{"id":291,"date":"2015-01-21T18:11:05","date_gmt":"2015-01-21T17:11:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/zonadeembarque\/?p=291"},"modified":"2015-01-21T18:11:05","modified_gmt":"2015-01-21T17:11:05","slug":"oda-a-un-desconocido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zonadeembarque\/2015\/01\/21\/oda-a-un-desconocido\/","title":{"rendered":"Oda a un &#8220;desconocido&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>En mi viaje a Israel era yo una ni\u00f1a y, por aquel entonces, una de mis muchas ilusiones infantiles en aquel bonito recorrido era tomarme alg\u00fan refresco de naranja que tuviera las letras escritas en hebreo. El envase me lo traje a Espa\u00f1a como uno de mis souvenirs favoritos. Orgullosa, lo conserv\u00e9 en la estanter\u00eda de mi habitaci\u00f3n durante largo tiempo. Incluso este peque\u00f1o trofeo era la envidia de casi todos mis amigos.<\/p>\n<p>Pasados los a\u00f1os, ya en tierras espa\u00f1olas, me enter\u00e9 de tu existencia y de tu nombre: \u201cSabra\u201d. Por tu denominaci\u00f3n, <strong>das una pista de tu ser, de tu alma, pues se puede intuir que hablamos de algo \u201csabroso\u201d.<\/strong><\/p>\n<a href=\"\/zonadeembarque\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2015\/01\/IMAG0402.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-292\" title=\"IMAG0402\" src=\"\/zonadeembarque\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2015\/01\/IMAG0402.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2015\/01\/IMAG0402.jpg 512w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2015\/01\/IMAG0402-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>\n<p>Entre la curiosidad y el flechazo, fui r\u00e1pidamente a buscarte al supermercado m\u00e1s grande de mi ciudad, ten\u00eda esperanzas de que iba a conocerte por fin, pero \u2026 \u00a1no estabas! No perd\u00ed la esperanza y realic\u00e9 un segundo intent\u00f3. Acud\u00ed tambi\u00e9n a un peque\u00f1o rinc\u00f3n <em>delicatessen<\/em>, de esos que vas paseando entre las estanter\u00edas y siempre te llevas alguna sorpresa, alg\u00fan peque\u00f1o descubrimiento, pero\u2026 tampoco te encontr\u00e9.<\/p>\n<p>Todos tus \u201ccolegas\u201d hac\u00edan fila y yo, disc\u00falpame querido \u201cSabra\u201d pero\u2026 \u00bfqu\u00e9 otra cosa pude hacer? Me consol\u00e9 \u2013muy sabrosamente eso s\u00ed- con <strong>tu \u2013casi- hermano gemelo espa\u00f1ol: Beb\u00ed lo que me quedaba de mi \u201cGloria\u201d, ese licor dulce \u2013como t\u00fa<\/strong>&#8211; que descubr\u00ed en mi \u00faltimo viaje por tierras gaditanas. Curiosamente lo tomo siempre con rodajas de naranja flotando. Naranja y licor, dos notas que os unen. Y es que el Mediterr\u00e1neo, es un v\u00ednculo muy fuerte. \u00a1Ya lo creo!<\/p>\n<p>Nuestros antepasados, los fenicios se las ingeniaron para custodiar de forma bien segura los l\u00edquidos m\u00e1s valiosos y evitar posibles derrames por roturas. \u00a1Esas \u00e1nforas que m\u00e1s tarde cruzaron el <em>Mare Nostrum<\/em> sin da\u00f1arse y que se apilaban sin desperdiciar ni un mil\u00edmetro de espacio vac\u00edo! Y, hoy en pleno siglo XXI <strong>tu envoltorio de vidrio tiene ese porte de estabilidad<\/strong> que recuerda en su forma a aquellos envases. Eso s\u00ed, transformado el barro por cristal. Los tiempos cambian pero, las cosas buenas tambi\u00e9n perduran.<\/p>\n<p>Mi querido \u201cSabra\u201d estoy deseando degustarte y si hay que ir hasta tu tierra para lograrlo, all\u00e1 que ir\u00e9 encantada y\u2026 \u00bfmira que si me traigo otro peque\u00f1o trofeo para lucirlo en las estanter\u00edas? Esta vez no lo traer\u00e9 vac\u00edo como aquel infantil bote de refresco de naranja, sino que lo traer\u00e9 lleno, para compartirlo en Espa\u00f1a y que te vayan conociendo por aqu\u00ed. Que eres un poco desconocido por esta parte del Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p><strong>Me he imaginado ya c\u00f3mo ser\u00e1 la primera vez que te pueda rodear con mis manos<\/strong>: Me gustar\u00eda poder compartirte con m\u00e1s comensales israel\u00edes, despu\u00e9s de una comida t\u00edpica en alguna taberna local, a modo de sobremesa en la que poder saborear el tesoro que esconde tu botella. Eso s\u00ed, despacito, traguito a traguito, que una es muy floja para estos licores y mi #RetoSabra ser\u00eda saborearte lentamente. Ahora bien, no puedo prometerte nada porque no s\u00e9 yo, pero cuando se juntan la naranja y el chocolate, entonces ya puede ser\u2026\u00a1el acabose! Vaya que yo ya te aviso: que nos podemos terminar de una toda la botella. \u201c\u00a1Abst\u00e9nganse golosos!\u201d me imagino que pondr\u00e1 en tu etiqueta.<\/p>\n<p>Mientras tanto, sigo esperando con ansias nuestro primer encuentro. A modo de anticipo hasta que te tenga en mis manos, hasta que entres en mi paladar, <strong>he aqu\u00ed mi brindis en forma de post por todo lo alto: \u00a1A tu salud!\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em>PD. Este post ha sido premiado por la Oficina Nacional Israel\u00ed de Turismo (en la categor\u00eda de: &#8220;m\u00e1s original&#8221;).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En mi viaje a Israel era yo una ni\u00f1a y, por aquel entonces, una de mis muchas ilusiones infantiles en aquel bonito recorrido era tomarme alg\u00fan refresco de naranja que tuviera las letras escritas en hebreo. El envase me lo traje a Espa\u00f1a como uno de mis souvenirs favoritos. 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