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	<title>Zona de embarquePlazas &#8211; Zona de embarque</title>
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	<description>Curiosidades y crónicas viajeras</description>
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		<title>La de cosas que pasan en un pajar</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 10:56:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Casos legales]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Allí la escondieron. Bajo una mirada actual en el siglo XXI, no era el mejor sitio sí pensamos en la alta probabilidad de incendio que tiene este lugar. Las normas de prevención de riesgos no regían por aquella época. La ordenanza publicada en el año 1.756 prohibía el juego en las posadas pues traía [&#8230;]]]></description>
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<p>Allí la escondieron. Bajo una mirada actual en el siglo XXI, no era el mejor sitio sí pensamos en la alta probabilidad de incendio que tiene este lugar. Las normas de prevención de riesgos no regían por aquella época.</p>
<p>La ordenanza publicada en el año 1.756 prohibía el juego en las posadas pues traía problemas, peleas y alteración del orden (siempre ha habido malos perdedores). La solución fue rotunda: Una “ley seca” a todos los juegos de cartas.</p>
<p>¿Qué hacer con ellas entonces? La picaresca española (que es otra constante histórica) entró en acción y escondieron una baraja entre la paja (era fácil meter la mano y seguir jugando como si nada cuando la autoridad se hubiera marchado). Hay otros que dicen que quizás se dejó allí por descuido, por rapidez… ¡Los misterios de las cosas escondidas!</p>
<p>Muchos años después, en el siglo XX, en unas obras de rehabilitación, los albañiles, entre los escombros, la encontraron. Rápidamente la llevaron ante las autoridades y expertos y, ¡se trataba de una baraja pintada a mano datada del año 1729!</p>
<p>Hoy está custodiada en el Museo Nacional de Artes Escénicas de Almagro. Este museo está ubicado en la sede de un palacio: De un pajar a un palacio, éste ha sido el recorrido de esta famosa baraja. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/07/ALMAGROPLAZAred.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-1869 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/07/ALMAGROPLAZAred-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/07/ALMAGROPLAZAred-300x168.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/07/ALMAGROPLAZAred-768x431.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/07/ALMAGROPLAZAred.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Pero este año “ha visto la luz de nuevo”: Ha servido de inspiración para el precioso cartel publicitario del Festival Internacional de Teatro de Almagro (en su 49ª edición). Su autora, Judith Canela, ha unido la baraja casi como si fuera un puzle. Y el diseño aparece por todos los rincones de la ciudad: en las ventanas, en abanicos, etc.</p>
<p><strong>Vamos de palacio en palacio</strong></p>
<p>De esta famosa baraja pintada en Almagro (que vulneró una prohibición legal) viajamos, también con las cartas y juegos, hasta el centro histórico de Vitoria, concretamente al Museo Fournier de Naipes de Alava. Se encuentra en el Palacio de Bendaña y comenzó con una colección privada a raíz de un par de barajas que encontró (otro pequeño hallazgo) el nieto de D. Heraclio Fournier, un fabricante de naipes que se instaló en esta localidad.</p>
<p>Parte del edificio es el museo arqueológico. Por lo que resulta interesante entrar en él y poder entender a nuestro antepasado el <em>homo faber</em>, pero junto a todos los artilugios fabricados por él para cocinar, cazar y defenderse, también encontramos al <em>homo ludens</em>, que rompía un poquito esta rutina de la vida corriente (como nosotros en verano).</p>
<p>Este museo de naipes tiene barajas de todo el mundo (musicales; del tarot, etc.). En el patio se puede ver toda la maquinaria que se usaba para imprimirlas.</p>
<p><strong>Una vitrina que despierta gran interés</strong></p>
<p>Estaba yo tranquilamente paseando por las salas de este museo, me llamaron la atención unas barajas chinas preciosas cuando, a lo lejos, vi a un grupo de ancianos, muy risueños, arremolinados en una vitrina, todos mostraban mucho interés. Sus caras pegadas casi al cristal. Evidentemente me acerqué también, me hice un hueco como pude y, allí estaba la baraja del Kamasutra que, (¡ejem!) nos lleva al título de este artículo.</p>
<p><strong>Esas largas tardes de verano&#8230;</strong></p>
<p>Que Vds., queridos lectores, pasen un verano con muchos ratos de diversión. Y si lo son con un juego de cartas, con una baraja en mano, con un granizado, con la familia y amigos… será todo un hallazgo (otro más, ya van tres) ¡de felicidad!</p>
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		<title>El camino del &#8220;oro blanco&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jan 2026 12:13:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuántas veces habremos escuchado, ante un magnífico monumento, el comentario del guía: “(..) Y fue construido con mármol de Carrara”. Pero, ¿será siempre cierta esta procedencia italiana? “No es oro todo lo que reluce”, advierte el sabio refranero. Porque en la zona almeriense hay grandes canteras de mármol. Y, también, ¡del bueno! Quién sabe si, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuántas veces habremos escuchado, ante un magnífico monumento, el comentario del guía: “(..) Y fue construido con mármol de Carrara”. Pero, ¿será siempre cierta esta procedencia italiana? “No es oro todo lo que reluce”, advierte el sabio refranero.</p>
<p>Porque en la zona almeriense hay grandes canteras de mármol. Y, también, ¡del bueno! Quién sabe si, quizás, por esta proximidad geográfica y geológica…</p>
<p>Viajamos a Almería siguiendo el protagonismo de esta piedra natural escondida bajo tierra. Precisamente por su gran valía y por la singularidad de su tonalidad, es ya conocido como “el oro blanco”. Es y, ha sido durante muchos años, el motor económico de esta zona. De ahí la asimilación con el metal noble tan preciado.</p>
<p><strong>Mármol en plazas, pavimento, papeleras…</strong></p>
<p>La primera parada es en la localidad de Macael. Es raro no encontrar algún elemento de mármol cuando vamos paseando por sus calles. (No se pierdan los maceteros). En la plaza del Ayuntamiento se encuentra la “hermana gemela” de la famosa Fuente de los Leones de La Alhambra de Granada. En realidad, son “trillizas”, la tercera fuente idéntica está en un palacio en Emiratos Árabes (un jeque, admirado por su belleza, encargó una para sus jardines).</p>
<p>Dos bonitos lugares para detenerse en Macael: La estatua del mortero, que es el símbolo del aprendizaje de un oficio (por supuesto, hecho de mármol blanco), todo un homenaje a los artesanos. Y, la escalinata-mosaico: &#8220;el sueño de un cantero”, que evoca los pensamientos, sueños y deseos que tenían los trabajadores cuando iban de camino en sus mulas hacia las canteras. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1841 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126.jpg 480w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>“El MoMA olulense”</strong></p>
<p>Muy cerca de Macael, en Olula del Río se halla el museo Casa Ibáñez. Es de esos que “rompe muros”: antes de entrar, ya podemos ver preciosas obras de arte. Un pasillo de estatuas de mitos y musas, con jardines, albercas y olivos (recuerda mucho a los palacios italianos de la costa amalfitana), da la bienvenida al visitante.</p>
<p>Dos tonalidades: El color blanco en las fachadas exteriores del edificio, a juego con la tonalidad que es riqueza de toda esta zona almeriense. Y, el azul del Mediterráneo, reflejado en los ventanales y puertas, en perfecta combinación de los pueblos blancos del sur de España.</p>
<p><strong>La escultura más grande de España</strong></p>
<p>En el exterior, la pieza más llamativa (por su tamaño, pero también por su gran belleza) es “la mujer de Almanzora” de Antonio López, que es la obra escultórica en mármol más grande de España. Un dato significativo: su peso ronda las doscientas toneladas; Sí, aquí sí se podría decir sin miedo a errar que “vale su peso en oro (blanco)”. Todo el proceso de construcción (en el que han intervenido empresas de la zona) está documentado en sala ubicaba bajo esta estatua que representa la cabeza de una mujer, en homenaje a todas las mujeres de la zona.</p>
<p>Una vez ya, en el interior del museo, el hilo conductor es el realismo contemporáneo con el que vamos analizando todos los grandes temas que nos preocupan: el abuso de poder, la libertad de expresión, la mediocridad y su alcance, etc. La mayoría de las obras son de Andrés García Ibáñez, pero junto a ellas, podemos ver otras de Goya, Sorolla, Zuloaga, Antonio Campillo…  Sí, en todas sus salas reluce “oro macizo” (léase en sentido metafórico).</p>
<p><strong>Una sala que se mira y, ¡las obras se pueden oír!</strong></p>
<p>Hay una sala del museo que tiene una peculiaridad sensorial: Se transforma en una grandísima “caja de música”. Todos los cuadros están inspirados en la música de Beethoven. Es una aproximación emocional (“desde el corazón”, dicen las cartelas). Andrés García Ibañez va, desde la percepción acústica hasta la artística, que queda reflejada en los cuadros. ¿Quién no se ha inspirado con música de fondo? Un ejemplo es la obra “El Destino” (Sinfonía Nº 5) o, la sí conocida por todos, la novena, “La fraternidad universal” que, de forma sobrecogedora, está representada por un coro de voces de hombres y mujeres, en condiciones de absoluta igualdad.</p>
<p><strong>Almería guarda “como oro en paño” auténticos tesoros escondidos bajo tierra.</strong></p>
<p>Del blanco de esta piedra natural que ha guiado nuestro viaje, “a tiro de piedra” (nunca mejor dicho) se halla otra “joya de la corona” para visitar: La gigantesca geoda de Pulpí. Un monumento natural escondido a sesenta metros de profundidad.</p>
<p>Almería, como ven, es tierra de tesoros. Una auténtica “mina de oro”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Chimeneas parlanchinas</title>
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		<pubDate>Thu, 08 May 2025 16:52:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Estos días adquieren un gran protagonismo. Hemos estado pendientes del color del humo. El resultado de una votación secreta que deja una huella efímera que desaparecerá más tarde flotando por el aire. Todo un sistema de destrucción de pruebas y de papel aún vigente, que causa tanto asombro en esta era tecnológica. Qué pena [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Estos días adquieren un gran protagonismo. Hemos estado pendientes del color del humo. El resultado de una votación secreta que deja una huella efímera que desaparecerá más tarde flotando por el aire. Todo un sistema de destrucción de pruebas y de papel aún vigente, que causa tanto asombro en esta era tecnológica.</p>
<p>Qué pena que no se puedan conocer el desarrollo de estas reuniones porque cuánto nos aportaría poder saber cómo personas de distintos idiomas y de más de 70 países diferentes llegan sí o sí a un acuerdo final. Lo que aprenderíamos de técnicas de escucha y toma de decisiones, ¿verdad?</p>
<p>Pero no sólo en estas ocasiones históricas; Son muchas las chimeneas que delatan y comunican casi parámetros invisibles. Lo hacen, ya les digo, sin que apenas nos demos cuenta. ¿Vamos a descifrar sus claves?</p>
<p><strong>De la solemnidad de Roma, al ámbito hogareño de París</strong></p>
<p>Alzamos un poquito el cuello para comenzar nuestro viaje a la altura de los tejados parisinos. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/05/parischi2RED.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1804 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/05/parischi2RED-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/05/parischi2RED-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/05/parischi2RED.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Motivos de salubridad (vinculados a epidemias) llevaron a la modernización de París con criterios más razonables: calles más amplias, espacios verdes&#8230; Este cambio se realizó bajo la dirección de Haussmann que reguló minuciosamente la idéntica alineación de las fachadas; la altura de las edificaciones y hasta cuál debía ser la inclinación de las buhardillas de todas las viviendas. Todo un manual de reglamentación urbanística en estos condominios idénticos unos con otros.</p>
<p>Muchos colegas de su tiempo criticaron esta monotonía de las “calles-muro”; Los cambios, que siempre provocan rechazos. Hoy, aún nos sorprende la belleza de esta uniformidad y podemos pasear por París… ¡como si estuviéramos abriendo y &#8220;leyendo&#8221; todo un manual de arquitectura y urbanismo!</p>
<p>Uno de los retos de este trazado era acabar con la alta densidad de población (que provocaba, a su vez, acumulación de basuras en las crecidas del Sena). La cuestión entonces era: ¿Cómo saber cuántas personas vivían en una vivienda cuando todavía no se había regulado el Censo, ni el Empadronamiento? El “truco” que utilizaron fue atender a las chimeneas que se adosaban en las paredes medianeras. Y calcular, según cuántas fueran las chimeneas, el promedio de personas que habitaban en cada casa. Aquí, abrimos también otro manual de… ¡estadística y contabilidad!</p>
<p><strong>De París saltamos al océano</strong></p>
<p>Porque en alta mar el caso de las chimeneas de los grandes cruceros que bien curioso y contienen mensajes secretos.  Es el punto más alto y, por tanto, el más visible de una embarcación. Esta posición privilegiada se aprovecha con colores bien llamativos, a modo de seña de identidad del buque y, marcar así las diferencias con las navieras de la competencia. Sí, es nuestra “matrícula marinera”, bromeaba -sin negarlo- la directora de marketing de una naviera.</p>
<p>Desde muchas millas de distancia ya se puede saber si es un barco de una misma compañía u otro de la competencia. Incluso, cuentan las leyendas que, en ocasiones, hace algún tiempo ya, se aumentaba la altura o el número de ellas para hacer ver un mayor poderío económico: una forma de querer mostrar una cuenta de resultados bien cuantiosa. Seguimos con el manual de contabilidad abierto.</p>
<p>Pues sí, las chimeneas de estos buques además de <em>parlanchinas</em> son también… ¡<em>presumidas</em>!</p>
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		<title>Entre tejas y nísperos, ¡el paraíso!</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Jun 2024 17:53:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alicante]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; “En mi familia tenemos seis” me decía una señora orgullosa, enumerando a cada miembro que tenía una; “Yo puedo ver la mía desde mi ventana todos los días”, añadía su amiga, señalando hacia lo alto. La iniciativa municipal de apadrinamiento de tejas (al coste unitario de cinco euros) con el fin de recaudar fondos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>“En mi familia tenemos seis” me decía una señora orgullosa, enumerando a cada miembro que tenía una; “Yo puedo ver la mía desde mi ventana todos los días”, añadía su amiga, señalando hacia lo alto.</p>
<p>La iniciativa municipal de apadrinamiento de tejas (al coste unitario de cinco euros) con el fin de recaudar fondos para la restauración de la cúpula de la Iglesia de San Juan Bautista ha sido todo un éxito. Están numeradas e identificadas. Al modo de un plano catastral.</p>
<p>¿Compraría Vd. una teja? Quizás peque de envidiosa, pero les confesaré que yo también quiero una. Pero… las tejas están agotadas. Es complicado hablar con un callosino que no tenga una.</p>
<p>Esta cúpula azul se ve desde lo lejos cuando te acercas a Callosa d’en Sarriá. Es el bonito -y ahora compartido en régimen de condominio- skyline.</p>
<p>La construcción de la iglesia tuvo un gran desafío porque está edificada sobre un plano en pendiente. En la plaza, el desnivel se aprecia a simple vista. Pongan en freno de mano si aparcan en ella. En el interior, no se nota. Y eso que yo me estuve fijando bien. Si acceden por el lateral de la Iglesia, tendrán que subir un buen tramo de escaleras.</p>
<p><strong>Una gran &#8220;muralla anaranjada&#8221;</strong></p>
<p>Otro dato singular de Callosa d’en Sarrià es que está rodeada por todos sus puntos cardinales de plantaciones de nísperos. Según la época, protegidos por gigantescos plásticos que casi escalan las laderas de todas las montañas. El clima mediterráneo y esta orografía favorecen cosechas bien generosas.</p>
<p>Esta fruta cuenta con su propia denominación de origen. Llegó a la localidad desde Argel y, con un injerto, le han dado un toque ácido, que es el ingrediente característico del lugar. Una fruta dulce y ácida a la vez. He ahí su singularidad. Es de esas frutas tan agradecidas que podemos pelar con las manos.</p>
<p>Casi el setenta por ciento de la producción española procede de este municipio. Las grandes cadenas de supermercados han ubicado sedes en este lugar para las tareas de logística.</p>
<p>Toda la población (además de tener en propiedad una teja) están involucrados en cooperativas para el cultivo de esta fruta. Tanto, que el mes de su recolecta es mayo y, las celebraciones de las comuniones se pasan todos los años a junio porque la labor de recogida requiere tiempo y delicadeza.</p>
<p><strong>Yo quiero apadrinar un níspero Excmo. Sr. Alcalde</strong></p>
<p>Paseando por las calles de Callosa d’en Sarrià, es fácil encontrarse con el bellísimo lavadero municipal. En breve va a ser restaurado. Y en esta acometida, está prevista su ampliación. Pero, para ello, un gran huerto de nísperos que está en su lateral va a desaparecer.</p>
<p>He aquí un grito para que, los que ya no podemos comprar tejas, sí podamos apadrinar un níspero y, así acudir todos los años felices a recoger las frutas. ¿Se apuntan a esta iniciativa? ¿Apadrinan Vds. también un níspero? <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/06/callosa4red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1749 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/06/callosa4red-141x300.jpg" alt="" width="141" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/06/callosa4red-141x300.jpg 141w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/06/callosa4red.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 141px) 100vw, 141px" /></a></p>
<p>Con ella, salvaremos este precioso huerto (el lavadero se quedará pequeño, eso sí). Y lo mejor, es que tendremos una razón de peso para participar e integrarnos con los habitantes y recoger nosotros también nuestra gran caja de nísperos. Yo, casi prefiero apadrinar un níspero que una teja; Es mucho más nutritivo, qué duda cabe.</p>
<p>Se habla mucho de las ciudades inteligentes. Yo, abogo más por las ciudades verdes de verdad, en las que la naturaleza, las frutas, los huertos… se cruzan entre una calle, en una plaza, en el lavadero también.</p>
<p>Y, al mismo tiempo se crearían unos lazos entre los turistas que hemos apadrinado nuestro árbol y los callosinos que tienen sus tierras también con plantaciones de nísperos y, sus tejas.</p>
<p><strong>La fruta de la belleza nos lleva al paraíso</strong></p>
<p>Del azul de las tejas, pasando por el naranja de los nísperos llegamos al agua transparente y cristalina. Es imposible visitar Callosa d’en Sarrià y no darse un baño debajo de una cascada o en las pozas que se forman en las Fuentes del Algar.</p>
<p>Porque si ya un baño en el mar Mediterráneo con fruta fresca es tocar de refilón la felicidad, gritar debajo de un salto de agua limpia entre montañas y tomar fruta recién cogida (y , ¡ejem! apadrinada) es la imagen idílica del paraíso en la tierra.</p>
<p>Razones sobran para visitar Callosa d’en Sarrià. No se demoren que esta “fruta de la belleza” como es conocida entre los agricultores (vayan tomando ya datos para cuando apadrinen su níspero) es de las primeras que anticipan el verano.</p>
<p>¿Dónde hay que firmar Sr. Alcalde?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Ciudades amables</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Dec 2021 12:37:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Eran tres hermanas granadinas muy graciosas las tres. Las más joven tenía setenta años. Parecían la versión española de “Las chicas de oro”. En el salón de su casa tenían un gran sofá granate y cada vez que recibían una visita y se sentaba en él, el invitado terminaba llorando. Ellas ya lo alertaban [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Eran tres hermanas granadinas muy graciosas las tres. Las más joven tenía setenta años. Parecían la versión española de “Las chicas de oro”. En el salón de su casa tenían un gran sofá granate y cada vez que recibían una visita y se sentaba en él, el invitado terminaba llorando. Ellas ya lo alertaban antes de tomar asiento (por si prefería una silla). Lo llamaban “el sillón de la llantera”.</p>
<p>El diseño de nuestras ciudades está pensado para nuestro bienestar. Disfrutar de un largo paseo junto al río; una calle peatonal con encanto, chiquitita y silenciosa; decoración navideña muy luminosa, etc.</p>
<p>Pero, ¿qué sucede cuando no podemos estar bien? <strong>¿Vivimos entonces en ciudades creadas en la utopía: “todo va bien”?</strong> Estos tiempos tan duros, de pérdidas -muchas-, pueden llevarnos a salir de ella, a mirar la realidad con otros ojos más sensatos y, a rediseñar nuestras ciudades de forma más amable.</p>
<p><strong>El rincón de la llorera</strong></p>
<p>La idea es trasladar aquel sofá tan acogedor de mis amigas granadinas por un lugar al aire libre con igual efecto de desahogo en nuestras ciudades, en el que se pueda estar y llorar sin que nadie pregunte: “¿Qué te pasa?”. Tampoco escuchar aquello tan socorrido (que tan poco socorro otorga) de: “Tranquilo, que esto va a pasar pronto”; Ni la estocada al refranero: “No hay mal que por bien no venga”. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/12/arbolllorared.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1576 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/12/arbolllorared-298x300.jpg" alt="" width="298" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/12/arbolllorared-298x300.jpg 298w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/12/arbolllorared-150x150.jpg 150w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/12/arbolllorared.jpg 635w" sizes="auto, (max-width: 298px) 100vw, 298px" /></a></p>
<p>Nada de eso. Este rincón es rompedor con todos estos comportamientos sociales arraigados. Se trata de <strong>poder llorar como si no hubiera un mañana.</strong> Con un kilo de <em>klinex</em> si fuera necesario. Que tuviera una puerta de entrada; varios rincones donde poder sentarse (no hace falta que sea un sofá, bastaría con unos bancos al efecto) y otra puerta de salida.</p>
<p>Estaríamos acompañados en este lugar con otras personas en iguales o parecidas circunstancias. Pero, por respeto, nadie preguntaría nada al otro que también estaría, como nosotros, llorando.</p>
<p><strong>La naturaleza, una buena aliada</strong></p>
<p>Aquí la naturaleza, -tan sabia ella-, sí nos ayudaría un poco. Este lugar podría estar sembrado de sauces llorones y también de “moreras lloronas”. Un injerto hace crecer las hojas de estas últimas en sentido descendente, a modo de lágrimas verdes gigantes que caen en cascada. Esta simbiosis con la naturaleza sería pura medicina. Los japoneses bien lo saben.</p>
<p>Y, si después de tanta llantera uno logra recuperarse un poquito, estas ciudades amables también están pensadas para poder disfrutar de los buenos ratos de la vida (que no todo va a ser llanto): ¿Se imaginan que un día soleado, una familia coge su mantel y comen todos en la zona de pic-nic de un jardín céntrico sin temor a hacer el ridículo?</p>
<p>Si, me temo que tal vez siga siendo una utópica. En mi defensa les diré que me he dejado llevar de la ilusión con las que vivimos estos días. Aunque yo me pregunto: dentro de la Red de Ciudades Creativas que tiene la Unesco y que abarca siete temáticas (literatura, diseño, música&#8230;), ¿acaso no cabría una octava para las ciudades amables? Yo sí viajaría a ellas.</p>
<p>Mira que si logramos hablar menos de smart-cities y más de estas ciudades amables&#8230;</p>
<p>Y hablando de amabilidad, queridos lectores, no quisiera yo despedir este año 2021 sin darles las gracias por todos estos “destinos leídos” que juntos hemos compartido en estos posts y desearles,</p>
<p>¡Feliz Navidad!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Y si el mar fuera morado?</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jul 2021 09:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>
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		<category><![CDATA[Provenza]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Yo me quedaba sorprendida al ver los carteles con la indicación: “A la playa” en… ¡tierras castellanas! Me consolaba un poco, pues ya D. Quijote en sus andanzas por esta misma región tuvo sus ensoñaciones. Mira que si… En este recorrido por el interior de España, fácilmente también podrán caer en ellas. Alertados quedan. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Yo me quedaba sorprendida al ver los carteles con la indicación: “A la playa” en… ¡tierras castellanas! Me consolaba un poco, pues ya D. Quijote en sus andanzas por esta misma región tuvo sus ensoñaciones. Mira que si…</p>
<p>En este recorrido por el interior de España, fácilmente también podrán caer en ellas. Alertados quedan. ¿Se animan a una excursión a “la playa”?</p>
<p><strong>Marejadilla</strong></p>
<p>El perfil ondulado de las tierras de Brihuega (Guadalajara) semeja el movimiento suave de las olas del mar. No resulta exagerada la comparación pues, un poco más al Sur, por tierras andaluzas tienen su preciosa marea de olivos, allí la tonalidad predominante de &#8220;las olas&#8221; es verde.<a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/bri6lavandared.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1539 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/bri6lavandared-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/bri6lavandared-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/bri6lavandared-768x576.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/bri6lavandared.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>El mes de julio es un espectáculo al aire libre</strong></p>
<p>Esta ruta por las famosas tierras de La Alcarria merece una parada veraniega. Se quedarán embelesados ante esta hermosura efímera.</p>
<p>En este mes florece la lavanda y con ella una explosión de belleza que recuerda a la Provenza Francesa. Pero, presten atención, que la española tiene su sello de identidad.</p>
<p>El padre fue el espliego (que creía ya en la zona); la madre, la lavanda francesa (que vino en la maleta de un maestro) y, el hijo briocense es el denominado “lavandín”. Con mayores cualidades en esta “nueva generación”. Y que, curiosidades del devenir de los tiempos, se exporta a Francia. Viajes de ida y vuelta entre aquel “padre y sus descendientes”.</p>
<p>Y todo surgió tras aprobar unas oposiciones a maestro. Feliz con sus notas, el recién aprobado fue a visitar a su hermana que vivía en Francia. Observó el parecido de aquellas tierras con las de Brihuega y, al hacer la maleta de regreso para preparar sus clases, introdujo los primeros esquejes. Después de algunos primeros ensayos de prueba y error, hoy ya todo está controlado con un rigor matemático: la distancia de 50cmts. exacta entre las plantas, las fechas de recogida, etc.</p>
<p>La visita debe hacerse en determinados horarios porque durante este mes están las abejas en su apogeo preparando la famosa miel de La Alcarria. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/bri4fiordosred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1540 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/bri4fiordosred-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/bri4fiordosred-192x300.jpg 192w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/bri4fiordosred.jpg 369w" sizes="auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px" /></a></p>
<p><strong>Agua&#8230;&#8221;a mares&#8221;</strong></p>
<p>En Brihuega el agua la tienen en abundancia. El secreto es que está escondida bajo tierra. Y es la piedra porosa la que le concede a la lavanda las bondades de un regadío subterráneo lento y pausado, aún cuando no llueva durante días.</p>
<p>Si paseamos por las calles y plazas del pueblo a cada esquina, podemos ver algunas de sus fuentes, dignos testigos de cómo corre el agua. La fuente de los Doce Caños , junto al Lavadero, es la más famosa. Por esta frondosidad, Brihuega recibe el apodo de “El Jardín de la Alcarria”.</p>
<p><strong>De la marejadilla a la “marejada de fondo” en la Sierra de Altomira</strong></p>
<p>Por si desean darse otro baño, muy cerca están “las playas” de los Embalses de Entrepeñas y Buendía. En ellos, parece que estemos navegando por los mismísimos fiordos noruegos. ¿O, tal vez será otra ensoñación quijotesca?</p>
<p><strong>Moda casi ibicenca</strong></p>
<p>Similitudes tiene también Brihuega con Ibiza (recuerden que estamos casi en “alta mar”). El <em>Dress-Code</em> que más favorece para las fotos es ir vestido de blanco. El contraste con el malva, dicen, aumenta un cachito la belleza cuando posamos. Me recuerda la antigua moda “Adlib” de los años ochenta ibicencos que todos -peninsulares- copiamos.</p>
<p><strong>Una &#8220;caracola&#8221; gigante <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/briredpantano.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1541 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/briredpantano-225x300.png" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/briredpantano-225x300.png 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/07/briredpantano.png 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></strong></p>
<p>Y ya que estamos en temas de vestimenta, otro dato curioso (por supuesto, también con un toque “marino”), es la “caracola” más grande del mundo. Es el edificio circular de la Real Fábrica de Paños, donde hace años trabajaban los telares. Llama la atención la inteligencia de este inmueble industrial para permitir una buena ventilación natural.</p>
<p><strong>Y… ¿también peces?</strong></p>
<p>Como no podía ser de otro modo, si en Brihuega hay playa entonces no pueden faltar. El más famoso está “nadando” en el interior del Castillo. Casi a modo de guiñó al juego del escondite. Una pista: Busquen por la capilla. Y, puestos a jugar: a la entrada, localicen también en él la Peña Berdeja (de ella toma el nombre el castillo). Cuenta la leyenda de pasión entre Adul y la bella doncella Elisa.</p>
<p>Y, si en Salamanca la restauración dejó un astronauta en su fachada que todos buscamos nada más llegar, aquí es un arquitecto con su móvil el dato cronológico de la reforma llevaba a cabo.</p>
<p>Porque sí, a las pruebas me remito: En Brihuega hay playa, con caracolas, peces&#8230; Y, no es una ensoñación quijotesca ¿o sí?</p>
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		<title>Barras abarrotadas</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2021 13:10:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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		<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; ¿Es posible que un turista llegue a una ciudad y, a los cinco minutos, esté tomando el aperitivo con el mismísimo Sr. Alcalde? Hacíamos la ruta de los Pueblos Negros. Nuestra primera parada era en una bellísima ciudad cercana a Guadalajara. Allí vivía un viejo amigo con el que habíamos quedado para que nos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>¿Es posible que un turista llegue a una ciudad y, a los cinco minutos, esté tomando el aperitivo con el mismísimo Sr. Alcalde?</p>
<p>Hacíamos la ruta de los Pueblos Negros. Nuestra primera parada era en una bellísima ciudad cercana a Guadalajara. Allí vivía un viejo amigo con el que habíamos quedado para que nos hiciese de cicerone.</p>
<p>Aparcamos el coche, lo llamamos y él todavía estaba trabajando. “Iré en una hora; Antes me es imposible. Lo siento muchísimo”. Sin problemas, le tranquilizamos.</p>
<p>Mi amiga y yo le esperaríamos tomando un aperitivo en un bar pequeño de la plaza mayor. Le dimos las señas exactas. “Perfecto; Mando a unos amigos antes para que así no estéis solas”. Así de acogedor era nuestro anfitrión. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/03/BAR1RED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1509 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/03/BAR1RED-245x300.jpg" alt="" width="245" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/03/BAR1RED-245x300.jpg 245w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/03/BAR1RED.jpg 627w" sizes="auto, (max-width: 245px) 100vw, 245px" /></a></p>
<p>Eran aquellos tiempos de barras abarrotadas. De esas en las que uno se asoma por la puerta, parece que no queda sitio y justo cuando está a punto de desistir y se dispone a dar media vuelta, se oye desde el fondo la voz del camarero: “Pasen que por aquí hay sitio”. Y, cosas de magia, siempre -entre las estrecheces- se encuentra un hueco al final de la barra. Es más, logramos la primera fila, toda una cotizadísima pole position en los bares donde las haya.</p>
<p>Casi al mismo tiempo, detrás de nosotras llegaron un chico joven muy guapo con una señora mayor muy culta. Pensamos que serían madre e hijo. Como no queríamos abusar de esta primera fila, les hicimos un hueco para que ellos también pudieran pedir sus bebidas y así fue como empezamos a charlar con ellos y a compartir la primera cerveza. Después llegó una segunda con su tapa… Y en estas que nos pusimos con la típica conversación de turistas: “Somos de Murcia, acabamos de llegar…”.</p>
<p><strong>Una hora y media más tarde</strong></p>
<p>Cuando ya íbamos por la tercera, apareció nuestro amigo. Llegaba acalorado y un poco apurado porque, a su vez, sus amigos llevaban buscándonos desde hacía un buen rato y no nos habían localizado. Y eso que le habíamos dado la localización exacta del bar donde estábamos.</p>
<p><strong>La barra seguía a rebosar. Eran tiempos prepandémicos</strong></p>
<p>Mi amiga Lola y yo continuábamos en animada charla con el que para nosotras era “el chico joven y su madre” y, justo cuando íbamos a presentárselos, nuestro amigó nos paró en seco para saludarlos directamente pues ya se conocían. “Sr. Alcalde; Concejala de Cultura, buenos días”, les dijo.</p>
<p>Nosotras allí estábamos de cañas con el Sr. Alcalde sin saber quién era. El caso es que sí habíamos notado que todo el mundo lo saludaba al pasar. Y él respondía amablemente a todos. También que los camareros estaban especialmente atentos a nuestro rincón en la barra. Pero pensábamos que sería un chico popular. Sí que nos extrañó que fuera de cañas con la señora mayor, a quién nosotras sin más habíamos atribuido el parentesco de su madre. Y era, como descubrimos en los saludos, la Concejala de Cultura.</p>
<p><strong>No acabó ahí la cosa</strong></p>
<p>Los amigos de nuestro anfitrión tras integrarse en el rincón de la barra nos confesaron que habían entrado y mirado en todo el bar varias veces. Que efectivamente nos habían visto. Pero que al ver dos chicas que estaban tranquilamente hablando y riendo… ¡con el Sr. Alcalde! habían descartado que pudiéramos ser las que buscaban. Pues ¿en qué mente entra la lógica de que unas mozas recién llegadas pueda estar de cañas con la máxima autoridad local?</p>
<p>Bares, qué lugares. “Jefe, no se queje, y ponga otra copita más”.</p>
<p>Cuánto se echan de menos.</p>
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		<title>Poitiers y el amor a la geometría</title>
		<link>https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/2019/08/02/poitiers-y-el-amor-a-la-geometria/</link>
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		<pubDate>Fri, 02 Aug 2019 07:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Plazas]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; ¿Se imaginan caminar por una calle que cambia de color según sea el sentido de nuestra marcha? Parece un truco de magia, pero es una cuestión de matemáticas. Para ser más precisos aún, de geometría. Con ella como guía recorremos esta ciudad francesa. A mí me encantan estos lugares donde las matemáticas &#8220;salen a [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>¿Se imaginan caminar por una calle que cambia de color según sea el sentido de nuestra marcha? Parece un truco de magia, pero es una cuestión de matemáticas. Para ser más precisos aún, de geometría. Con ella como guía recorremos esta ciudad francesa.</p>
<p>A mí me encantan estos <strong>lugares donde las matemáticas &#8220;salen a pasear&#8221; casi a sus anchas</strong>. Antes que nada ubiquémonos de forma <em>exacta</em>. Poitiers está situada en la región Nouvelle-Aquitane (a unas dos horas de Burdeos), en el sur de Francia. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/CallePoitiersred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1248 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/CallePoitiersred-300x298.jpg" alt="callepoitiersred" width="300" height="298" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/CallePoitiersred-300x298.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/CallePoitiersred-150x150.jpg 150w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/CallePoitiersred.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Yo me imagino –como mera <em>hipótesis</em>&#8211; a un profesor de matemáticas explicando los temas a sus alumnos por las calles de Poitiers. <strong>¿Existe algo mejor que el aprendizaje in situ?</strong> Con este profesor imaginario (llamémosle Euclides) nos detendremos en cuatro paradas, algunas tan curiosas que tal vez desparezca aquella falsa leyenda sobre el aburrimiento de esta asignatura.</p>
<p><strong>Primer tema: Una ecuación cromática</strong></p>
<p>Comenzamos callejeando por su centro histórico. Una de sus calles, en uno de sus lados tiene una escultura al más estilo del poeta Ramón de Campoamor. Como les decía, cambia de color según la dirección por la que se camine. Por un lateral se ve azul. Por el otro: rojo. Y si uno es de letras –como yo- tiene que <strong>acercarse bien para <em>resolver esta ecuación</em> cromática</strong>: La clave está en los barrotes con forma de triángulos (equiláteros) y cada lado pintado de un color distinto que configuran el entramado de esta pared. Mismo día, misma hora, pero… “todo depende del lugar por donde se mire la calle”. Mucha habilidad visual tuvo su creador.</p>
<p><strong>Segundo tema: Motivos periódicos <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/iglesiapoitiersred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1250 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/iglesiapoitiersred-270x300.jpg" alt="iglesiapoitiersred" width="270" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/iglesiapoitiersred-270x300.jpg 270w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/iglesiapoitiersred.jpg 559w" sizes="auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px" /></a></strong></p>
<p>La segunda parada con nuestro profe de matemáticas lo es en el interior de la iglesia de Notre-Dame La Grande. Les aviso que ya de por sí resulta complicado llegar al interior porque la fachada te detiene. Es de esas que uno puede estar horas <em>descifrándola</em>: está repleta de leyendas, historias, enseñanzas y personajes bíblicos.</p>
<p>Pero una vez conseguimos superar esta barrera de belleza que paraliza y cruzamos la puerta, todas las columnas están decoradas con pequeñas figuras geométricas de colores. Cilindros que nos obligan a mirarlos hasta lo más alto. Qué sabio Platón cuando ya decía que “la geometría atrae el alma hacia la verdad, forma el espíritu filosófico, obligándolo a dirigir a lo alto sus miradas”.</p>
<p>Lo mejor es verla con la luz del atardecer que intensifica todos los tonos y dibujos de estos <em>motivos periódicos</em> en la oscuridad del interior. El contraste es espectacular.</p>
<p><strong>Tercer tema: En la plaza del Ayuntamiento <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/AYTOPOITIERSRED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1245 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/AYTOPOITIERSRED-300x225.jpg" alt="aytopoitiersred" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/AYTOPOITIERSRED-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/AYTOPOITIERSRED-768x576.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/AYTOPOITIERSRED.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></strong></p>
<p>Euclides se detiene en la Place du Maréchal Leclerc. En ella hay colocadas a modo de mobiliario urbano, unas piezas de colores llamativas que simulan ser las de un puzle tridimensional o las de un juego de mesa (a mi me recordaban las del Monopoly). Tienen mucho éxito, sobre todo entre la gente más joven que las utiliza como bancos de reunión. Bueno, los mayores si vemos alguno libre, también intentamos escalar a ellas. Parece que va a ser cierto: las matemáticas tienen su puntito divertido. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/aytopoitierscercared.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1261 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/aytopoitierscercared-225x300.jpg" alt="aytopoitierscercared" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/aytopoitierscercared-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/aytopoitierscercared.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>Cuarto tema: El futuro está cerca</strong></p>
<p>Y terminamos &#8220;nuestra clase&#8221; a lo grande, en el parque Futuroscope (situado a unos diez minutos de la ciudad). <strong>El auténtico paraíso para los amantes de las matemáticas</strong>, allí disfrutarán de lo lindo: cada edificio simula una figura geométrica diferente: que si un poliedro, una esfera, un prisma… Yo creo que los que idearon el parque se tuvieron que inspirar en las enseñanzas del escritor H.G.Wells (que ya tenía gran visión de futuro cuando se preguntaba aquello de por qué tenemos que limitarnos a las tres dimensiones). <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/POLIEDRORED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1246 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/POLIEDRORED-300x225.jpg" alt="poliedrored" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/POLIEDRORED-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/POLIEDRORED-768x576.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/POLIEDRORED.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Es <strong>el lugar perfecto para cualquier congreso (sobre todo, de científicos o matemáticos)</strong>. Porque se pueden unir las sesiones y conferencias más serias con actividades muy divertidas. La atracción favorita (está catalogada como la mejor de Europa) es “El viaje extraordinario”, inspirada en “La vuelta al mundo en 80 días” de Julio Verne, pero ahora en tan solo cuatro minutos. ¡No se la pierdan! Hay cuatro años de trabajo detrás de ella. La atracción Top 3 es poder bailar con robots. Yo tuve la oportunidad de disfrutar en el parque de una “cena molecular”. En ella el plato más sorprendente fue una pequeña galleta que pasaba del frío polar a derretirse dentro de la boca, eso sí, todos parecíamos dinosaurios echando humo por la boca.</p>
<p>Qué equivocada estaba yo cuando pensaba que ya se me había pasado la edad para visitar este parque. Está perfectamente concebido todas las edades. Es más, los adultos podemos sentir esa bonita sensación de ser un poco niños de nuevo. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERA2RED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1259 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERA2RED-300x225.jpg" alt="esfera2red" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERA2RED-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERA2RED-768x576.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERA2RED.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>El recorrido por Futuroscope está unido por estatuas, todas muy curiosas pues rompen la idea de la simetría y proporción. A la entrada hay una que tiene su puntito de ternura: un adulto dándole unos globos a un niño. A la salida yo creo que debería aparecer una leyenda donde dijera “Nadie saldrá de aquí sin saber geometría” a modo de guiño como la que figuraba, según la tradición, a la entrada de la Academia de Platón: “Nadie entre aquí que no sepa geometría”. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERARED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1247 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERARED-300x225.jpg" alt="esferared" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERARED-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERARED-768x576.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2019/08/ESFERARED.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Todas las noches el parque &#8220;se despide&#8221; con un espectáculo del Cirque du Soleil sobre el agua con fuego, luces… algo verdaderamente mágico. <strong>Si Tales de Mileno visitara hoy Futuroscope, rápidamente encontraría la <em>invariante:</em> diversión asegurada.</strong></p>
<p>Como ven, la ciudad de Poitiers desafía. Logra romper con aquello tantas veces dicho u oído de “qué aburridas son las matemáticas”. Las fotografías demuestran que <strong>no les cuento sólo <em>conjeturas</em>. Los <em>resultados</em> son más que relevantes</strong>. ¿Desean pasar a experimentar?</p>
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		<title>La prima volta</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jul 2018 07:17:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Perdonen que el título esté en italiano. Si lo escribía en español, con estos calores veraniegos, la probabilidad de que Vds. pensarán en otro tema (¡ejem!) era máxima. Pero también, con la excusa del idioma original, quería apuntar directa al destino: la bella Italia. Allí dónde “por primera vez” comenzó todo. Y para centrar [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Perdonen que el título esté en italiano. Si lo escribía en español, con estos calores veraniegos, la probabilidad de que Vds. pensarán en otro tema (¡ejem!) era máxima. Pero también, con la excusa del idioma original, <strong>quería apuntar directa al destino: la bella Italia</strong>. Allí dónde “por primera vez” comenzó todo.</p>
<p>Y para centrar más la cosa, hablamos de helados. Porque, dadas las fechas, toca refrescarse. Les “invito” a un bombón helado. Y, una que es así de generosa, a saborear… <strong>¡el primer bombón helado del mundo! ¿Gustan?</strong></p>
<p><strong>El ingenioso Sr. Pepino</strong></p>
<p>Nos ubicamos en el centro de Turín. Una plaza de esas que cuatro palacios –compitiendo entre sí en belleza- forman su perímetro: la Piazza Carignano. En una de sus esquinas, en la planta baja y ya, para que no se pierdan, en el número 8, el señor Domenico Pepino allá por el año 1884  llegó a esta ciudad con su familia y con muchas ganas de trabajar. En este local abrió su heladería. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/07/polo2red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-1082 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/07/polo2red-300x221.jpg" alt="polo2red" width="300" height="221" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/07/polo2red-300x221.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/07/polo2red.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Era innovador y muy buen comerciante. Y este espíritu ha permanecido en la empresa años y años. Un buen día mientras trabajaba, uno de sus sucesores tuvo uno de esos momentos (que todos quisiéramos tener alguna vez en la vida) en el que se le ocurrió una idea que, en principio, parece insignificante y que luego, se transforma en un gran invento. Y hasta uno llega a preguntarse: “¿Cómo no se me había ocurrido antes?”. Y ya, te cambia la vida y, te hace millonario. Ese día dio con la fórmula de servir el helado cubierto con chocolate y con un palo en su interior. Por supuesto, lo patentó.</p>
<p>Jugando con la sonoridad del apellido del fundador y con la forma negra y helada, lo llamó “Il Pinguino” (un pingüino comestible).  El eslogan comercial fue: “Gelato Pepino goes everywhere&#8221;. Listo para llevar. Porque como saben, <strong>para los italianos <em>il gelato</em> es el acompañante fiel de todo el año, haga frío o calor.</strong></p>
<p><strong>¿Quién no quiere un “pingüino?</strong></p>
<p>Y claro, si se visita Turín, a nada que uno tenga un poco de curiosidad, querrá entrar para ver si todavía este pequeño invento -pero grande a la vez-, sigue en vigor. Y… ¡ya lo creo que lo está!</p>
<p>Eso sí, cosas del paso del tiempo, aquel “pingüino” que nació en 1939 hoy, se ha sofisticado un poco. Bueno, bastante. Ahora se sirve dentro de una cajita. Casi como un regalo que hay que abrir con sumo cuidado. ¿Por qué lado estará el palo? <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/07/POLO1red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1083 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/07/POLO1red-235x300.jpg" alt="polo1red" width="235" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/07/POLO1red-235x300.jpg 235w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/07/POLO1red.jpg 602w" sizes="auto, (max-width: 235px) 100vw, 235px" /></a></p>
<p>Y, como habrán intuido, el precio en este devenir, también ha ido in crescendo. No te deja “helado” cuanto tienes que pagar, porque es de esos pequeños placeres que adquieren casi magia cuando uno detiene un poco el ritmo del viaje, y <strong>puede saborear <em>in situ</em> un bombón justo en el lugar donde fue inventado</strong>. Y rodeado además de bellezas arquitectónicas si se lo toma en la terraza.</p>
<p><strong>Turín, un verdadero peligro para los golosos</strong></p>
<p>Y si Vds. son amantes del dulce también tienen otro “descubrimiento” vinculado a este delicioso manjar. La famosa bebida de Turín, el “bicerín”, es un café con chocolate, crema de leche y sirope. Sí, <strong>deja un poco atrás a su caffè fratello cappuccino</strong>.</p>
<p>Me temo que debo parar ya esta “invitación”, pues no quisiera yo que, por mi generosidad, Vds. engordasen demasiado. A buen seguro, <strong>si pasean por Turín, a nada que se descuiden, el chocolate… ¡saldrá a su encuentro!</strong> Buon appetito</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>En Turín no venden paraguas</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Apr 2018 07:07:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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<p>Y no es porque no llueva. Bueno, a ver, si Vds. buscan con paciencia, seguro que sí encontrarán algún pequeño negocio en el que lo puedan comprar, pero la cuestión es: ¿Lo utilizarán? Y ahí es donde yo quería llevarles.</p>
<p>Yo lo entendería si fuera una ciudad donde escasea ese maná líquido del cielo como pasa en Murcia que, cuando nos regalan un paraguas, se nos escapa aquello de “pero si ya tengo uno”. En otras ciudades del Norte una amiga me cuenta que allí sí se regalan paraguas a mansalva –cosa de ser prácticos, claro-. Para ellos es un complemento más de vestir y los combinan con los bolsos o zapatos.</p>
<p><strong>Soportales kilométricos</strong></p>
<p><a href="http://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/04/turinred1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1016 alignright" src="//blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/04/turinred1-220x300.jpg" alt="turinred1" width="220" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/04/turinred1-220x300.jpg 220w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/04/turinred1.jpg 467w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /></a>Turín tiene aproximadamente unos dieciocho kilómetros de paseo bajo soportales y además, varias galerías acristaladas. Así que si uno se anima a dar un paseo y, de repente, se pone a llover, nada alterará su plan inicial si era ir a una librería o tomar el típico café turinés “bicerin”. Podrá ir tranquilamente de una calle a otra, por muy lejos que esté, siempre bajo techo y llegar a por su libro o su café sin haberse calado lo más mínimo.</p>
<p>Así estaba yo, que no contenta con el café, quería probar también el postre típico “bonet” y me propuse llegar hasta el lugar donde los hacían más ricos, eso sí, sin salir de este paseo porticado, aunque tuviera que dar rodeos. Como estas calles son tan bonitas, lo agradecía y todo. Y así fue como recorrí casi la ciudad entera, sin salir del cobijo de los soportales.</p>
<p>Por fin cuando llegué al lugar para pecar (el chocolate es siempre un pecado) el dueño se acercó para decirme que había elegido bien este lado de la acera. Porque aunque ambos lados de una calle estén porticados, sólo en uno de ellos, el que sigue el camino más próximo hasta llegar al Palacio Real, tiene mayor caché al ser precisamente el que utilizaba la familia real años ha. Y sí, casi como una reina me sentía yo ya con tantos placeres.</p>
<p><strong>Parking junto a la vivienda, pero ajustado a las necesidades de la realeza</strong></p>
<p>Y es que esta ciudad fue diseñada para las necesidades de espacio de la familia real. Prueba de ello es que si uno se sitúa en pleno centro: en la Plaza Castello, ahí ya se ve rodeado de edificios que fueron palacios: Madama, Real… En este último, como intuyen, tenía la vivienda habitual la familia Saboya. Y estas zonas con arcos eran apropiadas al tamaño de los carruajes.</p>
<p><strong>Suelos casi palaciegos</strong></p>
<p>Muchas ciudades italianas compiten silenciosamente en estos paseos bajo los arcos. Bolonia gana en kilometraje porticado. En otras, por ejemplo en Génova, el pavimento en estas zonas resguardas de la lluvia simula alfombras y juega con diseños que, aunque no haya peligro de engancharse con el paraguas de otro viandante, sí de tropezar directamente con él, de tan absorto que uno camina, entretenido mirando el suelo.</p>
<p><strong>El cielo de Turín.</strong></p>
<p><a href="http://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/04/turinred3.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1018 alignright" src="//blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/04/turinred3-231x300.jpg" alt="turinred3" width="231" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/04/turinred3-231x300.jpg 231w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2018/04/turinred3.jpg 468w" sizes="auto, (max-width: 231px) 100vw, 231px" /></a>Pero pese a todas las bondades que aportan estos paseos por la ciudad sin mojarse en un día de lluvia, uno no puede dejar de ver el cielo de esta ciudad. Eso sí que sería un verdadero pecado.</p>
<p>Y si desde el suelo alzamos la vista, la mejor sorpresa en Turín es verla rodeada por Los Alpes nevados. Hay dos miradores en lo alto, ahora ya sí, a cielo descubierto.</p>
<p>A uno de ellos se accede desde el interior de una gran cúpula en un ascensor que parece volar solo hasta lo alto, con unos finos cables nadas más de sujeción. Es la Mole Antonelliana, el ícono de la ciudad (la reconocerán fácilmente porque aparece en las pequeñas monedas de dos céntimos). Bueno -que no quisiera yo ofender a los amantes del balón-, la Juventus también compite, pero desde otro frente como símbolo de Turín. Otra mirada panorámica lo es desde el Monte de los Capuchinos.</p>
<p>Porque puede que en Turín no necesitemos paraguas al estar sabiamente resguardada de la lluvia, pero esta visión de Los Alpes blancos custodiando la ciudad les dejará sin palabras.</p>
<p>En los dos lugares, los soportales y las montañas, uno puede ver&#8230; hasta el infinito.</p>
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