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	<title>Zona de embarqueMéxico &#8211; Zona de embarque</title>
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	<description>Curiosidades y crónicas viajeras</description>
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		<title>Playas llenas de &#8220;kiwis&#8221;, ¡por favor!</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Jul 2023 11:03:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Casos legales]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; &#160; El pistoletazo del verano estalla con la competición por lograr las ansiadas banderas azules en las playas. Cada destino presume de las obtenidas, y ello porque este distintivo administrativo viene a operar como un sello de calidad. Toda una vis atractiva es pos de más turistas. Pero quisiera contarles que la grandeza de [&#8230;]]]></description>
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<p>El pistoletazo del verano estalla con la competición por lograr las ansiadas banderas azules en las playas. Cada destino presume de las obtenidas, y ello porque este distintivo administrativo viene a operar como un sello de calidad. Toda una <em>vis atractiva</em> es pos de más turistas.</p>
<p>Pero quisiera contarles que la grandeza de una playa está en otra tonalidad: en las bolas pequeñas de color marrón, muy parecidas -en tamaño y textura- a los kiwis, formadas por fibras de posidonia en el vaivén de las mareas y las olas.</p>
<p><strong>¡Bonito “marrón”!</strong></p>
<p>Para este viaje por el litoral mediterráneo hemos de romper con un ideal de belleza que tenemos grabado ya en nuestro ADN: el de aquella playa idílica de arena fina, casi blanca, que acaricia los pies hasta llegar al agua.</p>
<p>Pongámonos en situación. Imaginemos una, con una acumulación tal de posidonia en la orilla que, para poder llegar al agua y nadar, no queda otra que atravesarla, es decir, hundir cada paso hasta la altura de las rodillas.</p>
<p><strong>Bosques acuáticos</strong></p>
<p>Esta especie protegida sí que es un sello de calidad natural (sin burocracia de por medio). En el Mediterráneo tenemos inmensos bosques y praderas subterráneos. En ocasiones, es precioso porque crecen tanto que llegan a rozar la superficie del agua y, aquí surge la magia: se puede ir caminando sobre ella, por las copas de estos árboles marinos, como si fuéramos sobre una “colchoneta acuática”. Yo tengo varias calas en mi lista de favoritas, en ellas -ya les digo- parece que uno camina sobre el agua. Todo un efecto muy llamativo cuando se ve por primera vez. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/07/tortugasred.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-1686 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/07/tortugasred-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/07/tortugasred-300x198.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/07/tortugasred-768x508.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/07/tortugasred.jpg 858w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>Nuestra mirada urbanita</strong></p>
<p>La regulación actual que tenemos se resume en ocultar de forma transitoria “la fealdad”. Durante la época estival se retiran estas montañas de algas porque considera nuestro legislador que, a nuestros ojos urbanitas, estos montones marrones “afean” la playa. Pero en este arrastre a lugares más retirados (fuera de la franja costera), las máquinas sin querer se llevan también en su brazo mecánico un tesoro diminuto: la arena.</p>
<p>Creemos ser eficaces y tener también la solución legal ante ello: traer arena de otro lugar. Pero este entuerto de nada sirve. Esta “arena bastarda” no llegará a asentarse y, en el primer vendaval, cual caja abierta de Pandora, desaparecerá con el viento.</p>
<p><strong>Una nueva palabra</strong></p>
<p>La relación del hombre con la naturaleza es de las más apasionantes. En estas ansias humanas de dominio y control, el escritor mexicano Yuri Herrera ha inventado una nueva palabra: “terraformar”. La define como esta invasión del planeta por el hombre para domesticarlo, hacerlo a su medida y poder habitarlo a su antojo. Y, entre los muchos ejemplos, menciona el de grandes ciudades (entre ellas Ciudad de México) construidas sobre pantanos.</p>
<p><strong>Banderitas para el periodo veraniego</strong></p>
<p>Mientras tanto, este verano, seguiremos flotando con nuestras colchonetas… ¡de plástico! Y disfrutando de las playas con una arena finísima. Pero… ¿hasta cuándo?</p>
<p>Y es que el ideal de belleza, una vez que se asienta y lo tenemos grabado en nosotros, ¡qué complicado resulta poder cambiarlo!</p>
<p>Les dejo, que me voy a nadar un rato en una de estas playas “feas”. ¿Se vienen?</p>
<p><em>PD. Este post ha sido finalista en el I Premio Internacional de Turismo Sostenible, reconocimiento otorgado por la ciudad de Xàbia en colaboración con la Casa Mediterráneo.</em></p>
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		<title>Dime qué palabras usas y te diré qué edad tienes</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Apr 2023 09:20:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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<p>Incluso, de dónde eres. Hace unos días se celebró en Cádiz el IX Congreso Internacional de la Lengua Española. Resultaba complicado cada jornada organizar bien la agenda de ese día para poder asistir a las sesiones plenarias junto a tantísimas actividades paralelas: exposiciones de arte; presentaciones de libros en azoteas de las famosas casas-torre (con <em>cocktail</em> incluido); conciertos, paseos guiados…. Hispanohablantes de las dos orillas nos reuníamos bajo el lema: &#8220;Mestizaje e Interculturalidad&#8221;.</p>
<p>En apenas tres meses se ha organizado la nueva ubicación desde Arequipa (Perú), que era el lugar donde estaba inicialmente prevista la celebración. Tiempos complicados aconsejaron este cambio.</p>
<p><strong>Casi me delato</strong></p>
<p>Yo asistía un poco preocupada porque unos días antes de ir había leído que la palabra “cuchipanda” ya está casi en desuso. Y, claro, no era muy coherente ir a un congreso de lengua con palabras anticuadas. Mi edad ya quedaba delatada. Con todo, antes de ir hice una encuesta en mi trabajo y, sí los más jóvenes se reían al escuchar esta palabra demodé. Soy de la época de las felices pandillas juveniles que jugaban en la calle. Les confieso que no la pronuncié para no perder mi acreditación.</p>
<p><strong>Cádiz: todo un diccionario propio. Y también, con su banda sonora <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/04/cadiz1red.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1662 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/04/cadiz1red-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/04/cadiz1red-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/04/cadiz1red.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></strong></p>
<p>La ciudad de Cádiz tiene su propio idioma. Las palabras gaditanas aparecían colgadas en todos los balcones y cierros. Los colegios habían participado en esta bonita iniciativa. Las más divertidas estaban en el Mercado. Estas “fachadas parlanchinas” atrapaban a todos -aquí ya, sin importar la edad-. Caminábamos con la cabeza en alto siguiendo estos diccionarios gigantes.</p>
<p>Comparto con Vds. algunas de mis favoritas: “No ni na” (una triple negación que se transforma en afirmación); “Tirititrán”, que todos la estiramos un poco más con un silencioso y mental “tan-tan”. Y la más popular y pegadiza: “Quillo”</p>
<p>Cádiz tiene también su propia partitura. Las chirigotas, esa original sátira social y política se completa con los chocantes romanceros. Es curioso porque aquellos trovadores de entonces se mantienen en esta preciosa réplica contemporánea. Las risas están garantizadas entre estrofa y estrofa. ¡Cuánta guasa!</p>
<p><strong>Palabras que son balas</strong></p>
<p>En el patio de la Casa Iberoamericana jóvenes periodistas llegados desde México y Perú respondían al gran dilema de qué hacer cuando contar una historia te puede costar la vida o perjudicar la de quien te la ha contado. Sí, la épica sigue vigente en pleno siglo XXI. Porque hay lugares en los que escribir es una profesión de alto riesgo.</p>
<p><strong>De Cádiz a México</strong></p>
<p>Yo siempre había querido conocer a alguien que hubiera escrito un diccionario (rarezas que tiene una). Y por fin lo he conseguido. Diez años de trabajo. Durante este tiempo Concepción Company ha recopilado el idioma que se habla en la calle. Más de treinta “regalos” de palabras mexicanas (chocolate, aguacate…) que hoy son una donación al mundo entero.</p>
<p>Dio mucho juego ese gran golpe -físico y moral- que es un “chingaputamadrazo” (pese a que parezca una triple palabrota). ¡Qué padre!</p>
<p><strong>Conversaciones entre una abuela y su nieta</strong></p>
<p>Esta es la bonita semilla del último libro de Soledad Puértolas. Al hilo de la charla fue descubriendo cómo las palabras de su nieta (ornitorrinco o el famoso músculo esternocleidomastoideo) ella, con la edad, ya no las usaba. Lo de cumplir años va a la par del diccionario. Vamos aprendiendo muchas nuevas y dejando atrás las de la infancia.</p>
<p><strong>“Echar habladas” y atravesar más de veinte fronteras</strong></p>
<p>Y así podríamos seguir platicando y atravesar más de veinte fronteras sin necesidad de cambiar de idioma. Porque la lengua puede ser el puente de unión entre varios mundos.</p>
<p>Eso sí, hay que extremar cautelas porque este viajar con la lengua nos define tanto que, a nada que nos descuidemos “nos vamos de la lengua” y delatamos todos nuestros datos personales.</p>
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		<title>Agárrense que vienen curvas</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jun 2021 11:52:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Vivo sin vivir en mí, con la inquietud de no saber a estas alturas cuál será la canción del verano. Porque, ¿y si este año, con las secuelas pandémicas, de nuevo nos quedamos sin melodía? Por si acaso, recupero la vieja canción estival de Henry Stefen, “Mi limón, mi limonero”. Me dicen mis coetáneos [&#8230;]]]></description>
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<p>Vivo sin vivir en mí, con la inquietud de no saber a estas alturas cuál será la canción del verano. Porque, ¿y si este año, con las secuelas pandémicas, de nuevo nos quedamos sin melodía?</p>
<p>Por si acaso, recupero la vieja canción estival de Henry Stefen, “Mi limón, mi limonero”. Me dicen mis coetáneos que ‘afine’ un poco más: “viejísima” canción.</p>
<p>Será esta partitura la música de fondo de este recorrido guiado por esta fruta de tanta curvatura. ¿Comenzamos a saborearla?</p>
<p><strong>Allí donde deja de ser ácida</strong></p>
<p>En Francia es fácil ver en las pastelerías las famosas “tartas a los dos limones”. Verde y amarillo. Unen el limón con “su prima” la lima, de parecida ‘tonalidad’ y, el resultado de esta ‘consonancia’ es (<em>ohlalá!</em>) un auténtico delicatessen.</p>
<p>Porque si en una primera aproximación nos lleva a pensar que es acido, los golosos conocen la exquisitez y bondades de la miel del limón.</p>
<p><strong>Allí donde se junta con el alcohol</strong></p>
<p>En México esta fruta la toman en sus peligrosísimos tequilas. La alianza lo es con la sal porque con ella, “se relaja el choque alcohólico y se prepara el paladar para el siguiente trago”, dicen convencidos. Nosotros nos hemos copiado un poco, pero lo hacemos “borracho nivel premium”, esto es, de un trago único. En el lindo México, cuando el tequila es bueno, entonces hay que saborearlo traguito a traguito.</p>
<p>El limón conocido como “la mano de Buda” pierde sus redondeces y se convierte en unos dedos (de ahí el nombre). Esta variante está muy cotizada para las bebidas, especialmente el gin-tonic</p>
<p>Pero no se alarmen, que no todo va a ser darse al alcohol y a los pasteles. Tomen nota que con el limón podemos aumentar nuestra guapura.</p>
<p>En Japón están muy avanzados en temas de cosmética natural. Utilizan en ella la cáscara del limón. Con este polvo hacen mascarillas. También sirve para cicatrizar heridas.</p>
<p><strong>Allí donde se transforma en arte</strong></p>
<p>Y, ya más cerca, en Córdoba, en sus patios, han conseguido que el limonero (como el naranjo) no sea sólo un árbol; con mucho arte han sabido convertirlo en una enredadera que es capaz de cubrir paredes de varios metros de altura. Yo he llegado a ver limoneros que escalaban hasta los tejados. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1531 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared-300x298.jpg" alt="" width="300" height="298" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared-300x298.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared-150x150.jpg 150w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>Acá donde va por todos lados</strong></p>
<p>Si en el mundo nipón se han centrado en la cáscara, los murcianos aprovechamos sus hojas. Sabemos convertirlas en un riquísimo postre, el conocido “paparajote”. Una palabra tan ‘sonora’, que <strong>todavía no se ha encontrado al turista que haya podido pronunciarla correctamente a la primera.</strong></p>
<p>También en estas tierras huertanas, el limón se añade a cualquier comida. Si tienen invitados de fuera este verano, presten atención a sus caras de extrañeza cuando nos vean cómo lo estrujamos a dos manos sobre el plato de patatas fritas, la paella o los calamares.</p>
<p>Pero debemos andarnos con cuidado, porque si somos nosotros, los murcianos, quienes vamos a otro lugar y pedimos limón en un restaurante, es posible que salga el chef con cara de enojado -rodillo en mano- intrigado por saber por qué queremos añadir sabor a su plato cocinado.</p>
<p><strong>Allí donde el limón es lujo y sensualidad</strong></p>
<p>¿El limón más chic del mundo? No dejen de probar el “limón-caviar”. En su exterior, se puede confundir con la lima. Pero su tesoro está nada más partirlo: esconde una forma granulosa, similar a la forma del caviar. “Vesículas esféricas con jugo cítrico de acidez alta”, así la describen en algunos lugares gourmet.</p>
<p>Y este recorrido gastronómico nos lleva hasta el famoso óleo de Julio Romero de Torres “Naranjas y limones” donde la sugerencia -y curvas- de esta fruta es de muchísima sensualidad.</p>
<p>Queridos lectores, les deseo un feliz verano. Que lo disfruten con ricos granizados de limón, al alimón con buena música.</p>
<p><em>“Mi limón, mi limonero, entero me gustas más…”</em></p>
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		<title>Smart villages ¿&#8217;pa&#8217;cuando&#8217;?</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Aug 2020 10:57:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; ¿Aceptaríamos vivir en una época histórica en la que toca decrecer? Sería un escenario igual, pero con el signo menos delante: Cielo con menos aviones; calles con menos bares; menos tiendas. Toda una espada clavada en el corazón del capitalismo. En clase, en una de las prácticas, calculamos cuánta recaudación municipal se obtiene en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>¿Aceptaríamos vivir en una época histórica en la que toca decrecer? Sería un escenario igual, pero con el signo menos delante: Cielo con menos aviones; calles con menos bares; menos tiendas. Toda una espada clavada en el corazón del capitalismo. En clase, en una de las prácticas, calculamos cuánta recaudación municipal se obtiene en una calle céntrica de una ciudad únicamente con las terrazas y mesas. Los que quieren nota, calculan también el monto con los vados para carga y descarga. ¡Jugoso resultado el de esta operación matemática!</p>
<p><strong>El teatro de la vida</strong></p>
<p>El dogma casi elevado a la categoría religiosa es, sí o sí, volver lo antes posible la “nueva normalidad”. Pero ¿y si lo cuestionamos? Pensemos en un señor, un amigo cercano nuestro, que vivió en el campo en su juventud. Allí conoció tiempos de serias dificultades (“nos hemos quedado sin cosecha”, le decía a su mujer, sin mirarla a la cara. Aprovechó las sombras que creaba la lumbre del fuego para evitar que pudiera ver su gran pesar). Pero también recuerda lo ricas que estaban las frutas recién cogidas de los árboles. La tragedia y comedia de la vida.</p>
<p>Sus hijos erre que erre y, con el gancho emocional de que estaría cerca de todos sus nietos (ocho), vive (aprisionado, aunque él no lo dice) en un piso (sexta planta): “¿Pero si ves el jardín desde tu ventana?”, le consuela la hija mayor. “Tienes la partida de dominó en el Centro de la Tercera Edad hoy”, le recuerda el mediano. El más joven (estudia biología en la Universidad, primer curso) se lo lleva alguna vez a sus paseos por la huerta. Entonces: irradia la felicidad (con mayor intensidad en la cara del anciano. Al joven no se le escapa este detalle). Este anciano es mi vecino. Se llama Pedro. Pero podría ser el de cualquiera de nosotros.</p>
<p><strong>Lo que nos ha tocado</strong></p>
<p>En esas franjas onduladas de subida y bajada en las que se transita por la historia, nos ha tocado vivir en las bondades (¿todo son bondades?) de las ciudades. La tendencia actual es hacia un mundo de metrópolis de grandes dimensiones. En el confinamiento una amiga periodista que vive en Londres, cuando se cerró el metro me decía: “Tardaría diez horas si tuviera que ir andando al trabajo desde mi casa”. (Y, otras diez de vuelta).</p>
<p>Pero la cuestión es, tal vez ahora la historia está reclamando un movimiento a la inversa: de la ciudad al campo otra vez. Sí, sé que suena de locos (“¡¿cómo vamos a vivir entre cabras y sin internet?!”). Muchas personas que han pasado un confinamiento estupendo (sin secuelas psicológicas) en sus casas de campo.</p>
<p>He participado en numerosos congresos bajo el lema: “Smart Cities”. En todos ellas, la tecnología era la solución a un mundo feliz. “El conocimiento se crea en las ciudades” escuché en varias ocasiones. También proclamado como dogma incuestionable. Tengo que reconocer que yo siempre salía de estos foros un poco escéptica ante los anunciados milagros: “Vale sí, una pantalla me avisará del autobús más próximo; de cómo esquivar un atasco; a qué hora exacta comenzará a llover… pero los alimentos son necesarios y éstos vienen del campo (sic). Ahora busco y busco (hagan también la prueba) y no hay ni un solo “experto” que hable de las ciudades inteligentes. ¿Fue entonces efímera esta (prometida) tierra urbanizada rebosante de ingenio? Así las cosas, si no en las ciudades, ¿la verdadera inteligencia está en el campo? ¿Nos tocará emigrar de nuevo en su búsqueda? <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2020/08/CALABAZA-red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1425 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2020/08/CALABAZA-red-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2020/08/CALABAZA-red-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2020/08/CALABAZA-red.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>Uvas por calabazas</strong></p>
<p>Cuando despidamos este (horribilis) año, no tendrá sentido tomar las doce uvas. Sí la tuvo en otro tiempo cuando los productores supieron idear una buena campaña de ventas para dar salida a la sobreproducción de uva blanca de aquel momento. Pero yo, sinceramente, creo de debemos cambiarla por trocitos (no se enfaden conmigo por favor) de calabaza; Sí, cual suspenso, si llegado diciembre no hemos aprendido nada de este virus con nombre de realeza, ante el que toca actuar como homo sapiens que somos (ya hace mucho salimos de las cavernas).</p>
<p><strong>La belleza de la flor de la calabaza</strong></p>
<p>Esta planta (la pueden ver en la foto) tiene muchas bondades saludables, de ahí su uso culinario (sobre todo en la zona de México y también en Italia). Ahora en muchas ensaladas, se añaden flores comestibles. El campo enterito ya lo tenemos en la mesa.</p>
<p>Ojalá nos den las uvas, digo, las calabazas. Porque quizás un suspenso pueda ser todo un aliciente para “ponernos las pilas” y salir de la trampa de la normalidad. Porque si una pandemia es toda una rareza entonces ¿por qué hay que ser normal ante ella? Aún tenemos tiempo de “hacer bien los deberes”. ¡Feliz agosto pausado, casero y enmascarado!</p>
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		<title>De museos por México</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2016 08:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; &#160; Hoy nos vamos a México D.F. Concretamente a un lugar donde podremos conocernos un poquito mejor. ¿Me acompañan? El destino es el Museo Nacional de Antropología. Hay un aliciente para visitarlo: En él, aquello que los sabios latinos decían: “nosce te ipsum”  se hace realidad. Es más, está lleno de dicotomías, ya les [&#8230;]]]></description>
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<p>Hoy nos vamos a México D.F. Concretamente a <strong>un lugar donde podremos conocernos un poquito mejor</strong>. ¿Me acompañan?</p>
<a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC001301.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-506" title="DSC00130" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC001301.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC001301.jpg 1024w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC001301-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC001301-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<p>El destino es el Museo Nacional de Antropología. <strong>Hay un aliciente para visitarlo:</strong> En él, aquello que los sabios latinos decían: “nosce te ipsum”  se hace realidad. Es más, está lleno de dicotomías, ya les digo, como nosotros mismos. Intuyo que&#8230; <strong>¡Nos vamos a sentir a gusto en él!</strong></p>
<h3>El umbral</h3>
<p>Nada más entrar en el museo se aprecia esta nota de la dualidad. En el proyecto arquitectónico ya se dejó claro que este vestíbulo tenía que ser:  “un espacio protegido,<strong> ni abierto ni descubierto”</strong>. Y, aunque parecía una misión imposible poder atender a dos requisitos contrapuestos… ¡vaya si lo consiguieron!</p>
<h3>Un paraguas gigante que sí deja pasar el agua</h3>
<p>A este atrio se le conoce coloquialmente como “el paraguas”. Pero debemos andarnos con un pelín de cuidado con este sobrenombre porque debajo de él sí nos podemos mojar un poquito.</p>
<div id="attachment_507" style="width: 293px" class="wp-caption alignright"><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC001241.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-507" class="size-medium wp-image-507" title="DSC00124" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC001241.jpg" alt="" width="283" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC001241.jpg 725w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC001241-283x300.jpg 283w" sizes="auto, (max-width: 283px) 100vw, 283px" /></a><p id="caption-attachment-507" class="wp-caption-text">La Piedra del Sol.</p></div>
<p>Aquello de las apariencias engañan es cierto en este lugar. Les cuento. Este “paraguas” sí deja pasar el agua.  El techo está diseñado de forma inclinada descendiente hacia la columna central y, por ella se desliza una cascada de agua. Con lo que esta columna se transforma en una fuente. Es una de<strong> esas artimañas inteligentes: &#8220;arquitectura versus escultura&#8221;. ¡Otra dicotomía más!</strong></p>
<p>Los diseñadores tuvieron en cuenta lo que ya se conoce como “la fatiga del museo”, por eso idearon un lugar que tal vez, al entrar, pudiera entenderse de paso. Pero más tarde, si uno quería descansar, podía hacerlo cobijado  a la sombra y al aire libre. Es más, tras la visita de dos salas, necesariamente se vuelve a este: “mitad plaza, mitad patio”.<strong> De nuevo, duplicidad en su función</strong>.</p>
<p>Este “patio central” además permite que podamos visitar el museo a nuestro aire, sin necesidad de tener que seguir un itinerario ya fijado de antemano. Así podemos elegir qué faceta de nuestros antepasados nos interesa conocer más: si cómo organizaban el calendario o qué artilugios utilizaban para cocinar. <strong>¡Se deja libertad para investigar y cotillear por las salas!</strong></p>
<div id="attachment_508" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC00123.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-508" class="size-medium wp-image-508" title="DSC00123" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC00123.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC00123.jpg 1024w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC00123-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2016/01/DSC00123-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-508" class="wp-caption-text">Manual de emergencia ante un seísmo</p></div>
<h3>El orgullo mexicano</h3>
<p>A la hora de cerrar cuando arrían la bandera, la ceremonia al doblarla y guardarla paraliza el ritmo del museo. Todos los empleados rinden honores a su paso. Este momento, de tanto respeto, consagra uno de los propósitos del museo cual era penetrar en el alma y el orgullo mexicano.</p>
<p>Este desfile viene a constituir una pieza de arte <em>sui generis</em> más del museo. De verdad que no les exagero. Todos los visitantes nos quedamos paralizados y con la boca abierta. Casi igual de abierta que cuando veíamos los <strong>pectorales de oro, las máscaras de jade o la famosa Piedra del Sol con los restos de las balas en ella.</strong></p>
<h3>Todo está pensado.</h3>
<p>En este museo han pensado en todo, el rigor legal lo exigía. Un botón de muestra son las señales de advertencia para actuar en caso de emergencia. Al caso eventual de un incendio, añaden también otro más (por aquello de los dobles) sobre <strong>qué hacer en caso de un seísmo.</strong></p>
<p>Como ven, con tantos pares, este lugar <strong>es casi una versión preciosa museística de la conocida historia del doctor Jekyll y el señor Hyde</strong>. Pero más que la lucha entre el bien y el mal, la analogía lo es entre lo que se ve y la inteligencia práctica escondida que hay detrás.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<address>PD. Este post está dedicado a Amparo R. por tantos raticos de charla en los que siempre, en nada que nos descuidábamos, salían temas de su amado país: ¡el lindo México! Y, en especial, por cómo me contaba el asombro y admiración con el que su hija descubrió por primera vez este museo.</address>
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		<title>Érase una vez&#8230;</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Feb 2015 08:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alojamientos]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
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		<description><![CDATA[Dos historias que parecen un cuento, pero que son ciertas. La primera comenzó en Paris. La segunda, en México.  Las dos tienen mucho en común: En ellas, lo que fue una carencia a la hora de viajar, ha pasado a ser un negocio. Les cuento. Se acercaba la Navidad. Por fin tendría unos días de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dos historias que parecen un cuento, pero que son ciertas. La primera comenzó en Paris. La segunda, en México.  Las dos tienen mucho en común: En ellas, <strong>lo que fue una carencia a la hora de viajar, ha pasado a ser un negocio.</strong> Les cuento.</p>
<p>Se acercaba la Navidad. Por fin tendría unos días de vacaciones.<strong> ¡Qué ganas de dejar París y estar con su familia! Pero cuando fue a comprar un billete de tren, ¡ya no quedaban! </strong>Recurrió al autobús, y también, ¡todo vendido! Casi derrotado, ya se veía pasando solo la Navidad en París. Al final, a través de la cadena de conocidos y amigos (que a todos alguna vez nos ha sacado de algún apuro),  encontró plaza en un coche que -¡menuda suerte!- se dirigía a su mismo destino.</p>
<div id="attachment_315" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/02/conversaciones-viajeras.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-315" class="size-medium wp-image-315" title="conversaciones viajeras" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/02/conversaciones-viajeras.png" alt="" width="300" height="227" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/02/conversaciones-viajeras.png 898w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/02/conversaciones-viajeras-300x228.png 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/02/conversaciones-viajeras-768x583.png 768w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-315" class="wp-caption-text">conversaciones viajeras</p></div>
<p>Cuando iba por la autovía se dio cuenta de que eran muchos los coches que iban casi vacíos. La mayoría con tan sólo el conductor. Pensó en cuánta gente habría tenido el mismo problema que él y, paradójicamente tantas plazas vacías en los coches. En este trayecto hacía su casa, tomó la decisión de crear una plataforma on line para dar solución a este problema. Él había tenido suerte pero se preguntaba cuánta gente se habría quedado en París, pasando sola la Navidad por no haber podido encontrar un billete, ni tampoco una plaza en alguno de esos coches que iban casi vacíos camino de la campiña francesa. Hoy a más de uno, el coche parlanchín blablacar nos ha sacado también de algún apuro. A su fundador incluso le ha permitido conocer “lugares de película”, pues en una ocasión coincidió en los asientos delanteros con un director de cine. En el trayecto que compartían, el director  le habló de una playa donde se podía correr. En ella se organizaban maratones sobre la arena y allí que fue a descubrirla.</p>
<p>Hablando de playas, nos vamos al lindo México. En este caso un señor quería pasar unos días en Playa del Carmen con su esposa. Buscaba un lugar que fuera muy especial.<strong> Fueron a la agencia de viajes y el señor (como seguro que a todos nos ha sucedido alguna vez) salió cargado de folletos con fotos magníficas.</strong> En su casa, los hojeaba tranquilamente con su mujer y le preguntaba por este y aquel otro hotel. Lógicamente ella elegía las opciones más caras y lujosas. Él, en su insistencia de querer encontrar algo con verdadero encanto (y también, a ser posible, algo más baratito), se puso a buscar por internet. Después de muchas, muchísimas horas mirando la pantalla, encontró un blog de una señora que, cosas de la vida, hablaba mal del hotel que había elegido su esposa.</p>
<p>Pensó que si existiera alguna plataforma en la que todos pudieran dejar opiniones y comentarios, él no habría estado horas y horas ante la pantalla. Y de ahí creó la web tripadvisor.</p>
<p>Hoy en día <strong>los sociólogos están ya estudiando el fenómeno denominado “sabiduría de las masas”,</strong> en el sentido de cómo nos pueda influir una opinión de un desconocido, de quién nada sabemos de sus gustos ni de sus preferencias, para guiarnos por él y tomar una decisión, según cómo le haya ido a otra persona (quien nunca nos fue presentada). También, desde otra perspectiva los analistas están preocupados por el grado de certeza que estos comentarios puedan tener, ya que pueden ser objeto de segundas intenciones.  Me comentaban los directores de comunicación de esta plataforma que tienen activadas alertas para detectar falsos comentarios (son conscientes de que el ser humano es más proclive a quejarse, que a manifestar su satisfacción por escrito). Pero también son muchos los directores de hoteles que me dicen preocupados que algunos clientes son propensos a añadir una queja aún sabiendo que están pidiendo algún servicio que no está incluido en la tarifa que ellos eligieron.</p>
<p>Y pensar que mi madre de pequeña me decía que no me montara en coche con desconocidos, ni que tampoco me fiara de ellos. <strong>¡Cómo cambian los tiempos!</strong></p>
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		<title>La Fuente de Cibeles tiene una hermana gemela</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jan 2015 08:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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		<description><![CDATA[Pues sí, resulta que esta fuente amante del fútbol, tiene una “hermana gemela”. Casi se podría formular el juego de buscar diferencias y…. ¡difícil saber cuál es la madrileña!  Pensamos que la conocemos bien, pero claro al descubrir que hay otra y, para colmo casi idéntica, entonces ya, si nos pusieran a las dos juntas, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pues sí, resulta que esta fuente amante del fútbol, tiene una “hermana gemela”. Casi se podría formular el juego de buscar diferencias y…. ¡difícil saber cuál es la madrileña!  Pensamos que la conocemos bien, pero claro al descubrir que hay otra y, para colmo casi idéntica, entonces ya, si nos pusieran a las dos juntas, la cosa se complica.</p>
<p><strong>Su “hermana” también tiene una situación privilegiada: en mitad de una gran plaza</strong>. Visión: 360 grados. ¡Nada que ocultar! <strong>Podemos rodearla con coche por aquí, con “carro” por allá.</strong> Por supuesto, de tan parecidas que son también comparten la afición futbolística. Todo un emblema en temas de este deporte (aunque no sé yo si los muy &#8220;culés&#8221;&#8230;). Tanto en España como en su réplica, en momentos de victorias de ligas y campeonatos, después de haber gritado un gol (o, mejor aún, varios) alargando mucho en ellos la letra “o” y forzando también en demasía las cuerdas vocales (¡Cómo sufren los otorrinos en el campo!), <strong>el punto de encuentro para compartir la victoria es este lugar</strong>. Eso sí, vallas y policías la tienen que custodiar en estos victoriosos momentos. Sería difícil poder saber con exactitud el número de celebraciones en las que estas fuentes han sido testigos silenciosos. Pues ellas, como si nada. Que si bufanda por aquí, por allá, que si el capitán del equipo les pisa un poquito la túnica, pero luego las besa, y ellas, impertérritas.</p>
<p>La nuestra por su cercanía, la conocemos bien. Así que nos toca presentar a su hermana, por aquello de darle un poco la bienvenida. Se encuentra en México D.F. <strong>La primera pregunta que nos hacemos es cómo llegó y cruzó el Atlántico</strong>. Fue la comunidad de residentes españoles en México quienes la donaron. Querían un símbolo de hermanamiento entre las dos ciudades. Así que detrás de esta estatua se halla una de esas razones intangibles y bonitas que no se ven. Es pues un “símbolo de lazo de amistad” entre México DF y Madrid.</p>
<p>Hay un dato curioso, de esos que aúnan culturas: muchos comercios que rodean la fuente Cibeles mexicana, están caracterizados por un estilo español y, a la vez, conviven con puestos callejeros con típica comida mexicana, cocinada justo delante de nosotros. <a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/DSC00099.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-295" title="DSC00099" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/DSC00099.jpg" alt="" width="368" height="277" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/DSC00099.jpg 1024w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/DSC00099-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/DSC00099-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 368px) 100vw, 368px" /></a></p>
<p>Coinciden también, como no podía ser menos, en los “atuendos”. Las dos fuentes, representan a la diosa Cibeles con los mismos símbolos de poder (corona, cetro y llave) y tiradas por un carruaje por dos leones, que no se miran entre sí. ¿Estarán enfadados?</p>
<p>Yo <strong>tengo que confesarles que cuando conocí a “la hermana” gemela, la verdad es que no le presté mucha atención.</strong> En mi descargo les diré que justo en el momento en el que estaba paseando por aquellas cuadras (¡qué barrio tan bonito!), estaban rodando una película de acción, con coches accidentados y actores guapísimos. El caso es que se me fue la atención hacia los actores. Y no me fijé mucho en la estatua.</p>
<p>Ahora que conocen a las dos, sólo queda preguntarles: ¿Se atreven a adivinar quién es quién? Tarea imposible, como les digo… ¡son gemelas! La de la foto ¿es la madrileña? O, tal vez ¿la mexicana? Les doy una pista: Si miran al fondo, a la espalda de la fuente no se pueden ver los arcos de la Puerta de Alcalá.</p>
<p>Y claro puesto que son fuentes, pues no sería muy exagerado decir aquello de&#8230; <strong>¡Anda, pero si son como dos “gotas de agua”!</strong></p>
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		<title>Gramática básica para viajeros</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jan 2015 08:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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		<description><![CDATA[En todo viaje, el problema del idioma antes o después nos puede causar en determinadas situaciones algún que otro desaguisado, pero también muchas situaciones divertidas. ¡Qué buena idea cuando en un país extranjero la carta de menú en un restaurante viene acompañada con fotos! Para ponerles en situación imagínense que están en una estación de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En todo viaje, el problema del idioma antes o después nos puede causar en determinadas situaciones algún que otro desaguisado, pero también muchas situaciones divertidas. <strong>¡Qué buena idea cuando en un país extranjero la carta de menú en un restaurante viene acompañada con fotos!</strong></p>
<p>Para ponerles en situación imagínense que están en una estación de tren en Tokio y que deben descifrar qué  tren es el suyo y a qué hora pasa. Les dejo la foto para que se vayan familiarizando un poco con el problema que se nos avecina. Les cuento algunas situaciones cómicas.</p>
<div id="attachment_277" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Cartel-informativo-en-estación-de-tren-japonesa2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-277" class="size-medium wp-image-277" title="Cartel informativo en estación de tren japonesa" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Cartel-informativo-en-estación-de-tren-japonesa2.jpg" alt="Cartel informativo en estación de tren japonesa" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Cartel-informativo-en-estación-de-tren-japonesa2.jpg 1024w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Cartel-informativo-en-estación-de-tren-japonesa2-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Cartel-informativo-en-estación-de-tren-japonesa2-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-277" class="wp-caption-text">Cartel informativo en estación de tren japonesa</p></div>
<p>Tenía invitada en mi casa a una amiga colombiana y me preguntó dónde estaba “la bulliciosa”. Yo no sabía lo que buscaba y, finalmente era… ¡la radio! Un ratito más tarde me dijo si tenía “un saquito” para dejarle. De nuevo quedé extrañada y, la pobre tenía frío y necesitaba un jersey. ¡Y yo que le había dicho que no tenía “sacos” en mi casa! Pensaba únicamente en sacos de patatas.</p>
<p>Otro día estaba muy contenta mi amiga colombiana porque <strong>había encontrado en una tienda unos pantalones vaqueros “levanta-cola” muy baratos… ¡para ella!</strong> Y claro tuve que preguntar con cara de tonta una vez más y es que “el trasero” español se transforma en “cola” en Colombia. De ahí el efecto estupendo de los famosos “jeans” que se había comprado.</p>
<p>Nosotros ya estamos acostumbrados a irnos de matanza y decirlo con total inocencia. Pero, pónganse en la situación hipotética de que fuéramos extranjeros recién llegados a España y sin conocer apenas a nadie, un compañero de trabajo, con quien sólo hubiéramos tratado unos tres días, nos dijera como si nada: &#8220;<strong>Te invito a &#8216;una matanza&#8217; en mi casa&#8221;.</strong> Nosotros recién llegados (que lo que estaríamos sería ansiosos por probar una paella), creo yo que, de aceptar la invitación (¡valentía que no falte!) sí que<strong> iríamos con alguna sospecha de que algún delito de sangre pudiera ser cometido.</strong> Pues allá por Colombia nos invitarán a “una marranada” (por aquello del nombre del animal: cerdo, también “marrano”). Y estaría mal que la tildáramos de malsonante, si la comparamos con nuestra propia denominación casi trágica.</p>
<p>Nos trasladamos ahora hasta México y de nuevo imaginamos que viajamos con una compañera de trabajo recién incorporada con quien debemos hacer un largo viaje juntas por razones laborales. Y ya camino del aeropuerto <strong>nos dice con suma tranquilidad: “Yo puse la pistola en la maleta”.</strong> Casi seguro que, de ir conduciendo, daríamos un frenazo en seco y pensaríamos que con quién íbamos a viajar. Pero que no cunda el pánico. Nuestra nueva compañera, bien previsora, se llevó el secador de pelo manual.</p>
<p><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/7bf7f17e71c511e3a15c0e914b6e680c_812.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-283" title="7bf7f17e71c511e3a15c0e914b6e680c_8[1]" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/7bf7f17e71c511e3a15c0e914b6e680c_812.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/7bf7f17e71c511e3a15c0e914b6e680c_812.jpg 640w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/7bf7f17e71c511e3a15c0e914b6e680c_812-150x150.jpg 150w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/7bf7f17e71c511e3a15c0e914b6e680c_812-300x300.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<div>
<p>Una vez en destino, esta compañera mexicana que tanto susto nos provocó, al llegar nos dice que “necesita una regadera”. Y otra vez nos saltaría la alarma ante lo que tan sólo es la necesidad de tomar una buena ducha reconfortante.</p>
<div id="attachment_274" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Komorebi.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-274" class="size-medium wp-image-274" title="Komorebi" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Komorebi.jpg" alt="Komorebi" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Komorebi.jpg 1024w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Komorebi-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2015/01/Komorebi-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-274" class="wp-caption-text">Komorebi se deja ver</p></div>
<p>Hay una expresión preciosa en Japón. Se usa más en el lenguaje escrito que en el hablado. Y que no se puede traducir al español con una sola palabra. Es “komorebi”. Podemos traducirla como el reflejo que deja la luz solar al atravesar las hojas de un árbol.<strong> ¿Pueden ver el “komorebi” en las fotos?</strong> A través del verdor, sí se deja intuir. ¿Se imaginan verlo de cerca hasta casi poder tocarlo?  ¡He ahí uno de los grandes placeres de escalar un árbol! Yo me muero de envidia cuando veo al escalador de la foto.</p>
<p>Y, para “no hacerles el cuento largo” -como se dice también por México-, es conocido que nosotros sí “cogemos” el bus pero que en Argentina “no se pueden coger” so pena de… provocar el sonrojo de los tímidos porque el verbo se las trae, ¡ejem!&#8230; para otros menesteres. Ya me entienden. ¿O no? Es que, como ven, esto de las palabras y los viajes, a veces, resulta complicado.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Donde las paredes &#8220;hablan&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Dec 2014 08:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Berlín]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Aquello de “las paredes oyen” siempre nos pone en la tesitura de andarnos con cuidado sobre lo que vamos a decir. Pero hoy, le damos la vuelta al asunto pues son ellas, las paredes, las que -en lugar de oír- hablan.<strong> Y&#8230; ¡menuda plática! ¿Vamos a ver qué nos dicen?</strong></p>
<p>El viaje de hoy nos lleva al lindo México con un “guía” <em>sui generis</em>.  Conoceremos un poquito mejor esta ciudad a través de lo que sus edificios “nos dicen”. Sí, sí, <strong>muchos edificios mexicanos “hablan” y cuentan cosas interesantísimas en sus fachadas. </strong></p>
<div id="attachment_240" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/UNAM.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-240" class="size-medium wp-image-240" title="UNAM" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/UNAM.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/UNAM.jpg 1024w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/UNAM-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/UNAM-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-240" class="wp-caption-text">Universidad Nacional Autónoma México DF</p></div>
<p>Si aún no lo han adivinado,<strong> los guías de esta excursión serán: ¡los murales!</strong> Cruzamos “el charco” para descubrir lo que nos dicen estas obras de arte adosadas a los inmuebles.</p>
<p>Me contaban que hay dos grandes etapas en los murales. En una primera, se trataba de darle un sustento artístico al nacionalismo revolucionario. Surgía pues, de forma espontánea, sin que se impusiera ningún dogma estético ni ideológico. Más tarde, esta concepción de la libertad del arte cambió y, los murales pasaron a ser utilizados como un instrumento para legitimar el estado. Cada mural esconde, así, una parte de la historia de México  A mí, al principio me costaba diferenciar si un mural obedecía a una u otra etapa. Cosas de ser principiante, me imagino.</p>
<p>Comenzamos el recorrido por uno de los murales más famosos en México D.F. Se encuentra en el Palacio Nacional, situado en la Plaza del Zócalo –parada obligada pues este lugar encierra muchos encantos-. Su autor es el maestro Diego Ribera. ¡Impresiona ver la historia de México delante de tus ojos con todos sus protagonistas!</p>
<p><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/Teatro-Insurgentes-24.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright  wp-image-246" title="Teatro Insurgentes (2)" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/Teatro-Insurgentes-24.jpg" alt="Teatro de los Insurgentes" width="573" height="249" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/Teatro-Insurgentes-24.jpg 1024w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/Teatro-Insurgentes-24-300x130.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/Teatro-Insurgentes-24-768x334.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 573px) 100vw, 573px" /></a></p>
<p>Lo mejor es verlos sin prisa, para<strong> ir siguiendo el relato de esta “clase de historia” condensada en tres murales</strong>.  Además, si los vemos en el orden correcto, podemos seguir la secuencia completa de: México prehispánico (con vestimentas muy curiosas); México a través de los siglos (con muchos protagonistas como Pancho Villa, Emiliano Zapata o Hernán Cortés. ¡No hay estudiante mexicano que no conozca a este último!). Y un tercer mural con el presente y futuro de esta ciudad (en éste aparece Frida Kahlo). Yo -como les decía- he de reconocer que “jugaba con un poquito de ventaja”, pues iba con historiadores que me aclaraban muchas dudas.</p>
<p>Muy cerca –a una “cuadra no más”- hay otro mural. Es nuestra segunda parada. Está escondido también en el hueco de la escalera de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Merece la pena cruzar la puerta de bronce de más de tres toneladas que custodia este Alto Tribunal.  Aquí, los murales relatan una historia de esas que llega a tocar el alma. Pues, ¡qué gran valentía la de un mural que, justo en un edificio donde se imparte justicia, se denuncian violaciones, hacinamiento de presos en las cárceles y otros crímenes!</p>
<p>El “guía” de esta  ruta nos lleva a una tercera parada: la Universidad. Aquí es <strong>ahora el edificio entero es el que habla por sí sólo</strong>. Alberga la sede de la Biblioteca.En ella nos cuenta la historia de la cultura. Lo hace a modo de juego con la idea de la dualidad (progreso-tradición; ciudad-campo. Hasta el sol y la luna tienen su lugar). La grandeza del mural es tal, que las cuatro fachadas están pintadas. ¡Cuesta incluso ver las ventanas! Yo cuando lo vi por primera vez desde lejos llegué a pensar que el edificio no las tenía.</p>
<p>Como detalle curioso <strong>en estos murales, en ocasiones, hay un toque de humor. </strong>Así, en uno de ellos aparece un héroe escondido. Se trata de uno de los personajes más populares en México. Es la imagen de Cantinflas en el Teatro de los Insurgentes. Lo reconocen en la foto, ¿verdad? Les doy una pista: Miren sobre el entrecejo de la máscara.</p>
<a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/IMG-20141218-WA0000.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-242 " title="IMG-20141218-WA0000" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/IMG-20141218-WA0000.jpg" alt="" width="300" height="245" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/IMG-20141218-WA0000.jpg 960w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/IMG-20141218-WA0000-300x246.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/12/IMG-20141218-WA0000-768x629.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<p><span style="font-size: small;">Y ya de regreso &#8220;acá&#8221;, cruzamos de nuevo el Atlántico para hermanarnos –artísticamente hablando- con nuestro querido México. Porque en Europa también tenemos murales que ilustran un pasado; un momento histórico; un sueño…  y que también son visitados y fotografiados. A modo de despedida que mejor forma que hacerlo con un beso -también plasmado en una pared- y tender así un puente artístico en nuestro recorrido de ida allende los mares, y de regreso a Europa, en este caso, a Berlín, pues en esta ciudad, también los muros… ¡tienen mucho que decir!</span></p>
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		<title>México lindo y&#8230; ¡sabroso!</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 08:15:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Hoy jugamos con el “apellido” lindo y querido que atribuimos a México, para adaptarlo a la hora de comer y cenar. El viaje de hoy es al lindo y sabroso México. ¿Tienen apetito? Nos vamos allá y apelamos al grito familiar de… ¡a la mesa! Deseo que este viaje lo “saboreen” bien. No quisiera yo que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy jugamos con el “apellido” lindo y querido que atribuimos a México, para adaptarlo a la hora de comer y cenar. <strong>El viaje de hoy es al lindo y sabroso México.</strong> ¿Tienen apetito? Nos vamos allá y <strong>apelamos al grito familiar de… ¡a la mesa!</strong></p>
<p>Deseo que este viaje lo “saboreen” bien. No quisiera yo que sufrieran ningún malestar digestivo. Así que, comenzamos por algunas cautelas a tener en cuenta a la hora de hacer este recorrido culinario.</p>
<p>Lo primero, tal vez seamos muchos los que necesitemos un protector de estómago. Una vez sentados a la mesa y con ganas de probar todo, surge un problema, llamémosle “idiomático”, porque tengo yo mis dudas de si, en la mesa, hablamos el mismo idioma. Les cuento. Cuando vemos un plato, casi todos los españoles preguntamos ipso facto: ¿Está picante? Aunque para integrarse bien, realmente tendríamos que preguntar: ¿Está picoso?</p>
<p>Los mexicanos siempre contestan que “no está picoso” pero, ya les digo, hablamos dos lenguas diferentes. Para <strong>lo que ellos no es picoso, para nosotros… ¡nos puede arder al tragar! </strong></p>
<p><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/11/Ventana-tequilas1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-215" title="Ventana tequilas" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/11/Ventana-tequilas1.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/11/Ventana-tequilas1.jpg 576w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/11/Ventana-tequilas1-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p>Claro que la cosa les viene desde la infancia. Me contaban que <strong>tienen la costumbre de poner chile en los chupetes de los bebés para que los “chavitos” y “las crianzas” se vayan acostumbrando desde pequeños</strong>. Estaba con una amiga mexicana en Londres y andaba ella unos días con tristeza. De repente un día me dijo que volvía a ser feliz, que había encontrado “algo” que le había hecho superar de inmediato la nostalgia de su tierra. Me llevó a un supermercado pequeño londinense escondido en una calle donde… ¡vendían chile! He ahí el gran amor que profesan a este ingrediente.</p>
<p>Con esta advertencia previa, ya tenemos la comida delante de nosotros en el plato. Deben saber que <strong>uno de sus lemas culinarios reza: “Todo lo que camina, repta o vuela: a la cazuela”. Como ven, pocas especies animales se excluyen</strong> de la posibilidad de que no estén cocinadas en el plato que se van a comer. Y todo, está riquísimo. El problema lo tenemos las personas que comemos un poco “con los ojos bien abiertos”. Porque claro, ver un plato repleto de gusanos a la brasa, huevos de hormigas gigantes, ensaladas de cactus, etc. al principio nos hace dudar un poco. Pero son recomendables ¡ya lo creo!</p>
<p>Hay unos lugares que tienen mucho encanto para ir a cenar. Son las Haciendas. Son casi un oasis dentro de la ciudad. Con patios, jardines, rincones decorados con artesanía popular y mariachis de fondo que animan este rato, que resulta verdaderamente delicioso. De tanto que me gustaron, repetí en varias Haciendas. Yo, encantada cuando algún amigo mexicano proponía ir a cenar a una de ellas.</p>
<p>Y si a lo largo de la comida o la cena, hemos logrado salir airosos, <strong>aún queda superar una prueba más.</strong> Los mexicanos nos suelen advertir, a modo de poner a prueba nuestra valentía en la mesa, que la <strong>&#8220;Venganza de Moctezuma&#8221;… ¡</strong><strong>sigue viva!</strong> Todo proviene de un ingrediente: el maíz. Estaba exento de impuestos. Por esta razón, resultaba más económico y de ahí que se utilizase mucho en la alimentación. Pero los españoles no lo sometían al mismo tratamiento que los mexicanos. Y provocaba estados de locura, fiebres altas, incluso la muerte a muchos europeos. Hoy, con el paso del tiempo, este “síntoma” se ha traducido en diarreas y toda suerte de daños del estómago al abusar de “lo picoso” si no estamos acostumbrados.</p>
<p><a href="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/11/refranes-tequilas.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft  wp-image-216" title="refranes tequilas" src="/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/11/refranes-tequilas.jpg" alt="" width="270" height="143" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/11/refranes-tequilas.jpg 1024w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/11/refranes-tequilas-300x159.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2014/11/refranes-tequilas-768x407.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px" /></a>Y si la comida les supo a poco, queda un ingrediente más para tomar después del postre. En este caso: un licor. Sí se trata del famoso tequila. La variedad sorprende. Así que, si algún amigo mexicano nos invita a uno de ellos, <strong>lo mejor es aceptar la invitación y contestar aquello de: ¡Ándale!</strong> Así, por si fuera verdad que aquel maleficio de Moctezuma siguiera causando estragos, con este licor, lo remataremos del todo al grito de: ¡Viva México!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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