{"id":901,"date":"2017-10-24T18:22:19","date_gmt":"2017-10-24T16:22:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/zonadeembarque\/?p=901"},"modified":"2017-10-24T18:22:19","modified_gmt":"2017-10-24T16:22:19","slug":"te-invito-a-mi-piscina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zonadeembarque\/2017\/10\/24\/te-invito-a-mi-piscina\/","title":{"rendered":"Te invito a &#8220;mi&#8221; piscina"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S\u00ed, con el posesivo en singular. Y no habremos mentido, faltar\u00eda m\u00e1s. La verdad que camine por delante. Incluso podemos completar la frase en plan generoso, con aquello de: \u201cVen cuando quieras\u201d. Esta oraci\u00f3n gramatical, as\u00ed conjugada, la podemos pronunciar &#8220;con toda propiedad\u201d en muchos lugares donde \u201cnuestros invitados\u201d quedar\u00e1n sorprendidos y, por supuesto, a buen remojo.<\/p>\n<p><strong>Las hay a pie de playa<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/mipiscinared.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-902 alignright\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/mipiscinared-300x225.jpg\" alt=\"mipiscinared\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/mipiscinared-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/mipiscinared.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>En muchas ocasiones es la mano del hombre la que delimita su vaso. Y lo hace a la usanza del tradicional cuadril\u00e1tero. Una, con este dise\u00f1o, nos lleva hasta la Breta\u00f1a francesa, al pueblo costero de Saint Mal\u00f3.<\/p>\n<p>Estas piscinas pueden presumir de aguas tranquilas y sin sobresaltos, aptas para todos los p\u00fablicos: los que a\u00fan necesitan flotador; quienes se pasaron a la colchoneta y los que dominan los cuatro estilos de nataci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando yo estaba en \u201cmi\u201d piscina, vi a una pareja de dos chicos j\u00f3venes chinos que iban caminando por el muro que la separa del mar abierto. \u00c9l se subi\u00f3 al trampol\u00edn. Yo pensaba que iba a hacer un triple salto mortal para impresionarla. Pero all\u00ed, en lo alto, se qued\u00f3 un rato dubitativo y, volvi\u00f3 a bajar por la escalera. Ella lo abraz\u00f3. Y es que las piscinas son tan amorosas, \u00bfverdad? O, \u00bfAcaso ser\u00e1n las influencias de David Honey?<\/p>\n<p>Y s\u00ed, a veces, <strong>aunque sus aguas est\u00e9n quietas en su interior, ver las grandes olas tan cerca, impone un poco.<\/strong> Tal vez esto le ocurri\u00f3 al chico. El abrazo fue bien largo.<\/p>\n<p><strong>Otras, por todo lo alto<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/piscina2red.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-903 alignright\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/piscina2red-214x300.jpg\" alt=\"piscina2red\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/piscina2red-214x300.jpg 214w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/piscina2red.jpg 445w\" sizes=\"(max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/a>Hay otra piscina de esas del posesivo singular con una nota at\u00edpica: se encuentra en las alturas. En una cuarta planta. Se esconde dentro de un edificio precioso: el Centro Azkuna &#8220;La Alh\u00f3ndiga&#8221; (Bilbao). <strong>Mucha gente camina \u201cpor debajo del agua\u201d y no se da cuenta de que tiene sobre su cabeza una piscina.<\/strong><\/p>\n<p>Cuando yo entr\u00e9, pens\u00e9 que la luz del techo era natural. Tard\u00e9 lo suyo en saber que era una piscina. Les hago esta peque\u00f1a confesi\u00f3n para que a Vds. no les vaya a pasar.<\/p>\n<p>Como les dec\u00eda, que es de esos edificios que de tan bonitos, uno a los dos pasos se puede despistar. La planta baja ya es espectacular. El edificio est\u00e1 apoyado en 43 columnas, cada una diferente. Representan las culturas del mundo. Se han realizado con materiales locales de cada una de ellas. Este recorrido por la planta baja viene a ser como dar una vuelta al mundo entero entre \u201cbosques\u201d de m\u00e1rmol, ladrillo, madera y bronce. Y al ir absortos, es f\u00e1cil caminar bajo la piscina y no advertirlo. Lo digo a modo de excusa, lo s\u00e9.<\/p>\n<p>Como nota curiosa les contar\u00e9 que nunca falta el sol en esta piscina, a\u00fan cuando est\u00e9 lloviendo a cantaros ese d\u00eda. \u201cSe cuela\u201d siempre en el edificio. \u00bfEl truco? Nada m\u00e1s entrar, en lo alto, hay una fotograf\u00eda real gigantesca del sol (tomada desde un sat\u00e9lite) que ilumina el hall.<\/p>\n<p><strong>Y, tambi\u00e9n, tierra adentro<\/strong><\/p>\n<p>Pero si rizamos un poco el rizo en este recorrido tambi\u00e9n hay playas que juegan a convertirse en piscinas. Y, sin la ayuda del hombre. Hay una que sabe hacerlo con mucho arte: la famosa playa de Gulpiyuri (Asturias). Por las rocas se cuelan cachitos de mar que se transforma en algo m\u00e1gico.<\/p>\n<p>El dato sorprendente aqu\u00ed es localizarla a trav\u00e9s de un buscador porque <strong>la visi\u00f3n desde el sat\u00e9lite no lo es junto a la costa, sino que se\u00f1ala la ubicaci\u00f3n de esta playa\u2026 \u00a1tierra adentro!<\/strong> Ya les digo, mucha magia. Uno puede llegar a pensar que el buscador err\u00f3. A m\u00ed tambi\u00e9n me pas\u00f3. Y van ya dos confesiones.<\/p>\n<p>All\u00ed la generosidad tambi\u00e9n puede brotar. Y podemos invitar, pero ahora ya con aquello de \u201cvente a mi playa\u201d.<\/p>\n<p>Y si los soci\u00f3logos dicen que una de las frases que todos queremos pronunciar en voz alta es una invitaci\u00f3n a una piscina privada, en esta ruta, la generosidad les desbordar\u00e1. Y ya, la barbacoa la dejamos para una pr\u00f3xima escapada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; S\u00ed, con el posesivo en singular. 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