La Verdad

img
Categoría: Medicina
Un buen marcador tumoral para detección y seguimiento de tumores cerebrales

Un equipo científico español que ha estado trabajando sobre el tema en los últimos 20 años lo han descubierto, caracterizado y desarrollado un kit analítico con esa finalidad, que será comercializado en breve plazo.

Los científicos españoles están ligados al Grupo y a la Fundación de Investigación HM Hospitales. HM Hospitales es un grupo hospitalario privado con más de una decena de centros en España, que ocupa el segundo puesto nacional por actividad asistencial a nivel nacional, contando con un excelente departamento de I+D+i. La Fundación de Investigación HM Hospitales es una entidad sin ánimo de lucro, constituida en el año 2003 con el objetivo principal de impulsar y gestionar el desarrollo de una I+D+i biosanitaria, útil para el paciente y el profesional (traslacional) y que contribuya a la aplicación clínica de nuevas tecnologías y productos para el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de las enfermedades, con el objetivo de practicar una Medicina Personalizada.

El Dr. Cristóbal Belda Iniesta, oncólogo murciano que cursó sus estudios en la Facultad de Medicina de Murcia, es el director de I+D+i y el director ejecutivo de la Fundación HM Hospitales, habiendo tenido un gran protagonismo en la investigación que comentamos.

En el mundo se diagnostican cada año en el mundo unos 170.000 tumores cerebrales, de los cuales casi 80.000 corresponden al blastoma, que tiene un pronóstico muy negativo. Se trata de tipos de cánceres con una elevada mortalidad y en los que menos avances ha habido en los últimos 20 años. En España, en el año 2015 se diagnosticaron más de 4.000 nuevos casos. Se trata de un tipo de cáncer causado por la malignización de células precursoras (células madre). En el caso concreto del glioblastoma su incidencia es la de unos 3 casos por 100.000 personas y el arsenal terapéutico no es muy positivo, con una mediana de supervivencia de aproximadamente 14 meses.

En general, como señalaba en una reciente entrevista el Dr. Belda, la detección de mutaciones genéticas en muestras sanguíneas está permitiendo identificar las características de algunos tipos de tumores, como complemento a otros sistemas como las biopsias, los TAC o las resonancias y permite obtener una información muy valiosa que no es tan invasiva como otras pruebas, por lo que también puede servir de seguimiento de la evolución de la enfermedad y la efectividad de sus tratamientos.

El gen IDH1, localizado en la porción cromosómica 2q33, codifica una enzima (isocitrato deshidrogenasa), que cataliza la carboxilación oxidativa de isocitrato a alfa-cetoglutarato,  lo que resulta en la reducción de NADP  a NADPH y en la porción cromosómica 15q26, otra enzima similar, la IDH2, juega el mismo papel, pero localizada en las mitocondrias. La mutación IDH1/2 hace disminuir la cantidad de NADPH necesario para la protección celular contra el estrés oxidativo y produce una disminución en alfa-cetoglutarato que degrada HIF-1-alfa (subunidad 1 alfa del factor inducible de hipoxia), promotor del crecimiento tumoral y la angiogénesis. En resumen, que la mutación o no funcionamiento adecuado del gen IDH favorece el crecimiento tumoral ya que reduce la cantidad de alfacetoglutarato y el alfacetoglutarato induce la apoptosis (suicidio celular de las células cancerosas) y la supresión tumoral.

Casi todos los tumores vierten al torrente sanguíneo parte de su material genético, de tal forma que teóricamente sería posible encontrar marcadores genéticos de los genes alterados causantes del tumor, pero hasta la fecha, por dificultades técnicas, ello era casi imposible en los tumores cerebrales.

Las mutaciones en IDH están presentes en ciertos gliomas y glioblastomas por lo que el conocimiento del estatus del IDH1 sería de gran valor diagnóstico y tiene, además, relevancia clínica y podría emplearse como marcador diagnóstico y como marcador de buen pronóstico de los pacientes con glioblastoma, más aún teniendo en cuenta el rápido impulso que están teniendo los nuevos sistemas de tratamientos inmunoterápicos personalizados en los pacientes de cánceres.

Los investigadores españoles han sido capaces de desarrollar un test sanguíneo con esas características, que identifica en sangre fragmentos de ADN del tumor cerebral, específicamente los del gen IDH-1, lo que permitirá realizar la detección precoz de tumores cerebrales y el seguimiento de su evolución mediante una sencilla punción lumbar, mientras que actualmente la muestra del tumor cerebral se obtiene a partir de una biopsia tradicional, un procedimiento que es muy complejo y agresivo para el paciente y que no siempre puede realizarse debido a la difícil accesibilidad del área afectada. Como señalan los investigadores “La importancia de este hallazgo tiene que ver con el tratamiento actual, pero también va a permitir diseñar terapias individualizadas y es un modelo para investigar y desarrollar nuevos marcadores en el cerebro” y según el Dr. Víctor González Rumayor, director de I+D en Atrys, “evaluar diferentes alteraciones moleculares durante el curso de la enfermedad será determinante para establecer una dinámica en la aparición de nuevas sensibilidades y resistencias, y para decidir la aplicación de los tratamientos más adecuados para los pacientes”.

Para conseguir una aplicación práctica clínica, HM Hospitales, la Fundación de Investigación HM Hospitales y la compañía de diagnósticos y tratamientos oncológicos Atrys Health han firmado un acuerdo para el desarrollo industrial en los próximos tres años de un kit de diagnóstico, que se denominará “Glibioliquid“. Este proyecto ha sido financiado por el Ministerio de Economía y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional con una ayuda de más de 600.000 euros y, por su parte, HM Hospitales ha invertido más de un millón de euros en el proceso de investigación y desarrollo de la patente.

Más en:

https://goo.gl/O9bsCg

Ver Post >
Nuevos genes relacionados con el trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una enfermedad mental severa y las personas que la sufren pueden pasar cíclicamente de ser muy activos y felices a sentirse muy tristes y desesperanzados. A las sensaciones de euforia y actividad se les llama manías. A las de tristeza y desesperanza se les llama depresión.

Varios estudios genéticos han apuntado a la existencia de ciertos genes de riesgo o susceptibilidad. Una reciente investigación colaborativa por científicos de la Universidad de Salud de Fujita y RIKEN, en Japón sobre varios millares de personas, ha identificado un nuevo gen de riesgo (FADS1 y FADS2).

La función de este gen es conocida y está relacionada con el: metabolismo de los lípidos, lo que aclara estudios epidemiológicos previos de que la prevalencia de la hiperglucemia o el síndrome metabólico en pacientes con trastorno bipolar era mayor que la de la población general.

Más en:

https://goo.gl/hOvjAC

Ver Post >
Ácido palmítico: ¡culpable!

Hace unos días se hacía pública una investigación que aclaraba molecularmente alguna de las razones por la que este componente de las grasas saturadas se consideraba podía ser nocivo para la salud: nada más y nada menos que por promover la metástasis muchas clases de cánceres, aparte de su anteriormente conocido efecto hipercolesterolémico.

De los ácidos grasos saturados presentes en una dieta normal, el ácido palmítico es el más abundante (aproximadamente un 60% de ellos). Químicamente es el ácido hexadecanoico, un ácido graso saturado (sin dobles enlaces), lineal, de 16 átomos de carbono, sólido blanco a temperatura ambiente.

En esta primera entrega vamos a examinar algunos detalles de la investigación antes citada y en otra posterior resumiremos aspectos de la gran producción y elevado consumo de este ácido, así como cuáles son los principales productos comerciales alimenticios en los que se encuentra.

La relación entre consumo de ácido palmítico (y de grasas saturadas) y niveles de colesterol es un tema científico muy discutido. Por ejemplo, en la bibliografía de los últimos cinco años se pueden encontrar publicados más de 15.000 artículos al respecto. Los datos más contradictorios se refieren al nexo grasas saturadas-colesterol, pero respecto al ácido palmítico las cosas parecen estar más claras, tal como recogía una reciente revisión del tema publicada en la revista The Journal of Nutrition (https://goo.gl/LKRJTz). La conclusión  clara era que en humanos el aceite de palma (cuyo principal componente es el ácido palmítico) aumenta el LDL colesterol, el “colesterol malo” más que los aceites vegetales bajos en grasas saturadas. Por el contrario, disminuye el HDL colesterol, “colesterol bueno”, más que las propias grasas trans.

En cuanto a la relación entre el ácido palmítico y las metástasis cancerosas ha sido muy esclarecedora la reciente publicación de una investigación en la revista Nature con el título original de “Targeting metastasis-initiating cells through the fatty acid receptor CD36” (https://goo.gl/ObkZ4e).

Han colaborado en ella trece investigadores, la mayoría españoles, de seis centros catalanes de investigación: IRB, CRG, IMIM, Hospital Vall D´Hebron, ICREA y Universidad Pompeu Fabra, siendo primera firmante Gloria Pascual, y el investigador principal Salvador Azznar Benitah, director de la Unidad de Oncología del grupo de investigación Células progenitoras y cáncer del IRB de Barcelona.

La metástasis es la gran aliada de los cánceres, aun teniendo en cuenta que un tumor cancerígeno contiene millones de célula, y que tan solo entre un 1% y un 5% de ellas ostentan capacidad metastásica. Por ello es importante saber la razón de ese potencial metastásico. No olvidemos que el 90% de los casos de muerte por cáncer se produce por las metástasis.

Los investigadores catalanes son especialistas en un tipo de células madre que están presentes en los tumores y cuyo papel es potenciar su crecimiento. Estudiando el comportamiento de estas células en muestras de carcinoma oral humano encontraron una subpoblación que apenas se dividía y que presentaba características muy similares a las de las células de la metástasis.

Por otra parte, el grupo ya conocía que en el proceso de metástasis era protagonista una proteína conocida como CD36, que es un receptor que absorbe y transporta los ácidos grasos en la membrana celular de las células metastásicas. A mayor expresión de CD36, suele existir peor pronóstico como también habían ratificado científicos de la Universidad Estatal de Michigan al analizar unos 9.000 tumores primarios y metastásicos de diferentes tipos de cáncer como pulmón, ovario y vejiga incluidos en la base de datos del Atlas del Genoma del Cáncer.  Los científicos decidieron estudiar a fondo la proteína CD36, que, en palabras de Aznar: “Es la puerta de entrada de los ácidos grasos que provienen del medio exterior, de la dieta o de algún otro tejido”,

El grupo investigador detectó la presencia de CD36 en las células metastásicas de un buen número de tumores: melanoma, cáncer de mama luminal, carcinoma de ovario, de vejiga y de pulmón, etc. Y fue muy significativo que cuando añadieron CD36 a células tumorales que no producían metástasis, éstas empezaron a hacerlo. Lo mismo ocurría a la inversa: cuando bloqueaban el receptor CD36 y se cerraba la puerta celular que permite la internalización de ácidos grasos, se detuvo la metástasis y a pesar de que el tumor primario seguía creciendo, la incidencia de metástasis se reducía hasta casi su desaparición. Y es que “la grasa es esencial para la metástasis”. En estas investigaciones usaron principalmente muestras de cánceres, como el oral humano, implantado en la cavidad oral de ratones para poder identificar las células metastásicas del tumor y analizar su comportamiento.

Otro aspecto importante ha sido descubrir el papel importante de la participación de las grasas en los procesos de metástasis, al comprobar la relación entre ambos conceptos.  Así, desarrollaron metástasis el 30% de los ratones con cáncer oral que siguieron una dieta convencional pero esta tasa aumentó hasta el 80% cuando se les administró una dieta un 15% más rica en grasas (“dieta de cafetería”). Más aún, dentro de las grasas, uno de sus componentes, el ácido palmítico, parece tener un papel destacado. Añadieron ácido palmítico a cultivos de células tumorales y en solo 48 horas esas células fueran capaces de aumentar su frecuencia metastásica posterior desde un 50% a un 100%, es decir que todos los roedores desarrollaban metástasis por el uso del ácido palmítico, lo que también depende del receptor CD36. El ácido palmítico demostró ser, con diferencia, ser el mayor inductor de metástasis.

Por todo ello, parece en principio que el bloqueo o inhibición de CD36 podría ser la base de una nueva terapia anti metastásica. Patentados los hallazgos, con la empresa inglesa MRC Technology se proponen desarrollar dos nuevos anticuerpos que se podrían empezar a probar en humanos dentro de unos cinco años, en ensayos clínicos para pacientes con carcinoma oral.

Por otra parte, el ácido palmítico es el ácido graso saturado más común de la dieta de los países industrializados, incluso en aquellas regiones donde debería reinar la dieta mediterránea. Se encuentra en muchos productos de supermercado y comida preparada, sobre todo en forma de aceite de palma porque el producto no se oxida (resiste muy bien a las altas temperaturas) y es más económico que el aceite de oliva o girasol. Las cremas de cacao, leche y avellanas contienen grandes cantidades de ácido palmítico. A todo ello nos referiremos próximamente.

Ver Post >

Etiquetas

Otros Blogs de Autor