si hemos tenido suerte y nuestra reserva sigue en pie, cada noche, del precio pagado, le habremos abonado un porcentaje (del 15% al 22%, según los casos) a este gigante que, entre todos, lo estamos construyendo en algo monstruoso y, nos puede devorar a nada que nos descuidemos.</p>
<p>Todavía pecamos de ingenuos apelando a aquello de: “¿Has visto qué caros están los hoteles?” Y somos nosotros mismos quienes los estamos encareciendo con este “enemigo entre las sábanas”.</p>
<p>No quisiera yo que tuvieran pesadillas en sus viajes, siempre la opción de reservar directamente en el hotel o camping elegido, nos ayudará un poquito a descansar mejor.</p>
<p>Queridos lectores, que tengan dulces sueños estas vacaciones.</p>
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		<title>Los turistas y la geopolítica</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 19:05:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aeropuertos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>El mundo (de momento una veintena de países) “en ebullición” y, aún así, el turismo sigue como si nada. Dos mundos, ¿paralelos? Sin ánimo de añadir leña al fuego, esta situación tan paradójica recuerda la famosa escena del Titanic: el buque con serios problemas de seguir rumbo y, mientras tanto, en la orquesta todos con sus instrumentos tocando. Les cuento un poquito los vaivenes de esta odisea.</p>
<p>Sabemos todos de los parabienes de los que gozan las compañías aéreas (poder vender varias veces un mismo asiento, etc.). El petróleo manda. Y, hasta que no haya una declaración formal del cierre del espacio aéreo, nada impide poder subir a un avión reservado y pagado hace mucho tiempo. Y todo ello, aunque en el destino que elegimos esté en una clara situación de alerta (tipo Titanic).</p>
<p><strong>Vacaciones de Semana Santa de por medio</strong></p>
<p>En las agencias de viajes es un no parar: teléfono en una mano; respondiendo emails con la otra. La mayoría de los clientes reservaron sus vacaciones tiempo ha. Con todo en destino ya pagado: hoteles, guías, restaurantes, visitas, etc. Unos, a Turquía; Otros, a Chipre; Muchos más a Dubái, etc. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/03/AEROPUERTORED.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1849 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/03/AEROPUERTORED-300x162.jpg" alt="" width="300" height="162" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/03/AEROPUERTORED-300x162.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/03/AEROPUERTORED-768x416.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/03/AEROPUERTORED.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Y ahora se ven en la tesitura de anular estas reservas ya abonadas. Si lo hacen, como es por voluntad propia, pues no hay ningún impedimento para ello: el espacio aéreo sigue abierto de par en par (sic) y, el miedo no entra en las causas tasadas para anular un viaje con derecho a reembolso, conlleva la pérdida de una parte considerable de lo abonado.</p>
<p>Estos dos mundos: el real y el del turismo (que en términos de macroeconomía tiene mucho peso), parecen ir cada uno por libre, pero póngase Vds. en la siguiente tesitura: Tenían con su familia ya abonado un viaje a Chipre para Semana Santa, ¿harían las maletas?</p>
<p><strong>De vacaciones en vacaciones, ese es el ritmo que impera</strong></p>
<p>A ello se suma otro “problema” (con una visión de futuro a corto plazo). Somos seres de costumbres y repeticiones. Y el calendario nos indica que justo después de Semana Santa ya empezamos todos a la búsqueda de planes para el verano (se trata de ir saltando de unas vacaciones a otras en un no parar). Así retrata la sociología al “turista del siglo XXI”.</p>
<p><strong>Verano a la vista</strong></p>
<p>Y claro, a ver quién se atreve a reservar en esta situación actual, sus vacaciones de verano. De momento ya están subiendo los precios los “destino-refugio” (presten atención al apelativo con connotaciones bélicas).</p>
<p>Porque la seguridad siempre ha sido una constante y un factor en alza a la hora de elegir un destino. Y ahora, en el precio final cotiza mucho más. Es la gigantesca parte del iceberg escondida bajo tierra que no se ve pero que es decisiva (como en el Titanic)</p>
<p>Pues así seguiremos, en nada se aproximan las vacaciones de verano, con el espacio aéreo “abierto de par en par”, porque a ver quién es el valiente que le pone puertas al campo, digo, a las nubes.</p>
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		<title>Ladrones (II)</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Feb 2026 16:01:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Se alojan tranquilamente en los hoteles. Pasan desapercibidos. No llaman la atención de ningún otro huésped. Si Vds. coinciden en el ascensor, en la piscina o en la zona de desayunos con ellos, no sospecharían jamás. ¿Quieren descubrirlos? No son los osados que se llevan el albornoz escondido en la maleta (ni las almohadas); [&#8230;]]]></description>
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<p>Se alojan tranquilamente en los hoteles. Pasan desapercibidos. No llaman la atención de ningún otro huésped. Si Vds. coinciden en el ascensor, en la piscina o en la zona de desayunos con ellos, no sospecharían jamás. ¿Quieren descubrirlos?</p>
<p>No son los osados que se llevan el albornoz escondido en la maleta (ni las almohadas); Tampoco quienes sucumben a los tentadores “amenities” del aseo (qué difícil es resistirse, ¿verdad?). Nunca se van sin pagar. Los que vamos a delatar, abonan puntualmente su reserva.</p>
<p>Y, el objeto de su “preciada adquisición”, no es otra cosa que la tarjeta de la llave de su habitación. Es más, incluso esta llave puede haber sido el motivo por el que decidieron alojarse en ese hotel. Les presento a un colectivo muy numeroso que tiene ya su propia App; sus trueques; sus cotizaciones… Son los coleccionistas de las tarjetas de los hoteles.</p>
<p>Están sufriendo un poco últimamente porque este asunto se ha complicado como consecuencia de las operaciones de compraventa de hoteles que están estandarizando el diseño de estas llaves cuando los hoteles independientes pasan a formar parte de una gran cadena, lo que ha supuesto un aumento de la cotización de sus “artículos robados” (que ya es casi una <em>rara avis</em>). <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/02/hotelrepred.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1846 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/02/hotelrepred-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/02/hotelrepred-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/02/hotelrepred.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Es un gran disgusto para los directores de los establecimientos, pues les obliga a encargar nuevas partidas cuando un grupo grande de coleccionistas se alojan. Y, ¡zas! toca abonar el coste de la reposición.</p>
<p><strong>De las de metal a las llaves magnéticas, una patente noruega de por medio</strong></p>
<p>Aquellas antiguas llaves de metal con un llavero gigantesco (todo un disuasorio) son ya casi historia. El origen de las llaves magnéticas tuvo lugar después de un caso real: Un ladrón asaltó en la habitación de su motel a una cantante americana (Connie Francis). Ella demandó al hotel por falta de seguridad suficiente (ganó el caso). Este hecho inspiró a un trabajador noruego (Tor Sornes) para patentar su invento con el que quería dotar de mayor seguridad a los establecimientos. Y hoy, las recogemos en la recepción de casi todos los hoteles del mundo (sin advertir toda la enjundia legal que hay detrás de ellas).</p>
<p><strong>Dos coleccionistas, uno de ellos, recién incorporado</strong></p>
<p>Conocí hace poco a uno de ellos. Me mostró con mucha felicidad su posición en el ranking de este grupo de coleccionistas: Él está dentro de los top-ten en este sector. También me mostró parte de su colección. ¡Las hay bien bonitas y curiosas! No perdía de vista ninguna de ellas. No fuera a ser que…</p>
<p>Es más, en un acto de generosidad le dio más de 150 tarjetas (él tiene muchas repetidas) a una joven de quince años que estaba comenzando su colección. La madre de la chica la animaba porque: “está aprendiendo muchísima geografía cuando localiza los hoteles; Tiene un mapamundi gigantesco en su habitación con chinchetas en los países que ya tiene llaves”, me contaba.</p>
<p>El caso es que estaba yo un buen día en un hotel, me acordé de mi amigo coleccionista de llaves y sí, he pasado a ser “cómplice” de estos hurtos. No se lo cuenten a nadie por favor. Confío en que ningún policía lea este artículo. En mi defensa también diré que esto pasó hace ya un tiempo considerable (por aquello de la prescripción).</p>
<p>Lleven cuidado porque si Vds. conocen a algún coleccionista, están tranquilamente en la piscina y&#8230; casi sin querer, también pueden caer en la tentación.</p>
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		<title>Encuentros</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Dec 2025 10:30:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
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		<description><![CDATA[El mes de diciembre está repleto de ellos: con los amigos del colegio; con los compañeros del antiguo trabajo y así podríamos seguir “engordando” esta lista de comensales y reuniones. Hay palabras que también son un encuentro entre dos culturas. Por ejemplo, la tortilla de patatas (que muchos la identifican como “tortilla española”) es todo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El mes de diciembre está repleto de ellos: con los amigos del colegio; con los compañeros del antiguo trabajo y así podríamos seguir “engordando” esta lista de comensales y reuniones.</p>
<p>Hay palabras que también son un encuentro entre dos culturas. Por ejemplo, la tortilla de patatas (que muchos la identifican como “tortilla española”) es todo un hermanamiento: Nosotros pusimos los huevos; Ellos, en tierras conquistadas, las patatas.</p>
<p><strong>Una palabra que también lo es</strong></p>
<p>Viajaremos con otra palabra, que es otro encuentro: el cacao, que cruzó (junto con las patatas) el océano Atlántico. Llegó con tanta fuerza, que es de esas voces que casi se escriben o se pronuncian igual es más de 40 idiomas. En los monasterios y conventos le añadieron azúcar y se hizo la magia.</p>
<p><strong>La tierra del chocolate: de la fábrica al hospedaje</strong></p>
<p>Justo en el centro de la Península Ibérica, en Pinto (muy cerca de Madrid) hacemos una parada con este manjar. Cuenta la leyenda que las mediciones árabes determinaron que esta localidad era el centro geográfico de la península; Hoy se puede ver la placa en el lugar dónde se escondió bajo tierra la losa (y el arca con los materiales de medición) para sellar este punto. De ahí el nombre actual.</p>
<p>Un resto visible de la gran tradición en esta localidad con el chocolate es la chimenea de la antigua fábrica de chocolate “La Colonial”. Junto a ella, otro singular skyline, es la Torre de Éboli. Y, un tercer edificio que nos llena el paladar. Y, dicen también que nos lleva hasta la felicidad. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/12/PINTORED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1838 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/12/PINTORED-300x243.jpg" alt="" width="300" height="243" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/12/PINTORED-300x243.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/12/PINTORED.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Actualmente, en Pinto hay un hotel dedicado al chocolate. Su propietario, Manuel, organiza muchas actividades culturales y degustaciones en él (con vinos, con bizcochos, etc.). Por fuera, la decoración es muy curiosa: Se puede apreciar cómo se derrite este manjar por los balcones. La idea de crear este alojamiento la tuvo tras asistir a una conferencia en la que explicaron con detalle todas las investigaciones históricas sobre el chocolate. Y, qué mejor ejemplo de acogida que la que muestra siempre un hotel. Imagínense la alegría de los niños al dormir en este paraíso de chocolate. Bueno, también la de algunos adultos (y no quisiera señalar a nadie).</p>
<p><strong>En ayunas y con frío</strong></p>
<p>Yo participé en una de las muchas actividades que se organizan en torno al chocolate. En una conversación de Manuel con el escritor e historiador peruano Fernando Iwasaki comentaban un libro escrito en el siglo XVII por un médico andaluz (“Curioso tratado de la naturaleza y calidad del chocolate”) en el que se justificaba sesudamente si era un alimento o una bebida, pues de ser sólo una bebida no suponía quebrantar el ayuno. Y claro, se podía tomar con más frecuencia.</p>
<p>Lo que sí hemos experimentado muchos de nosotros es cómo un chocolate caliente nos reconforta ante el frío. En tierras albaceteñas una noche con bajísimas temperaturas vimos una chocolatería abierta y, por unanimidad, entramos todos (nadie sugirió otra opción posible). Cosa que no sucede cuando se trata de ir a una cafetería, que siempre es más complicado llegar a un acuerdo que satisfaga a todos.</p>
<p><strong>Kilos (y más kilos) de cacao</strong></p>
<p>Estamos ante un material muy valioso (las semillas del cacao eran monedas de curso legal de la época para mayas y aztecas) y altamente nutritivo (ahora entendemos aquellos bocadillos de la infancia de pan con chocolate, ¿verdad?).</p>
<p>Las estadísticas nos dicen que comemos nueve kilos de chocolate al año por habitante. Pero algunas voces insisten en que lo saludable son 25kg/persona/año. Entonces… ¿y si nos “esforzamos” un poco más para lograrlo? Si el cacao es conocido como el “alimento de los dioses; Algo muy placentero que se acerca mucho a la felicidad”, unos kilos de más bien nos vendrán para lograrla.</p>
<p>Queridos lectores, muchísimas gracias por estos doce viajes compartidos; Que tengan un feliz año nuevo y que venga acompañado de un buen chocolate. Bueno, mejor que sea de unos cuantos que, el chocolate es una palabra de encuentros.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Es un tema de mareas</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Apr 2025 10:27:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; No quisiera yo mentirles. Lo que se dice “sin querer”, no fue. Tampoco vayan a pensar que lo hice a propósito; Es de esas decisiones en las que una va paseando, se deja llevar por aquí, por allá y, casi sin darse cuenta, vaya que sí, que me colé en uno de los hoteles [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>No quisiera yo mentirles. Lo que se dice “sin querer”, no fue. Tampoco vayan a pensar que lo hice a propósito; Es de esas decisiones en las que una va paseando, se deja llevar por aquí, por allá y, casi sin darse cuenta, vaya que sí, que me colé en uno de los hoteles del Sr. Trump. Y, una vez dentro, mi objetivo (ahora sí) lo tenía bien claro: la piscina. Pero entre el hall tan enorme; el lujo por todos lados, el caso es que yo estaba un poco despistada y, no quería llamar mucho la atención.</p>
<p>Me acerqué al personal (como si fuera un cliente recién alojado) y le pregunté cómo llegar a la piscina. “¿Cuál de todas?”, me respondió. Yo, esta variable numérica, no la había contemplado. “Hay once”, me precisó. Convendrán conmigo que, una vez dentro del hotel y puestos a elegir… Sí, fui directa a la más espectacular: una piscina infinita en la que podía contemplar todo el Pacífico y, un poquito del Atlántico también.</p>
<p><strong>Cuando sube la marea</strong></p>
<p>Nuestro viaje de hoy será darnos un baño en algunas piscinas bien curiosas de los hoteles. Y, aunque parezca un contrasentido, estas piscinas con su zona de duchas; tumbonas en área pavimentada; zona chill-out, etc. pueden estar “dentro del mar”. Les cuento este movimiento y, también, el truco legal. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1798 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred-300x296.jpg" alt="" width="300" height="296" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred-300x296.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred-768x757.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred.jpg 779w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>En algunos países (Mauricio, Maldivas…) el Gobierno concede un derecho de uso sobre algunas islas para poder construir en ellas un hotel. En otros lugares, sí se cuenta con la licencia e incluso con la propiedad del suelo y, el atractivo, en la mayoría de los casos, es construir el hotel en forma de “U” y la piscina central muy, pero que muy, cerca de mar. Miles de kilómetros de la costa mediterránea responden a este mismo modelo de planificación.</p>
<p>El punto clave, en el momento de firmar los contratos, deviene a la hora de marcar el perímetro de la extensión del hotel con todas sus instalaciones anexas (campos de golf, etc.). Y, el cómputo de esta medición lo es “desde la línea media de marea”. Pero claro, estos contratos son de larga duración (que suele rondar los cincuenta años) y, en este devenir, al cabo de un tiempo, tal vez parte del jardín o, de la piscina (o un trozo de ella) ya está “ubicada” en Zona de Dominio Público Marítimo Terrestre.</p>
<p><strong>Sres. en chanclas</strong></p>
<p>¿Se imaginan Vds. un Sr. entrando tranquilamente por la recepción con su toalla al hombro y sus chanclas diciendo que va a bañarse en el trocito “de uso público” de la piscina? Los abogados (cual futurólogos) ya contemplan esta previsión de los movimientos de las mareas para incluir todos los “frenos” posibles a estos Sres. en chanchas, perdón, a este avance del mar con servidumbres, concesiones, seguros, etc.</p>
<p>El problema es más peliagudo cuando hay que convencer al banco para la renovación de las hipotecas de los hoteles y estas piscinas “flotan” ya por la costa, aunque las veamos dentro de la zona vallada del alojamiento. Aquí se complica mucho más porque los riesgos se miran con una lupa de mayor aumento. Bien conocen estos financieros el aforismo: &#8220;una marea alta levanta todos los barcos&#8221;.</p>
<p>Sé que no es excusa, pero sí me quedo más tranquila porque no soy yo la única que se cuela; Estas piscinas, como ven, también “se cuelan” en el mar. Y, ya les contaba yo que estaba muy cerquita del océano. ¿Mira que si&#8230; ?</p>
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		<title>Versión mini</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Mar 2025 18:27:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; En gastronomía, ya están popularizadas las minihamburguesas. Desaparecen en un par de bocados (quizás tan sólo en uno si estás cual Carpanta); En la moda, qué decir del furor que causó la minifalda. Y, ahora, cuando creíamos que no era posible impactar con más reducciones, llega el minibikini; En el sector inmobiliario, pasamos de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>En gastronomía, ya están popularizadas las minihamburguesas. Desaparecen en un par de bocados (quizás tan sólo en uno si estás cual Carpanta); En la moda, qué decir del furor que causó la minifalda. Y, ahora, cuando creíamos que no era posible impactar con más reducciones, llega el minibikini; En el sector inmobiliario, pasamos de la casa al apartamento y, en una reducción más, encogiendo un poco más el espacio: a los de una sola habitación (de la cocina al salón, es cuestión de dar un paso); Y, ¿en el arte? ¿También aquí se achican y encogen las exposiciones?</p>
<p><strong>Un hotel repleto de galerías de arte</strong></p>
<p>Les cuento la última ruta siguiendo esta versión chiquitita, casi de andar por casa. Mejor dicho, de andar por hoteles. Muchas galerías y, de todo el mundo (yo estuve intentando entenderme con los artistas japoneses: sí, a base de unas cuantas sonrisas de por medio para ello) que no exponen en la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid (ARCO), aprovechan este tirón de visitantes y exponen todas sus obras… ¡dentro de los hoteles!</p>
<p>Las habitaciones, pasillos, aseos, armarios… están repletos de artesanía, cuadros y de performances. Esta iniciativa de “habitaciones convertidas en galerías” tiene mucha expectación; Prueba de ello es la gran cola que había para poder acceder.</p>
<p><strong>Por aquí, por allá</strong></p>
<p>A mí me encanto la original puesta en escena de un galerista que utilizó, en lugar de las paredes de la habitación, una de las camas supletorias abierta a modo de “estantería”; En otras, para llegar hasta la cama, había que atravesar cortinas semitransparentes que eran parte de la puesta en escena.</p>
<p>En uno de los huecos de escalera, las obras aparecían colgadas como lluvia de pinturas de pájaros y flores gigantes. De este “bosque”, pasamos al “Yacuzzi”: ubicado en uno de los descansillos de las plantas, se encontraba la puesta en escena de esta pieza en la que dos sirenas leían “Una habitación propia” de Virginia Woolf, todo un guiño a estas estancias convertidas en salas decxposiciones.</p>
<p>Un laberinto de ir y venir de habitación en habitación. Algunas, con tanta gente que me recordaba el (mini) camarote de los Hermanos Marx. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/03/heladored.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1792 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/03/heladored-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/03/heladored-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/03/heladored.jpg 360w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p>“Sí, algunos clientes se han quejado por tanto trasiego”, me decía una de las chicas de recepción. Esta ruta del arte por las habitaciones del hotel colocó el cartel de “completo” en las dos plantas destinadas al arte contemporáneo.</p>
<p><strong>El arte y la realidad</strong></p>
<p>Muchas piezas eran muy originales. Y, lo mejor era que en estos pequeños espacios se creaba tanta intimidad, que los artistas confesaban todos sus secretos sentados en las esquinas de las camas. Los compradores estaban bien atentos a cualquier detalle. No sabría decirles si estos espacios-mini, el precio también se “achicó” un poquito.</p>
<p>Sí les confesaré que algunas obras de arte, la escala y el parecido era tan real que, concretamente una obra hecha con trazos de papel que simulaba un helado, nos llevó directamente tras la cena, a tomar un cucurucho pero&#8230; de los de verdad. Quedamos totalmente cautivados por el de la vitrina.</p>
<p>Y así fue como, desde el arte descubrí una de las heladerías más exquisitas de Madrid: Mistura. En ella, el helado lo preparan a base de darle unos golpecitos (sí, pequeños) que luego amasan con las coberturas que se elijan y forman entonces la bola. Ya les digo: el helado convertido casi en una obra de arte. Atención al helado de limón que está hecho con limones… ¡murcianos!</p>
<p>Pero, ya no nos quedamos en la versión mini, elegimos directamente los de dos bolas. Tal vez el hecho de que la gastronomía sea ya considerada como el Octavo Arte me despistó un poco y me dejé llevar.</p>
<p>Por cierto, ¿quién dijo que el arte contemporáneo no te acerca a la realidad?</p>
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		<title>El hotel, a los ojos de la ley</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Feb 2025 13:36:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Los dos, muy altos. Rubios. Cada uno con su maleta (bien grandes eran). Un matrimonio sonriente, recién llegado del Reino Unido intentaba cruzar la puerta del hotel cuando el personal de recepción le frenó en seco, con la palma de la mano derecha extendida, diciéndoles que estaban realizando en ese momento el simulacro de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Los dos, muy altos. Rubios. Cada uno con su maleta (bien grandes eran). Un matrimonio sonriente, recién llegado del Reino Unido intentaba cruzar la puerta del hotel cuando el personal de recepción le frenó en seco, con la palma de la mano derecha extendida, diciéndoles que estaban realizando en ese momento el simulacro de evacuación y les pidió educadamente si podían esperar fuera. Ellos, sonriendo, dijeron al unísono, “Yes, no problem”.</p>
<p>Más tarde el director les invitó a una bebida de cortesía por su paciencia. La cortesía en los hoteles es otro tema apasionante, pero en <strong>este recorrido por los hoteles lo haremos con las leyes bajo el brazo</strong>. Finalmente, esta pareja de jubilados británicos, finalizado el simulacro, llegaron a recepción sin problemas. ¿Vamos a acompañarles?</p>
<p><strong>Un antes y un después</strong></p>
<p>Recientemente en un foro con expertos y con la Jefatura de Bomberos, hemos repasado todas las exigencias legales de prevención de riegos de los hoteles. Aquel año 1.979, cuando en Zaragoza ardió el emblemático Corona de Aragón, cambiaron todos los protocolos de seguridad. Hasta entonces no había señalización de emergencia; ni extintores, ni escalera protegida… Hoy el listado de exigencias de un hotel es extensísimo. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/02/HOTELred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1787 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/02/HOTELred-300x226.jpg" alt="" width="300" height="226" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/02/HOTELred-300x226.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/02/HOTELred-768x577.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/02/HOTELred.jpg 778w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>En el mostrador de recepción</strong></p>
<p>En este mes de febrero ha entrado el vigor el Registro de Viajeros que obliga a facilitar datos personales (personalísimos, en muchos casos) en el momento del check-in; Algunos de ellos pueden entrar en colisión con la normativa (de mayor rango) de Protección de Datos. Está recurrido este reglamento. Pero mientras tanto, hay que aplicarlo.</p>
<p>Cuentan las crónicas (que no leyendas) que el primer fin de semana en el que era de obligado cumplimiento varios diputados de distintos partidos políticos estaban en el mostrador de recepción de distintos hoteles (de Canarias y de Valencia) cuando el empleado educadamente, les preguntó: “Por favor, ¿me pueden dar sus números de teléfono? Y ellos sorprendidos (incluso uno de ellos alarmado), se negaron a facilitarlos (sic). Alegaron motivos de seguridad. Pero esta exigencia de dar el número no contempla ningún supuesto para dejar de ser aplicada. Es más, si se deja de rellenar la casilla, el hotel puede ser sancionado.</p>
<p>Hasta ahora se han formulado más de mil consultas al Ministerio del Interior sobre cómo poder aplicar la normativa ante estos casos (muchos clientes alojados también son reacios a facilitar el email, pensando en que será utilizado en agresivas campañas de marketing). Ninguna de ellas ha sido respondida aún.</p>
<p><strong>Una vez que ya se tiene la llave de la habitación.</strong></p>
<p>Superado este riguroso control de datos a porrillo, llegamos por fin a la habitación. Momento clave en todo hotel. A mí me encantan todos los estudios arquitectónicos que se hacen (de decoración, iluminación, recorrido, etc.) para ponerse en el corazón de este cliente alojado que introduce la llave y&#8230;</p>
<p>Los hay que, nada más entrar en la habitación se dejan caer en la cama (como si estuvieran saltando en puenting, pero con riesgo cero, cuando la cama es de matrimonio, claro; Los más osados lo hacen de espaldas); Otros que rápidamente deshacen la maleta; Algunos abren la ventana inmediatamente; Y, también (que de todo hay en la Viña del Señor y, cada vez este grupo de viajeros va en aumento), que miran (casi se estudian) los carteles de las rutas de evacuación (normalmente están detrás de la puerta, por si se quieren pasar a este grupo).</p>
<p><strong>La piscina: ese gran placer que…</strong></p>
<p>Si Vd. elije un hotel con piscina, puede estar tranquilo que jamás se ahogará en ella. Siempre estará acompañado de la vigilancia atenta de un socorrista. Pero, si Vd. elije un apartamento turístico con piscina, aquí mejor que no se aleje del borde, no vaya a ser que… Es posible que nadie acuda a su rescate. La probabilidad es altísima si el baño lo es a la hora de la siesta. Aviso a navegantes, digo, a nadadores.</p>
<p>¿Quién dijo que viajar es un relax? Se necesita todo un manual de derecho en la maleta.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Sé (todo) lo que hicisteis el último verano</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Jul 2024 10:40:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aeropuertos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Ya han comenzado los interrogatorios. No sé Vds. pero yo, a estas alturas de julio, he sufrido ya unos cuantos. ¿Playa o piscina? ¿Mar o montaña? ¿Destino nacional o extranjero? El mundo de las decisiones del verano, de repente, sólo tiene dos alternativas. No hay cabida posible para las escalas de color. Y yo que a veces veo el mar azul, otras verde, en ocasiones lila claro… pues me cuesta aquello de ver la vida en modo “blanco o negro” (salvo que sea un helado, claro).</p>
<p><strong>Residentes <em>versus</em> turistas</strong></p>
<p>Pero quería contarles que hay mucho interés en saber qué decisiones tomamos cuando viajamos; cuando “nos transformamos” (los hay que cambian hasta de estilo de vestir de forma radical) y dejamos de ser residentes, para convertirnos en turistas. Imaginen un viajero que llega al aeropuerto, coge un taxi (o alquila un coche), llega al hotel (o al apartamento reservado), va a comer a un restaurante, se compra unas chanclas… Todo está ya registrado, medido y controlado.</p>
<p><strong>INE <em>versus</em> TPV, ¿dónde está la verdad?</strong></p>
<p>Les desvelaré algunas pistas de este “mundo detectivesco”. Nuestros datos se obtienen a través de las encuestas del Instituto Nacional de Estadística (¿decimos la verdad en ellas?) y, también, (aquí ya es más complicado mentir) de las Terminales de Puntos de Venta bancarias físicas (las conocidas TPV).</p>
<p>INE <em>versus</em> TPV, ahí está la cuestión. O, en términos financieros, lo que ya identifican como: “la gran penetración de los datáfonos”. Yo ya los veo hasta en los mercadillos callejeros. Les reconoceré que desde que, más que como medios de pago, sé acerca de su función cual teniente Colombo, voy al acecho viendo su presencia por todos lados.</p>
<p>El paso siguiente es calcular cuál es el gasto de un turista. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/07/cafered.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1754 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/07/cafered-300x208.jpg" alt="" width="300" height="208" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/07/cafered-300x208.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/07/cafered.jpg 601w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Lo que se logra a través de las TPV. Con ellas ya nos pueden “geolocalizar”. De nuevo en dos alternativas posibles: como doméstico o internacional. Y, además, identifican nuestros gastos por nueve ramas sectoriales, para saber dónde nos gastamos el dinero (restauración; alojamiento, prendas de vestir, etc.). Entonces, ¿el INE pasará a la historia?</p>
<p>Sí, aún sigue en vigor aquello de preguntar el código postal de procedencia en las Oficinas de Turismo. Pero, de nuevo, hay un gran margen de error. Les cuento mi caso de hace unos años. Yo acudía con frecuencia a la Oficina a preguntar direcciones, excursiones, etc. Y claro, cuando me solicitaban mi código postal, no siempre decía la verdad, porque no quería parecer la tontica que no para de preguntar. Fue hace años, lo digo por la prescripción de una posible infracción administrativa.</p>
<p><strong>“El Gran Hermano” del turismo</strong></p>
<p>Estas terminales financieras de pago (que tanto facilitan nuestras vidas) se han convertido en todo un “Gran Hermano” que nos controla, conoce, mide, cuantifica todos nuestros gustos. Entonces, aquello de la libertad del viajero… ¿también pasará a la historia?</p>
<p><strong>Hoteles <em>versus</em> vuelos</strong></p>
<p>Las islas también sufren sus dilemas. En estas idílicas ubicaciones, son muchos los hoteles que deciden abrir sólo por temporadas porque las compañías aéreas no fletan aviones y, sin vuelos, no se aseguran las habitaciones llenas; En su descargo, las compañías responden que no ponen aviones porque los hoteles están cerrados. Y si no tienen reservas en destino, los pasajeros no vuelan. Nueva tesitura: ¿Qué son antes: las reservas de hoteles o de vuelos? Recuerda al dilema irresoluble de la gallina y el huevo.</p>
<p>Ay, la vida del turista, cuánta disyuntiva.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El abuelo se va de Erasmus</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2022 12:17:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>En las comidas familiares de los domingos siempre faltaba algún nieto. Cuando preguntaba por él, la respuesta era la misma: “Está de Erasmus”. La hija mediana notaba cómo el abuelo siempre se quedaba pensativo. Nada advertían los más jóvenes de la mesa; Hacían fotos de la paella antes de que desapareciera y se la enviaban -con los emoticones de la sabrosura- a quien estaba estudiando a más de mil kilómetros de distancia.</p>
<p>En otras ocasiones, cuando el nieto regresaba, la sobremesa del domingo se alargaba con las anécdotas de su estancia. El primero estuvo en Finlandia; después otro nieto eligió Letonia; la tercera, Cerdeña… El caso es que el abuelo llevaba buen recuento de destinos y, entre todos sus nietos habían recorrido casi Europa entera.</p>
<p><strong>Antes del segundo cuatrimestre</strong></p>
<p>Esperó al domingo prenavideño para dar la noticia. Por suerte ese día estaban todos a la mesa. Se levantó, golpeó el vaso con el tenedor para darle más realce a la buena nueva que iba a anunciar: “Familia, yo también me voy de Erasmus. La abuela y yo viviremos el segundo cuatrimestre en Florencia”.</p>
<p>Los gritos de sorpresa; los brazos alzados con los vasos; las exclamaciones de asombro e incredulidad en las caras de todos… Un <em>totum revolutum</em> que alteró el ritmo de la comida. Eso sí, la paella no se llegó a enfriar. Desapareció como de costumbre. Esta vez nadie hizo fotos.</p>
<p>Hasta el día de la revolución en la mesa, sólo lo sabían él y su mujer. En cuestión de segundos todos estaban organizándose para ir a Milán: “¿Hasta cuándo estaréis?”; “Papá, qué calladito te lo tenías”; “Yo tengo libre una semana de febrero”; “Hay vuelos directos desde Alicante”; “Voy a hacerles el pasaporte a los críos”…</p>
<p><strong>Cambio de rumbo</strong></p>
<p>Al jubilarse aquella responsabilidad de su firma en las escrituras y actas la cambió por otras rúbricas mucho más leves que estampaba a diario en las hojas del control de asistencia de las clases en la Universidad. Desde siempre su gran pasión había sido el Arte. Buenísimas notas desde el primer examen. En cuanto se abrió el plazo, rellenó el formulario y, ¡qué alegría cuándo recibió la notificación con la aceptación de la beca! El destino elegido para Erasmus no podía ser otro que Florencia.</p>
<p><strong>Una nueva vida en Italia</strong></p>
<p>El matrimonio, anticipándose con sabiduría a aquellos avisos de la familia, alquiló una vivienda amplia con muchas habitaciones en el centro de Florencia. Y efectivamente, aquellas primeras amenazas de visitas de hijos y nietos, no quedaron en tales; Raro era el fin de semana en el que alguno de ellos no estuviera alojado en la &#8220;nueva casa familiar&#8221; florentina.</p>
<p>Eso sí, ahora eran las pizzas -bien grandes- las protagonistas del menú dominguero.</p>
<p><a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/12/avesred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1639 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/12/avesred-186x300.jpg" alt="" width="186" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/12/avesred-186x300.jpg 186w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/12/avesred.jpg 476w" sizes="auto, (max-width: 186px) 100vw, 186px" /></a></p>
<p>Esta historia está basada en un caso real: un amigo notario jubilado, convertido en estudiante Erasmus y disfrutando de la vida y de su pasión por el arte en Florencia cumplidos los setenta.</p>
<p>En esta época del año de ilusión y de renovación de intenciones, quería compartir con Vds. este bonito -y verídico- ejemplo de que la vida siempre nos puede abrir una puerta nueva.</p>
<p>Queridos lectores, muchas gracias por estos doce ratos de lectura compartidos este año. Que pasen Vds. una ¡Feliz Navidad! Y, llegado el caso de que encuentren una puerta entreabierta, ojalá la abran de par en par. ¡Ah! Recuerden que, entre los requisitos para ser “estudiante Erasmus”, no hay límite de edad. ¿Nos vemos en Florencia?</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cachito de China</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2022 10:16:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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<p>Todo comenzó por el capricho de un ricachón que quedó prendado de unos murales. Los había visto en uno de sus viajes a China.</p>
<p>Tanto le gustaron, que sin dudarlo ni un segundo, sacó su pluma y firmó el cheque con el encargo de otro diseño igual para unos de sus salones de su palacio en España. Todo esto sucedía allá por finales del siglo XIX.</p>
<p>Es de esos lugares que, nada más entrar, uno tiene la impresión de estar dentro de un cofre gigante. Todas las paredes con fondo dorado contribuyen a este efecto luminoso y brillante.</p>
<p>¿Me acompañan a este exótico lugar? Sí, lo sé, es una pregunta retórica, pues yo creo que casi nadie se negaría a visitar por dentro un tesoro. Después de parpadear ante tanta belleza, uno fácilmente se cree que está en la mismísima China pero en este recorrido por las cuatro paredes no saldremos de territorio español.</p>
<p><strong>Un palacio “muy parlachín”.</strong></p>
<p>Se encuentra en la planta alta del Palacio de la Cotilla (Guadalajara). Este inmueble -de nombre tan dicharachero- era uno de los muchos que tenían en propiedad los Marqueses de Villamejor. Es un salón nada chabacano.</p>
<p>Esta dependencia, lejos de achicar el Palacio, lo engrandece. Está realizada con papel de arroz. Ese tan delicado y casi transparente que conocemos por algunas de las famosas lámparas chinas. Muy parecido a nuestro celofán. Tocarlo y que no se quiebre es casi un milagro. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/01/salonchinored.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1580 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/01/salonchinored-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/01/salonchinored-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/01/salonchinored.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Se visita con luz artificial. Las ventanas están cerradas a cal y canto para proteger este delicadísimo material. Se asegura de este modo su conservación intacta.</p>
<p>Cuando vayan, tomen su tiempo en la visita, pues este salón chino hay que chequearlo minuciosamente. Cada pared va relatando una secuencia de una historia con muchísimos detalles.</p>
<p><strong>Un examen con final feliz</strong></p>
<p>Todos los murales, a lo largo de las cuatro paredes de la estancia, cuentan las peripecias de un estudiante, sus apoyos, sus colegas y, su examen de oposición con final feliz, pues se puede ver la celebración del aprobado. Con toda la caligrafía vinculada a su examen. Qué pena no saber chino para averiguar qué nota sacó al final. Pero… por la gran celebración se puede intuir que de notable para arriba seguro.</p>
<p>Actualmente -queramos o no- tenemos el cliché del sello &lt;&lt;made in China&gt;&gt; adherido a casi todas nuestras prendas de uso cotidiano (ropa, utensilios, etc.). Pensamos que son ellos, los chinos, los maestros de la copia. Pero… he aquí un ejemplo de cómo nosotros también quisimos copiar las modas orientales de decoración. En Madrid, hay otro palacio (hoy transformado en un hotel) que también tiene un salón chino muy parecido. Hace casi dos años también volvimos a copiar aquella sorprendente construcción de hospitales a una velocidad supersónica. ¿Mira que si al final todos vamos a ser unos copiones?</p>
<p>Y ya para ir terminado este cuento -que no es un cuento chino (aunque lo pueda parecer)- nada mejor que celebrar el aprobado del feliz estudiante protagonista de los murales con un brindis y su sonoro chinchín. Porque&#8230; ¿copiaría el estudiante en el examen?</p>
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