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	<title>Zona de embarqueMúsica &#8211; Zona de embarque</title>
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	<description>Curiosidades y crónicas viajeras</description>
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		<title>Un &#8220;terremoto&#8221; estival en Alicante</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jun 2026 17:19:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alicante]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; El verano llega como un auténtico terremoto y no exagero. La “mascletá” de la Plaza Luceros se siente como un temblor por todo el cuerpo; Los disparos pirotécnicos marcan su ritmo y tienen su tiempo establecido. El público sigue el compás de esta desmesurada partitura de pólvora. El estruendo es de tanta intensidad, que [&#8230;]]]></description>
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<p>El verano llega como un auténtico terremoto y no exagero. La “mascletá” de la Plaza Luceros se siente como un temblor por todo el cuerpo; Los disparos pirotécnicos marcan su ritmo y tienen su tiempo establecido. El público sigue el compás de esta desmesurada partitura de pólvora.</p>
<p>El estruendo es de tanta intensidad, que en una ocasión hasta llegó a romper los cristales de una entidad bancaria cercana. Eso sí, la multitud es tal que cuesta poder acercarse hasta la Plaza Luceros que es dónde cada día retumba la ciudad entera. Los balcones y terrazas próximos son una posición privilegiada para ver este espectáculo sonoro.</p>
<p><strong>Calles repletas de arte efímero</strong></p>
<p>Si la “mascletá” es el momento más esperado del día (a las 14horas), también se puede hacer una ruta por la ciudad para ver todas las “Hogueras” (aquí los de fuera tenemos que llevar cuidado porque si les llamamos “Fallas”, la equivocación no la encajan bien los lugareños. Comparaciones que no siempre gustan).</p>
<p>Cada escultura (realizadas en su mayoría de cartón) expresa una narrativa visual propia (incluso algunas tienen una lectura por un lado; y otra distinta si se ve por el contrario). Eso sí, la nota común es el tono de sátira, alegoría y, hasta filosófico. En esta ocasión una de las hogueras está dedicada al matrimonio; Otra al (¿excesivo?) culto al cuerpo y, como no, otra también a los conflictos bélicos. Todas, de máxima actualidad. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/06/hoguera1red.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-1866 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/06/hoguera1red-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/06/hoguera1red-226x300.jpg 226w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/06/hoguera1red.jpg 474w" sizes="(max-width: 226px) 100vw, 226px" /></a></p>
<p>Son costeadas, en parte, por las Asociaciones que llevan trabajando en la idea y preparándola todo un año. Y claro, esta muestra de arte efímero sorprende al visitante: “Es como la vida”, me respondía el guía cuando explicaba el sentir más profundo de la quema (“la quemà”): “que todo desaparece”.</p>
<p>Están ubicadas en plazas y cruces de calles. Son un desafío al equilibrio ya que, algunas de ellas, apenas se apoyan sobre uno o dos puntos en su base.</p>
<p>Uno de los momentos más divertidos es cuando, una vez que se han quemado por completo, los bomberos dirigen sus mangueras hacia el público que agradece este baño refrescante a presión por las altas temperaturas: “la banyà”.</p>
<p><strong>A salvo del fuego</strong></p>
<p>Eso sí, hay algo que sí permanece. Es el “ninot indultado”. Aquella figura que, por su especial belleza y originalidad, se salva del fuego.</p>
<p>Este año este reconocimiento lo ha sido para la figura de una mujer arropada por un manto que se convierte en un mar repleto de peces con la ciudad de Alicante en una bola de oro, llena de luz y palmeras (simula una cueva a sus espaldas); Toda una alegoría al mar y a la tierra.</p>
<p><strong>El tiempo y los contrastes</strong></p>
<p>Estas fiestas de mucho ruido; de fuego (el de verdad -la hoguera se transforma en una gran llamarada-. Y, los artificiales con drones sobre el mar); de arte; de gastronomía (las barracas y los “racós”) son toda una bienvenida al verano: Las fechas coinciden con la famosa Noche de San Juan.</p>
<p>Esta tradición y rituales con fuego se remontan a tiempos paganos (previos al Cristianismo). Resulta curioso cómo algo efímero, sí ha permanecido durante siglos. También es llamativo cómo la protección de las playas (zonas de tortugas, etc.), con tantas ordenanzas y decretos, por una noche queda todo a merced de la fiesta. Y sorprende igualmente cómo los amantes de la playas en silencio y tranquilas, nos arremolinamos para sentir la fuerza de este terremoto veraniego.</p>
<p>Son las grandes paradojas del vivir.</p>
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		<title>El camino del &#8220;oro blanco&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jan 2026 12:13:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Visitas guiadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuántas veces habremos escuchado, ante un magnífico monumento, el comentario del guía: “(..) Y fue construido con mármol de Carrara”. Pero, ¿será siempre cierta esta procedencia italiana? “No es oro todo lo que reluce”, advierte el sabio refranero. Porque en la zona almeriense hay grandes canteras de mármol. Y, también, ¡del bueno! Quién sabe si, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuántas veces habremos escuchado, ante un magnífico monumento, el comentario del guía: “(..) Y fue construido con mármol de Carrara”. Pero, ¿será siempre cierta esta procedencia italiana? “No es oro todo lo que reluce”, advierte el sabio refranero.</p>
<p>Porque en la zona almeriense hay grandes canteras de mármol. Y, también, ¡del bueno! Quién sabe si, quizás, por esta proximidad geográfica y geológica…</p>
<p>Viajamos a Almería siguiendo el protagonismo de esta piedra natural escondida bajo tierra. Precisamente por su gran valía y por la singularidad de su tonalidad, es ya conocido como “el oro blanco”. Es y, ha sido durante muchos años, el motor económico de esta zona. De ahí la asimilación con el metal noble tan preciado.</p>
<p><strong>Mármol en plazas, pavimento, papeleras…</strong></p>
<p>La primera parada es en la localidad de Macael. Es raro no encontrar algún elemento de mármol cuando vamos paseando por sus calles. (No se pierdan los maceteros). En la plaza del Ayuntamiento se encuentra la “hermana gemela” de la famosa Fuente de los Leones de La Alhambra de Granada. En realidad, son “trillizas”, la tercera fuente idéntica está en un palacio en Emiratos Árabes (un jeque, admirado por su belleza, encargó una para sus jardines).</p>
<p>Dos bonitos lugares para detenerse en Macael: La estatua del mortero, que es el símbolo del aprendizaje de un oficio (por supuesto, hecho de mármol blanco), todo un homenaje a los artesanos. Y, la escalinata-mosaico: &#8220;el sueño de un cantero”, que evoca los pensamientos, sueños y deseos que tenían los trabajadores cuando iban de camino en sus mulas hacia las canteras. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1841 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126.jpg 480w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>“El MoMA olulense”</strong></p>
<p>Muy cerca de Macael, en Olula del Río se halla el museo Casa Ibáñez. Es de esos que “rompe muros”: antes de entrar, ya podemos ver preciosas obras de arte. Un pasillo de estatuas de mitos y musas, con jardines, albercas y olivos (recuerda mucho a los palacios italianos de la costa amalfitana), da la bienvenida al visitante.</p>
<p>Dos tonalidades: El color blanco en las fachadas exteriores del edificio, a juego con la tonalidad que es riqueza de toda esta zona almeriense. Y, el azul del Mediterráneo, reflejado en los ventanales y puertas, en perfecta combinación de los pueblos blancos del sur de España.</p>
<p><strong>La escultura más grande de España</strong></p>
<p>En el exterior, la pieza más llamativa (por su tamaño, pero también por su gran belleza) es “la mujer de Almanzora” de Antonio López, que es la obra escultórica en mármol más grande de España. Un dato significativo: su peso ronda las doscientas toneladas; Sí, aquí sí se podría decir sin miedo a errar que “vale su peso en oro (blanco)”. Todo el proceso de construcción (en el que han intervenido empresas de la zona) está documentado en sala ubicaba bajo esta estatua que representa la cabeza de una mujer, en homenaje a todas las mujeres de la zona.</p>
<p>Una vez ya, en el interior del museo, el hilo conductor es el realismo contemporáneo con el que vamos analizando todos los grandes temas que nos preocupan: el abuso de poder, la libertad de expresión, la mediocridad y su alcance, etc. La mayoría de las obras son de Andrés García Ibáñez, pero junto a ellas, podemos ver otras de Goya, Sorolla, Zuloaga, Antonio Campillo…  Sí, en todas sus salas reluce “oro macizo” (léase en sentido metafórico).</p>
<p><strong>Una sala que se mira y, ¡las obras se pueden oír!</strong></p>
<p>Hay una sala del museo que tiene una peculiaridad sensorial: Se transforma en una grandísima “caja de música”. Todos los cuadros están inspirados en la música de Beethoven. Es una aproximación emocional (“desde el corazón”, dicen las cartelas). Andrés García Ibañez va, desde la percepción acústica hasta la artística, que queda reflejada en los cuadros. ¿Quién no se ha inspirado con música de fondo? Un ejemplo es la obra “El Destino” (Sinfonía Nº 5) o, la sí conocida por todos, la novena, “La fraternidad universal” que, de forma sobrecogedora, está representada por un coro de voces de hombres y mujeres, en condiciones de absoluta igualdad.</p>
<p><strong>Almería guarda “como oro en paño” auténticos tesoros escondidos bajo tierra.</strong></p>
<p>Del blanco de esta piedra natural que ha guiado nuestro viaje, “a tiro de piedra” (nunca mejor dicho) se halla otra “joya de la corona” para visitar: La gigantesca geoda de Pulpí. Un monumento natural escondido a sesenta metros de profundidad.</p>
<p>Almería, como ven, es tierra de tesoros. Una auténtica “mina de oro”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>No sólo el Guadiana</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jan 2024 17:41:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Visitas guiadas]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Tal vez también les pasaba a Vds. en su época de estudiantes de primaria cuando en clase de geografía tocaba estudiar los ríos. El Guadiana era uno de mis favoritos, por aquello de que, de repente, desaparecía y, volvía a aparecer a muchos kilómetros de distancia; Generaba tal misterio que era de los que, [&#8230;]]]></description>
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<p>Tal vez también les pasaba a Vds. en su época de estudiantes de primaria cuando en clase de geografía tocaba estudiar los ríos. El Guadiana era uno de mis favoritos, por aquello de que, de repente, desaparecía y, volvía a aparecer a muchos kilómetros de distancia; Generaba tal misterio que era de los que, en un examen, todos aprobaríamos seguro. Y, con nota además.</p>
<p>Desde entonces, esos ríos “tímidos”, que se esconden bajo tierra, me interesan muchísimo. ¿Se apuntan a una ruta con ellos? Cojan aire que nos sumergimos en dos de ellos.</p>
<p><strong>Por el interior de una cueva</strong></p>
<p>El primero es navegable en una barquita acondicionada para unas diez personas máximo. Eso sí, las maniobras de entrada y salida requieren algunas dosis de equilibrio para no volcar.</p>
<p>Son las Cuevas de San José en la localidad de Vall d’Uixó (Castellón). Se recorren a pie y en la barca. El interior de estas cavidades en ocasiones es tan pequeño que es necesario agacharse mucho para poder entrar por pequeñísimos recovecos. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/01/CUEVASred.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1722 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/01/CUEVASred-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/01/CUEVASred-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/01/CUEVASred.jpg 480w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p>El juego de la iluminación, muy escondida, (aunque a mí me tocó en la barca con el operario de electricidad y me mostraba algunos rincones donde había sido imposible esconder el cableado) provoca cambios en el color del agua: desde el azul, violeta, verde hasta casi transparente total que permite ver el subsuelo con mucha nitidez.</p>
<p>La sonoridad es espectacular. Pese a ello, los momentos de silencio absoluto son los que más me gustaron.</p>
<p>Si pueden, vayan con toda la familia. Es de esas actividades que gustan a todos sin importar la edad. Esta visita, como eslogan turístico, se publicita como “el río subterráneo navegable más grande de Europa”.</p>
<p><strong>Una sima en la cima</strong></p>
<p>Seguimos nuestra ruta con estos ríos que desaparecen y ponemos rumbo un poco más al norte; Subimos hasta los Pirineos, muy cerca de la frontera con Francia. <strong>De las cavernas, a lo alto de las montañas, ahí es nada.</strong></p>
<p>Nos situamos en el valle de Benasque (Huesca) y desde aquí podemos hacer una caminata preciosa, rodeados por todos los puntos cardinales de los picos de las montañas, con suerte, nevados. Si se animan un poco más, esta ruta también se puede realizar con raquetas de montaña.</p>
<p>Verán qué sorpresa (y misterios de la naturaleza) cuando en un determinado punto de la ruta ¡¡millones de litros de agua del deshielo desaparecen bajo sus pies!! Este rincón es conocido como Forau d’Aigualluts (también como el Sumidero de Aigualluts).</p>
<p>Y, aproximadamente unos tres kilómetros después, aparece de nuevo. Y en forma de cascada. ¿Quién piensa aún que la naturaleza no es pura magia?</p>
<p>Un espeleólogo dedicó casi toda su vida a investigar este “enigma”. Al final, pudo descifrarlo vertiendo unos colorantes que le permitan saber qué curso seguía el agua.</p>
<p><strong>Otros ríos</strong></p>
<p>Bueno, junto a estos, están aquellos otros (muy interesantes también y fáciles de aprobar en los exámenes) que se hacen un lío en su curso bajo y forman un gran delta; Como si tuvieran miedo (como dice el bellísimo poema) cuando se encuentran ante un infinito mar.</p>
<p>Pero, como estrenamos año, nada mejor que, con el ejemplo de estos ríos que tienen la fuerza de reaparecer, podamos nosotros también coger buen “curso”, aunque ya no tengamos que examinarnos. Y ya, toca salir a la superficie de nuevo.</p>
<p>¡Feliz año nuevo tengan!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Amores de otoño</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Oct 2023 09:49:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Compartíamos mesa y mantel en una cena, pero apenas nos conocíamos. Ocho personas íbamos a estar una semana juntas recorriendo a pie una isla mediterránea. Una de las comensales, para animar la reunión, propuso jugar a contar algo privado que nos hubiera sucedido durante el verano. Pese a las reticencias, comenzamos a jugar. Rompió [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Compartíamos mesa y mantel en una cena, pero apenas nos conocíamos. Ocho personas íbamos a estar una semana juntas recorriendo a pie una isla mediterránea.</p>
<p>Una de las comensales, para animar la reunión, propuso jugar a contar algo privado que nos hubiera sucedido durante el verano. Pese a las reticencias, comenzamos a jugar. Rompió el hielo y nos contó sus tres ligues del verano. Con tal nivel de éxito, nos dejó casi fuera de la casilla de salida a todos los demás que no nos veíamos ya con la capacidad de mantener el nivel; No queríamos seguir jugando. Y mi turno era el siguiente…</p>
<p><strong>Sí, hay posibilidad de cortejo después del verano</strong></p>
<p>El caso es que los humanos parece que acotamos mucho el tema del <em>ligoteo</em> al verano. &#8220;Es por el moreno de la piel&#8221;, me dicen cuando pregunto a los “expertos” (léase: a los más ligones). Pero, para los del aprobado (bueno, también para los del suspenso estival en esta asignatura social) quisiera aportar un poquito de esperanza con esta<strong> ruta otoñal de la seducción</strong>.</p>
<p><strong>La banda sonora de los bosques</strong></p>
<p>Y para ello nos vamos al mundo animal (sin ánimo de ofender a nadie, ¡por favor!). Durante estos meses de cambio de estación y hasta mediados de octubre, comienza la melodía de la berrea de los ciervos. “La orquesta de los montes de la península ibérica”, como relataba de forma preciosa Félix Rodríguez de la Fuente. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/10/berreared.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1703 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/10/berreared-300x178.jpg" alt="" width="300" height="178" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/10/berreared-300x178.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/10/berreared.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Las fechas exactas están también condicionadas según las lluvias de cada año. Aunque el refranero sí nos indica el comienzo: “Por San Bartolomé (24.ago) brama el ciervo por primera vez”.</p>
<p><strong>La voz del venado</strong></p>
<p>Con estos berridos, los machos se hacen notar, llaman la atención de su presencia y también delimitan su territorio. Reglas de competencia sanas, ¿verdad?</p>
<p>Si otros ciervos están por la misma zona, comienza la batalla entre ellos chocando con sus cornamentas. El vencido se va. Es la selección de la especie. Yo llegué a ver este duelo por quedarse con la chica.</p>
<p>Es un ritual previo al apareamiento. Las hembras esperan al vencedor y, tras esta espectacular seducción sonora, toca hace crecer a la especie. Pongamos puntos suspensivos llegado este momento. Y todo, perfecta y sabiamente calculado para que los nacimientos se produzcan en mayo, cuando ya no hay riesgo de sucumbir ante el frío y los pastos aseguran el alimento.</p>
<p>Todo es bellísimo. Realmente asombroso; De repente, con estos sonidos, se puede apreciar toda la vida que puede esconder un bosque. En algunas zonas (si se quedan en silencio) retumban tantísimo estos bramidos que incluso te paralizan. Se llegan a escuchar a varios kilómetros de distancia.</p>
<p>La Sierra de Cazorla es uno de los rincones más idóneos para poder escuchar la berrea. Si pueden, no se la pierdan.</p>
<p><strong> “El Tinder de los bosques”</strong></p>
<p>Aunque, tristemente, en algunos lugares, este espectáculo natural tan bello lo hemos adulterado al convertirlo en un “producto turístico”.</p>
<p>“Si parece que los ciervos estaban posando”, comentaban algunos visitantes al bajarse de los trenecitos. En sus vagones, nos acercamos tanto que yo creo que ya los ciervos están acostumbrados a tener la comida cerca de las paradas de los trenes y, aquella belleza de la seducción salvaje entre ellos se ha transformado en una versión cual &#8220;Tinder de los bosques&#8221; y, como tal, al dejar de ser natural, pierde casi todo su encanto.</p>
<p>Es la cara B que no quisiéramos ver. Porque esa <strong>manifestación del amor salvaje en plena naturaleza</strong>, debería ser algo intocable por los humanos y deberíamos mantener, al menos, ciertas distancias.</p>
<p>Yo me acogí a esta prórroga otoñal para salir airosa del juego en la cena. Que tengan Vds. también un otoño musical y muy amoroso.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Agárrense que vienen curvas</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jun 2021 11:52:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>
		<category><![CDATA[Japón]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Murcia]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Vivo sin vivir en mí, con la inquietud de no saber a estas alturas cuál será la canción del verano. Porque, ¿y si este año, con las secuelas pandémicas, de nuevo nos quedamos sin melodía? Por si acaso, recupero la vieja canción estival de Henry Stefen, “Mi limón, mi limonero”. Me dicen mis coetáneos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Vivo sin vivir en mí, con la inquietud de no saber a estas alturas cuál será la canción del verano. Porque, ¿y si este año, con las secuelas pandémicas, de nuevo nos quedamos sin melodía?</p>
<p>Por si acaso, recupero la vieja canción estival de Henry Stefen, “Mi limón, mi limonero”. Me dicen mis coetáneos que ‘afine’ un poco más: “viejísima” canción.</p>
<p>Será esta partitura la música de fondo de este recorrido guiado por esta fruta de tanta curvatura. ¿Comenzamos a saborearla?</p>
<p><strong>Allí donde deja de ser ácida</strong></p>
<p>En Francia es fácil ver en las pastelerías las famosas “tartas a los dos limones”. Verde y amarillo. Unen el limón con “su prima” la lima, de parecida ‘tonalidad’ y, el resultado de esta ‘consonancia’ es (<em>ohlalá!</em>) un auténtico delicatessen.</p>
<p>Porque si en una primera aproximación nos lleva a pensar que es acido, los golosos conocen la exquisitez y bondades de la miel del limón.</p>
<p><strong>Allí donde se junta con el alcohol</strong></p>
<p>En México esta fruta la toman en sus peligrosísimos tequilas. La alianza lo es con la sal porque con ella, “se relaja el choque alcohólico y se prepara el paladar para el siguiente trago”, dicen convencidos. Nosotros nos hemos copiado un poco, pero lo hacemos “borracho nivel premium”, esto es, de un trago único. En el lindo México, cuando el tequila es bueno, entonces hay que saborearlo traguito a traguito.</p>
<p>El limón conocido como “la mano de Buda” pierde sus redondeces y se convierte en unos dedos (de ahí el nombre). Esta variante está muy cotizada para las bebidas, especialmente el gin-tonic</p>
<p>Pero no se alarmen, que no todo va a ser darse al alcohol y a los pasteles. Tomen nota que con el limón podemos aumentar nuestra guapura.</p>
<p>En Japón están muy avanzados en temas de cosmética natural. Utilizan en ella la cáscara del limón. Con este polvo hacen mascarillas. También sirve para cicatrizar heridas.</p>
<p><strong>Allí donde se transforma en arte</strong></p>
<p>Y, ya más cerca, en Córdoba, en sus patios, han conseguido que el limonero (como el naranjo) no sea sólo un árbol; con mucho arte han sabido convertirlo en una enredadera que es capaz de cubrir paredes de varios metros de altura. Yo he llegado a ver limoneros que escalaban hasta los tejados. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1531 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared-300x298.jpg" alt="" width="300" height="298" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared-300x298.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared-150x150.jpg 150w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/06/limónbudared.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>Acá donde va por todos lados</strong></p>
<p>Si en el mundo nipón se han centrado en la cáscara, los murcianos aprovechamos sus hojas. Sabemos convertirlas en un riquísimo postre, el conocido “paparajote”. Una palabra tan ‘sonora’, que <strong>todavía no se ha encontrado al turista que haya podido pronunciarla correctamente a la primera.</strong></p>
<p>También en estas tierras huertanas, el limón se añade a cualquier comida. Si tienen invitados de fuera este verano, presten atención a sus caras de extrañeza cuando nos vean cómo lo estrujamos a dos manos sobre el plato de patatas fritas, la paella o los calamares.</p>
<p>Pero debemos andarnos con cuidado, porque si somos nosotros, los murcianos, quienes vamos a otro lugar y pedimos limón en un restaurante, es posible que salga el chef con cara de enojado -rodillo en mano- intrigado por saber por qué queremos añadir sabor a su plato cocinado.</p>
<p><strong>Allí donde el limón es lujo y sensualidad</strong></p>
<p>¿El limón más chic del mundo? No dejen de probar el “limón-caviar”. En su exterior, se puede confundir con la lima. Pero su tesoro está nada más partirlo: esconde una forma granulosa, similar a la forma del caviar. “Vesículas esféricas con jugo cítrico de acidez alta”, así la describen en algunos lugares gourmet.</p>
<p>Y este recorrido gastronómico nos lleva hasta el famoso óleo de Julio Romero de Torres “Naranjas y limones” donde la sugerencia -y curvas- de esta fruta es de muchísima sensualidad.</p>
<p>Queridos lectores, les deseo un feliz verano. Que lo disfruten con ricos granizados de limón, al alimón con buena música.</p>
<p><em>“Mi limón, mi limonero, entero me gustas más…”</em></p>
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		<title>Qué será, será</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2021 11:25:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>En “El hombre que sabía demasiado” uno de los dilemas que plantea Hitchcock es hasta qué situación límite y peligrosa nos puede llevar una inocente conversación con un desconocido con el que compartimos trayecto de autobús durante un viaje. Es la primera escena de la película. No les desveló qué sucede cuando uno se salta aquel viejo mandato de madres: “no hables con desconocidos”.</p>
<p>Ahora que por motivos de salud debemos mantener las distancias y ya no podemos charlar en los ascensores (han pasado <em>de facto</em> a ser casi un elemento privativo); nos recomiendan ir callados en el transporte público… <strong>Demasiados silencios nos trae la era Covid.</strong> No se preguntan Vds. también por esas conversaciones perdidas (besos y abrazos) que ya no tendremos ni daremos… Unos dicen que ya no seremos los mismos. Tanto tiempo mudos, nos cambiará el ADN. Otros por el contrario, que volveremos a achucharnos y, más fuerte aún. <strong>Abrazos casi de media hora,</strong> vaticinan.</p>
<p><strong>Mis pesquisas</strong></p>
<p>Hace poco en un foro de expertos gurús del marketing, sí intuían cuál iba a ser nuestro comportamiento viajero con la llegada del verano. Hasta entonces, nuestras maletas seguirán cerradas en los trasteros y altillos. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/01/leon2red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-1490 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/01/leon2red.jpg" alt="" width="205" height="205" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/01/leon2red.jpg 205w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/01/leon2red-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /></a></p>
<p>Quiero compartir con Vds. un pequeño esbozo de nuestro “futuro viajero” según estas predicciones. Tal vez, porque he visto la película varias veces y eso de hablar con desconocidos me apasiona. Sí, lo sé, soy toda una insensata a los ojos de Hitchcock.</p>
<p>Las predicciones son optimistas porque, como todos los años, la palabra más buscada en Google sigue siendo “travel” (viajar). <strong>Los algoritmos parece ser anticipan buenos biorritmos.</strong></p>
<p>Pero ahora tenemos que aprender dos palabras más. Las dos en inglés. Así, con ello vamos de paso cumpliendo nuestros propósitos de año nuevo, entre los que siempre está aprender inglés.</p>
<p>Una de ellas <strong>“Staycation”</strong> (formada por la unión de estancia y precaución). Viene a ser el radio de acción que buscaremos a la hora de elegir un destino. Y está medido en una distancia máxima de 250.-Kmts de nuestro hogar. Por aquello de que si la cosa se complica, poder apelar al <strong>rincón delicioso de: “hogar, dulce hogar”.</strong></p>
<p>Otra segunda máxima por la que regiremos nuestro comportamiento viajero futuro quedará centrada en la <strong>“tendencia Well-being”</strong>. Es decir, buscaremos ante todo mucho bienestar (vuelve con fuerza la mente sana en cuerpo sano, que decían aquellos romanos). Y todo ello porque, dicen estos expertos, saldremos de esta epidemia con algunos (bueno, literalmente dijeron “muchos” pero no quiero yo ser alarmista) problemas psicológicos y necesitaremos sí o sí flotar cual peces unas horitas en un spa.</p>
<p>A la hora de buscar un viaje, <strong>el precio ya no será lo primero en lo que nos fijemos.</strong> Pasa a un tercer puesto. En el momento de tomar la decisión, antes miraremos dos variables. La primera y más importante, la flexibilidad (para poder cambiar el vuelo o cancelar una reserva sin coste si la cosa se pone fea de nuevo). Y la segunda, la seguridad sanitaria. Nuevamente como garantía de que el destino elegido es fiable.</p>
<p><strong>La música nos da la respuesta</strong></p>
<p>Mientras aún no sabemos si volveremos o no a viajar, sí podemos cantar. Si en aquellos primeros tiempos de incertidumbre “Resistiré” fue nuestra banda sonora común y en sus notas pudimos ahogar un poco nuestro pesar, ahora nos toca canturrear la mítica “Qué será, será”; Sí, aquella sabia respuesta de una madre ante las preguntas vitales de un hijo.</p>
<p>Y si lo hacemos con la alegría de Doris Day, entonces sorprenderemos hasta los desconocidos. Y eso que todavía no ha caído el meteorito que se espera.</p>
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		<title>El despertador más bonito del mundo</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jul 2020 17:44:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[China]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>“Mi nivel de felicidad ha aumentado unos puntos”. No mentía. Me lo contaba radiante. “¿Por favor, dime, cuál es el secreto? Quería copiarme. ¿El truco? Había cambiado los tonos del móvil y ahora lo primero que oía era el piar de unos pájaros (encerrados en el teléfono eso sí). Pero a ella le parecía que sus días empezaban al estilo Heidi, en mitad del campo. Ipso facto me copié, claro. Los autoengaños, dicen los sociólogos, son trampas en las que caemos con mucha facilidad. Les aviso en el primer párrafo.</p>
<p><strong>Dueños y señores</strong></p>
<p>Durante los días (y semanas) de confinamiento, la ciudad cambió también los ajustes de sus tonos. Los ruidos del tráfico cedieron el protagonismo al cantar de los pájaros. Sus sonidos se colaban por las ventanas y balcones que abrimos para poder aguantar, digo, respirar.</p>
<p>Muchos de nosotros, en este silencio urbanita hasta ahora inaudito, hemos pasado largos ratos intentando averiguar a qué especie podrían corresponder. Yo quedé maravillada con la historia de un señor mayor que en los primeros días de confinamiento pidió a sus hijos que le compraran un libro para aprender a descifrar los cantos. Y en la última de las prórrogas, ya era capaz de distinguir de qué especie era cada sonido. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2020/07/pajarosres.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1420 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2020/07/pajarosres-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2020/07/pajarosres-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2020/07/pajarosres-768x576.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2020/07/pajarosres.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>Porque el piar es pura partitura</strong></p>
<p>Cuando llega la primavera, en “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi, basta cerrar los ojos y uno puede sentir que toda la sala se ha llenado de una gran bandada de pájaros (que a buen seguro era el momento favorito de Hitchcock). También, desde la música, el personaje de Papagino de la “Flauta Mágica” a todos nos hace piar siguiendo su ritmo (cuesta mantener la compostura si lo escuchamos en un auditorio).</p>
<p>En estas estaba yo entretenida la pasada primavera cuando me tuve que documentar para grabar un programa de radio sobre este tema pajaril (una urbanita ya no sabe apenas distinguirlos). El estornino es de los madrugadores, junto con colirrojo que se anticipa un poco a la salida del sol y, así tienen todos organizados sus franjas horarias, hasta el ruiseñor, que es de los que le cuesta irse a la cama pronto. La directora el programa, una científica de pro, me explicaba la inteligencia que tienen a la hora de las migraciones, que funcionan casi con criterios demográficos. Las aglomeraciones, que ellos bien saben evitarlas. ¡Cuánto aprendizaje podemos extraer de la maestra naturaleza!</p>
<p><strong>El sí unánime</strong></p>
<p>La relación de los hombres con los pájaros siempre ha sido de admiración. El ansia de volar es casi una aspiración natural del hombre. Ya desde la mitología griega conocemos la historia preciosa de Dédalo, padre y guía en el primer vuelo con su hijo Ícaro.</p>
<p>Este sueño humano está presente en todas las épocas de la historia. Lo creemos logrado con los aviones, sus “plagios con sello de ingeniería punta humana”. Hoy, muchos de ellos, con patente registrada en China. ¡Ejem!</p>
<p>En esta época en la que aunar decisiones está tan complicado, yo creo que sí rozamos la unanimidad ante la pregunta: ¿te gustaría poder volar como los pájaros?</p>
<p><strong>Sin fronteras</strong></p>
<p>En Finlandia el pasaporte esconde un libro animado, un juego óptico: un arce se mueve al deslizar sus páginas con el pulgar. En el nuestro, cada una de ellas, está dedicada a un ave. Pero tenemos cerradas sus páginas. Sí, suena contradictorio, cuando las aves no entienden de fronteras. Otra enseñanza más de una globalización con sentido.</p>
<p><strong>El despertar</strong></p>
<p>¿Podremos algún día entender su lenguaje y llegar a comunicarnos con ellos? Ay, si San Francisco de Asís nos hubiera dejado algún manual… Estas semanas en las que “el tictac ciudadano” se ha parado, sé que les va a sonar muy rebuscado (estragos del confinamiento tal vez) pero, ¿y si en ese piar nos estuvieran queriendo decir algo verdaderamente importante?</p>
<p>Esta coral de aves tal vez nos haya estado gritando a voces: ¡VAMOS, ES HORA DE DESPERTAR! O, ¿nos quedaremos adormilados antes este aviso de la naturaleza?</p>
<p>Si logramos despertar, la pregunta “¿qué hora es?” ya no la volveríamos a formular jamás. Ellos nos avisarán, en modo “chat”. Sí, estaremos dialogando con las aves. Y ya no necesitaríamos cambiar el tono de nuestros teléfonos para ser un poquito más felices.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La usucapión de las Nuevas Tecnologías</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Nov 2019 17:37:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Música]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Uno de los plazos más largos que existe en nuestro Ordenamiento jurídico para poder ejercer un derecho es de veinte años. Con esta paciencia continuada y algún requisito más uno puede llegar a ser propietario de un inmueble.</p>
<p>Las nuevas tecnologías han superado ya esta máxima edad legal. Y curiosamente, pese a ser ya viejecitas las seguimos llamando aún nuevas.  ¿Hasta cuándo seguiremos en esta inercia de querer rejuvenecerlas? Pero, ¿de verdad son &#8220;nuevas&#8221;?</p>
<p><strong>“Sin novedad en el Alcázar”</strong></p>
<p>No sé si también les ha sucedido a Vds. He escuchado en muchas ocasiones a expertos que aseguran vivimos en una época de revolución, que el cambio del mundo es más que notable, “que habrá un antes y un después de su irrupción”, insisten en un tono casi apocalíptico.</p>
<p>Tengo que hacerles una pequeña confesión. Tal vez peco de incrédula (y hasta de ingenua) pero el caso es que muchas cosas que ahora hacemos con un móvil en la mano ya se hacían antes de la Revolución Industrial. E incluso otras, los sabios griegos ya las habían resuelto con maestría. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/11/Elche-espejored.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1329 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/11/Elche-espejored-261x300.jpg" alt="" width="261" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/11/Elche-espejored-261x300.jpg 261w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/11/Elche-espejored.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 261px) 100vw, 261px" /></a></p>
<p><strong>Narciso y Frankenstein se renuevan en los tiempos modernos</strong></p>
<p>Les cuento cuatro de mis últimas pesquisas. En algunas redes sociales lo que se lleva es el postureo, el “mirad dónde estoy”. Todos posando siempre sonrientes en un primer plano y ya, si eso, por alguna esquina de la foto se puede intuir algún monumento que tal vez sí sea precioso pero que no se deja apreciar del todo. Parece ser que hemos retomado con muchas ganas el mito de Narciso, si bien ahora ya digitalizado (el lago se convirtió en likes).</p>
<p>En otros foros insisten en que<strong> hemos hallado por fin la tan ansiada piedra filosofal</strong>, el verdadero saber. La inteligencia que todo lo controla es el Big Data que ha llegado para resolver todos nuestros problemas (sic). Dirige nuestros actos y ya es capaz de tomar decisiones por nosotros (“Ve por esta calle que hay menos tráfico”; “Coge el paraguas que lloverá a las 17.05 minutos con un 90% de probabilidad”, etc.). Entonces, ¿ahora el Maná son los datos?</p>
<p><strong>Esperando el siguiente capítulo</strong></p>
<p>Debo reconocer que por falta de tiempo no puedo ver las series de moda y me quedo fuera de muchas conversaciones. El despegue ahora de plataformas como Netflix a mí me recuerda al mismo enganche que ya teníamos hace años en las siestas con las telenovelas y donde <em>el</em> José Francisco de antes, ahora tiene nombre de ciudad.</p>
<p><strong>El caso de la bióloga</strong></p>
<p>Y la cuarta es una de mis favoritas. Tenemos ya asumido que el mundo está en manos de los algoritmos. Fue muy llamativo el problema que tuvo una bióloga cuando acudía a EE.UU. para asistir a un importante congreso. En el control de pasaportes el ordenador alertaba que podría ser una delincuente muy buscada. Y los policías atendían más a lo que la máquina les decía que a las palabras de súplica y sinceridad de la profesora cuando insistía que lo suyo eran las moléculas y nada sabía de culatas.</p>
<p>Este dilema del hombre versus la máquina, ¿no les recuerda al mito de Frankenstein en versión actualizada?</p>
<p><strong>¿Cuestión de inteligencia?</strong></p>
<p>Y todo ahora condensado es dos palabras mágicas: la “inteligencia artificial”, o lo que ya parece ser su sinónimo: el descubrimiento del nuevo mundo. La inteligencia ya la teníamos adquirida por usucapión; Es más, hemos superado con creces el plazo si computamos, como <em>dies a quo,</em> el Oráculo de Delfos. Lo de &#8220;artificial&#8221;, me dicen que no tiene nada que ver con posar alegre siempre y parecer superfelices en las fotos. ¡Cuán ignorante sigo yo aún!</p>
<p>Mientras les cuento todo esto, tengo puesta de fondo aquella canción de Julio Iglesias titulada “La vida sigue igual”. Pues sí, la música también tiene su sabiduría y sus… ritmos (que no algoritmos).</p>
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		<title>La tentación vive arriba</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Jul 2019 12:03:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>
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		<description><![CDATA[  Era unos de los pueblos de la Toscana que por entonces no tenía oficina de turismo. Las únicas diversiones eran la pesca, el baño en el río y las partidas de dominó por las tardes. Todo un remanso de paz, hasta que llegó ella. Quería encontrarse consigo misma y lo que halló fue todo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p>Era unos de los pueblos de la Toscana que por entonces no tenía oficina de turismo. Las únicas diversiones eran la pesca, el baño en el río y las partidas de dominó por las tardes. Todo un remanso de paz, hasta que llegó ella.</p>
<p>Quería encontrarse consigo misma y lo que halló fue todo un pueblo pendiente de ella. Cuando paseaba por la calle peatonal del centro los ancianos le cedían el paso: con <strong>sus bastones simulaban una versión italiana del pase torero español.</strong></p>
<p>Y es que los habitantes de San Giovanni Valdarno jamás antes pensaron que una actriz de Hollywood pasaría el verano con ellos, como si fuera una más de sus vecinas.</p>
<p><strong>La casa de dos alturas</strong></p>
<p>La planta alta, con cuatro habitaciones, la alquilaban en verano. La familia vivía en la planta baja, y todos compartíamos el jardín. Lo que tampoco nunca imaginó el dueño (yo creo que ni en sus sueños) es que una actriz bellísima, rubia, joven, lista y encantadora se hospedaría en una de las habitaciones de la primera planta. Los parecidos con Marilyn Monroe eran más que evidentes. En las tres restantes nos alojábamos tres españolas con unas ganas de recorrer la Toscana…</p>
<p><strong>Y el hijo mientras, navegando por Grecia</strong></p>
<p>A ver qué padre que no haya visto “La tentación vive arriba” no hubiese llamado inmediatamente a su hijo para decirle: “No seas pródigo y regresa de inmediato al hogar, que en esta casa está &lt;&lt;el verdadero paraíso&gt;&gt;. Y no exagero”.  Así lo hizo. Fue verla aparecer con la maleta en el jardín y, después de recomponerse al codazo de su esposa, lo llamó.</p>
<p><strong>Y ella nos encontró a nosotras</strong></p>
<p>La actriz tenía antepasados italianos y en esta ilación con sus raíces familiares quería retomar el sentido de su vida. Ella ansiaba días de tranquilidad pero no sopesó la variable de que en la misma planta vivíamos tres españolas que después de varios baños en el río, el pueblo se nos antojaba pequeño. ¡Y eso que era bonito a más no poder!</p>
<p>Y generosas las tres, le hacíamos siempre un hueco en el coche a nuestra compañera hollywoodense de planta.</p>
<p>Y así fue como recorrí toda la Toscana con una actriz. Que si un día merendábamos en una casa-bodega entre viñedos; otro, clases de tiramisú con el cocinero de una pequeña <em>trattoria</em>; un tercer día seguíamos por Arezzo los escenarios de cine de “La vida es bella”. Y ella claro, siendo actriz, empezó a sentirse “como pez en el agua”.</p>
<p><strong>La <em>res homini</em> de todos los viajes</strong></p>
<p>Sí, su hijo -cual Ulises contemporáneo- se quedó ese verano recorriendo las islas griegas en un crucero. Me imagino que al regreso tendrían una conversación de esas padre e hijo: “Que si por qué no regresaste antes”; “que no seas pesado, mira qué islas tan bonitas papá”…</p>
<p>La historia de esta casa de la Toscana donde pasé el verano; los cafés en el jardín conversando con “la hija de Marilyn” y, en ellos, el padre que como quien no quiere la cosa se las ingeniaba tímidamente para terminar uniéndose a nuestras charlas; las noches en la plaza compartiendo helados con los ancianos… Yo no sé si también les sucede a Vds. pero por muchas catedrales, museos o paisajes espectaculares que podamos descubrir en un destino, al final el contacto y los ratos que pasamos con las gentes que conocemos en un lugar, estos “monumentos humanos” que aparecen, son siempre el mejor y más bonito recuerdo de cualquier viaje. Porque, como la música de Rachmaninoff, “nunca falla”.</p>
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		<title>La Isla de Ré, entre tonos y notas</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Jul 2019 09:52:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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<p><strong>DO</strong>nde quiera que mires, se puede ver un rincón verde. La ordenanza municipal de urbanismo así lo exige en ventanas y puertas para todas las casas de la isla. Tienen una media de dos a tres plantas de altura. Junto a este requisito legal se suma otro del mismo color, pero que brota de la propia naturaleza: son muchos los inmuebles que te dan la bienvenida con ellas casi como si fuera un abrazo, son enredaderas gigantes que envuelven casi todas las fachadas. Y eso que es conocida como “Ré la blanca” (este apodo lo toma de las salinas). Últimamente muchas viviendas están pasándose al azul. ¿Será tal vez por la influencia del océano? <strong>Estos dos tonos de color, azul y verde, son el “redoble” que más suena</strong>. Verán algunas casas diferentes (cosas de extranjeros que edificaron, como la Casa de los Alsacios).  <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/rered.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1225 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/rered-300x200.jpg" alt="rered" width="300" height="200" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/rered-300x200.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/rered-768x512.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/rered.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>RE</strong>sulta un paseo con mucho encanto callejear por su capital Saint-Martín-de-Ré. Es un pueblo pesquero con su puerto y, con muchas terrazas muy animadas. Lo mejor, en este ritmo “andante” es<strong> ver el atardecer desde sus antiguas murallas</strong>, es una construcción de esas para quitarse el sombrero. Está tan bien escondida que casi pasa desapercibida. Toda una obra maestra (de ahí que esté catalogada en el listado de Patrimonio de la Humanidad). Desde lo alto de estas fortificaciones se puede ver el movimiento de huida del mar del puerto, en ese movimiento de mareas cuando se ponen a jugar Poseidón y Eolo. Eso sí, en cuestión de horas, todo vuelve de nuevo a su estado. Una de las paradas que les recomiendo es una degustación de helados en Maritime. Anímense a probar un helado “kilómetro cero”: de patatas, de ostras con caviar o de espárragos. Ya verán qué buen arte culinario este saber transformar estos productos locales a un refrescante manjar.</p>
<p><strong>MI</strong> ruta favorita es la que va hasta el faro. Que se alza a modo de<strong> “batuta</strong>”. Bueno, la isla es muy generosa pues tiene dos. Es espectacular subir por la escalera de caracol y llegar a la linterna. En ella, desde lo alto, se puede divisar… ¡la isla entera! No les exagero. Tiene una extensión máxima de treinta kilómetros. Así que en un día, a pie o en bici, se puede recorrer. Anímense, sería como &#8220;un tour de Francia en formato XS” y sin etapas de montaña. Vaya, que no hay excusas para no pedalear. Bueno, si uno por cansancio o edad lo prefiere, el paseo puede ser “a lo ancho” (5 kilómetros nada más).   <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/re5red.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1226 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/re5red-300x225.png" alt="re5red" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/re5red-300x225.png 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/re5red.png 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>FA</strong>ro de las Ballenas (Phare des Baleines). Ya solamente por su nombre es fácil intuir que por la zona se dejaban ver y cazar. La riqueza hoy proviene de otro animal marino menos peligroso: las ostras. Tuve la oportunidad de visitar una granja. En ella se comienza con un toque de ternura, viendo cómo son de pequeñas (cuando se escurren entre los dedos); más tarde cómo se alimentan y termina con una exquisita degustación.</p>
<p><strong>SOL</strong> y sal. Una pareja bien avenida que también es fuente de riqueza para la isla. Además el paisaje está repleto de viñedos. Por lo que lo mejor sin duda es acompañar la comida o cena con un vino local. ¡No dejen de probarlo! Otro producto singular son las patatas –mejor dicho: patatitas- de la isla (muy pequeñas y redondas). Y sí, muy apetitosas. En los mercados, llaman la atención porque parecen pelotas.</p>
<p><strong>LA</strong> nota más peculiar son unos, llamémosles “estilosos habitantes veraniegos” que se pasean por la isla con sus pantalones con tirantes en sus cuatro patas. Sí, los burros hacen sonreír nada más verlos. Es el souvenir más típico si desean comprar algún recuerdo. En temporada baja no son tan presumidos. La isla tiene dos “ritmos” en su devenir. <strong>Un “adagio” en los meses de invierno y pasa a convertirse en un “allegro” en temporada de verano</strong> (que se alarga desde junio a octubre). <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/re4red.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1227 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/re4red-300x237.png" alt="re4red" width="300" height="237" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/re4red-300x237.png 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/07/re4red.png 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>SI</strong> disponen de coche podrán acceder a Île de Ré con él a través de un puente. Pero sin duda, como les decía, la mejor forma de recorrerla es en bicicleta. Más de 100 kilómetros de pista para bicis perfectamente unida al paisaje. A mí me llamaba la atención la aglomeración de bicicletas en los espacios para su estacionamiento.</p>
<p><strong>DO</strong>narie le sobra a este rincón en la costa atlántica, justo enfrente de La Rochelle (Región de Nouvelle-Aquitaine). Un paraíso de isla con nombre de nota musical y&#8230; con su propia escala. ¿La &#8220;escucharon&#8221;? “Todo empieza” por un sonido precioso: el del mar.</p>
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