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	<title>Zona de embarqueShopping &#8211; Zona de embarque</title>
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	<description>Curiosidades y crónicas viajeras</description>
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		<title>Somos de costumbres fijas</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Sep 2026 08:34:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si vamos a la playa, colocamos la sombrilla más o menos por la misma zona; Si nos ha gustado mucho un restaurante, tendemos a buscar una nueva ocasión para repetir. O, si una camiseta nos queda bien, quizás nos las compramos en varios colores. Yo siembre observo que, en las tiendas de souvenirs, sobre todo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si vamos a la playa, colocamos la sombrilla más o menos por la misma zona; Si nos ha gustado mucho un restaurante, tendemos a buscar una nueva ocasión para repetir. O, si una camiseta nos queda bien, quizás nos las compramos en varios colores.</p>
<p>Yo siembre observo que, en las tiendas de souvenirs, sobre todo las que están en los paseos marítimos, siguen teniendo justo en la entrada del comercio el carrusel con las postales del lugar.</p>
<p>Y, la gran pregunta es: En el siglo XXI, ¿alguien sigue enviándolas? <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/09/postalesred.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-1879 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/09/postalesred-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/09/postalesred-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/09/postalesred.jpg 576w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p>Esta tesitura no es sólo una curiosidad mía; Ha dado lugar a varios trabajos de investigación. Los estudiosos del marketing están también sorprendidos acerca de esta colocación de un producto en venta, en una posición tan estratégica como es la zona de entrada, cuando apenas se va a vender (sic).</p>
<p>Estos análisis sí han destacado la grandísima utilidad que tuvieron en su momento (década de los 60/70), cuando no compartíamos fotos en las redes (¡qué tiempos!) y, eran el único testimonio visual de cómo era un lugar desconocido y remoto (salvo enciclopedias).</p>
<p><strong>Palmeras, atardeceres y un burro muy viajero</strong></p>
<p>Incluso han profundizado tanto en estas investigaciones que, en las comparativas sobre los pueblos del sur de España, era repetitiva la imagen con las típicas casas blancas encaladas y el contraste del azul del Mediterráneo; En muchas ocasiones (como truco para darle vidilla a la postal) aparecía un burro en una de las callejuelas vacías. Y, sospechosamente, este animal era muy similar ya estuviera atado en una calle de Mijas o en otra Altea.</p>
<p>También estos estudios han destacado la profusión de atardeceres con palmeras como una constante en estas postales.</p>
<p><strong>Piezas de colección</strong></p>
<p>Y, actualmente, ¿qué ha sido de estas postales? Están siendo objeto de venta. Su valor, sobre todo para los coleccionistas, lo es al peso. Hay dos tarifas, según lleven o no el sello de haber viajado por el mundo en las sacas de Correos. Cotizan más las que sí lo llevan estampado. “¿Me da dos kilos de postales con matasellos?”, así son las transacciones hoy en día.</p>
<p>Les cuento el caso curioso y bonito de un artista que ha convertido su colección (veinte años recopilándolas y comprándolas en mercadillos de segunda mano) en una gigantesca pieza de arte en el Pabellón de España en la Bienal de Venecia, decorando, con más de 50.000 postales, todas las paredes de las salas. ¿Y si alguna de ellas fuera nuestra? En tal hipótesis, “una parte de nosotros” está en Venecia. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/09/veneciared.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1880 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/09/veneciared-300x186.jpg" alt="" width="300" height="186" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/09/veneciared-300x186.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/09/veneciared.jpg 630w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><strong>¿Recuerdan Vds. cuándo enviaron una postal?</strong></p>
<p>Entonces, si ya nadie (bueno, dejémoslo en casi nadie, que los coleccionistas sabemos que las desean con locura) envía postales a sus amigos y, sorprendentemente ahí permanecen en todas las tiendas junto a los pareos, sombreros y cremas solares, ¿será que esta costumbre la tenemos tan arraigada que todavía funcionan cual “efecto llamada” (“call to action”, dicen los modernos) para que entremos sí o sí en el local?</p>
<p>Como dice el sabio refranero: “El burro delante”, sí, en la puerta de la tienda para que entremos y salgamos con… ¿un imán? ¿un sombrero? ¿un pareo?</p>
<p>Moraleja: “Pase Vd. por caja”.</p>
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		<title>La tontuna y los turistas</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2026 11:27:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Shopping]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Visitas guiadas]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Espero no ofender, porque el titular es de armas tomar. Pero últimamente ando muy preocupada porque no sé si sigue vigente aquella presunción según la cual una persona que viaja se presupone que es culta y abierta de mente. Les contaré mis pesquisas porque creo que la balanza se inclina más a un turista [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Espero no ofender, porque el titular es de armas tomar. Pero últimamente ando muy preocupada porque no sé si sigue vigente aquella presunción según la cual una persona que viaja se presupone que es culta y abierta de mente. Les contaré mis pesquisas porque creo que la balanza se inclina más a un turista de postureo y poco sentido común.</p>
<p>Pongámonos en situación. Turistas que entran emocionados a un bazar. Para fijar las coordenadas con mayor precisión: nos adentramos en el Gran Bazar de Estambul, que está considerado como uno de los más grandes del mundo: 19 puertas y más de tres mil tiendas.</p>
<p><strong>La gran paradoja</strong></p>
<p>Entrar por una de ellas puede ser un infierno para unos; el paraíso, para otros. Es más, este segundo grupo, si tiene un tiempo limitado para perderse por este laberinto, siempre se quejará al salir de que le faltaron más horas para recorrerlo.</p>
<p>Tengo que confesarles que a mí me encanta este momento de puesta en común de las adquisiciones (sacarlas sólo un poco de las bolsas) y saber qué pagaron por ellas. Curiosidad versus cotilleo, he ahí el dilema.</p>
<p>Observo en estos corrillos que el comprador se muestra satisfecho y los demás un pelín envidiosos. Pero en estos mercados <strong>hay una sola y sencilla regla comercial</strong>: Los vendedores siempre ganan. Su estratégica de venta consiste en baremar cuánto de más o de menos obtendrán en la transacción, pero siempre con saldo positivo en su caja registradora.</p>
<p>Y todo este mercadeo se desenvuelve en una gran obra de teatro en la que somos actores; Eso sí, sin darnos cuenta. El guión está concebido desde mucho antes de que pongamos el pie en la tienda (pero nosotros nada sabemos).</p>
<p><strong>Planteamiento</strong></p>
<p>El vendedor es un gran artista, hace tan bien su papel que nada advertimos de estar en la función. En otro entreacto prevalecerá el halago y hasta, quizás también, un momento de peloteo. Que (seamos sinceros) nos gusta recibir (“Te pareces mucho a Shakira”, le dijeron a mi amiga en varias tiendas distintas). <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/05/TURQUIARED.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1860 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/05/TURQUIARED-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/05/TURQUIARED-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/05/TURQUIARED.jpg 480w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>Nudo</strong></p>
<p>El segundo acto comienza con un gesto de cortesía: invitación a un té. Puede haber un cambio de escenario (de nuevo, no nos daremos cuenta): En él nos conducirán a la tienda de un amigo (para poder seguir comprando en ella). Este cambio de acción suele aparecer cuando el vendedor (que es siempre el actor protagonista, no lo olviden) nota que estamos satisfechos porque hemos “logrado” una buena ganga.</p>
<p>Hay un momento clave en el que sube la tensión dramática: Si en las negociaciones (y regateos) el precio que hemos ofertado es muy bajo, el vendedor <em>ipso facto</em> asumirá un rol de enfado. La exageración es espectacular.</p>
<p><strong>Desenlace</strong></p>
<p>Y nosotros, eso sí, salimos bien ignorantes, pero felices y, hasta orgullosos, presumiendo antes los amigos del viaje de bolso barato recién comprado o la ganga del pañuelo.</p>
<p>Ya nos lo dijeron (hasta con música y todo): “la vida es puro teatro”. Pero vivimos absortos en este juego de engaños y actuaciones. “¿Qué le debo?”, es siempre la última frase.</p>
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		<title>Las obras de arte también viajan</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2026 10:01:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aeropuertos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Estaban visitando China. El matrimonio quedó encantado con un jarrón de porcelana y lo compraron. El vendedor puso el máximo empeño en protegerlo bien (plástico de burbujas, cartonajes, etc.). El esposo se encargó personalmente de llevarlo en la mano: en escalinata de subida al avión; utilizó el compartimento encima de su asiento… Y, pese a todas las cautelas habidas y por haber, cuando ya de regreso en su casa abrieron la caja ilusionados ante sus hijos: ¡hallaron un puzle de pequeñas piezas irregulares de porcelana!</p>
<p><strong>El transporte, no en un camión cualquiera</strong></p>
<p>El viaje, no ya del sencillo jarrón de aquella pareja, sino cuando se trata de obras de arte de gran valor, es de esos que se plantifican hasta el milésimo detalle. Aquello de “hacer la maleta”, en estos recorridos es casi tan enrevesado como un nudo gordiano. Por ejemplo, la cabina del camión de transporte está vigilada y dotada de un sistema de suspensión espectacular que absorbe el impacto de un pequeño bache en la carretera; Cuenta también con una climatización constante para evitar cualquier cambio de temperatura. Imagínense, una humedad excesiva en una acuarela podría dar lugar a deformaciones o a propiciar el crecimiento de bacterias. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/04/jarronred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1853 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/04/jarronred-195x300.jpg" alt="" width="195" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/04/jarronred-195x300.jpg 195w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/04/jarronred.jpg 416w" sizes="auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px" /></a></p>
<p>Los conductores de estos tráilers tienen unos galardones especiales en su currículum (aquí los 12 puntos apenas significan nada). Uno de ellos es acreditar haber conducido más de un millón de kilómetros sin incidentes. En muchas ocasiones, para un mismo trayecto (pe. Madrid-Murcia) se diseñan varias rutas alternativas y, justo en el último momento se decide cuál se recorrerá. Están contemplados hasta posibles cortes de carreteras por obras. ¡Ya ven, nada se escapa de este control</p>
<p><strong>Muchas, pero muchas cautelas</strong></p>
<p>El tránsito en los aeropuertos es también muy curioso: Ni hacer colas, ni largas esperas. Cuentan con una oficina propia en ellos (casi a pie de pista) para realizar todos los trámites de aduanas.</p>
<p>Las compañías de seguros tienen regulada la modalidad de póliza “clavo a clavo” que cubre todos los riesgos y daños de este itinerario: desde que se descuelga un cuadro, hasta que se vuelve a colocar en otra exposición de destino. Las cajas de embalaje son ya en sí mismas, una “obra de arte”: están diseñadas para evitar que la pieza pueda moverse en su interior.</p>
<p>De todos estos temas charlamos hace unas semanas en el Museo Arqueológico de Murcia con su director, Luis de Miquel y con Ana Ruiz, que coordina el montaje de las exposiciones en el Centro Cultural “Las Claras” de Murcia. Los asistentes pudimos apreciar (y tocar) todos los materiales plásticos más utilizados; aquellos otros que no generan gases para evitar cualquier daño a una pintura. Hasta los tornillos de sujeción son especiales. ¡Imagínense que se cae un cuadro una vez colgado!</p>
<p><strong>La llegada a destino</strong></p>
<p>A la hora de las tareas propias del montaje en la sala, se cruzan las prisas de los montadores que quieren realizar rápidamente su trabajo, con el detenimiento y minuciosidad de los conservadores que requiere examinar, casi con lupa, que la obra ha llegado en perfecto estado.</p>
<p>Cuando voy conduciendo y veo estos camiones (normalmente son pocas compañías especializadas en el transporte de obras de gran valor y ya conozco a casi todas) siempre me intriga saber qué llevarán en su interior. Y si irá un “correo” (servicio de Courier) en ellos custodiando la obra durante todo el trayecto.</p>
<p><strong>En las exposiciones: Unos lectores <em>sui generis</em></strong></p>
<p>Los datos de estas empresas y profesionales que participan en estos desplazamientos de las obras de arte aparecen siempre impresos en las exposiciones. Si Vds. son de los que se quedan a leer los créditos después de una película (para saber más sobre el vestuario, las localizaciones, etc.), seguramente también se quedarán leyendo esta información “del viaje” de las obras. Cada vez somos más los lectores de estas cartelas tan “viajeras”.</p>
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		<title>¿Cómo evitar el divorcio en septiembre?</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jul 2025 11:17:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Francia]]></category>
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		<description><![CDATA[Ya saben Vds. que muchas decisiones amorosas trascedentes se toman en verano. Y, sin demora, la cita con el abogado se concierta a principios de septiembre. Todo depende de cómo se lo haya pasado uno con su pareja en vacaciones. En ocasiones, según me cuentan letrados y jueces, son cuatro los factores que determinan la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya saben Vds. que muchas decisiones amorosas trascedentes se toman en verano. Y, sin demora, la cita con el abogado se concierta a principios de septiembre. Todo depende de cómo se lo haya pasado uno con su pareja en vacaciones. En ocasiones, según me cuentan letrados y jueces, son cuatro los factores que determinan la decisión de separarse: altas dosis de aburrimiento; ausencia de planes bonitos; demasiadas horas juntos y, falta de espacio propio.</p>
<p>Quisiera compartir con Vds. un destino para pasar estas vacaciones que tiene la singularidad de que no reúne ninguno de estos cuatro factores peligrosos que anticipan un divorcio. Es, pues, el plan perfecto si uno quiere gozar del otoño -y, también del invierno-, en amor y compañía.</p>
<p>Por supuesto, cuenta con playa; Es más, es de esas largas kilométricas para caminar durante horas. Se encuentra entre dos países, el río Bidasoa es la frontera entre Hondarribia (España) y Hendaya (Francia). Cada uno puede estar en un país distinto, con su propio espacio, con una distancia de apenas tres minutos de separación.</p>
<p>Fíjense si este rincón es armonioso, que en mitad del río se encuentra la famosa Isla de Los Faisanes, que es un ejemplo territorial de concordia, ya que cada seis meses forma parte de un país distinto: rige en ella un condominio entre España y Francia. Seis meses es española (de febrero a julio) y los otros seis, es territorio francés (de agosto a enero).</p>
<p><strong>Tú a Francia y yo a España</strong></p>
<p>Si por lo que sea, un día la pareja está enfadada, permite que uno pueda darse un paseo por un país (pe. Francia) y, el otro caminar por en un país diferente (España). La distancia para hacer las paces es cruzar el río en el barco (menos de tres euros). La duración del trayecto es cortísima y la frecuencia es cada media hora. Por lo que, la facilidad para el reencuentro tras el enfado es máxima.</p>
<p><strong>¿Dónde estás que no te veo?</strong></p>
<p>El peligro de estar veinticuatro horas juntos día sí y día también, en este rincón se minimiza tanto que, un puede estar dentro del agua y el otro en lo alto de la montaña.</p>
<p>Si otro día, uno está cansado, se puede quedar tranquilamente tumbado en la playa leyendo y, el otro, si tiene ganas de andar, puede incluso comenzar la ruta Transpirenaica (que comienza y/o termina, según en qué dirección se haga) justo en Hendaya. Aquí hay que andarse (nunca mejor dicho) con sumo cuidado porque si es de los que se anima caminando, son 800 kilómetros y uno que salió junto al Cantábrico, podrá zambullirse en el Mediterráneo. Ya les advierto, aquí una pronta reconciliación se antoja un poco más peliaguda. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/07/gemelasred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1818 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/07/gemelasred-300x222.jpg" alt="" width="300" height="222" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/07/gemelasred-300x222.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/07/gemelasred-768x569.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/07/gemelasred.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Pero, no se alarmen, ya sólo contemplar el rincón rocoso (conocido como “Las Dos Gemelas”) justo donde los Pirineos caen al mar es bellísimo y, la belleza tiene esa <em>vis atractiva</em> que aúna corazones. No digo más y lo digo todo.</p>
<p><strong>¿Quién dijo aburrimiento?</strong></p>
<p>Aquella peligrosa interrogativa: “¿otra vez vamos a hacer lo mismo?” en este lugar es complicado formularla porque los planes posibles son <em>numerus apertus</em>: calles repletas de bares; excursiones para coger olas; visitas al castillo; paseos por el centro histórico, mercadillos, compras, ir de pesca… Organicen bien la agenda para que les dé tiempo a hacer estos planes tan bonitos.</p>
<p><strong>Y… ¿a la vuelta de vacaciones?</strong></p>
<p>Es posible que algún día uno haya desayunado churros y el otro, croissant; También puede ser que uno haya practicado francés y el otro español; que las cenas hayan sido de <em>pintxos</em> por la calle San Pedro (¡qué gozada!), mientras que el otro haya disfrutado de las <em>brasseries</em> pero, como indica la ruta poética que une estos dos pueblos (realizada con preciosas cartelas), este lugar es “un encuentro entre aguas dulces y saladas”; &#8220;El mar, que siempre une&#8221; (se lee en otro de estos paneles).</p>
<p>Feliz y… ¡amoroso! verano tengan.</p>
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		<title>Castillos, caravanas y conchas</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Dec 2024 17:22:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Museos]]></category>
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		<category><![CDATA[Turismo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Queridos lectores, en el mes de enero comenzamos el año navegando por aquellos ríos escondidos bajo tierra; Toca ahora despedirlo en lo alto de las montañas. Y, además, con vistas al mar, que siempre es un gran aliciente. He elegido una pequeña península junto al Mediterráneo que tiene todo lo que un viajero puede [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Queridos lectores, en el mes de enero comenzamos el año navegando por aquellos ríos escondidos bajo tierra; Toca ahora despedirlo en lo alto de las montañas. Y, además, con vistas al mar, que siempre es un gran aliciente.</p>
<p>He elegido una pequeña península junto al Mediterráneo que tiene todo lo que un viajero puede desear: historia, arquitectura, literatura, museos, intrigas de poder, momentos de shopping, curiosidades, jardines… ¿Suben conmigo? La altitud no llega a los 100 metros. Ánimo, pues.</p>
<p><strong>Qué temple el de los Templarios</strong></p>
<p>En este último recorrido del año pasearemos por Peníscola (Castellón). El punto de llegada será la subida al Castillo-Palacio del Papa Luna. Pero lo haremos sin cansancio, rodeando el perímetro de su muralla.</p>
<p>Llegar al Patio de Armas es casi un logro. El ascenso lo es entre callejuelas llenas de pequeñas tiendas y restaurantes. Un laberinto de esos en los que da gusto perderse. Y, la pendiente hacia arriba nos ayuda a salir fácilmente de este embrollo.</p>
<p><strong>Donde ruge la marea</strong></p>
<p>Hay varias paradas que merecen la pena. Mi favorita es “el bufador”. Tiene el apelativo muy bien asignado: por este gran agujero se escucha la respiración profunda del mar. Impresiona muchísimo. Ojalá tengan suerte y puedan verlo uno de esos días de gran oleaje, porque a buen seguro saldrán corriendo de este rincón, so pena de mojarse por completo si se quedan.</p>
<p>Otra parada, en esta “escalada” al castillo, es en la Casa de las Conchas (con permiso de la ciudad de Salamanca). Las dos fachadas de la casa están repletas de ellas. La dueña, intercambiaba tabaco con los pescadores de la zona, quienes se las entregaban; Y ella, que era una de las primeras guías turísticas, las colocó como llamada de atención a los primeros visitantes.</p>
<p><strong>Ultima parada: el faro <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/12/peniscola2red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1780 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/12/peniscola2red-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/12/peniscola2red-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/12/peniscola2red.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></strong></p>
<p>Ya, muy cerca del castillo se encuentra la plaza del faro. Presten atención porque al estar unido a la línea de fachada y adherido a las casas, muchos son los que pasan y si van un poco despistados, se lo pierden. Ya les digo, entre la belleza del mar; pasear muy cerca de las murallas convertidas en un rompeolas… Yo casi me lo pierdo. Avisados quedan.</p>
<p><strong>A los pies del Castillo</strong></p>
<p>Llegamos por fin (si hemos superado las tentaciones comerciales, las gastronómicas, el Museo del Mar, etc.) a la explanada del castillo. Allí nos recibe, desafiante, la inmensa estatua del Papa Luna (realizada por Sergio, el marido de Estíbaliz, en su segundo trabajo como escultor entre concierto y concierto).</p>
<p><strong>Casi un <em>“Monte Saint-Michel español”</em>. Y <em>“un Vaticano”</em> también.</strong></p>
<p>Hace muchos años, las mareas ocasionaban que esta, hoy ya península, fuera una isla. Con lo que el asedio se complicaba un poquito más. Se da la nota curiosa -y vital para la supervivencia- que un manantial de agua dulce llega hasta la zona interior de la muralla. Hoy este lugar está transformado en un centro cultural (conserva la denominación, “Casa del Agua”). Un fontanero de la localidad me contaba, muy convencido, que la calidad era notablemente superior a la del casco urbano moderno.</p>
<p>El Castillo-Palacio está reconstruido, pero permite ver cómo era la vida de los Templarios. Una de sus aportaciones, que más me sorprende, era su buen ojo para edificar fortalezas allí dónde la orografía favorecía una buena visibilidad y control. Si desean seguir la ruta de sus emplazamientos y castillos, descubrirán lugares preciosos en el Bajo Aragón.</p>
<p><strong>Empecinamiento a toda costa</strong></p>
<p>En este castillo se aposentó durante años el famoso Papa Luna. Y lo convirtió en sede pontifica. En una de sus salas escribió el libro “Las consolaciones de la Vida Humana”. Y, en su creencia de ser el verdadero pontífice (como Benedicto XIII) y, perseverar a toda costa en esta posición, es posible que la expresión “mantenerse en sus trece” naciera de este empeño.</p>
<p><strong>Tiempos modernos: un poquito de Hollywood</strong></p>
<p>La belleza de Peñíscola ha cautivado también a muchas productoras de cine que han elegido esta localidad como escenario de muchas películas. Charlton Heston y Sofía Loren (“El Cid”) pasearon también por estas calles.</p>
<p>El trazado urbano actual, ha convertido para siempre este lugar en una península. Y, a cada lado del itsmo, una playa. La del norte, permite llegar paseando (o en bicicleta) hasta Benicarló. Una ruta de unos diez kilómetros muy recomendable.</p>
<p>Hay muchos más datos curiosos. En Peníscola está ubicada la sede de una gran fábrica de caravanas. Diariamente, se pueden ver los grandes camiones en dirección al puerto de Sagunto; En ellos figuran las pegatinas del destino final (Nantes, etc.). De allí serán vendidas por toda Europa. Y, más tarde sus dueños, las conducirán hasta… ¿quizás de nuevo estas playas? Son los trasiegos del ir y venir.</p>
<p>Queridos lectores, muchas gracias por estos doce ratos compartidos este año, de rutas y destinos y que, ya sea en caravanas, a pie, en bicicleta o en avión, sigamos descubriendo un poquito más el mundo el próximo año.</p>
<p>¡Feliz Navidad!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Una doble vida en París</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Feb 2023 12:09:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; ¿Una escapada romántica? ¿Y si nos alejamos de los típicos emplazamientos parisinos? Recorreremos esta ciudad tan amorosa con tres historias reales que tienen en común la fuerza del ave fénix: son tres lugares que han recuperado una nueva vida. La protagonista de la primera historia es una piscina. Quince años. Rubia. Guapísima. Esta parisina [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>¿Una escapada romántica? ¿Y si nos alejamos de los típicos emplazamientos parisinos? Recorreremos esta ciudad tan amorosa con tres historias reales que tienen en común la fuerza del ave fénix: son tres lugares que han recuperado una nueva vida.</p>
<p><strong>La protagonista de la primera historia es una piscina.</strong></p>
<p>Quince años. Rubia. Guapísima. Esta parisina iba todos los sábados por la mañana a nadar y a patinar con sus amigas. Era una de las piscinas más <em>chic</em> de la ciudad (convertida en pista de patinaje en invierno). Bonitos recuerdos de esta época juvenil que ella no olvidó. La vida laboral la llevó a Granada donde hoy regenta un hotel.</p>
<p>La gran belleza de este balneario (Piscina Molitor) quedó totalmente eclipsada. Años más tarde, el abandono y los actos vandálicos la destruyeron casi por completo. Muchos parisinos se entristecían cuando pasaban por este lugar y lo venían tan deteriorado. Cuando ya estaban a punto de comenzar las obras de demolición, el rumbo cambió radicalmente y un proyecto de arquitectura recuperó la esencia de este espacio. Hoy esta gran piscina es el centro de un hotel (Hotel Molitor Paris). Las habitaciones la rodean (parece que quisieran protegerla).</p>
<p>Nuestra parisina, hace unos años, con ocasión de un congreso, se alojó con su marido en el hotel y me contaba cómo la nostalgia de sus tiempos juveniles, los recuerdos de los baños y, ahora volver a nadar en ella con su marido… así celebraban sus años de amor.</p>
<p>Como dato curioso Tarzán trabajó como socorrista en esta piscina y daba clases de natación. Y fue uno de los mejores nadadores del mundo (cinco medallas de oro olímpicas). ¿No me digan que no merece la pena comenzar a ahorrar para alojarse en este hotel? Yo lo veo un planazo para románticos, cinéfilos y deportistas.</p>
<p><strong>Del baño nos vamos de compras.</strong></p>
<p>Después de aquellas brazadas, ¿les parece bien visitar una fábrica de oro en el corazón de París? Nos trasladamos para ello al barrio de Marais. Está ubicado junto al Sena. Su traducción “zona pantanosa” evidencia un pasado también pasado por agua. La Plaza Des Vosges es el epicentro de este lugar en el que pequeñas tiendas y bares le dan mucha vidilla.</p>
<p>Nuestro destino lo es en una tienda peculiar, que también cuenta con una doble vida. A mí me apasiona cuando en los edificios aún se puede ver cuál fue su historia pasada. Es como entrar en el alma del inmueble, respetando su tiempo anterior. Ya dentro de esta tienda podemos ver aún las vagonetas y raíles, las grandes chimeneas&#8230; No dejen de visitar el sótano donde está aún toda la maquinaria que se usaba para la fundición.</p>
<p>Hoy en una tienda de varias plantas de ropa japonesa. ¿Resistirán la tentación de comprar? Los precios y la calidad son magníficos. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/02/2cvred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1655 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/02/2cvred-290x300.jpg" alt="" width="290" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/02/2cvred-290x300.jpg 290w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/02/2cvred.jpg 391w" sizes="auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px" /></a></p>
<p><strong>En coche entre callejuelas.</strong></p>
<p>Muchos turistas quedamos siempre sorprendidos por las grandes avenidas de París (Campos Elíseos, etc.) que tanto hablan de un pasado glorioso. Pero en este recorrido nos colamos por sus callejuelas más estrechas. Y el paseo lo es dentro de un “Dos Caballos”.</p>
<p>Sí, milagrosamente en la era de la brevedad (y de la famosa obsolescencia programada) del tiempo de vida de las máquinas, estos coches aún están en funcionamiento. Y, ¡en todo su apogeo! Algunos son descapotables. Los recorridos lo son con un conductor que va relatando los lugares y anécdotas más originales y lo hacen de una forma muy simpática. Se circula por circuitos que quedan fuera de las rutas de los turistas. A mí me tocó como conductor un actor parisino que conducía a las mil maravillas porque sabía colarse por sitios tan estrechos en los que yo cerraba los ojos asustada. Cuánta felicidad da montarse de nuevo en un 2CV.</p>
<p>Porque si actualizamos el tópico, convendrán conmigo que: París bien vale una doble visita. Con una sola no basta. <em>On y va!</em></p>
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		<title>Los nombres de las calles</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Oct 2022 11:28:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
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<p>Quisiera resolver el gran enigma de los nombres de las calles. Desde un cruasán en la 5ª Avenida de Nueva York a una horchata en una calle de Valencia. ¿Se animan Vds. a recorrer este sabroso callejero?</p>
<p>Si comenzamos a lo grande, en Nueva York el dilema de cómo identificar las calles se solucionó en un plan cuadriculado, con numeración matemática: las avenidas tienen sentido vertical (en la quinta es imposible no detenerse; incluso desayunar elegantemente frente al escaparate de Tiffany’s). Y, en sentido horizontal las calles se numeran desde el Sur. Pero, -para que los de letras no se pierdan con tantos ordinales-, la excepción es la Avda. Broadway que rompe esta “sencilla” cuadrícula y atraviesa Manhattan en diagonal.</p>
<p>Cuando callejeaba con una amiga, encontró una posible razón. Yo noté un poco de añoranza de España: “No se quisieron complicar la cabeza: Números y ancha es Manhattan”.</p>
<p><strong>Desde el Atlántico al Mediterráneo</strong></p>
<p>Pero si acudimos a otra población, ya de menor tamaño, merece la pena detenernos junto al Mediterráneo. En la costa levantina Dehesa de Campoamor (Alicante) rebosa cultura en todo su asfalto: las calles toman el nombre de escritores y, los edificios, de ríos; Es imposible ir a visitar a un amigo y no haber aprendido algún escritor o río desconocido hasta entonces. Es toda una clase de geografía y literatura donde las haya. El poeta Ramón de Campoamor, que estuvo por allí un tiempo, tal vez inspiró este sello <em>sui generis</em> en la urbanización.</p>
<p><strong>Razones de ley. Y también, de peso.</strong></p>
<p>Tras este recorrido, llegamos a las Ordenanzas municipales que son las dilucidan estos menesteres de dar nombres al callejero. Y nuestro destino final -sin salirnos de la costa mediterránea- nos conduce a una avenida en Valencia que el nombre lo tiene a resultas del buen hacer de una heladería. Ahí es nada: uno regenta un negocio, lo hace tan bien, que la calle entera toma el nombre de los productos que vende.</p>
<p><strong>Avenida de la Horchata</strong></p>
<p>Sí, es este helado tan típicamente valenciano el que da el nombre a la famosa Avinguda de l’Orxata en la Alboraya (Valencia).</p>
<p>Se trata de un negocio familiar de varias generaciones (va por la tercera). Después de muchos años de trabajo deciden por su cuenta y riesgo abrir un obrador especializado en horchata fuera de la ciudad, en plena huerta de la Alboraya. Al helado le unen los “fartons”, que tenían la resistencia perfecta ya que podían embeber la bebida sin llegar a romperse (muy significativa es su traducción de &lt;&lt;glotón&gt;&gt;). Y claro, aquello de: “¿Dónde vas?”, por sabrosura se llegó a: “Voy a la Avinguda de l’Orxata”. Y hasta hoy.</p>
<p>La historia ha quedado incorporada en la carta menú de la Heladería Daniel. Salvador Dalí y Rafael Albertí estuvieron en el local. Incluso cuentan los de lugar que un sultán, alertado por tan goloso nombre de la avenida, pisó a tope el freno de su Rolls y se detuvo para tomar el refresco. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/10/horchatared.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1629 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/10/horchatared-298x300.jpg" alt="" width="298" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/10/horchatared-298x300.jpg 298w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/10/horchatared-150x150.jpg 150w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/10/horchatared.jpg 635w" sizes="auto, (max-width: 298px) 100vw, 298px" /></a></p>
<p>Esta calle se encuentra en uno de los accesos a la Alboraya. Seguramente, serán muchos los que, si están a régimen, hasta sean capaces de dar un rodeo para evitar tantas tentaciones.</p>
<p>Lo que más me gusta (claro que, a estas alturas, aunque intuyo que ya lo habrán notado, debo confesarles que soy forofa de la horchata en todas sus variantes: de chufa, almendra, avellana. Sí, vaya que yo también pisé el freno) es que el buen hacer de una empresa sea reconocido, como lo puede ser igualmente una labor a título personal.</p>
<p><strong>Nada es verdad ni mentira</strong></p>
<p>Pero hay misterios que quedan sin solución por mucho que se indague. En Murcia, la “Avda. de los Pinos” está repleta de… ¡palmeras! Intrigas que tiene la vida, digo, el callejero. O, ¿será que “todo es según el color del cristal” como decía Campoamor?</p>
<p>En calles con nombres así, que juegan al engaño, hasta los de ciencias se pueden perder en ellas. Voy a mirar bien la próxima vez que pase, no vaya a ser que, en algún recoveco o parterre esté brotando un pequeño pino y&#8230;</p>
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		<title>¿Subida de precios? Yo, me subo al autobús</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Apr 2022 12:25:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
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		<category><![CDATA[Portugal]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad en viajes]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Estos días de vacaciones hemos sido testigos de aquellas viejas imágenes de la era prepandemia: atascos; terrazas completas, primera línea de la playa a rebosar… El gran dilema que nos ronda es si todo ha sido por la necesidad de escapar ahora antes de que la cosa pase a peor o, por el contrario, [&#8230;]]]></description>
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<p>Estos días de vacaciones hemos sido testigos de aquellas viejas imágenes de la era prepandemia: atascos; terrazas completas, primera línea de la playa a rebosar…</p>
<p>El gran dilema que nos ronda es si todo ha sido por la necesidad de escapar ahora antes de que la cosa pase a peor o, por el contrario, si estas son ya las señas fehacientes del anticipo de una recuperación de todo el sector turístico. He leído informes en ambos bandos. Y todos con argumentos que me convencen.</p>
<p><strong>¿Ilusión o realidad?</strong></p>
<p><a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/04/piscinared.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1596 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/04/piscinared-300x177.jpg" alt="" width="300" height="177" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/04/piscinared-300x177.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/04/piscinared-768x454.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2022/04/piscinared.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Para salir de este vaivén entre el espejo ilusorio o la recuperación real quería, a modo de chuleta, dejarles un híbrido para poder seguir viajando con presupuestos de crisis, esto es, en plan monedas sueltas. Y para no hacerles el cuento largo, lo centro en tema de transporte público.</p>
<p><strong>Vuelos low-cost, ¿volverán?</strong></p>
<p>Si el elevado precio del transporte puede eclipsar aquel soñado -y paradójico- mundo de los “vuelos low cost” (en los que resultaba más barato ir a otro destino situado a más de 2.000 kilómetros de distancia, que visitar otra ciudad de tu propio país en tren o autobús) entonces, no nos quedará otra que recorrer los destinos en autobús.</p>
<p><strong>Yo me bajo en la próxima; ¿Y Vd.?</strong></p>
<p>En Lisboa, el trayecto del tranvía 28 permite una panorámica muy completa de toda la ciudad ya que recorre todos los barrios. Con paradas en lugares panorámicos. Eso sí, como los turistas somos quienes más utilizamos esta famosa línea, ya hay carteles que advierten del peligro de robos en el interior de los vagones. ¡Escondan bien sus carteras nada más subir!</p>
<p>En Berlín, la línea 100 es la que realiza el recorrido completo de la ciudad; En ocasiones hay folletos explicativos dentro del autobús de los lugares por los que va circulando. Se agotan en nada. Esta línea tiene un valor histórico singular ya que fue la primera que se ideó para unir la parte occidental y oriental de la ciudad. Alexanderplatz; la Catedral del Berlín, Puerta de Brandeburgo; la isla de los Museos… todo por unas moneditas no más.</p>
<p>En Londres, es el 159 el que nos muestra todo el centro con el aliciente de que si tenemos suerte y nos acomodamos en la primera fila de la planta alta, tenemos garantizadas unas vistas casi a la altura de un <em>minidron</em>. Una de sus 35 paradas es en Oxford Street, famosa calle con más de 300 tiendas… Lleven cuidado porque también en esta ruta se puede perder la cartera, no por robo sino porque si uno se deja llevar… (¡¡300!! ¿Quién puede resistirse?)</p>
<p>En Ámsterdam el tranvía 300 hace las veces del “city-tour” sobre ruedas. Pero en esta ciudad, lo mejor sin duda es bajarse de él y, sí o sí integrase cual habitante local y pedalear.</p>
<p>Aquella famosa exigencia -casi ilusoria- de la triple “B” (Bueno, Bonito y Barato), ojalá siga vigente y sí sea una realidad en el mundo de los viajes. He aquí un par de euros no más, perdón, un pequeño grano de arena quería decir.</p>
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		<title>Inteligencia artificiosa</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Aug 2021 10:57:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Casos legales]]></category>
		<category><![CDATA[Compañías aéreas]]></category>
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		<category><![CDATA[Transporte público]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Vuelos baratos]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Mucho se habla de la inteligencia artificial: El Santo Grial en la era digital; la solución casi mágica a todos nuestros problemas; la felicidad a golpe de clic y enlatada tras una pantalla. Pero, con ella ha venido (¿para quedarse?) su alter ego. Una “hermana” no tan deseada. Decididamente quiere complicarnos nuestro vivir pues [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Mucho se habla de la inteligencia artificial: <strong>El Santo Grial en la era digital</strong>; la solución casi mágica a todos nuestros problemas; la felicidad a golpe de clic y enlatada tras una pantalla. Pero, con ella ha venido (¿para quedarse?) su alter ego. Una “hermana” no tan deseada. Decididamente quiere complicarnos nuestro vivir pues llega con cierta malicia escondida.</p>
<p>El diseño de las páginas webs de compras tienen sus trucos para, sí o sí, llevarte lo antes posible al huerto. Perdón, a la tecla de “acepto” (¡Ay! que todavía se nota que provengo de la era analógica…).</p>
<p><strong>Anular una compra, he ahí el reto</strong></p>
<p>Pero, ¿qué sucede cuando el recorrido lo es en sentido inverso? Aquella sencillez inicial a la hora de comprar se convierte en una peregrinación nocturna junto a un acantilado con oleaje, viento huracanado y sin luna, cuando debemos anular aquella compra.</p>
<p>Pónganse a resguardo que les cuento mi última odisea. Después de mucho tiempo sin viajar, imagínense cómo estarían de aceleradas mis pulsaciones cuando estaba comprando un vuelo. Al borde de un infarto casi.</p>
<p><strong>De la alegría a la tragedia</strong></p>
<p>Lo fácil que resulta pasar de una a otra. Apenas unos días después recibíamos todos un email (de esos de primera hora de la mañana):</p>
<p><em>“Lamentamos informar que dado el contexto de incertidumbre actual sobre la evolución de la pandemia de la Covid-19, nos hemos visto obligados a cancelar su vuelo con el número…”</em></p>
<p>Y aquí comienza el peregrinaje que les anticipaba. Si en apenas diez minutos fue posible adquirir los vuelos, ahora se trataba de ejercer un sencillo derecho de opción entre dos alternativas: “¿Qué quiere Vd. un bono para volar otro día o, prefiere el reembolso de su dinero? <strong>“Bono o dinero, he ahí la cuestión”</strong> que diríamos en un guiño shakesperiano. O, traducido en lenguaje digital: Binario 01 vs 02.</p>
<p>Y el programa informático, que podría ser diseñado por un becario recién incorporado, tendría que ser de igual sencillez: Dos casillas: reembolso una; bono la otra. Y de elegir esta segunda, un ok de confirmación con petición de datos bancarios. Pero, he aquí cuando la maliciosa inteligencia entra en juego: el programa ya está diseñado desde el momento cero para que, en nada que te descuides, elijas el bono. En este viaje éramos un grupo de doce personas. Y todas tuvimos problemas (algunas tuvimos que reiniciar) para poder llegar finalmente -se requería paciencia y alerta máxima- a la opción de &lt;&lt;reembolso total&gt;&gt;. (Pues este &#8220;peregrinaje&#8221; tenía también la opción de reembolso parcial).</p>
<p><strong>El derecho en manos de los informáticos</strong></p>
<p>Lo que, como les decía, en una Ley es un sencillo derecho de poder elegir libremente lo que má<a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/08/contradicciones-IVA.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1550 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/08/contradicciones-IVA-209x300.jpg" alt="" width="209" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/08/contradicciones-IVA-209x300.jpg 209w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/08/contradicciones-IVA.jpg 446w" sizes="auto, (max-width: 209px) 100vw, 209px" /></a>s te convenga: si volar con esa compañía en otra fecha u obtener la devolución, realmente se transforma, por “arte” (¡ejem!) de la informática, en un derecho preferente al bono. Y ya, si tienes paciencia y sabes ir saltando de una pestaña a otra, llegas por fin a una casilla que pone “reembolso”.</p>
<p><strong>Este Frankenstein contemporáneo</strong></p>
<p>Pero no acaba ahí el tema del artificio. A la hora de comprar, una vez que le das a la tecla de &lt;&lt;acepto&gt;&gt; sí obtienes ipso facto un justificante escrito (normalmente un correo electrónico) de la operación realizada. Y, paradójicamente, a la hora de optar por el reembolso, nada aparece.</p>
<p>Después de llegar, saltando recovecos engañosos del programa, a la opción del reembolso, no tendrá Vd. ninguna prueba ni justificante de que ha ejercicio tal opción. Menos mal que en nuestro grupo de amigos, el más previsor -sí, analógico también- alertó a todo el grupo de hacer la captura de pantalla de la mera advertencia: <em>“Se ha iniciado el proceso de devolución de tu reserva”</em>.</p>
<p><strong>Ad futurum</strong></p>
<p>En el futuro digital 100% que se avecina (pensemos por ejemplo en 2050) ¿las máquinas podrán ser sancionadas cuando diseñen de forma maliciosa, perdón quise decir, artificiosa, los programas para que lo ante dos derechos iguales, a elegir entre ambos, realmente se inclinen a favor de uno de ellos?</p>
<p>Sí de la ilusión a ser una ilusa, también hay corto tramo.</p>
<p>Con las ganas que yo tenía de volar…</p>
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		<title>¿En tu parque o en el mío?</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2021 11:03:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Ciudades]]></category>
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<p>Parece ya ser un asunto de la prehistoria cuando dividíamos la vida en dos dimensiones, la famosa disyuntiva del modo online y offline. Ser analógico o digital, ésa era la cuestión.</p>
<p>Una amiga me cuenta su gran pesar: <strong>“Vivo en modo Zoom”</strong>. No le falta razón, muchas horas de nuestra vida junto al ordenador se reducen a dos sentidos: la vista y el oído únicamente.</p>
<p>Con el fin de mitigar un poco este trance de la pandemia, somos muchos los que estamos haciendo una lista de cosas buenas. Entre ellas hay una que quisiera compartir con Vds. Es de mis favoritas.</p>
<p>Y así, de paso, romper un poco la monotonía de este vivir a través de la pantalla; En estas fechas de arrebato primaveral, con Cupido rondándonos, les propongo, apagarla, olvidar el teclado y celebrarlo al aire libre (por supuesto, mascarilla mediante). <strong>¡Nos vamos a los jardines!</strong></p>
<p>Para ligar con los bares cerrados, la propuesta más exitosa por ahora es: “¿Quedamos en tu parque o en el mío?”. Convendrán conmigo que es mucho más romántica que aquella indirecta (¿directa?) de: “¿en tu casa o en la mía?”. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/02/far1red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1501 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/02/far1red-234x300.jpg" alt="" width="234" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/02/far1red-234x300.jpg 234w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/02/far1red.jpg 598w" sizes="auto, (max-width: 234px) 100vw, 234px" /></a></p>
<p>En esta era Covid celebrar San Valentín en los parques, no sé a Vds. pero a mí me parece un planazo. Y ya, según el interés en la otra parte, se puede elegir uno más pequeño o más grande con la posibilidad de acortar o alargar el trayecto según cómo vaya la cita.</p>
<p>Si por temas de alergias primaverales esta opción no entra en sus planes, tienen la modalidad B, mucho más práctica; Es la versión: “¿En tu súper o en el mío? Los alemanes tienden más a esta variante que termina en la zona donde más margen comercial tienen: la de los vinos. Y ya de ahí… Sí proceden los puntos suspensivos.</p>
<p><strong>Llámenme teatrera</strong></p>
<p>Yo hace años que dejé de ver los parques como un rincón lleno de vegetación y de bichitos y pasé a disfrutarlo también como un hábitat 100% humanoide. Y todo fue tras la obra de teatro “La continuidad de los parques”, en la que cuatro actores interpretan más de veinte personajes distintos, cada uno con su historia: un mendigo, un barrendero, un solitario… Y, toda <strong>esta densidad del vivir confluye en apenas los dos metros de un banco</strong>.</p>
<p><strong>De la cena con velitas a un picnic con azahar<br />
<a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/02/BANCOFUTURORED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1502 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/02/BANCOFUTURORED-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/02/BANCOFUTURORED-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/02/BANCOFUTURORED-768x576.jpg 768w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2021/02/BANCOFUTURORED.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></strong></p>
<p>Y nos vamos un rato a descansar al Parque Valentino en Turín. Ya por el nombre habrán intuido que nuestra parada pueda tener algo que ver con algún rincón lleno de vida propia. Y efectivamente, listísimos lectores, como en la obra de teatro, les cito en el famoso “Banco de los Faroles”. Todo un derroche de ternura contagiosa.</p>
<p>Seamos realistas, es posible que la cita o el paseo no termine en un tono amoroso. No se preocupen, también tengo para Vds. un Plan B: un banco en el que pueden descansar y, árbol por medio, cada uno a lo suyo. Se encuentra en Poitiers (Francia)</p>
<p>En este tiempo de confinamiento no podemos ir hasta estos bellísimos lugares y, mi amiga sigue triste por su vivir enclaustrada en 2D. Por ello he añadido una tercera dimensión; Le he propuesto sumar un sentido más: el olfato. ¿Hay algo más amoroso que dar un paseo por la huerta murciana entre el azahar de los limoneros? Y de ahí a perderse, no hay nada. Puntos suspensivos.</p>
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