{"id":30,"date":"2014-05-24T09:15:28","date_gmt":"2014-05-24T07:15:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/zonadeembarque\/?p=30"},"modified":"2014-05-24T09:15:28","modified_gmt":"2014-05-24T07:15:28","slug":"detras-de-un-paraguas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zonadeembarque\/2014\/05\/24\/detras-de-un-paraguas\/","title":{"rendered":"Detr\u00e1s de un paraguas"},"content":{"rendered":"<p>Esas visitas guiadas por las ciudades que todos vamos, como ovejas, detr\u00e1s de la gu\u00eda\u2026 Muchas veces, vamos detr\u00e1s de un paraguas cerrado, que vemos a unos metros de distancia en l\u00ednea vertical, con alg\u00fan lazo de color llamativo. En ocasiones me ha pasado \u201cseguir al paraguas\u201d y, cuando se detiene, estaba yo inmersa en un grupo de alemanes o de franceses que hac\u00edan la misma ruta. Ahora, ya he aprendido, y presto mucha atenci\u00f3n al dise\u00f1o del paraguas que debo seguir para no perderme. O al color del lacito en cuesti\u00f3n. Est\u00e1 tambi\u00e9n la variante de las banderitas. En nada que uno se descuide, puede verse inmerso en uno de estos circuitos. Rara avis quien, llegada la edad madura, pueda arrojar una piedra por no haberse visto a s\u00ed mismo persiguiendo alguna vez un paraguas en alg\u00fan lugar del mundo.<a href=\"\/zonadeembarque\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2014\/05\/Calle-en-Agueda2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-39\" title=\"Calle en Agueda\" src=\"\/zonadeembarque\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2014\/05\/Calle-en-Agueda2.jpg\" alt=\"\" width=\"446\" height=\"476\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2014\/05\/Calle-en-Agueda2.jpg 446w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2014\/05\/Calle-en-Agueda2-281x300.jpg 281w\" sizes=\"(max-width: 446px) 100vw, 446px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Y vamos todos tan felices, en grupo, viendo cosas por aqu\u00ed, por all\u00e1. Pero: \u00a1Todo est\u00e1 bien calculado! Al comenzar, nos hacen una r\u00e1pida descripci\u00f3n de los lugares que vamos a visitar y, si estamos en Venecia, a\u00f1adir\u00e1n: \u201dTendremos ocasi\u00f3n de ver con nuestros propios ojos c\u00f3mo trabajan el famoso cristal de Murano\u201d; Si el destino nos ha llevado a T\u00e1nger, entonces el gu\u00eda dir\u00e1: \u201cVeremos c\u00f3mo se tejen las alfombras y nos invitar\u00e1n a un t\u00e9 moruno\u201d. Normalmente estas visitas lo ser\u00e1n despu\u00e9s de dar un paseo de una o dos horas recorriendo la ciudad. Miden bien el tiempo para que no estemos demasiados cansados ante \u201cel trance\u201d que se avecina y que a\u00fan no sabemos qu\u00e9 ser\u00e1. Nos insisten en que prestemos atenci\u00f3n a nuestros bolsos y carteras. &#8220;Los lugares tur\u00edsticos concurridos atraen a los ladrones&#8221;, nos dicen. Pero lo cierto es que los necesitaremos llegado el momento.<\/p>\n<p>Y \u00a1por fin!, lleg\u00f3 el momento que nos anunciaron. Entramos en el taller de cristal o en el telar de alfombras. Aqu\u00ed las variantes son muchas. Yo he llegado a ver pulir diamantes, manejar el arte de modelar el barro o confeccionar perfumes. Pero claro, pronto descubrimos el truco.<\/p>\n<p>Lo que se presentaba como un taller artesanal, en muchas ocasiones es un decorado preparado con casi actores, que est\u00e1n en la antesala de\u2026. \u00a1la tienda! S\u00ed, nos explican un poquito, pero s\u00f3lo un poquito (no conviene que la parada se detenga mucho tiempo en este lugar), c\u00f3mo se trabaja el cristal o c\u00f3mo se cose la alfombra. Y la ruta sigue, ipso facto, por la tienda que es d\u00f3nde todos podemos estar, ahora ya s\u00ed, sin prisas. Incluso podemos ir al ba\u00f1o (momento que se espera con ansia en estas \u201cexcursiones con paraguas\u201d). Si uno quiere dar marcha atr\u00e1s, ya no puede. La puerta por la que se accedi\u00f3 al taller, se cerr\u00f3. Dato tambi\u00e9n calculado. Y la \u00fanica salida posible es\u2026 pasando por la tienda. \u00a1Donde incluso hablan varios idiomas!<\/p>\n<p>He tenido ocasiones de poder charlar con los gu\u00edas, fuera de horas laborales. Tengo muchos amigos que lo son. Es un trabajo que requiere maestr\u00eda para que todo el grupo disfrute de la ruta, pues siempre hay alguno que se cansa antes u otro que se extrav\u00eda con facilidad y hay que estar pendiente de todos. Y, me contaban que su trabajo, evidentemente, lo abonaban estos \u201ctalleres-tiendas\u201d.<\/p>\n<p>Menos mal que son ya muchas las ciudades que permiten otras visitas guiadas sin paraguas. En ellas, podemos ver lo que ya se conoce como: \u201cterceros lugares\u201d. En estas rutas menos comerciales, podemos visitar una librer\u00eda antigua; una exposici\u00f3n de arte, una calle con historia o un caf\u00e9 con solera. Se puede ver la ciudad con otros ojos, con una mirada m\u00e1s cercana al d\u00eda a d\u00eda de sus habitantes. \u00bfD\u00f3nde hay que apuntarse?<\/p>\n<p>Y el paraguas, mientras tanto, guardado en el bolso para usar solo en caso de lluvia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esas visitas guiadas por las ciudades que todos vamos, como ovejas, detr\u00e1s de la gu\u00eda\u2026 Muchas veces, vamos detr\u00e1s de un paraguas cerrado, que vemos a unos metros de distancia en l\u00ednea vertical, con alg\u00fan lazo de color llamativo. 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