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	<title>Zona de embarqueVisitas guiadas &#8211; Zona de embarque</title>
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	<description>Curiosidades y crónicas viajeras</description>
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		<title>La tontuna y los turistas</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2026 11:27:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Visitas guiadas]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Espero no ofender, porque el titular es de armas tomar. Pero últimamente ando muy preocupada porque no sé si sigue vigente aquella presunción según la cual una persona que viaja se presupone que es culta y abierta de mente. Les contaré mis pesquisas porque creo que la balanza se inclina más a un turista [&#8230;]]]></description>
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<p>Espero no ofender, porque el titular es de armas tomar. Pero últimamente ando muy preocupada porque no sé si sigue vigente aquella presunción según la cual una persona que viaja se presupone que es culta y abierta de mente. Les contaré mis pesquisas porque creo que la balanza se inclina más a un turista de postureo y poco sentido común.</p>
<p>Pongámonos en situación. Turistas que entran emocionados a un bazar. Para fijar las coordenadas con mayor precisión: nos adentramos en el Gran Bazar de Estambul, que está considerado como uno de los más grandes del mundo: 19 puertas y más de tres mil tiendas.</p>
<p><strong>La gran paradoja</strong></p>
<p>Entrar por una de ellas puede ser un infierno para unos; el paraíso, para otros. Es más, este segundo grupo, si tiene un tiempo limitado para perderse por este laberinto, siempre se quejará al salir de que le faltaron más horas para recorrerlo.</p>
<p>Tengo que confesarles que a mí me encanta este momento de puesta en común de las adquisiciones (sacarlas sólo un poco de las bolsas) y saber qué pagaron por ellas. Curiosidad versus cotilleo, he ahí el dilema.</p>
<p>Observo en estos corrillos que el comprador se muestra satisfecho y los demás un pelín envidiosos. Pero en estos mercados <strong>hay una sola y sencilla regla comercial</strong>: Los vendedores siempre ganan. Su estratégica de venta consiste en baremar cuánto de más o de menos obtendrán en la transacción, pero siempre con saldo positivo en su caja registradora.</p>
<p>Y todo este mercadeo se desenvuelve en una gran obra de teatro en la que somos actores; Eso sí, sin darnos cuenta. El guión está concebido desde mucho antes de que pongamos el pie en la tienda (pero nosotros nada sabemos).</p>
<p><strong>Planteamiento</strong></p>
<p>El vendedor es un gran artista, hace tan bien su papel que nada advertimos de estar en la función. En otro entreacto prevalecerá el halago y hasta, quizás también, un momento de peloteo. Que (seamos sinceros) nos gusta recibir (“Te pareces mucho a Shakira”, le dijeron a mi amiga en varias tiendas distintas). <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/05/TURQUIARED.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-1860 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/05/TURQUIARED-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/05/TURQUIARED-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/05/TURQUIARED.jpg 480w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>Nudo</strong></p>
<p>El segundo acto comienza con un gesto de cortesía: invitación a un té. Puede haber un cambio de escenario (de nuevo, no nos daremos cuenta): En él nos conducirán a la tienda de un amigo (para poder seguir comprando en ella). Este cambio de acción suele aparecer cuando el vendedor (que es siempre el actor protagonista, no lo olviden) nota que estamos satisfechos porque hemos “logrado” una buena ganga.</p>
<p>Hay un momento clave en el que sube la tensión dramática: Si en las negociaciones (y regateos) el precio que hemos ofertado es muy bajo, el vendedor <em>ipso facto</em> asumirá un rol de enfado. La exageración es espectacular.</p>
<p><strong>Desenlace</strong></p>
<p>Y nosotros, eso sí, salimos bien ignorantes, pero felices y, hasta orgullosos, presumiendo antes los amigos del viaje de bolso barato recién comprado o la ganga del pañuelo.</p>
<p>Ya nos lo dijeron (hasta con música y todo): “la vida es puro teatro”. Pero vivimos absortos en este juego de engaños y actuaciones. “¿Qué le debo?”, es siempre la última frase.</p>
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		<title>El camino del &#8220;oro blanco&#8221;</title>
		<link>https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/2026/01/16/el-camino-del-oro-blanco/</link>
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		<pubDate>Fri, 16 Jan 2026 12:13:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuántas veces habremos escuchado, ante un magnífico monumento, el comentario del guía: “(..) Y fue construido con mármol de Carrara”. Pero, ¿será siempre cierta esta procedencia italiana? “No es oro todo lo que reluce”, advierte el sabio refranero. Porque en la zona almeriense hay grandes canteras de mármol. Y, también, ¡del bueno! Quién sabe si, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuántas veces habremos escuchado, ante un magnífico monumento, el comentario del guía: “(..) Y fue construido con mármol de Carrara”. Pero, ¿será siempre cierta esta procedencia italiana? “No es oro todo lo que reluce”, advierte el sabio refranero.</p>
<p>Porque en la zona almeriense hay grandes canteras de mármol. Y, también, ¡del bueno! Quién sabe si, quizás, por esta proximidad geográfica y geológica…</p>
<p>Viajamos a Almería siguiendo el protagonismo de esta piedra natural escondida bajo tierra. Precisamente por su gran valía y por la singularidad de su tonalidad, es ya conocido como “el oro blanco”. Es y, ha sido durante muchos años, el motor económico de esta zona. De ahí la asimilación con el metal noble tan preciado.</p>
<p><strong>Mármol en plazas, pavimento, papeleras…</strong></p>
<p>La primera parada es en la localidad de Macael. Es raro no encontrar algún elemento de mármol cuando vamos paseando por sus calles. (No se pierdan los maceteros). En la plaza del Ayuntamiento se encuentra la “hermana gemela” de la famosa Fuente de los Leones de La Alhambra de Granada. En realidad, son “trillizas”, la tercera fuente idéntica está en un palacio en Emiratos Árabes (un jeque, admirado por su belleza, encargó una para sus jardines).</p>
<p>Dos bonitos lugares para detenerse en Macael: La estatua del mortero, que es el símbolo del aprendizaje de un oficio (por supuesto, hecho de mármol blanco), todo un homenaje a los artesanos. Y, la escalinata-mosaico: &#8220;el sueño de un cantero”, que evoca los pensamientos, sueños y deseos que tenían los trabajadores cuando iban de camino en sus mulas hacia las canteras. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1841 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2026/01/OLULARED126.jpg 480w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>“El MoMA olulense”</strong></p>
<p>Muy cerca de Macael, en Olula del Río se halla el museo Casa Ibáñez. Es de esos que “rompe muros”: antes de entrar, ya podemos ver preciosas obras de arte. Un pasillo de estatuas de mitos y musas, con jardines, albercas y olivos (recuerda mucho a los palacios italianos de la costa amalfitana), da la bienvenida al visitante.</p>
<p>Dos tonalidades: El color blanco en las fachadas exteriores del edificio, a juego con la tonalidad que es riqueza de toda esta zona almeriense. Y, el azul del Mediterráneo, reflejado en los ventanales y puertas, en perfecta combinación de los pueblos blancos del sur de España.</p>
<p><strong>La escultura más grande de España</strong></p>
<p>En el exterior, la pieza más llamativa (por su tamaño, pero también por su gran belleza) es “la mujer de Almanzora” de Antonio López, que es la obra escultórica en mármol más grande de España. Un dato significativo: su peso ronda las doscientas toneladas; Sí, aquí sí se podría decir sin miedo a errar que “vale su peso en oro (blanco)”. Todo el proceso de construcción (en el que han intervenido empresas de la zona) está documentado en sala ubicaba bajo esta estatua que representa la cabeza de una mujer, en homenaje a todas las mujeres de la zona.</p>
<p>Una vez ya, en el interior del museo, el hilo conductor es el realismo contemporáneo con el que vamos analizando todos los grandes temas que nos preocupan: el abuso de poder, la libertad de expresión, la mediocridad y su alcance, etc. La mayoría de las obras son de Andrés García Ibáñez, pero junto a ellas, podemos ver otras de Goya, Sorolla, Zuloaga, Antonio Campillo…  Sí, en todas sus salas reluce “oro macizo” (léase en sentido metafórico).</p>
<p><strong>Una sala que se mira y, ¡las obras se pueden oír!</strong></p>
<p>Hay una sala del museo que tiene una peculiaridad sensorial: Se transforma en una grandísima “caja de música”. Todos los cuadros están inspirados en la música de Beethoven. Es una aproximación emocional (“desde el corazón”, dicen las cartelas). Andrés García Ibañez va, desde la percepción acústica hasta la artística, que queda reflejada en los cuadros. ¿Quién no se ha inspirado con música de fondo? Un ejemplo es la obra “El Destino” (Sinfonía Nº 5) o, la sí conocida por todos, la novena, “La fraternidad universal” que, de forma sobrecogedora, está representada por un coro de voces de hombres y mujeres, en condiciones de absoluta igualdad.</p>
<p><strong>Almería guarda “como oro en paño” auténticos tesoros escondidos bajo tierra.</strong></p>
<p>Del blanco de esta piedra natural que ha guiado nuestro viaje, “a tiro de piedra” (nunca mejor dicho) se halla otra “joya de la corona” para visitar: La gigantesca geoda de Pulpí. Un monumento natural escondido a sesenta metros de profundidad.</p>
<p>Almería, como ven, es tierra de tesoros. Una auténtica “mina de oro”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Por aquí y por allá, el mar</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Nov 2025 16:46:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Tierra adentro: ¿Hasta dónde llega el mar? Esta tesitura, que puede parecer cosa de poetas o de despreocupados, fue una de las claves que tenía que resolver la Ley de Costas. Mucha enjundia legal tiene la pregunta. A mí me encanta visitar los pueblos ubicados en el litoral porque son todo un desafío. Sin [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Tierra adentro: ¿Hasta dónde llega el mar? Esta tesitura, que puede parecer cosa de poetas o de despreocupados, fue una de las claves que tenía que resolver la Ley de Costas. Mucha enjundia legal tiene la pregunta.</p>
<p>A mí me encanta visitar los pueblos ubicados en el litoral porque son todo un desafío. Sin necesidad de leyes, por su cuenta, supieron colocar torres, murallas y castillos para frenar la embestida de las olas o los ataques de piratas.</p>
<p><strong>Mar… ¿en tierra firme?</strong></p>
<p>Nuestro destino es uno de estos pueblos bellísimos: Carboneras (Almería). Nos pararemos en varios puntos en los el mar se ha colado en esta localidad.</p>
<p>Carboneras tiene la singularidad de que está situada dentro del gigantesco Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Las montañas que la rodean fueron unas, antiguos volcanes; Otras, arrecifes. Esta lucha entre el fuego (desde la tierra) y el mar (desde la costa) ha dejado hoy un paisaje salvaje, cubierto de esparto en casi toda su superficie, que recuerda mucho al desierto.</p>
<p><strong>Molino de viento</strong></p>
<p>¿Qué hacer cuando el mástil de un barco o las velas se estropean? La buena madera era reutilizada para las aspas de estos inteligentes artilugios con los que se lograba la harina, tan necesaria en la alimentación; Las velas se reparaban y se utilizaban en las aspas. Y, aquel viejo y desgastado barco recuperaba así, una nueva vida anclada ya en tierra.</p>
<p>Hoy en día el Molino se puede visitar. En su interior contiene un Centro de Interpretación de su pasado para asegurar la base alimenticia de toda la población. Sólo la parte superior en forma de cono es giratoria, para buscar con ello los buenos vientos. Energía limpia que hoy tanto anhelamos.</p>
<p><strong>Tinajas “romanas” envejecidas</strong></p>
<p>El interior del Castillo de San Andrés esconde casi tres museos: Uno de historia (con fotografías muy interesantes de los orígenes de esta localidad); Otro, vinculado al cine: esta localidad ha sido el plató de grandes películas de Hollywood. Y un tercero, que parece que nos encontremos dentro de un barco antiguo repleto de tinajas. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/11/carbo3red.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1835 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/11/carbo3red-300x209.jpg" alt="" width="300" height="209" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/11/carbo3red-300x209.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/11/carbo3red.jpg 712w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Carlos, un trabajador de una central térmica almeriense observaba cómo en las maniobras de succión eran arrastradas -desgraciadamente- pequeñas caracolas y conchas. En su jubilación, y con este recuero aún vivo en su memoria, hoy trabaja como artista. Realiza tinajas de barro, siguiendo el patrón de las romanas y, durante varios años las sumerge en el fondo de mar. En este trance quedan envejecidas.</p>
<p>En esta fortaleza (situada en el centro de la localidad) también se pueden visitar las mazmorras, el aljibe y la torre. Las vistas desde lo alto son espectaculares, sobre todo a la hora del atardecer. A nosotros nos pilló la famosa “hora azul”. En el grupo había varios fotógrafos. Así que, pueden imaginar el momento de tanta felicidad en estas alturas que vivimos todos; Los demás, contagiados.</p>
<p><strong>Faro y, ¿a la vez, museo?</strong></p>
<p>¿Puede el amor de una sola persona por el mundo de los faros, con la ayuda desinteresada de más personas, llegar a crear un museo?</p>
<p>Mario, el antiguo farero, durante su más de treinta años trabajando, ha recopilado objetos muy curiosos (maquetas, mapas, etc.) sobre los faros de todo el mundo. Su afición la contagia a amigos y visitantes quienes, de forma generosa y altruista, le han ido enviando más y más artilugios en torno a los faros. Hoy este interior del faro está a la altura de ser considerado como un museo que sorprende en cada una de sus habitaciones (una de ellas dedicada a la Torre Hércules). Nos recibió justo un mes después de su jubilación y compartió muchos secretos de los faros (hoy todos ya tecnificados). Salimos también contagiados. Avisados quedan por si lo visitan.</p>
<p><strong>Puntos de defensa para evitar que se colaran en tierra</strong></p>
<p>SI en esta ruta la fuerza del mar se adentra en Carboneras, hay dos enclaves para justo lo contrario: frenar (y avisar si no daba tiempo) la entrada de piratas.</p>
<p>Dos rutas de senderismo que parten desde el centro de la localidad y permiten adentrarse en el Parque Natural. Una de ellas, hacia Torre Mesa de Roldán, un puesto defensivo para evitar el ataque de piratas situado en una atalaya (de su parte más baja se extrajo la tierra necesaria para construir el puerto).</p>
<p>Este lugar es hoy muy famoso por su aparición en Juego de Tronos. A mitad de esta ruta se puede ver la bellísima (y trágica) Playa de los Muertos (muchos años ha salido en el top ten de las playas más bellas de España). Si uno se cansa a mitad de esta ruta, sucumbir en esta playa es fácil (la belleza, ¿quién puede escapar de ella?)</p>
<p>Otra alternativa, también a pie, es llegar a la Torre del Rayo, que se ve desde la orilla de la playa y termina en la desembocadura del río Alías (famosa igualmente porque fue el plató de cine en Laurence de Arabia).</p>
<p><strong>También se cuela en las cocinas</strong></p>
<p>Y, como en todos estos pueblos de litoral, el mar fácilmente entra en las cacerolas, sartenes y paelleras. Sí, en sus restaurantes, en todos sus menús ofrecen pescado fresco (gambas, sardinas, galanes, calamares…). Aquí, cuchillo y tenedor en mano, sólo es posible apelar al grito de los piratas: ¡al ataque!</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol>
<li>Muchísimas gracias a la Asociación de Empresarios de Carboneras quienes han sido unos magníficos anfitriones de esta tierra que rebosa a mar por todas sus calles, sus edificios y sus montañas. Un lugar con una cartografía tan singular que la distancia marítima y terrestre casi se confunden.</li>
</ol>
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		<title>Volcanes y palabras</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Aug 2025 11:23:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aeropuertos]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; A nada que uno ande un poco despistado, es posible que el vuelo que reservó aterrice en Palma de Mallorca (Islas Baleares); O, tal vez, en Las Palmas de Gran Canaria. Incluso podría darse el caso de tener reservado su hotel en territorio continental: En La Palma (Cartagena). Como ven, para llegar a la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>A nada que uno ande un poco despistado, es posible que el vuelo que reservó aterrice en Palma de Mallorca (Islas Baleares); O, tal vez, en Las Palmas de Gran Canaria. Incluso podría darse el caso de tener reservado su hotel en territorio continental: En La Palma (Cartagena).</p>
<p>Como ven, para llegar a la bonita isla de La Palma (Canarias) requiere un gran desafío: exige estar muy atento a esta coincidencia léxica.</p>
<p>Una vez superado, si llegan en avión, queda otro reto: Seguramente desde sus asientos pisarán fuerte como si tuvieran un pedal de freno, en un movimiento reflejo, queriendo con él ayudar en este trance al piloto; La pista del aeropuerto es muy pequeña. El avión, nada más aterrizar, debe girar 180 grados (so pena de caer al mar). Entre el océano y plataneras, en un diminuto espacio, allí está construido.</p>
<p><strong>Montañas que se mueven y, no son espejismos</strong></p>
<p>En el sur de la isla, en Fuencaliente, una abuela conversa con su nieta, sentadas las dos en unas mecedoras en la terraza de su casa al caer la tarde: “Esa montaña que ves, cuando yo era pequeña y tenía más o menos tu edad, no estaba”. Lo comentaba en un tono natural, señalando con el brazo el pico del Teneguía. Este ver aparecer una montaña de la nada que para nosotros, los peninsulares, sería algo totalmente insólito, para muchos isleños es parte de su vivir. Y es muy bonito charlar con ellos y apreciar cómo conciben una naturaleza totalmente viva y en movimiento.</p>
<p><strong>El día que el diccionario de la RAE acogía una nueva palabra</strong></p>
<p>La isla ha aumentado su superficie tras la erupción del último volcán en el año 2021. Esta nueva cabida territorial es propiedad estatal por imperativo de la Ley de Costas.</p>
<p>¿Qué nombre dar a una nueva calle? Es un procedimiento sencillo y normalizado que ya contemplan las ordenanzas municipales. Pero, ¿cómo llamar a una nueva tierra que ha surgido tras el volcán? La solución para hallar el nombre idóneo se hizo a través de consulta popular. Una opción era atender a la regla de la toponimia (que es la más habitual para estos supuestos de lugares nuevos). Pero la elección más votada, fue acudir al legado de aquellos primeros habitantes de la isla, rescatar un poquito su lengua -ya extinta- y, al igual que este resurgir del volcán, recuperar una palabra aborigen. Y fue así como quedó oficializado el bonito nombre de Tajogaite (grieta en la montaña; montaña rajada) para el volcán.</p>
<p>La ruta de senderismo por esta cumbre, en la que los pies se hunden en el camino negro de las cenizas, es asombrosa. No hay fauna; los troncos de los árboles quemados por el fuego son los únicos restos de este paisaje apocalíptico. Todos quedamos sobrecogidos ante la fuerza y la grandeza que tiene la naturaleza. Incluso una niña, con una pequeña piedra, tras escuchar las explicaciones, en el suelo, con movimientos “construyó” un pequeño agujero, que simulaba un volcán.  La visita se hace necesariamente con guías especializados, en pequeños grupos y acotada en unas zonas determinadas.</p>
<p><strong>Una palabra “en constante movimiento”</strong></p>
<p>Pero si las montañas están en movimiento, hay otra palabra, también de continuo trasiego, muy chocante, que todo el archipiélago utiliza para denominar los autobuses: Allí son guaguas. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/08/lapalmared.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1821 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/08/lapalmared-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/08/lapalmared-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2025/08/lapalmared.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>El origen parece provenir de asimilar, de forma sencilla, el complejo nombre que tenía la fábrica americana de autocares (que los exportó a Cuba): “Washington, Walton and Company Incorporated, coloquialmente resumida en “Wa &amp; Wa Co Inc” y, que terminó en la guagua actual por la sonoridad de las dos primeras sílabas.</p>
<p><strong>Caminar junto al océano</strong></p>
<p>Se puede recorrer en ellas toda la isla. Una ruta preciosa es ir a San Andrés (bellísima localidad) y, desde allí, seguir la senda costera por el Camino Real de la Costa (GR-130), para ver el Charco Azul (piscina natural entre las rocas); horno de cal, plantaciones de plátanos, espigón de los pescadores, fábrica local de ron y, finalmente la playa en Puerto Espíndola. Un recorrido a pie, de aproximadamente cuatro kilómetros, espectacular.</p>
<p>Seguramente en alguna parada de este paseo tomarán un barraquito (“café a capas”), que será otro término que gustosamente, en este <strong>viaje con palabras por La Palma,</strong> añadirán a su diccionario personal.</p>
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		<title>La farmacia de las flores</title>
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		<pubDate>Thu, 02 May 2024 12:30:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alicante]]></category>
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		<category><![CDATA[Sur de España]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Está abierta las 24 horas. Los 365 días del año. No precisa receta médica ni cita previa. ¿Los boticarios que la atienden? Dos filósofos franceses nos harán de guías en este “viaje a la botica”. Jean-Jacques Rousseau explicó que sólo podía pensar caminando: “Cuando me paro, dejo de pensar; mi mente sólo funciona con [&#8230;]]]></description>
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<p>Está abierta las 24 horas. Los 365 días del año. No precisa receta médica ni cita previa. ¿Los boticarios que la atienden? Dos filósofos franceses nos harán de guías en este “viaje a la botica”.</p>
<p>Jean-Jacques Rousseau explicó que sólo podía pensar caminando: “Cuando me paro, dejo de pensar; mi mente sólo funciona con mis piernas”. Aquello que tantas veces oímos: “Párate a pensar” no tiene cabida en nuestra ruta. Activen, pues, la mente que, con unas buenas zapatillas de deporte, comenzamos al grito de: “Pies, ¿para qué os quiero?”.</p>
<p>Nada más salir del casco urbano de Benidoleig (Alicante), hallamos esta ruta preciosa, repleta de flores silvestres. Nos aparecen a cada paso que damos. En primavera está en modo explosión de belleza. No se demoren para visitarla.</p>
<p><strong>Zigzagueando</strong></p>
<p>Es conocida como “Senda de Les Voltes” en la sierra de Seguili; El ascenso por el bosque -con estos giros y vueltas- se hace muy llevadero. <strong>No habrá fatiga que nos impida pensar bonito</strong>. El punto final, en lo alto, hallarán el Mirador Badall del Cat con vistas al Mediterráneo.</p>
<p>No hay pérdida porque el camino está muy bien señalizado con placas pensadas para los urbanitas del siglo XXI. Los que vivimos inmersos en las prisas y el ruido de la ciudad.</p>
<p>Varias paradas interesantes que no pueden perderse cuando paseen por esta “farmacia repleta de flores”, como la llamaba con mucho amor el guía botánico que nos acompañaba. Nos explicaba la utilidad y las propiedades curativas de cada especie: una para bajar el ácido úrico; otra para facilitar la digestión, etc. “¿Qué ha sido de todo este gran conocimiento?”; “¿Se habrá perdido para siempre?”, preguntábamos todos.</p>
<p><strong>El descanso del caminante</strong></p>
<p>Hay “estanterías”, perdón, quise decir paradas muy interesantes en este herbolario a cielo abierto. Les recomiendo dos.</p>
<p>Un descanso casi obligado puede ser en el horno de cal; Permite ver cómo se quemaba la piedra en mitad del bosque para así obtener yeso. Para hacer fuego (la temperatura tenía que sobrepasar los 1000 grados) se las ingeniaban muy bien para no incendiar el bosque. ¡Mucha inteligencia!</p>
<p><strong>Las ensoñaciones del paseante solitario</strong></p>
<p>Y otra visita espectacular (a las afueras de Benidoleig) es la Cueva de las Calaveras.  De momento sólo la zona seca, de casi quinientos metros de profundidad, es visitable. Si pueden perderse por ella a solas un rato, este paseo por el interior les llevará a tiempos prehistóricos: No se pierdan los fósiles de las paredes.</p>
<p>No tengan miedo, hasta la fecha, no han aparecido más calaveras; Bueno tengo que advertirles que sí hay vida en la cueva. Hay una zona inundada (no transitable aún) y crecen helechos en algunas paredes. Y, en cuanto a la fauna, tal vez se encuentren con una colonia de murciélagos. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/05/CUEVAbenired.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1743 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/05/CUEVAbenired-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/05/CUEVAbenired-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/05/CUEVAbenired.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>Provecho <em>versus</em> beneficio</strong></p>
<p>Cuando mis amigos me preguntan por los planes para el finde, yo les digo -al estilo de Rousseau- para animarles: “Vente, me voy a pensar”; Para convencerlos, siempre les recuerdo la sutileza del filósofo francés Frédéric Gros que diferencia cómo después de un largo paseo, nada de provecho ha obtenido (medido en términos económicos), pero “para mi vida, el beneficio es inmenso”. Hagan la prueba: Euros, cero; Riqueza, 10; Ahí está el beneficio real de este sendero perfumado. Volverán convertidos en millonarios (léase, claro, en sentido filosófico).</p>
<p><strong>El placer de caminar. Y de algo más</strong></p>
<p>Al ser una ruta circular, el punto de llegada nos conduce de nuevo al pueblo de Benidoleig. Yo he estado investigando y nada dijeron estos filósofos franceses que nos han guiado en este viaje sobre cómo asentar bien estos pensamientos andarines. En esta ruta hay un gran incentivo culinario.</p>
<p>Si les gusta el buen café, en el pueblo podrán degustar el famoso Cremaet de Ron (café con licor de ron quemado, endulzado con canela y limón); Y está catalogado como el mejor café de la Comunidad Valenciana. Se prepara con fuego (que evapora el alcohol); se agita bien y… tómenlo lentamente. Que esta ruta no conoce el ajetreo.</p>
<p><strong>Ir a contracorriente</strong></p>
<p>Sé que esta propuesta de paseo tranquilo, en los tiempos de prisas y tiempos a contrarreloj es casi ir a contracorriente. El “Movimiento Slow” es toda una invitación a valorar las ventajas de la lentitud. Incluso, se ha convertido en un reclamo de atracción turística en muchos destinos.</p>
<p>¿Vd. también quiere ser un <em>flanêur</em>? Bienvenido, entonces, a este club de “millonarios”.</p>
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		<title>Los volcanes también viajan</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Feb 2024 13:32:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>
		<category><![CDATA[Museos]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad en viajes]]></category>
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<p>Sí, léase en sentido literal. La publicidad del viaje destacaba: “Senderismo entre volcanes”. Magnífico eslogan, ¿verdad? Yo, sucumbí y allá que me apunté.</p>
<p>Todo comenzó hace diez millones de años (aquí los números no son del todo exactos, no me lo tengan en cuenta). Gran parte de la península, por aquellos días, se vio afectada con unas luchas de placas tectónicas. Hoy los volcanes están “dormidos”. Pero claro, nos alertaban los guías: “al 100% no podemos asegurar que alguno no se pueda despertar y…”. La emoción y la aventura están, como ven, aseguradas.</p>
<p><strong>La ruta</strong></p>
<p>El nuevo itinerario lo es recorriendo preciosos pueblos del Campo de Calatrava, alrededor de Almagro (Ciudad Real). Están inventariados cuatrocientos volcanes actualmente.</p>
<p>En estos paseos guiados con expertos geólogos se puede caminar sobre lo que mucho tiempo antes fueron las lavas de los volcanes. Este recorrido transcurre por los “antiguos” (aquí, para sí ser exacta, procede el superlativo: “antiquísimos”) restos de cráteres, coladas, cabezos y, también hoyas de aguas subterráneas.</p>
<p>En esta zona hay algunos hitos muy curiosos. Por ejemplo, en una fuente emana agua agría con gas directamente desde la tierra. Todos bebimos confiados en las bondades de este manantial que atraía, siglos atrás, a visitantes desde lugares muy lejanos que buscaban (y lograban tras beber en ella) mejorías en su salud. En el Centro de Visitantes se puede conocer la historia de las primeras embotelladoras.</p>
<p><strong>Trasiego de grandes camiones</strong></p>
<p>Lo que más nos llamó la atención es el “viaje” de estos volcanes hoy en día. Sus materiales y restos son tan valiosos que empresas extranjeras con grandes camiones extraen a diario (y, a buen ritmo) el corazón de estas montañas y se lo llevan a miles de kilómetros de distancia. Porque estas empresas emplean estos restos de material volcánico en muchos productos, hasta en la pasta de dientes que a diario usamos. Este &#8220;viaje&#8221; es de vuelta también, convertido en producto final apto para consumo.<a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/02/volcan1red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1727 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/02/volcan1red-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/02/volcan1red-300x225.jpg 300w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/02/volcan1red.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>En el acuerdo municipal suscrito, a cambio de las extracciones, han dejado algunos volcanes “musealizados” con plataformas de accesos para poderlos visitar con fines pedagógicos.</p>
<p>Los materiales preciosos, ¿quién no sucumbe ante ellos? Nuestros móviles también los llevan. De ahí la alerta tan sobrecogedora de Caddy Adzuba  (Premio Princesa de Asturias) desde el Congo (&#8220;nosotros morimos para que Vds. puedan tener sus smarthphones&#8221;).</p>
<p>Otra forma más tranquila de poder ver estos restos volcánicos es pasear por las calles de Almagro; En ella sus adoquines están hechos con piedras volcánicas.</p>
<p><strong>Y los volcanes también son comestibles.</strong></p>
<p>Pero además de pisarlos, una pastelería familiar de Poblete ha creado “volcanes comestible”: los &#8220;Magmitos&#8221;. ¡Menudo mangar!</p>
<p>La “montaña” es un bizcocho; por su interior transcurre “la lava”: mermelada de albaricoque que, por su color naranja, simula al masticar, la lava suavemente deslizándose por la roca, que está ennegrecida con una capa de chocolate. ¡Irresistible! El maestro pastelero está dotado de mucho ingenio y buenísima mano para la cocina. Nos los comimos todos.</p>
<p>A este manjar se une otra bebida con sello propio, la denominación de origen de los “vinos volcánicos”.</p>
<p>Aquella paremia que tan a menudo mencionamos de la Montaña de Mahoma y, de ir hacia ella, en este caso es ella la que se mueve a otros países bien lejanos. ¡A ver quién la pilla!</p>
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		<title>No sólo el Guadiana</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jan 2024 17:41:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Visitas guiadas]]></category>

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<p>Tal vez también les pasaba a Vds. en su época de estudiantes de primaria cuando en clase de geografía tocaba estudiar los ríos. El Guadiana era uno de mis favoritos, por aquello de que, de repente, desaparecía y, volvía a aparecer a muchos kilómetros de distancia; Generaba tal misterio que era de los que, en un examen, todos aprobaríamos seguro. Y, con nota además.</p>
<p>Desde entonces, esos ríos “tímidos”, que se esconden bajo tierra, me interesan muchísimo. ¿Se apuntan a una ruta con ellos? Cojan aire que nos sumergimos en dos de ellos.</p>
<p><strong>Por el interior de una cueva</strong></p>
<p>El primero es navegable en una barquita acondicionada para unas diez personas máximo. Eso sí, las maniobras de entrada y salida requieren algunas dosis de equilibrio para no volcar.</p>
<p>Son las Cuevas de San José en la localidad de Vall d’Uixó (Castellón). Se recorren a pie y en la barca. El interior de estas cavidades en ocasiones es tan pequeño que es necesario agacharse mucho para poder entrar por pequeñísimos recovecos. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/01/CUEVASred.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1722 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/01/CUEVASred-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/01/CUEVASred-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2024/01/CUEVASred.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p>El juego de la iluminación, muy escondida, (aunque a mí me tocó en la barca con el operario de electricidad y me mostraba algunos rincones donde había sido imposible esconder el cableado) provoca cambios en el color del agua: desde el azul, violeta, verde hasta casi transparente total que permite ver el subsuelo con mucha nitidez.</p>
<p>La sonoridad es espectacular. Pese a ello, los momentos de silencio absoluto son los que más me gustaron.</p>
<p>Si pueden, vayan con toda la familia. Es de esas actividades que gustan a todos sin importar la edad. Esta visita, como eslogan turístico, se publicita como “el río subterráneo navegable más grande de Europa”.</p>
<p><strong>Una sima en la cima</strong></p>
<p>Seguimos nuestra ruta con estos ríos que desaparecen y ponemos rumbo un poco más al norte; Subimos hasta los Pirineos, muy cerca de la frontera con Francia. <strong>De las cavernas, a lo alto de las montañas, ahí es nada.</strong></p>
<p>Nos situamos en el valle de Benasque (Huesca) y desde aquí podemos hacer una caminata preciosa, rodeados por todos los puntos cardinales de los picos de las montañas, con suerte, nevados. Si se animan un poco más, esta ruta también se puede realizar con raquetas de montaña.</p>
<p>Verán qué sorpresa (y misterios de la naturaleza) cuando en un determinado punto de la ruta ¡¡millones de litros de agua del deshielo desaparecen bajo sus pies!! Este rincón es conocido como Forau d’Aigualluts (también como el Sumidero de Aigualluts).</p>
<p>Y, aproximadamente unos tres kilómetros después, aparece de nuevo. Y en forma de cascada. ¿Quién piensa aún que la naturaleza no es pura magia?</p>
<p>Un espeleólogo dedicó casi toda su vida a investigar este “enigma”. Al final, pudo descifrarlo vertiendo unos colorantes que le permitan saber qué curso seguía el agua.</p>
<p><strong>Otros ríos</strong></p>
<p>Bueno, junto a estos, están aquellos otros (muy interesantes también y fáciles de aprobar en los exámenes) que se hacen un lío en su curso bajo y forman un gran delta; Como si tuvieran miedo (como dice el bellísimo poema) cuando se encuentran ante un infinito mar.</p>
<p>Pero, como estrenamos año, nada mejor que, con el ejemplo de estos ríos que tienen la fuerza de reaparecer, podamos nosotros también coger buen “curso”, aunque ya no tengamos que examinarnos. Y ya, toca salir a la superficie de nuevo.</p>
<p>¡Feliz año nuevo tengan!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>De torre en torre</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Nov 2023 12:01:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Alicante]]></category>
		<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Casos legales]]></category>
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		<category><![CDATA[Piscina y jardín]]></category>
		<category><![CDATA[Seguridad en viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Sur de España]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; ¿Jugaron Vds. de pequeños al parchís? Y, ¿al Cluedo? Hace tiempo conocí a unos señores que habían inventado un juego; se disponían a cumplir todos los trámites para registrarlo y poder ponerlo a la venta. Desde entonces he desarrollado una nueva vertiente curiosa: siempre me gusta investigar el origen de los juegos de mesa. [&#8230;]]]></description>
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<p>¿Jugaron Vds. de pequeños al parchís? Y, ¿al Cluedo? Hace tiempo conocí a unos señores que habían inventado un juego; se disponían a cumplir todos los trámites para registrarlo y poder ponerlo a la venta. Desde entonces he desarrollado una nueva vertiente curiosa: siempre me gusta investigar el origen de los juegos de mesa.</p>
<p>Mi favorito es el que se ideó a partir del famoso ensayo jurídico &#8220;La tragedia de los comunales&#8221; que publicó la revista <em>Science</em>. Cuando explico en clase este complicado dilema de cómo repartir el uso de un bien inmueble entre varios propietarios y los problemas que acarrea, les propongo siempre resolverlo con este juego. Por aquello de dar pistas de cara al examen. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL3RED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1711 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL3RED-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL3RED-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL3RED.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p><strong>Los adultos también juegan</strong></p>
<p>Para no perder el <em>homo ludens</em> que los adultos aún tenemos (aunque nos dé un poco de vergüenza reconocerlo) esta ruta lo será siguiendo el juego infantil de La Oca, con su ansiada casilla del puente que permitía avanzar de golpe.</p>
<p>Con este símil, nuestro “tablero” está formado por un palmeral que conforma un oasis precioso; Desde el mes de noviembre del año 2000 está protegido por la Unesco, que lo describe como <strong>“el jardín de palmeras más grande de Europa”</strong>. Se encuentra en Elche (Alicante), muy cerca de la Universidad y, sorprendentemente, dentro del entramado urbano.</p>
<p>Cuando lo visité la última vez, unos universitarios se habían escapado de clase y, guitarra en mano, estaban cantando muy flojito. Fue un atardecer mágico con esta banda sonora estudiantil.</p>
<p><strong>Una &#8220;casilla&#8221; de parada obligada</strong></p>
<p>En este recorrido podrán comprobar que todo estaba bien trazado para que, ante una invasión pirata por el mar, los campesinos del interior estuvieran avisados, incluso antes de que los osados invasores pisaran la costa.</p>
<p>Al divisarlos desde lo lejos, la construcción de las torres hacía las veces de chivatos y agentes de notificaciones de este peligro inminente. Una de las muchas que aún quedan y se pueden visitar en la Torre de Vaíllo. Todo un sistema de alarmas (cuando no existían las empresas de seguridad que hoy protegen las urbanizaciones). Desde lo alto de la torre, el palmeral se puede ver casi como si estuviéramos sobrevolándolo.</p>
<p><a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL4RED.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1710 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL4RED-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL4RED-226x300.jpg 226w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/11/ELCHEPAL4RED.jpg 287w" sizes="auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px" /></a></p>
<p><strong>Conversaciones con el palmerero</strong></p>
<p>Esta profesión hoy está casi en peligro. Porque la mayoría de trabajadores están dedicados por entero al sector de la ornamentación (palmeras dentro de jardines, en hoteles de lujo, paseos marítimos, etc.), mucho más rentable y de menor riesgo. Son muy pocos los que se atreven a seguir subiéndose hasta lo alto. Es todo un desafío. Uno se queda admirado cuando los ve en acción. Si pueden, esta “casilla” merece una parada bien larga (como aquellas del pozo o la cárcel en el juego de La Oca).</p>
<p>Miguel, el palmerero, es el autor de la ruta de las palmeras singulares; La ha ideado casi como un juego de adivinanzas y localización. Es un trazado, a modo de “tablero”, para ir descubriendo aquellas palmeras que destacan por su originalidad (“Palmera tornillo”, su tronco tiene forma espiral), belleza o historia. No se pierdan estas “paradas&#8221;.</p>
<p>Anímense también a “lanzar los dados” y dar un paseo por este frondoso palmeral. Y, estén tranquilos, que en este oasis es muy fácil alcanzar la casilla de llegada. Y si no, no se preocupen, no morirán jamás de hambre, siempre estarán bien alimentados, porque un solo dátil asegura la mejor nutrición posible.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Compañeros de viaje (I)</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Jun 2023 11:20:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aeropuertos]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Transporte público]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[verano]]></category>
		<category><![CDATA[Visitas guiadas]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; En los meses de abril y mayo los españoles comenzamos a organizar las vacaciones de verano. Los hay -y muchos- que esta planificación la posponen y la dejan a propósito para el último momento con el fin de atrapar las ofertas baratitas en las que, sí o sí, hay que hacer la maleta al [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>En los meses de abril y mayo los españoles comenzamos a organizar las vacaciones de verano. Los hay -y muchos- que esta planificación la posponen y la dejan a propósito para el último momento con el fin de atrapar las ofertas baratitas en las que, sí o sí, hay que hacer la maleta al día siguiente.</p>
<p>Me contaba un responsable de un gran tour operador que había intentado en muchas ocasiones explicarles a grupos de alemanes esta estrategia “last-minute”, consistente, por ejemplo, en llamar a la agencia de confianza y decir: “Avísame cuanto tengas un Punta Cana por 500€ todo incluido”; Pero, pese al empeño, no lograban entenderlo. Ellos, antes de terminar enero, ya tenían todo reservado. Y hasta pagado.</p>
<p>Y, no sólo el destino, también decidimos con quién nos vamos a ir de vacaciones: ¿la familia al completo? ¿las novias de los hijos? ¿los suegros? ¿amigos? ¿viajar con desconocidos?</p>
<p>A veces, los desconocidos, pueden sorprendernos. Y mucho. Les cuento la gran sorpresa que se llevó un grupo especializado de periodistas españoles en Australia.  <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/06/faro3red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1681 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/06/faro3red-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/06/faro3red-197x300.jpg 197w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/06/faro3red.jpg 397w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /></a></p>
<p>Trabajaban todos en el sector cultural, de turismo y, también en el geográfico. Muchos no se conocían entre sí.</p>
<p>Habían decidido recorrer Australia. Una de las responsables de este viaje se había documentado antes. Para ello escribió a la Oficina Nacional de Turismo solicitando información; También habían contratado un servicio de guía cualificado.</p>
<p>Cuando llegaron al destino, nada más aterrizar, en el parking del aeropuerto, el autobús ya les estaba esperando. En él harían un gran recorrido por el país. Se unió al grupo un chico de aspecto amigable. Iba con pantalón corto, chanclas y llevaba un sombrero de paja. Nadie lo conocía. Pero como el grupo era variado, todos pensaron que sería amigo de algún participante.</p>
<p>No recordaban haberlo visto en el largo vuelo. Poco a poco, entre charla y charla, parecía ya ser uno más del grupo.</p>
<p>Hasta que un día, cuando ya todos se conocían como si fueran amigos de toda la vida, uno de los periodistas (seguramente el más curioso) preguntó: ¿Y este chico de pantalón corto quién es?</p>
<p>El chico en cuestión, con la mayor naturalidad del mundo contestó: “Ah, soy el Ministro de Turismo. Había oído que un grupo de extranjeros nos venían a visitar y quería saber cómo perciben nuestro país desde fuera y por eso me he subido al autobús con Vds”.</p>
<p>¿Vds. se imaginan? ¿Cuántos directores, asesores, jefes de…, etc. habrían acompañado a un ministro español en el caso hipotético (y casi surrealista) de que hubiera tenido esta iniciativa de subirse a un autobús con extranjeros para testear en primera persona esta visión foránea?</p>
<p>Este desconocido en el autobús, como les decía, terminó siendo un gran amigo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El secreto de las montañas</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Mar 2023 12:24:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Inma</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Aeropuertos]]></category>
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<p>Suelo de ir de ruta con paleontólogos y biólogos que, a cada pisada, ellos ven restos de vasijas, fósiles, plantitas raras por aquí, huellas de zorros por allá. Hasta una colonia de renacuajos en un diminuto charco. Y yo, que he caminado unos segundos antes por el mismo lugar, paso de largo como si nada. Y eso que voy bien atenta.</p>
<p>Esta montaña en Busot (Alicante) nos sorprende ya desde lejos: Se puede observar desde la carretera el gran círculo perfecto en lo alto. Incluso se intuye como algo bueno ya que es la atalaya idónea (los instagramers la adoran) para poder ver los dos lados del valle (uno de ellos con vistas preciosas al Mediterráneo) sin necesidad de una gran escalada a la cumbre. Pero esta sierra guarda uno de esos secretos que, como todos, está a buen recaudo.</p>
<p><strong>Un magnífico escondite</strong></p>
<p>Para descubrirlo hay que adentrarse en el interior de la montaña: la cueva de Canelobre. El transcurso de millones de años y la filtración del agua en la roca calcárea han formado unas estalactitas y estalagmitas del tamaño de una catedral. No exagero. La cueva tiene una altura de 70 metros y tiene la forma de una gran bóveda.</p>
<p><strong>Un taller de reparación en una cueva</strong></p>
<p>En la Guerra Civil vieron en esta gran cavidad el lugar perfecto para poder ensamblar y reparar los aviones “Mosca” sin que se percatara de ello el bando contrario. Este emplazamiento estaba cerca del aeródromo de San Vicente de Raspeig. Buena estrategia militar. Claro que, aplicando con máximo rigor el triste aforismo de los trances bélicos: “En la Guerra todo vale”, muchas de estas columnas de gotas petrificadas fueron cortadas a tajo para poder crear varias plataformas de trabajo. Ochenta personas formaban la plantilla, con riguroso secreto de su trabajo.</p>
<p>En una ocasión, el guía explicaba todo el interior (con más de treinta años de experiencia en el lugar) hacía notar al grupo de visitantes dónde se habían cortado; en qué otro lugar se habían apoyado las vigas. Y en estas estaba entusiasmado cuando un señor del grupo mostró en voz alta su incredulidad. Cual fue la sorpresa del guía cuando otra persona del grupo, de avanzada edad, le replicó al “Tomás incrédulo” que él había sido uno de los ochenta operarios y que lo que estaba relatando el guía era totalmente cierto. Hoy ya sí podía desvelar a qué se había dedicado. <a href="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/03/canelobre1red.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1658 alignright" src="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/03/canelobre1red-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/03/canelobre1red-225x300.jpg 225w, https://blogs.laverdad.es/zonadeembarque/wp-content/uploads/sites/28/2023/03/canelobre1red.jpg 480w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a></p>
<p>Sí quedan aún restos de la belleza natural que en sus muchos años atrás tuvo esta gran cueva. En algunas zonas parece que uno estuviera dentro de un coral porque en épocas de lluvia parte de la cueva queda cubierta por agua. El nombre, Cuevas de Canelobre, lo toma de una de las estalagmitas que parece un candelabro gigante. En verano, la temperatura del lugar, es buena aliada para disfrutar de los conciertos.</p>
<p><strong>El devenir de la belleza</strong></p>
<p>Es curioso porque son muchos los visitantes que salen decepcionados de la cueva: sus expectativas y anhelos de belleza quedan frustrados por el destrozo de muchas de las formaciones geológicas originales. Sin embargo, a otros este lugar nos deja resonancias y cavilaciones del poder de la belleza, que es muy débil y sucumbe fácilmente ante la barbarie de una guerra.</p>
<p>Cuántos secretos e historias nos cuentan las montañas.</p>
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