La Verdad

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Autor: Miguel Rubio
Retrato de la ruina
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Miguel Rubio | 04-11-2015 | 5:47| 2

¿Puede atesorar algún destello de belleza el patrimonio condenado irremediablemente a la desaparición? Es la pregunta a la que el fotógrafo Juan Antonio Cerón ha intentado dar respuesta en su primera incursión artística. Y el resultado se puede ver, hasta el próximo domingo, en la sala los Postigos de Molina de Segura, a través de una selección de instantáneas de edificios que destilan cierto poder de atracción en mitad de la decrepitud y la ruina que los corroen. A este proyecto estético, Cerón ha dedicado dos años de trabajo; cientos de kilómetros recorridos por toda la Región en busca de localizaciones, 5.000 disparos con sus cámaras para, al final, quedarse con catorce fotografías. En ‘Donde habita el olvido’, que así se titula la exposición, el autor trata de mostrar “el último latido de belleza” de unos espacios deshabitados que se resisten a morir. Un homenaje a un patrimonio humilde de la arquitectura tradicional formado por escuelas vacías, cortijos abandonados, molinos parados para siempre, ventas en ruinas, viviendas olvidadas por su dueños. Una llamada de atención “al valor de las cosas cotidianas, tan cercanas que por lo general no vemos”, advierte el fotógrafo. “Cuando solo observamos la belleza en aquello que nos deslumbra, en la perfección, en lo ostentoso, ignoramos la bondad y la serenidad de las pequeñas cosas”, reflexiona Cerón. Las catorce imágenes de la exposición destacan por una apariencia plástica, como si fuera una pintura, que puede llegar a confundir al ojo del espectador, llevándole a pensar que el desconchón o la grieta de esa fachada se puede tocar con las manos. Para este trabajo, el artista se ha valido de lentes focales fijas, con valores de apertura muy bajos para retener la mayor cantidad de luz sin necesidad de trípode. Y, por supuesto, de mucha paciencia. Porque Cerón ha tenido que regresar en más de una ocasión hasta alguno de los escenarios escogidos con el fin de disponer de la luz necesaria para el enfoque perfecto.
‘Donde habita el olvido’ recorre desde Gañuelas (Mazarrón) hasta Raspay (Yecla), desde Fortuna a La Paca (Lorca), mostrando una arquitectura sin vida que emite un último pálpito antes de esfumarse. Un trabajo que aúna el aspecto histórico y documental del objeto fotografiado con un discurso estético basado en la fuerza de esas construcciones. “Viendo esos edificios abandonados he sentido ganas de llorar”, admite el fotógrafo. La muestra llegará a principios de año a Espacio Pático (calle San Lorenzo) de Murcia.

Juan Cerón, junto a la fotografía que abre su muestra.

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Del casino a Beltrí
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Miguel Rubio | 25-10-2015 | 8:26| 2

Recuperar el patrimonio olvidado es una de las asignaturas pendientes de Mazarrón. La tarea figura entre los deberes que surgieron del proyecto Arquitectura ON, una iniciativa impulsada por la Universidad Politécnica de Cartagena con el objetivo de proponer ideas para la regeneración urbana. La pelota está ahora en el tejado del equipo de gobierno, obligado a tirar del carro con soluciones imaginativas. Y, a la vista del desolador panorama que ofrece el antiguo municipio minero, el encargo resulta arduo. Parece claro que el Consistorio no dispone de músculo económico suficiente para abordar por sí solo el ambicioso proyecto; así que debe implicar a otras administraciones, captar la inversión privada con fórmulas atractivas y, por supuesto, movilizar a la adormecida ciudadanía. De momento, convendría realizar una radiografía de ese patrimonio olvidado, con vistas a fijar prioridades, no sea que se vaya a iniciar la casa por el tejado. En un análisis rápido, surgen edificios como el infrautilizado casino (de corte modernista), el castillo de los Vélez (desaprovechado desde que su recuperación quedó a medias), el casón burgués de la Cañadica (¿para cuándo el anunciado museo municipal?), la casa cuartel de la avenida Constitución (¿un albergue turístico? ¿un centro juvenil? ¿viviendas sociales?…), las instalaciones de la Benemérita del Puerto (una poderosa construcción en un lugar privilegiado), la Casa Rolandi (villa de veraneo de principios del XX), el teatro circo (o lo queda de él) y la vecina fuente adornada con hermosos azulejos (en mi opinión, uno de los rincones con más encanto del pueblo), por no hablar de los monumentos funerarios en los que el gran Beltrí dejó su sello. Claro está que no es posible olvidar otras joyas que aún esperan tiempos mejores y que aspiran a convertirse en el ‘buque insignia’ de la oferta turística y cultural de Mazarrón: los tres cotos mineros y el yacimiento fenicio de la playa de La Isla. Por supuesto, la lista queda abierta para que usted, lector, aporte sus sugerencias.

Azulejos de la fuente junto al teatro circo. / M.R.M.

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Visita gratis a una casa con premio
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Miguel Rubio | 07-10-2015 | 1:43| 2

La arquitectura de nuestros días llama a la puerta. Así que, adelante, anímese y pase. Durante dos meses, el Coamu celebra el Día de la Arquitectura con visitas guiadas, cine, conferencias y una exposición (abrirá al público el 5 de noviembre) dedicada a Enrique Sancho Ruano, el proyectista que contribuyó a la renovación del diseño en la edificación durante la década de los años sesenta en Murcia. Es una oportunidad única para adentrarse en las nuevas tendencias de esta disciplina capaz de despertar nuestros sentidos y que debería contribuir a hacernos la vida más cómodo; también, para conocer de primera mano algunas de las construcciones que triunfaron en la última edición de los Premios Regionales de Arquitectura. Las celebraciones arrancan este jueves con un recorrido por dos de esas edificaciones laureadas: la Casa en la Mota del Río (de Antonio Abellán y Javier Esquiva) y el centro de salud de Santiago el Mayor (obra de Edith Aroca y José María López). Lo mejor de todo es que serán los autores quienes acompañarán al público para explicarles los detalles de sus proyectos, cómo idearon sus diseños, las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse y si alcanzaron los objetivos marcados. Lo dicho, una buena ocasión para descubrir con otros ojos hacia dónde camina la arquitectura salida de la imaginación de nuestros creadores. Estas visitas se reanudarán el 14 de diciembre con otras dos paradas obligadas: el tanatorio del polígono industrial La Palma, en Cartagena, con el que Martín Lejarraga se alzó con el Premio Regional de Arquitectura, y la casa de campo, en pleno Campo de Cartagena, rehabilitada por Rosa María Ballester Espigares, una reinterpretación de la vivienda tradicional de esta comarca con un lenguaje depurado y minimalista. Estas visitas son gratuitas, solo es necesario inscribirse llamando al teléfono 968 213268.

Casa de la Mota del Río, en Murcia. / CARM

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Cañas con toques modernistas
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Miguel Rubio | 20-09-2015 | 7:24| 2

La plaza del Cardenal Belluga, en el corazón histórico de Murcia, gana en interés artístico. La apertura de un establecimiento de hostelería (El pasaje de Belluga) en los bajos del singular edificio del número 5 (fácilmente reconocible por su fachada ricamente decorada y recién rehabilitada) ha permitido poner a la vista los adornos modernistas que dan color a la recuperada estancia. Escayolas, yesos y capiteles lucen con su llamativa policromía original gracias a la labor realizada por el taller de restauración que dirige la experta Loreto López. El edificio, de principios del siglo XX, es obra del proyectista valenciano Joaquín Dicenta Vilaplana, que llegó a la capital del Segura en 1918 tras conseguir el título de arquitecto del Catastro de Hacienda, según recuerda la restauradora. Su formación en Barcelona permitió a Dicenta entrar en contacto con las corrientes románticas de la época. El arquitecto fue uno de los seguidores del denominado medievalismo fantástico, que se distingue en las construcciones por el uso de elementos góticos. Joaquín Dicenta, que colaboró con Ribes Marco en el diseño del edificio de Correos de Castellón de la Plana, dejó otros inmuebles singulares en Murcia y Alcantarilla; quizás el más conocido sea ‘la Casa de los Jarrones’, en el plano de San Francisco, frente al cauce del Segura. Loreto López indica que también es autor del retablo del Cristo del Refugio, en la iglesia de San Lorenzo de la capital murciana.

Uno de los capiteles recuperados. / Asoarte

El edificio del número 5 de Belluga (con un lenguaje arquitectónico que mezcla varios estilos) ha permanecido durante años cubierto con mallas y andamios a la espera de su recuperación. Ahora luce como nuevo, para disfrute de quienes pasean por este céntrico entorno. Lo mejor de todo es que, además, es posible adentrarse en varias de sus estancias para disfrutar de un aperitivo entre toques modernistas. La restauración del inmueble (las plantas superiores se destinan a viviendas) supone el colofón a la puesta en valor del frente de construcciones civiles residenciales de la plaza más conocida de Murcia, frente a la sede del Palacio Episcopal, revitalizando un entorno histórico remarcado por la portada barroca de la Catedral y las líneas puras del edificio anexo de Rafael Moneo

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'Okupas' en Torre Falcón
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Miguel Rubio | 31-08-2015 | 2:31| 2

Quienes casi a diario paseamos por el carril de Torre Falcón, desde la Senda de Granada a la urbanización Joven Futura, en Murcia, asistimos con una mezcla de pesar y asombro a la degradación que va consumiendo la casa torre que da nombre a este camino. A los hundimientos en parte de la techumbre se unen ahora las pintadas (ahí dejo una foto) aparecidas en la fachada trasera de esta construcción típica de la huerta. Por si fueran pocos males, varios tramos de la valla que protege el inmueble están caídos y  los huecos han dejado el paso libre a unos nuevos inquilinos. Por unas de las ventanas del primer piso asoma un viejo sofá (acompaño imagen), por lo que los ‘okupas’ han decidido ponerse cómodos en una propiedad que es municipal, aunque da la impresión de que al Ayuntamiento, con su alcalde José Ballesta a la cabeza, le trae sin cuidado lo que ocurra en este rincón alejado de La Glorieta y del bullicio de la Gran Vía.

La casa de Torre Falcón es uno de los edificios que aparecen en la lista roja del patrimonio arquitectònico de la huerta por su peligro de desaparición, al lado de otros elementos etnográficos de relevancia como los molinos del Batán (Zarandona), Alfatego (Espinardo) y del Amor (La Albatalía). El colectivo Murcia huerta viva, surgido de una escisión en el seno de Huermur, se ha presentado públicamente haciendo una llamada de atención para impedir que el abandono termine por arruinar estas edificaciones tradicionales. Y ha hecho llegar a los cinco grupos políticos del Consistorio una iniciativa para la puesta en marcha de una escuela taller que se encargue de la recuperación de esta página de la historia de Murcia. La propuesta, que probablemente se debata en el próximo Pleno, sugiere que la escuela taller debería estar formada por “un equipo multidisciplinar”, en colaboración con universidades y colectivos vinculados a la conservación del patrimonio cultural y natural. En este taller de empleo se prepararía a parados que quieran formarse en la utilización de materiales tradicionales y antiguos oficios. La idea tiene buena pinta. A ver en qué queda cuando desembarque en el Salón de Plenos.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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