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	<title>Zona de embarqueArquitectura &#8211; Zona de embarque</title>
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	<description>Curiosidades y crónicas viajeras</description>
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		<title>El camino del &#8220;oro blanco&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jan 2026 12:13:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuántas veces habremos escuchado, ante un magnífico monumento, el comentario del guía: “(..) Y fue construido con mármol de Carrara”. Pero, ¿será siempre cierta esta procedencia italiana? “No es oro todo lo que reluce”, advierte el sabio refranero. Porque en la zona almeriense hay grandes canteras de mármol. Y, también, ¡del bueno! Quién sabe si, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuántas veces habremos escuchado, ante un magnífico monumento, el comentario del guía: “(..) Y fue construido con mármol de Carrara”. Pero, ¿será siempre cierta esta procedencia italiana? “No es oro todo lo que reluce”, advierte el sabio refranero.</p>
<p>Porque en la zona almeriense hay grandes canteras de mármol. Y, también, ¡del bueno! Quién sabe si, quizás, por esta proximidad geográfica y geológica…</p>
<p>Viajamos a Almería siguiendo el protagonismo de esta piedra natural escondida bajo tierra. Precisamente por su gran valía y por la singularidad de su tonalidad, es ya conocido como “el oro blanco”. Es y, ha sido durante muchos años, el motor económico de esta zona. De ahí la asimilación con el metal noble tan preciado.</p>
<p><strong>Mármol en plazas, pavimento, papeleras…</strong></p>
<p>La primera parada es en la localidad de Macael. Es raro no encontrar algún elemento de mármol cuando vamos paseando por sus calles. (No se pierdan los maceteros). En la plaza del Ayuntamiento se encuentra la “hermana gemela” de la famosa Fuente de los Leones de La Alhambra de Granada. En realidad, son “trillizas”, la tercera fuente idéntica está en un palacio en Emiratos Árabes (un jeque, admirado por su belleza, encargó una para sus jardines).</p>
<p>Dos bonitos lugares para detenerse en Macael: La estatua del mortero, que es el símbolo del aprendizaje de un oficio (por supuesto, hecho de mármol blanco), todo un homenaje a los artesanos. Y, la escalinata-mosaico: &#8220;el sueño de un cantero”, que evoca los pensamientos, sueños y deseos que tenían los trabajadores cuando iban de camino en sus mulas hacia las canteras. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-1841 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126.jpg 480w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>“El MoMA olulense”</strong></p>
<p>Muy cerca de Macael, en Olula del Río se halla el museo Casa Ibáñez. Es de esos que “rompe muros”: antes de entrar, ya podemos ver preciosas obras de arte. Un pasillo de estatuas de mitos y musas, con jardines, albercas y olivos (recuerda mucho a los palacios italianos de la costa amalfitana), da la bienvenida al visitante.</p>
<p>Dos tonalidades: El color blanco en las fachadas exteriores del edificio, a juego con la tonalidad que es riqueza de toda esta zona almeriense. Y, el azul del Mediterráneo, reflejado en los ventanales y puertas, en perfecta combinación de los pueblos blancos del sur de España.</p>
<p><strong>La escultura más grande de España</strong></p>
<p>En el exterior, la pieza más llamativa (por su tamaño, pero también por su gran belleza) es “la mujer de Almanzora” de Antonio López, que es la obra escultórica en mármol más grande de España. Un dato significativo: su peso ronda las doscientas toneladas; Sí, aquí sí se podría decir sin miedo a errar que “vale su peso en oro (blanco)”. Todo el proceso de construcción (en el que han intervenido empresas de la zona) está documentado en sala ubicaba bajo esta estatua que representa la cabeza de una mujer, en homenaje a todas las mujeres de la zona.</p>
<p>Una vez ya, en el interior del museo, el hilo conductor es el realismo contemporáneo con el que vamos analizando todos los grandes temas que nos preocupan: el abuso de poder, la libertad de expresión, la mediocridad y su alcance, etc. La mayoría de las obras son de Andrés García Ibáñez, pero junto a ellas, podemos ver otras de Goya, Sorolla, Zuloaga, Antonio Campillo…  Sí, en todas sus salas reluce “oro macizo” (léase en sentido metafórico).</p>
<p><strong>Una sala que se mira y, ¡las obras se pueden oír!</strong></p>
<p>Hay una sala del museo que tiene una peculiaridad sensorial: Se transforma en una grandísima “caja de música”. Todos los cuadros están inspirados en la música de Beethoven. Es una aproximación emocional (“desde el corazón”, dicen las cartelas). Andrés García Ibañez va, desde la percepción acústica hasta la artística, que queda reflejada en los cuadros. ¿Quién no se ha inspirado con música de fondo? Un ejemplo es la obra “El Destino” (Sinfonía Nº 5) o, la sí conocida por todos, la novena, “La fraternidad universal” que, de forma sobrecogedora, está representada por un coro de voces de hombres y mujeres, en condiciones de absoluta igualdad.</p>
<p><strong>Almería guarda “como oro en paño” auténticos tesoros escondidos bajo tierra.</strong></p>
<p>Del blanco de esta piedra natural que ha guiado nuestro viaje, “a tiro de piedra” (nunca mejor dicho) se halla otra “joya de la corona” para visitar: La gigantesca geoda de Pulpí. Un monumento natural escondido a sesenta metros de profundidad.</p>
<p>Almería, como ven, es tierra de tesoros. Una auténtica “mina de oro”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Por aquí y por allá, el mar</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Nov 2025 16:46:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Tierra adentro: ¿Hasta dónde llega el mar? Esta tesitura, que puede parecer cosa de poetas o de despreocupados, fue una de las claves que tenía que resolver la Ley de Costas. Mucha enjundia legal tiene la pregunta.</p>
<p>A mí me encanta visitar los pueblos ubicados en el litoral porque son todo un desafío. Sin necesidad de leyes, por su cuenta, supieron colocar torres, murallas y castillos para frenar la embestida de las olas o los ataques de piratas.</p>
<p><strong>Mar… ¿en tierra firme?</strong></p>
<p>Nuestro destino es uno de estos pueblos bellísimos: Carboneras (Almería). Nos pararemos en varios puntos en los el mar se ha colado en esta localidad.</p>
<p>Carboneras tiene la singularidad de que está situada dentro del gigantesco Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Las montañas que la rodean fueron unas, antiguos volcanes; Otras, arrecifes. Esta lucha entre el fuego (desde la tierra) y el mar (desde la costa) ha dejado hoy un paisaje salvaje, cubierto de esparto en casi toda su superficie, que recuerda mucho al desierto.</p>
<p><strong>Molino de viento</strong></p>
<p>¿Qué hacer cuando el mástil de un barco o las velas se estropean? La buena madera era reutilizada para las aspas de estos inteligentes artilugios con los que se lograba la harina, tan necesaria en la alimentación; Las velas se reparaban y se utilizaban en las aspas. Y, aquel viejo y desgastado barco recuperaba así, una nueva vida anclada ya en tierra.</p>
<p>Hoy en día el Molino se puede visitar. En su interior contiene un Centro de Interpretación de su pasado para asegurar la base alimenticia de toda la población. Sólo la parte superior en forma de cono es giratoria, para buscar con ello los buenos vientos. Energía limpia que hoy tanto anhelamos.</p>
<p><strong>Tinajas “romanas” envejecidas</strong></p>
<p>El interior del Castillo de San Andrés esconde casi tres museos: Uno de historia (con fotografías muy interesantes de los orígenes de esta localidad); Otro, vinculado al cine: esta localidad ha sido el plató de grandes películas de Hollywood. Y un tercero, que parece que nos encontremos dentro de un barco antiguo repleto de tinajas. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/11/carbo3red.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1835 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/11/carbo3red-300x209.jpg" alt="" width="300" height="209" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/11/carbo3red-300x209.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/11/carbo3red.jpg 712w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Carlos, un trabajador de una central térmica almeriense observaba cómo en las maniobras de succión eran arrastradas -desgraciadamente- pequeñas caracolas y conchas. En su jubilación, y con este recuero aún vivo en su memoria, hoy trabaja como artista. Realiza tinajas de barro, siguiendo el patrón de las romanas y, durante varios años las sumerge en el fondo de mar. En este trance quedan envejecidas.</p>
<p>En esta fortaleza (situada en el centro de la localidad) también se pueden visitar las mazmorras, el aljibe y la torre. Las vistas desde lo alto son espectaculares, sobre todo a la hora del atardecer. A nosotros nos pilló la famosa “hora azul”. En el grupo había varios fotógrafos. Así que, pueden imaginar el momento de tanta felicidad en estas alturas que vivimos todos; Los demás, contagiados.</p>
<p><strong>Faro y, ¿a la vez, museo?</strong></p>
<p>¿Puede el amor de una sola persona por el mundo de los faros, con la ayuda desinteresada de más personas, llegar a crear un museo?</p>
<p>Mario, el antiguo farero, durante su más de treinta años trabajando, ha recopilado objetos muy curiosos (maquetas, mapas, etc.) sobre los faros de todo el mundo. Su afición la contagia a amigos y visitantes quienes, de forma generosa y altruista, le han ido enviando más y más artilugios en torno a los faros. Hoy este interior del faro está a la altura de ser considerado como un museo que sorprende en cada una de sus habitaciones (una de ellas dedicada a la Torre Hércules). Nos recibió justo un mes después de su jubilación y compartió muchos secretos de los faros (hoy todos ya tecnificados). Salimos también contagiados. Avisados quedan por si lo visitan.</p>
<p><strong>Puntos de defensa para evitar que se colaran en tierra</strong></p>
<p>SI en esta ruta la fuerza del mar se adentra en Carboneras, hay dos enclaves para justo lo contrario: frenar (y avisar si no daba tiempo) la entrada de piratas.</p>
<p>Dos rutas de senderismo que parten desde el centro de la localidad y permiten adentrarse en el Parque Natural. Una de ellas, hacia Torre Mesa de Roldán, un puesto defensivo para evitar el ataque de piratas situado en una atalaya (de su parte más baja se extrajo la tierra necesaria para construir el puerto).</p>
<p>Este lugar es hoy muy famoso por su aparición en Juego de Tronos. A mitad de esta ruta se puede ver la bellísima (y trágica) Playa de los Muertos (muchos años ha salido en el top ten de las playas más bellas de España). Si uno se cansa a mitad de esta ruta, sucumbir en esta playa es fácil (la belleza, ¿quién puede escapar de ella?)</p>
<p>Otra alternativa, también a pie, es llegar a la Torre del Rayo, que se ve desde la orilla de la playa y termina en la desembocadura del río Alías (famosa igualmente porque fue el plató de cine en Laurence de Arabia).</p>
<p><strong>También se cuela en las cocinas</strong></p>
<p>Y, como en todos estos pueblos de litoral, el mar fácilmente entra en las cacerolas, sartenes y paelleras. Sí, en sus restaurantes, en todos sus menús ofrecen pescado fresco (gambas, sardinas, galanes, calamares…). Aquí, cuchillo y tenedor en mano, sólo es posible apelar al grito de los piratas: ¡al ataque!</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol>
<li>Muchísimas gracias a la Asociación de Empresarios de Carboneras quienes han sido unos magníficos anfitriones de esta tierra que rebosa a mar por todas sus calles, sus edificios y sus montañas. Un lugar con una cartografía tan singular que la distancia marítima y terrestre casi se confunden.</li>
</ol>
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		<title>Chimeneas parlanchinas</title>
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		<pubDate>Thu, 08 May 2025 16:52:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Estos días adquieren un gran protagonismo. Hemos estado pendientes del color del humo. El resultado de una votación secreta que deja una huella efímera que desaparecerá más tarde flotando por el aire. Todo un sistema de destrucción de pruebas y de papel aún vigente, que causa tanto asombro en esta era tecnológica. Qué pena [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Estos días adquieren un gran protagonismo. Hemos estado pendientes del color del humo. El resultado de una votación secreta que deja una huella efímera que desaparecerá más tarde flotando por el aire. Todo un sistema de destrucción de pruebas y de papel aún vigente, que causa tanto asombro en esta era tecnológica.</p>
<p>Qué pena que no se puedan conocer el desarrollo de estas reuniones porque cuánto nos aportaría poder saber cómo personas de distintos idiomas y de más de 70 países diferentes llegan sí o sí a un acuerdo final. Lo que aprenderíamos de técnicas de escucha y toma de decisiones, ¿verdad?</p>
<p>Pero no sólo en estas ocasiones históricas; Son muchas las chimeneas que delatan y comunican casi parámetros invisibles. Lo hacen, ya les digo, sin que apenas nos demos cuenta. ¿Vamos a descifrar sus claves?</p>
<p><strong>De la solemnidad de Roma, al ámbito hogareño de París</strong></p>
<p>Alzamos un poquito el cuello para comenzar nuestro viaje a la altura de los tejados parisinos. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/05/parischi2RED.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1804 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/05/parischi2RED-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/05/parischi2RED-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/05/parischi2RED.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Motivos de salubridad (vinculados a epidemias) llevaron a la modernización de París con criterios más razonables: calles más amplias, espacios verdes&#8230; Este cambio se realizó bajo la dirección de Haussmann que reguló minuciosamente la idéntica alineación de las fachadas; la altura de las edificaciones y hasta cuál debía ser la inclinación de las buhardillas de todas las viviendas. Todo un manual de reglamentación urbanística en estos condominios idénticos unos con otros.</p>
<p>Muchos colegas de su tiempo criticaron esta monotonía de las “calles-muro”; Los cambios, que siempre provocan rechazos. Hoy, aún nos sorprende la belleza de esta uniformidad y podemos pasear por París… ¡como si estuviéramos abriendo y &#8220;leyendo&#8221; todo un manual de arquitectura y urbanismo!</p>
<p>Uno de los retos de este trazado era acabar con la alta densidad de población (que provocaba, a su vez, acumulación de basuras en las crecidas del Sena). La cuestión entonces era: ¿Cómo saber cuántas personas vivían en una vivienda cuando todavía no se había regulado el Censo, ni el Empadronamiento? El “truco” que utilizaron fue atender a las chimeneas que se adosaban en las paredes medianeras. Y calcular, según cuántas fueran las chimeneas, el promedio de personas que habitaban en cada casa. Aquí, abrimos también otro manual de… ¡estadística y contabilidad!</p>
<p><strong>De París saltamos al océano</strong></p>
<p>Porque en alta mar el caso de las chimeneas de los grandes cruceros que bien curioso y contienen mensajes secretos.  Es el punto más alto y, por tanto, el más visible de una embarcación. Esta posición privilegiada se aprovecha con colores bien llamativos, a modo de seña de identidad del buque y, marcar así las diferencias con las navieras de la competencia. Sí, es nuestra “matrícula marinera”, bromeaba -sin negarlo- la directora de marketing de una naviera.</p>
<p>Desde muchas millas de distancia ya se puede saber si es un barco de una misma compañía u otro de la competencia. Incluso, cuentan las leyendas que, en ocasiones, hace algún tiempo ya, se aumentaba la altura o el número de ellas para hacer ver un mayor poderío económico: una forma de querer mostrar una cuenta de resultados bien cuantiosa. Seguimos con el manual de contabilidad abierto.</p>
<p>Pues sí, las chimeneas de estos buques además de <em>parlanchinas</em> son también… ¡<em>presumidas</em>!</p>
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		<title>Es un tema de mareas</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Apr 2025 10:27:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; No quisiera yo mentirles. Lo que se dice “sin querer”, no fue. Tampoco vayan a pensar que lo hice a propósito; Es de esas decisiones en las que una va paseando, se deja llevar por aquí, por allá y, casi sin darse cuenta, vaya que sí, que me colé en uno de los hoteles [&#8230;]]]></description>
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<p>No quisiera yo mentirles. Lo que se dice “sin querer”, no fue. Tampoco vayan a pensar que lo hice a propósito; Es de esas decisiones en las que una va paseando, se deja llevar por aquí, por allá y, casi sin darse cuenta, vaya que sí, que me colé en uno de los hoteles del Sr. Trump. Y, una vez dentro, mi objetivo (ahora sí) lo tenía bien claro: la piscina. Pero entre el hall tan enorme; el lujo por todos lados, el caso es que yo estaba un poco despistada y, no quería llamar mucho la atención.</p>
<p>Me acerqué al personal (como si fuera un cliente recién alojado) y le pregunté cómo llegar a la piscina. “¿Cuál de todas?”, me respondió. Yo, esta variable numérica, no la había contemplado. “Hay once”, me precisó. Convendrán conmigo que, una vez dentro del hotel y puestos a elegir… Sí, fui directa a la más espectacular: una piscina infinita en la que podía contemplar todo el Pacífico y, un poquito del Atlántico también.</p>
<p><strong>Cuando sube la marea</strong></p>
<p>Nuestro viaje de hoy será darnos un baño en algunas piscinas bien curiosas de los hoteles. Y, aunque parezca un contrasentido, estas piscinas con su zona de duchas; tumbonas en área pavimentada; zona chill-out, etc. pueden estar “dentro del mar”. Les cuento este movimiento y, también, el truco legal. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1798 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred-300x296.jpg" alt="" width="300" height="296" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred-300x296.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred-768x757.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/04/piscinainfred.jpg 779w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>En algunos países (Mauricio, Maldivas…) el Gobierno concede un derecho de uso sobre algunas islas para poder construir en ellas un hotel. En otros lugares, sí se cuenta con la licencia e incluso con la propiedad del suelo y, el atractivo, en la mayoría de los casos, es construir el hotel en forma de “U” y la piscina central muy, pero que muy, cerca de mar. Miles de kilómetros de la costa mediterránea responden a este mismo modelo de planificación.</p>
<p>El punto clave, en el momento de firmar los contratos, deviene a la hora de marcar el perímetro de la extensión del hotel con todas sus instalaciones anexas (campos de golf, etc.). Y, el cómputo de esta medición lo es “desde la línea media de marea”. Pero claro, estos contratos son de larga duración (que suele rondar los cincuenta años) y, en este devenir, al cabo de un tiempo, tal vez parte del jardín o, de la piscina (o un trozo de ella) ya está “ubicada” en Zona de Dominio Público Marítimo Terrestre.</p>
<p><strong>Sres. en chanclas</strong></p>
<p>¿Se imaginan Vds. un Sr. entrando tranquilamente por la recepción con su toalla al hombro y sus chanclas diciendo que va a bañarse en el trocito “de uso público” de la piscina? Los abogados (cual futurólogos) ya contemplan esta previsión de los movimientos de las mareas para incluir todos los “frenos” posibles a estos Sres. en chanchas, perdón, a este avance del mar con servidumbres, concesiones, seguros, etc.</p>
<p>El problema es más peliagudo cuando hay que convencer al banco para la renovación de las hipotecas de los hoteles y estas piscinas “flotan” ya por la costa, aunque las veamos dentro de la zona vallada del alojamiento. Aquí se complica mucho más porque los riesgos se miran con una lupa de mayor aumento. Bien conocen estos financieros el aforismo: &#8220;una marea alta levanta todos los barcos&#8221;.</p>
<p>Sé que no es excusa, pero sí me quedo más tranquila porque no soy yo la única que se cuela; Estas piscinas, como ven, también “se cuelan” en el mar. Y, ya les contaba yo que estaba muy cerquita del océano. ¿Mira que si&#8230; ?</p>
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		<title>Castillos, caravanas y conchas</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Dec 2024 17:22:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Queridos lectores, en el mes de enero comenzamos el año navegando por aquellos ríos escondidos bajo tierra; Toca ahora despedirlo en lo alto de las montañas. Y, además, con vistas al mar, que siempre es un gran aliciente. He elegido una pequeña península junto al Mediterráneo que tiene todo lo que un viajero puede [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Queridos lectores, en el mes de enero comenzamos el año navegando por aquellos ríos escondidos bajo tierra; Toca ahora despedirlo en lo alto de las montañas. Y, además, con vistas al mar, que siempre es un gran aliciente.</p>
<p>He elegido una pequeña península junto al Mediterráneo que tiene todo lo que un viajero puede desear: historia, arquitectura, literatura, museos, intrigas de poder, momentos de shopping, curiosidades, jardines… ¿Suben conmigo? La altitud no llega a los 100 metros. Ánimo, pues.</p>
<p><strong>Qué temple el de los Templarios</strong></p>
<p>En este último recorrido del año pasearemos por Peníscola (Castellón). El punto de llegada será la subida al Castillo-Palacio del Papa Luna. Pero lo haremos sin cansancio, rodeando el perímetro de su muralla.</p>
<p>Llegar al Patio de Armas es casi un logro. El ascenso lo es entre callejuelas llenas de pequeñas tiendas y restaurantes. Un laberinto de esos en los que da gusto perderse. Y, la pendiente hacia arriba nos ayuda a salir fácilmente de este embrollo.</p>
<p><strong>Donde ruge la marea</strong></p>
<p>Hay varias paradas que merecen la pena. Mi favorita es “el bufador”. Tiene el apelativo muy bien asignado: por este gran agujero se escucha la respiración profunda del mar. Impresiona muchísimo. Ojalá tengan suerte y puedan verlo uno de esos días de gran oleaje, porque a buen seguro saldrán corriendo de este rincón, so pena de mojarse por completo si se quedan.</p>
<p>Otra parada, en esta “escalada” al castillo, es en la Casa de las Conchas (con permiso de la ciudad de Salamanca). Las dos fachadas de la casa están repletas de ellas. La dueña, intercambiaba tabaco con los pescadores de la zona, quienes se las entregaban; Y ella, que era una de las primeras guías turísticas, las colocó como llamada de atención a los primeros visitantes.</p>
<p><strong>Ultima parada: el faro <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/12/peniscola2red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1780 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/12/peniscola2red-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/12/peniscola2red-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/12/peniscola2red.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></strong></p>
<p>Ya, muy cerca del castillo se encuentra la plaza del faro. Presten atención porque al estar unido a la línea de fachada y adherido a las casas, muchos son los que pasan y si van un poco despistados, se lo pierden. Ya les digo, entre la belleza del mar; pasear muy cerca de las murallas convertidas en un rompeolas… Yo casi me lo pierdo. Avisados quedan.</p>
<p><strong>A los pies del Castillo</strong></p>
<p>Llegamos por fin (si hemos superado las tentaciones comerciales, las gastronómicas, el Museo del Mar, etc.) a la explanada del castillo. Allí nos recibe, desafiante, la inmensa estatua del Papa Luna (realizada por Sergio, el marido de Estíbaliz, en su segundo trabajo como escultor entre concierto y concierto).</p>
<p><strong>Casi un <em>“Monte Saint-Michel español”</em>. Y <em>“un Vaticano”</em> también.</strong></p>
<p>Hace muchos años, las mareas ocasionaban que esta, hoy ya península, fuera una isla. Con lo que el asedio se complicaba un poquito más. Se da la nota curiosa -y vital para la supervivencia- que un manantial de agua dulce llega hasta la zona interior de la muralla. Hoy este lugar está transformado en un centro cultural (conserva la denominación, “Casa del Agua”). Un fontanero de la localidad me contaba, muy convencido, que la calidad era notablemente superior a la del casco urbano moderno.</p>
<p>El Castillo-Palacio está reconstruido, pero permite ver cómo era la vida de los Templarios. Una de sus aportaciones, que más me sorprende, era su buen ojo para edificar fortalezas allí dónde la orografía favorecía una buena visibilidad y control. Si desean seguir la ruta de sus emplazamientos y castillos, descubrirán lugares preciosos en el Bajo Aragón.</p>
<p><strong>Empecinamiento a toda costa</strong></p>
<p>En este castillo se aposentó durante años el famoso Papa Luna. Y lo convirtió en sede pontifica. En una de sus salas escribió el libro “Las consolaciones de la Vida Humana”. Y, en su creencia de ser el verdadero pontífice (como Benedicto XIII) y, perseverar a toda costa en esta posición, es posible que la expresión “mantenerse en sus trece” naciera de este empeño.</p>
<p><strong>Tiempos modernos: un poquito de Hollywood</strong></p>
<p>La belleza de Peñíscola ha cautivado también a muchas productoras de cine que han elegido esta localidad como escenario de muchas películas. Charlton Heston y Sofía Loren (“El Cid”) pasearon también por estas calles.</p>
<p>El trazado urbano actual, ha convertido para siempre este lugar en una península. Y, a cada lado del itsmo, una playa. La del norte, permite llegar paseando (o en bicicleta) hasta Benicarló. Una ruta de unos diez kilómetros muy recomendable.</p>
<p>Hay muchos más datos curiosos. En Peníscola está ubicada la sede de una gran fábrica de caravanas. Diariamente, se pueden ver los grandes camiones en dirección al puerto de Sagunto; En ellos figuran las pegatinas del destino final (Nantes, etc.). De allí serán vendidas por toda Europa. Y, más tarde sus dueños, las conducirán hasta… ¿quizás de nuevo estas playas? Son los trasiegos del ir y venir.</p>
<p>Queridos lectores, muchas gracias por estos doce ratos compartidos este año, de rutas y destinos y que, ya sea en caravanas, a pie, en bicicleta o en avión, sigamos descubriendo un poquito más el mundo el próximo año.</p>
<p>¡Feliz Navidad!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La fuerza (bruta) del Mediterráneo</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Oct 2024 17:13:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alicante]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; En este otro lado del Mediterráneo no fue la lava de un volcán la que tapó por completo una ciudad en plena actividad y ajetreo cotidiano. Por esta franja de costa fueron gigantescas olas y viento las que hicieron desaparecer bajo la arena otra ciudad. Una “Pompeya” muy cerca de Alicante. Hoy disfrutamos de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>En este otro lado del Mediterráneo no fue la lava de un volcán la que tapó por completo una ciudad en plena actividad y ajetreo cotidiano. Por esta franja de costa fueron gigantescas olas y viento las que hicieron desaparecer bajo la arena otra ciudad.</p>
<p><strong>Una “Pompeya” muy cerca de Alicante.</strong></p>
<p>Hoy disfrutamos de un paseo precioso entre dunas gigantescas de más de cuatro metros de altura; Un recorrido de varios kilómetros en el que podemos adentrarnos en un bosque mediterráneo. Nuestro destino: Guardamar del Segura (Alicante). Y, para ser más exactos, el punto final nos lleva a la desembocadura del río.</p>
<p>Como todo río, era un lugar muy codiciado para asentarse desde siglos. Los fenicios eligieron esta posición estratégica: agua potable asegurada y, el mar para sus aventuras comerciales.</p>
<p><strong>“Como una ola”</strong></p>
<p>Para quienes hemos cantado, gritando casi, aquella bonita metáfora de la fuerza del amor comparada con la de una ola, sabemos que “tiene una fuerza desmedida”; que “te hace perder el timón”; que “te lleva mar adentro”…  Tenemos esta melodía grabada en nuestras cabezas (y corazones) y, por ello, sí nos resulta fácil pensar que días de oleaje pudieron arrastrar la arena y llegar a cubrir… ¡una ciudad entera! ¿Exagerada? Hagan la prueba y canten en voz alta esta canción de Rocío Jurado. Ya me dirán el resultado.</p>
<p><strong>Nada se intuía</strong></p>
<p>De pequeño iba con sus compañeros de clase a jugar a las afueras de Guardamar del Segura. La aventura consistía en escalar las dunas y encontrar piedras raras escondidas bajo ellas. Así me lo contaba muchos años después de sus andanzas infantiles, siendo ya historiador, Antonio. “Por aquellos años nada se sabía sobre el origen de estas piedras”. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/10/guardamarred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1769 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/10/guardamarred-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/10/guardamarred-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/10/guardamarred.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Hoy, los arqueólogos nos han desvelado el gran secreto oculto bajo tierra: la ciudad fenicia de La Fonteta, una de las mejor conservadas de todo el Mediterráneo occidental. Restos de la muralla, calles, viviendas… de una ciudad datada en los siglos VIII-VI a.C. que se puede visitar y recorrer medio escondida aún entre dunas que la llegaron a cubrir por completo (¡menuda capa de protección!) durante siglos.</p>
<p>Hoy, la protección la hemos organizado con un vallado perimetral metálico; los hallazgos (vasijas, etc.) están custodiados en el museo y, cuenta con la catalogación administrativa como Bien de Interés Cultural. Yo me pregunto: Estas medidas, ¿asegurarán tan larga protección y eficacia como las dunas?</p>
<p>En Guardamar del Segura, uno puede tomar el sol tranquilamente en las playas. Subir al Castillo y, quedarse maravillado al contemplar las gigantescas dunas que desafían la pinada. Y, si uno se anima a hacer senderismo por las montañas cercanas, “están repletas de fósiles” (me seguía contando Antonio). ¿Hasta dónde llegaría la fuerza de las olas?</p>
<p><strong>Una constante histórica</strong></p>
<p>Paseando por la playa, casi con los pies todavía mojados, a escasos metros de la costa, encontramos esta “Pompeya alicantina”. Pero, junto a ella, también se pueden ver yacimientos romanos (restos de una balsa para trabajar la sal) e islámicos (restos de una mezquita).</p>
<p>El lugar sigue siendo estratégico en la actualidad. Tanto que también en este municipio está la antena de control de navegación marítima (conocida como &#8220;Torre de los Americanos&#8221;) encargada de transmitir las órdenes a los submarinos; Estos hoy, (¡qué casualidad!) también camuflados.</p>
<p>Los fenicios, qué bien supieron elegir sus ubicaciones. Nosotros, siglos después, tan sólo copiamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>&#8220;El MoMA español&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2024 10:57:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Entran a un museo y pueden atravesarlo como si estuvieran paseando por una calle más. El edificio ha logrado unir varias calles de tal forma que los ciudadanos pueden transitar por él cuando van, por ejemplo, a comprar el pan. O, según explicaba el proyecto: “consolidar la permeabilidad interior de la manzana”. Uno de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Entran a un museo y pueden atravesarlo como si estuvieran paseando por una calle más. El edificio ha logrado unir varias calles de tal forma que los ciudadanos pueden transitar por él cuando van, por ejemplo, a comprar el pan. O, según explicaba el proyecto: “consolidar la permeabilidad interior de la manzana”. Uno de los muchísimos premios que ha recibido el inmueble es el “mejor catalizador urbano”.</p>
<p>Una vez dentro, el ángulo recto desparece: si usan el ascensor, no esperen el típico cubículo rectangular. Son dos de los muchísimos datos asombrosos del Museo de Arte Contemporáneo de la Fundación Helga de Alvear en Cáceres.</p>
<p><strong>Oído cocina</strong></p>
<p>La idea surgió entre ollas, sartenes y manteles. Desde las cocinas de un restaurante muy conocido cacereño, la amistad de su dueño con el arquitecto fue perfilando todos los planos, salas y estructura del inmueble. Después de disfrutar de los manjares, ya tenían seleccionada la ubicación (C/ Pizarro).</p>
<p>El contenido que les faltaba lo lograron al convencer a la galerista Helga -reticente en un principio- del buen lugar que sería esta ciudad extremeña para su colección. Ya sólo quedaba la tarea de ajustar los presupuestos. Y entre amigos, este cierre contable siempre resulta más sencillo. La base de la confianza ya está anotada en el balance. Lo demás, es cuadrar números. Y en este caso, no era necesario convencer al banco.</p>
<p>Lo lograron fácilmente. De aquel “oído cocina” inicial, se hizo la magia. Muchos visitantes que suelen acudir a cacerías de la zona, ya tienen una visita obligada en la ciudad: buena comida asegurada (Torta del Casar y un buen plato de jamón nunca falta); alojamiento en alguno de los muchos palacios restaurados y el museo con las puertas abiertas de par en par. ¿Puede un museo lograr que un turismo de elevado poder adquisitivo visite una ciudad? De momento, las cifras desde la fecha de apertura dan una respuesta positiva. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/04/MUSEOCACERESred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1740 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/04/MUSEOCACERESred-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/04/MUSEOCACERESred-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/04/MUSEOCACERESred.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p>Entramos en las salas de este museo que podría ser conocido como “el MoMa español”. Muchas de sus obras han estado en las salas de los museos de todo el mundo. Con todo, por aquello de mantener el misterio y la sorpresa tan sólo les contaré tres de sus piezas.</p>
<p><strong>Las páginas amarillas están en Cáceres.</strong></p>
<p>¿Qué fue de ellas? Esta pregunta que todos alguna vez nos hemos hecho. Aquel primer buscador, de gran éxito en la década de los setenta, con tal profusión de nombres, apellidos, direcciones, profesiones… Todo aquello que era posible antes de la legislación de protección de datos, hoy ha recobrado una nueva vida; Se ha transformado en un bosque de altos troncos, formados por las huellas que recorren un sendero. Entran ganas de perderse en él.</p>
<p><strong>Metáfora visual</strong></p>
<p>La pieza de más éxito está nada más cruzar el umbral. La que más atractivo tiene en las redes sociales. Es una lámpara gigantesca roja, simulando las típicas chinas que cuelgan desde lo alto. Pero ésta tiene una peculiaridad -y he aquí la idea reflexiva de su autor-: la posición de caída alude al sistema político; Esta metáfora crítica ha obligado a su autor a no desvelar cuál es su domicilio actual.</p>
<p>No se pierdan el barco Azor (unido a la historia de España) que está “encallado” en uno de sus muros exteriores. Tiene una nueva “travesía” (ahora ya en tierra firme) al convertirse en una pieza de arte.</p>
<p><strong>Otro gran secreto</strong></p>
<p>Seguimos nuestra ruta de museos y escondido en el sótano del Museo de Cáceres encontramos un aljibe gigantesco formado por naves abovedadas de más de seis metros de altura que recuerda las cisternas construidas bajo la ciudad de Estambul.</p>
<p>Es uno de los depósitos más grandes del mundo. Y estuvo en funcionamiento hasta el siglo XIX. Está justo debajo del claustro del patio del Palacio de los Veletas, ideado para recoger el agua de la lluvia y, con ella, asegurar el abastecimiento de la ciudad. ¡Cuánta inteligencia! <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/04/museocaceres2red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1739 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/04/museocaceres2red-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/04/museocaceres2red-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/04/museocaceres2red.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>De puertas hacia fuera</strong></p>
<p>Es curioso cómo tanta sabiduría de aprovechamiento de los recursos se quede dentro de los museos y no la apliquemos a diario, ¿verdad? Y más ahora en tiempos de sequía.</p>
<p><strong>El “iceberg del conocimiento”</strong></p>
<p>Quizás podemos copiar un poco la idea de Helga. Para ella el arte contemporáneo “nos ayuda a entender un poco más el mundo en el que vivimos, del que a veces sólo lo rozamos en su superficie”.</p>
<p>Nosotros hemos descendido hasta los sótanos, no nos hemos quedado en la superficie, a ver si así…</p>
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		<title>Botijos con una pizca de sal</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Mar 2024 15:07:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alicante]]></category>
		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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		<category><![CDATA[Sur de España]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Muy cerca de Alicante, a unos 18 kilómetros tierra adentro, en Agost perviven aún las tradiciones y oficios de los alfareros. Sí, un material sostenible 100% que, en un desafío a la era del plástico, sigue en uso. Y, además, con mucho arte. ¡Todo un reto! Allá que nos vamos. Paredes parlanchinas Pasear por [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Muy cerca de Alicante, a unos 18 kilómetros tierra adentro, en Agost perviven aún las tradiciones y oficios de los alfareros. Sí, un material sostenible 100% que, en un desafío a la era del plástico, sigue en uso. Y, además, con mucho arte. ¡Todo un reto! Allá que nos vamos.</p>
<p><strong>Paredes parlanchinas</strong></p>
<p>Pasear por las calles de Agost es casi como<strong> recorrer un museo al aire libre</strong>. Les cuento cómo se consigue este logro artístico: En todas las esquinas de las calles, por encima de nuestras cabezas, como si fueran pequeños “cuadros”, están colocadas las placas con los nombres de las calles. Pero, lejos de los rótulos azules metalizados a los que acostumbramos, están hechas de barro y con diseños a color que ilustran el nombre de cada una de ellas. Así, por ejemplo, el Carrer de la Font, tiene en relieve el dibujo de la fuente; En la Plaça d’Espanya tienen lugar las fiestas y, en la placa se puede ver en ella, también en relieve y a todo color, los bailes y trajes típicos. Y así, por todo este “museo”, digo, callejero municipal. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/03/AGOST2RED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1731 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/03/AGOST2RED-165x300.jpg" alt="" width="165" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/03/AGOST2RED-165x300.jpg 165w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/03/AGOST2RED.jpg 352w" sizes="auto, (max-width: 165px) 100vw, 165px" /></a></p>
<p>También son muy curiosas otras calles en las que sus paredes también “nos hablan” de su pasado: lo que a simple vista podrían ser interpretados como unos rayados a la altura de nuestras piernas, son las huellas que dejaban los carros al pasar por tan estrechas calles (sobre todo en la Calle Ventós) que iban cargados de troncos y ramas para prender el fuego en las alfarerías de este barrio. Eran casas-taller con el horno en la planta baja, muchas de ellas todavía en activo. De nuevo, este callejear por Agost se convierte en otro museo, esta vez de fotografía antigua, que queda patente con unas placas con fotos que dan testimonio en blanco y negro de la vida cotidiana de entonces.</p>
<p><strong>Agua, fuego y un poquito de sal: ¡Barros blancos!</strong></p>
<p>Cuando se habla de cerámica, el agua es una aliada necesaria para poder diluir y moldear con ella las tierras arcillosas de este lugar. Y, una vez realizada la vasija, el botijo o cualquier otro recipiente, se pasa al fuego para su cocción a altísimas temperaturas. El dato singular, el sello “made in Agost”, es la sal de esta zona, que le da un color blanquecino al barro.</p>
<p>Claro que, por algo será que los agostenses presumen: “Estamos en segunda fila de costa”. El mar, lo divisan desde lo alto del mirador donde se encuentra la Ermita (hoy convertida en un Centro de Visitantes) y el cerro del castillo. Y la sal, la tiene en sus barros.</p>
<p>Y estos elementos (agua y hornos) se pueden aún visitar por las calles de Agost. El lavadero está adornado con unos murales que simulan las vistas de la sierra y los actos de los habitantes. Otro “museo” más, abierto de par de par.</p>
<p><strong>El Museo de Alfarería</strong></p>
<p>Uno de los productos de barro que ha aportado una gran riqueza a esta localidad ha sido el botijo: Cuánta inteligencia condensa este recipiente.</p>
<p>Aquello que tantas veces hemos dicho (y oído) sobre el mecanismo simple del botijo, debemos ponerlo en duda, porque de simpleza, ¡nada! Mucha física hay escondida en su interior.</p>
<p>Dos profesores de la Universidad Politécnica de Madrid (Gabriel Pinto y José Ignacio Zubizarreta) publicaron hace años su famoso artículo en la revista americana <em>Chemical Engineering Education</em>, titulado: “Un método antiguo para enfriar agua explicado mediante transferencia de masa y calor”, en el que resolvían la capacidad de un botijo para enfriar el agua. Esta aportación científica y, larguísima ecuación matemática, está minuciosamente resuelta en una de las paredes del museo. Se han necesitado más de tres metros para ello.</p>
<p>Es fácil rendirse y sucumbir en la admiración al recorrer este museo: cómo lograban apilarlos para que no se rompieran y al mismo tiempo aprovechar el espacio del carro al máximo cuando iban a para venderlos en otros lugares; O cómo los hay de invierno y de verano; o cómo los niños comenzaban a trabajar y hacer botijos que eran más grandes que ellos. Todos salimos de la visita convertidos en “botijolovers”. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/03/AGOST1RED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1732 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/03/AGOST1RED-300x269.jpg" alt="" width="300" height="269" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/03/AGOST1RED-300x269.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/03/AGOST1RED.jpg 494w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Este museo tiene además un gran valor añadido: está dedicado a la alfarería y, su ubicación lo es justo donde estuvo la antigua fábrica de un alfarero, D. Severino Torregrosa. Se han respetado todos los espacios: el horno, las balsas de decantación para secar… Incluso tiene un taller donde aquello de “pónganse manos a la obra” nos seduce (será que a todos nos recuerda a la mítica escena de la película “Ghost”).</p>
<p><strong>Desayuno “plástico cero”.</strong></p>
<p>¿Y si cambiásemos la plastilina en los colegios por el barro? Sería un paso adelante en pos de la sostenibilidad (de la que tanto hablamos).</p>
<p>Estamos ante un material, la arcilla, que es sostenible y no genera contaminación. La prueba fehaciente tuvo lugar en el desayuno al que fuimos invitados un grupo de periodistas en el Museo de Alfarería. Nos abrieron las puertas con los productos típicos (las famosas cocas de pala). Eso sí, las jarras, los vasos, los platos&#8230; todos los recipientes donde estaban servidos los manjares eran tan bonitos que, al principio, a todos nos daba apuro cogerlos porque parecían auténticas piezas de museo. Pero una vez que superamos este <em>impasse</em> ante la belleza, repetimos todos.</p>
<p><strong>En Agost, agosto todo el año</strong></p>
<p>Esta es la broma local para aludir al gran atractivo que tiene este lugar, al igual que la querencia de mucha gente por el mes favorito del año.</p>
<p>De esta pequeña localidad salían carros cargados de botijos y cántaros que se vendían en mercados de toda España y en el extranjero; Una etnóloga alemana (Ilse Schütz) conoció uno de los talleres y quedó tan maravillada que impulsó la creación del museo; el conocido episodio de geología (Límite K/Pg) del gran impacto de un meteorito dejó aquí parte de su huella: “La Capa Negra de Agost” (si caminando por sus calles, ven un dinosaurio en tamaño real, no se asusten).  Como ven este lugar ha tenido mucho, pero mucho impacto.</p>
<p>Lleven mucho cuidado cuando visiten Agost porque este tocar y moldear el barro, este probar a ser alfarero durante un día les puede atrapar. Se lo dice una “botijolover”.</p>
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		<title>De torre en torre</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Nov 2023 12:01:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; ¿Jugaron Vds. de pequeños al parchís? Y, ¿al Cluedo? Hace tiempo conocí a unos señores que habían inventado un juego; se disponían a cumplir todos los trámites para registrarlo y poder ponerlo a la venta. Desde entonces he desarrollado una nueva vertiente curiosa: siempre me gusta investigar el origen de los juegos de mesa. [&#8230;]]]></description>
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<p>¿Jugaron Vds. de pequeños al parchís? Y, ¿al Cluedo? Hace tiempo conocí a unos señores que habían inventado un juego; se disponían a cumplir todos los trámites para registrarlo y poder ponerlo a la venta. Desde entonces he desarrollado una nueva vertiente curiosa: siempre me gusta investigar el origen de los juegos de mesa.</p>
<p>Mi favorito es el que se ideó a partir del famoso ensayo jurídico &#8220;La tragedia de los comunales&#8221; que publicó la revista <em>Science</em>. Cuando explico en clase este complicado dilema de cómo repartir el uso de un bien inmueble entre varios propietarios y los problemas que acarrea, les propongo siempre resolverlo con este juego. Por aquello de dar pistas de cara al examen. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL3RED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1711 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL3RED-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL3RED-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL3RED.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>Los adultos también juegan</strong></p>
<p>Para no perder el <em>homo ludens</em> que los adultos aún tenemos (aunque nos dé un poco de vergüenza reconocerlo) esta ruta lo será siguiendo el juego infantil de La Oca, con su ansiada casilla del puente que permitía avanzar de golpe.</p>
<p>Con este símil, nuestro “tablero” está formado por un palmeral que conforma un oasis precioso; Desde el mes de noviembre del año 2000 está protegido por la Unesco, que lo describe como <strong>“el jardín de palmeras más grande de Europa”</strong>. Se encuentra en Elche (Alicante), muy cerca de la Universidad y, sorprendentemente, dentro del entramado urbano.</p>
<p>Cuando lo visité la última vez, unos universitarios se habían escapado de clase y, guitarra en mano, estaban cantando muy flojito. Fue un atardecer mágico con esta banda sonora estudiantil.</p>
<p><strong>Una &#8220;casilla&#8221; de parada obligada</strong></p>
<p>En este recorrido podrán comprobar que todo estaba bien trazado para que, ante una invasión pirata por el mar, los campesinos del interior estuvieran avisados, incluso antes de que los osados invasores pisaran la costa.</p>
<p>Al divisarlos desde lo lejos, la construcción de las torres hacía las veces de chivatos y agentes de notificaciones de este peligro inminente. Una de las muchas que aún quedan y se pueden visitar en la Torre de Vaíllo. Todo un sistema de alarmas (cuando no existían las empresas de seguridad que hoy protegen las urbanizaciones). Desde lo alto de la torre, el palmeral se puede ver casi como si estuviéramos sobrevolándolo.</p>
<p><a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL4RED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1710 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL4RED-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL4RED-226x300.jpg 226w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL4RED.jpg 287w" sizes="auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px" /></a></p>
<p><strong>Conversaciones con el palmerero</strong></p>
<p>Esta profesión hoy está casi en peligro. Porque la mayoría de trabajadores están dedicados por entero al sector de la ornamentación (palmeras dentro de jardines, en hoteles de lujo, paseos marítimos, etc.), mucho más rentable y de menor riesgo. Son muy pocos los que se atreven a seguir subiéndose hasta lo alto. Es todo un desafío. Uno se queda admirado cuando los ve en acción. Si pueden, esta “casilla” merece una parada bien larga (como aquellas del pozo o la cárcel en el juego de La Oca).</p>
<p>Miguel, el palmerero, es el autor de la ruta de las palmeras singulares; La ha ideado casi como un juego de adivinanzas y localización. Es un trazado, a modo de “tablero”, para ir descubriendo aquellas palmeras que destacan por su originalidad (“Palmera tornillo”, su tronco tiene forma espiral), belleza o historia. No se pierdan estas “paradas&#8221;.</p>
<p>Anímense también a “lanzar los dados” y dar un paseo por este frondoso palmeral. Y, estén tranquilos, que en este oasis es muy fácil alcanzar la casilla de llegada. Y si no, no se preocupen, no morirán jamás de hambre, siempre estarán bien alimentados, porque un solo dátil asegura la mejor nutrición posible.</p>
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		<title>&#8220;Abre la ventana que entre el agua&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 09 May 2023 16:39:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alicante]]></category>
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<p>Una hilera de casas bajas, construidas en una desafiante y primerísima línea de costa; La puerta principal de estas viviendas, de gran dimensión, estaba alienada con la puerta trasera que daba a un gran patio. Todos sus propietarios compartían la misma profesión: pescadores.</p>
<p>Con este sabio truco arquitectónico, cuando el temporal marítimo arreciaba, los mayores gritaban al resto de la familia: “Abrid las puertas que entre el agua”. Y las olas invadían el hogar a través del portón de las viviendas; Salían -ya más calmadas- por el patio trasero.</p>
<p>En este vaivén: “mi abuela, mi padre, mis tíos… todos se agarraban a los barrotes de las ventanas”. Esta aventura familiar hogareña me la contaba Carla, una joven con los ojos emocionados que recordaba las veces que su abuela le había narrado estas hazañas, vividas en primera persona.</p>
<p>Hoy, los espigones de grandes rocas construidos en la playa evitan estos oleajes. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/05/campello1islared.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1669 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/05/campello1islared-300x139.jpg" alt="" width="300" height="139" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/05/campello1islared-300x139.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/05/campello1islared.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>Senda hacia el pasado</strong></p>
<p>Es bonito caminar por esta primera franja (convertida en un paseo marítimo: Carrer de San Vicente) en la que aún se pueden ver estas viviendas, con la decoración singular bajo las tejas. Muchas de ellas son heladerías, tiendas, hoteles o restaurantes de pescado y marisco.</p>
<p>En este viaje por el pasado, también quedan casas con esta misma estructura en lo alto del casco viejo de El Campello: éstas ya sin peligro de un oleaje (tan sólo un tsunami podría alcanzarlas). Un ejemplo es el restaurante Merfin La Solera. A la hora de acceder, uno piensa que está entrando tan sólo en una vivienda (la nueva decoración han dejado los restos de los antiguos muros de piedra que tuvo en su momento). Y la sorpresa lo es en el acogedor patio trasero con limonero, naranjo y hasta el rincón de la barbacoa. ¡Todo, una “exquisitez”!</p>
<p><strong>Y más atrás en el tiempo</strong></p>
<p>Y si continuamos con esta mirada hacía atrás en el tiempo, llegamos a la época de los piratas. ¡Otra aventura dónde las halla! En El Campello, al igual que otros muchos pueblos de costa, estaban bien preparados para poder divisarlos desde lo lejos.</p>
<p>La perfecta ubicación de las Torres Vigía, separadas entre sí a una distancia de humo y fuego, hacía las veces de una alerta visual que se transmitía también tierra adentro a las casas-torre cual efecto dominó. Muchas de estas construcciones aún quedan en pie. En El Campello se puede subir al punto más alto de esta torre para tener una visión 360 grados. Como si fuéramos un dron estable.</p>
<p><strong>Los romanos también se alojaron en este bello lugar</strong></p>
<p>Se detuvieron ante las bondades que ofrecía El Campello. Supieron, con su maestría, aprovechar los recursos de la Illeta dels Banyets para aprovisionarse de pescado fresco. ¡Cuánta sabiduría!</p>
<p>En esta península rocosa (que era todo un “polígono industrial” de entonces: hornos, almazara… hasta termas) crearon una piscifactoría mediante un laberinto entre las rocas, que permitía con unas aperturas y ranuras entre ellas, disponer de pescado fresco a diario. Hoy, es un paraíso para el buceo. Me contaba Felipe, el guía, que una de las actividades posibles es ir con un mapa y <em>GPS</em> acuáticos y localizar dentro del agua las especies. Yo doy fe de haber visto -con tan sólo unas gafas de bucear- grandes pulpos, erizos de mar, holoturias, mojarras, salpas…</p>
<p>Y, en este recorrido hacia el pasado -pero con el aliciente de que aún se puede revivir en pleno siglo XXI-, no es exagerado decir aquello de: “En El Campello, todo bello”.</p>
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