{"id":956,"date":"2018-01-10T09:12:12","date_gmt":"2018-01-10T08:12:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/zonadeembarque\/?p=956"},"modified":"2018-05-18T20:01:36","modified_gmt":"2018-05-18T18:01:36","slug":"pasen-y-toquen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/zonadeembarque\/2018\/01\/10\/pasen-y-toquen\/","title":{"rendered":"Pasen y toquen"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto tiempo podemos estar dentro de un museo? Ya hay una respuesta a lo que se conoce como \u201cla fatiga en el museo\u201d. <strong>M\u00e1s de dos horas dentro y nos convertimos en un \u201cespectador durmiente\u201d<\/strong>. S\u00ed, podemos continuar una sala m\u00e1s, luego otra, pero ya no prestamos inter\u00e9s. Avanzamos en modo \u201cautom\u00e1tico\u201d, como adormecidos. Y ya, al llegar a la tienda, aqu\u00ed las estrategias de marketing, <strong>nos \u201cdespiertan\u201d del letargo y activan el monedero, para pasarlo al modo &#8220;open&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p>Para evitar no s\u00f3lo el cansancio sino tambi\u00e9n llamar la atenci\u00f3n a lo largo de toda la visita, se han ideado muchas t\u00e9cnicas. Viajamos hoy con una de ellas: cartelas que s\u00ed permiten tocar el arte. Y nos adentramos en dos museos situados en Cartagena y Valladolid.<\/p>\n<p><strong>Tocar o no tocar, he ah\u00ed el dilema<\/strong><\/p>\n<p>No crean que est\u00e1 siendo f\u00e1cil lograr su \u00e9xito. Tenemos tan metido en la cabeza aquello de \u201cno tocar\u201d que nos hemos vuelto demasiado obedientes. Y somos algo reacios al cambio. Vaya que se nos antoja muy atrevido y <strong>seguimos t\u00edmidos con aquello de estirar el brazo y palpar.<\/strong><\/p>\n<p>Hace poco un investigador que ha estudiado durante meses c\u00f3mo se comporta el p\u00fablico dentro del Museo Nacional de Arqueolog\u00eda Subacu\u00e1tica (ARQUA) de Cartagena contaba la siguiente an\u00e9cdota: Existe un diminuto cartel solitario que indica que s\u00ed se puede tocar. Pero est\u00e1 colocado justo en una esquina, algo retirado del circuito por el interior del museo. Sin ninguna pieza de arte a su lado. El p\u00fablico sigue la trayectoria normal de la visita por el camino m\u00e1s corto y no se acerca a leer qu\u00e9 pone en ese cartelito de la esquina. Y claro, al no salirse de la ruta, contin\u00faa por la segunda parte del museo sin saber que pod\u00eda tocar todo lo que ve\u00eda en ella.<\/p>\n<p>Las responsables del Museo de Arte Africano de Valladolid tambi\u00e9n me contaban que hab\u00edan colocado, ahora s\u00ed, en lugar bien visible la se\u00f1al con grandes letras: \u201cPermitido tocar, obligado sentir\u201d. Quer\u00edan que el p\u00fablico pudiera palpar \u2013s\u00ed, manosear tambi\u00e9n- la textura del barro, la de una tela, etc. Y, <strong>para su desconsuelo, tampoco nadie se atrev\u00eda.<\/strong> Ya no era cosa de un cartel chiquitito ni de otro colocado en una esquina.<\/p>\n<p><strong>Casi caricias con el arte<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Vladimir Bazan ha fotografiado el comportamiento de los visitantes en los museos. Los hay que duermen la siesta (pasaron del adormecimiento al sue\u00f1o profundo); otros que se mimetizan con la obra que est\u00e1n viendo\u2026<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2018\/01\/Vladimir-Bazan-Louvre.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-957 alignright\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2018\/01\/Vladimir-Bazan-Louvre-300x206.jpg\" alt=\"vladimir-bazan-louvre\" width=\"300\" height=\"206\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2018\/01\/Vladimir-Bazan-Louvre-300x206.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2018\/01\/Vladimir-Bazan-Louvre.jpg 661w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Les dejo <strong>mi favorita de esta serie de retratos de nuestros comportamientos en los museos<\/strong>. Porque en ocasiones <strong>la atracci\u00f3n que provoca el arte es de tal fuerza<\/strong> que, con o sin cartela, sea \u00e9sta diminuta o llamativa, no podemos evitar estirar el brazo.<\/p>\n<p><strong>El profesor de arte ante la obra<\/strong><\/p>\n<p>Les confesar\u00e9 que un d\u00eda el profesor de arte tuvo la magn\u00edfica idea de dar la clase en el museo. Hab\u00eda una peque\u00f1a escultura vestida y claro, siendo adolescentes, vaya que nos asomamos un poco \u2013llevando cuidado eso s\u00ed- por debajo de la estatua. Quer\u00edamos saber los entresijos (e intimidades, \u00a1ejem!) de aquella pieza. El profesor nos pill\u00f3 a todos con la cabeza retorcida. <strong>Pensamos que nos iba a re\u00f1ir y que se nos hab\u00eda acabado la aventura de dar las clases fuera del aula.<\/strong><\/p>\n<p>Pero sucedi\u00f3 algo que no hab\u00edamos esperado: Se acerc\u00f3 a nosotros y se asom\u00f3 \u00e9l tambi\u00e9n por debajo de la ropa para ver el interior de aquella peque\u00f1a estatua. Como si fuera un &#8220;Nene&#8221; m\u00e1s (\u00a1qu\u00e9 bien puesto ten\u00eda su apodo!). Y s\u00ed, dimos muchas m\u00e1s clases en los museos.<\/p>\n<p>Porque s\u00ed, la curiosidad nos une a todos desde que somos ni\u00f1os. Y cosa buena es que nos siga acompa\u00f1ando, \u00bfverdad? Seamos estudiantes, profesores, t\u00edmidos, osados\u2026 Da igual, nos \u201cdespierta\u201d a la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00bfCu\u00e1nto tiempo podemos estar dentro de un museo? 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