La Verdad

img
Autor: Miguel Rubio
'Okupas' en Torre Falcón
img
Miguel Rubio | 31-08-2015 | 2:31| 2

Quienes casi a diario paseamos por el carril de Torre Falcón, desde la Senda de Granada a la urbanización Joven Futura, en Murcia, asistimos con una mezcla de pesar y asombro a la degradación que va consumiendo la casa torre que da nombre a este camino. A los hundimientos en parte de la techumbre se unen ahora las pintadas (ahí dejo una foto) aparecidas en la fachada trasera de esta construcción típica de la huerta. Por si fueran pocos males, varios tramos de la valla que protege el inmueble están caídos y  los huecos han dejado el paso libre a unos nuevos inquilinos. Por unas de las ventanas del primer piso asoma un viejo sofá (acompaño imagen), por lo que los ‘okupas’ han decidido ponerse cómodos en una propiedad que es municipal, aunque da la impresión de que al Ayuntamiento, con su alcalde José Ballesta a la cabeza, le trae sin cuidado lo que ocurra en este rincón alejado de La Glorieta y del bullicio de la Gran Vía.

La casa de Torre Falcón es uno de los edificios que aparecen en la lista roja del patrimonio arquitectònico de la huerta por su peligro de desaparición, al lado de otros elementos etnográficos de relevancia como los molinos del Batán (Zarandona), Alfatego (Espinardo) y del Amor (La Albatalía). El colectivo Murcia huerta viva, surgido de una escisión en el seno de Huermur, se ha presentado públicamente haciendo una llamada de atención para impedir que el abandono termine por arruinar estas edificaciones tradicionales. Y ha hecho llegar a los cinco grupos políticos del Consistorio una iniciativa para la puesta en marcha de una escuela taller que se encargue de la recuperación de esta página de la historia de Murcia. La propuesta, que probablemente se debata en el próximo Pleno, sugiere que la escuela taller debería estar formada por “un equipo multidisciplinar”, en colaboración con universidades y colectivos vinculados a la conservación del patrimonio cultural y natural. En este taller de empleo se prepararía a parados que quieran formarse en la utilización de materiales tradicionales y antiguos oficios. La idea tiene buena pinta. A ver en qué queda cuando desembarque en el Salón de Plenos.

Ver Post >
La casa de Fisac, antes y después
img
Miguel Rubio | 14-08-2015 | 1:22| 2

En uno de sus muchos viajes, allá por 1969, Miguel Fisac (1913-2006), uno de los renovadores de la arquitectura española del siglo XX, descubrió la belleza aún salvaje de la bahía de Mazarrón, y decidió levantar aquí su casa de veraneo. Ahora, 46 años después, es posible conocer con detalle el proyecto a través de los planos originales del chalé que por primera vez se exponen en Murcia. Forman parte de una muestra que hasta finales de septiembre puede visitarse en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos y que, además, incluye los diseños de otras cinco obras maestras de Fisac: el Instituto Laboral de Daimiel (1951), el Instituto de Microbiología (1949-1956), el complejo de los dominicos de Alcobendas (1955), el Centro de Estudios Hidrográficos (1961) y el edificio IBM (1967).
La residencia de Isla Plana, conocida por los vecinos de la zona como La Cajonera,  fue un reto personal del proyectista, un experimento a modo de ensayo para una nueva arquitectura turística. Aprovechando la pendiente del terreno, con una inclinación de 30 grados, Miguel Fisac superpuso cuatro módulos rectangulares, de color blanco, en los que repartió las distintas estancias de la vivienda. El geométrico edificio, con las mejores vistas al Mediterráneo, pretendía ser lo más respetuoso con el entorno, en línea con la sensibilidad a la que despertaba la arquitectura de mediados del siglo XX. Transcurridos los años, Fisac cambio la babía de Mazarrón por Palma de Mallorca para sus vacaciones estivales. Y la residencia fue pasando de manos hasta caer en el olvido. En 2006, los nuevos propietarios acometieron unas obras de ampliación que no han terminado de gustar. Desde la Fundación Miguel Fisac, su secretario, Diego Peris, se lamenta de que “no es un buen ejemplo de conservación. El resultado final está lejos de respetar, integrarse o camuflarse con respecto a la obra original”. La protección que hoy día le otorga el plan urbano de Cartagena al famoso chalé parece que llegó tarde. La fotografías que acompañan a estas líneas muestran el antes y el después, y que cada uno saque sus conclusiones.

Ver Post >
¿Otro nombre para el Ibáñez Martín?
img
Miguel Rubio | 29-07-2015 | 7:33| 2

Mis primeros recuerdos del colegio se sitúan en la hoy plaza de la Libertad de Mazarrón, no muy lejos del hogar familiar. El antiguo parvulario era un sólido inmueble con portón a la entrada y ventanales ovalados en la fachada. Dentro, un pequeño patio y las aulas, algo tristes, donde los alumnos nos repartíamos separados por sexo: ellas con doña Juanita y nosotros con doña Leonor. De aquella escuela de nuestras primeras letras y juegos queda el solar y, también, las imágenes y sensaciones que aún atesoramos en nuestro interior quienes acudimos allí durante la niñez. Es éste un patrimonio inmaterial y nostálgico al que se refieren expertos como el catedrático de la Universidad de Murcia Antonio Viñao, para impulsar la protección de la arquitectura escolar de la Región. Dos edificios de épocas distintas se han sumado recientemente al catálogo de Bienes Culturales: las escuelas nuevas de El Palmar, un modelo que hunde sus raíces en la II República; y el instituto Ibáñez Martín, de Lorca, ejemplo del nacionalcatolicismo que imperaba en pleno franquismo. Por cierto que quizás haya llegado el momento de plantearse un cambio de denominación para este centro de enseñanzas medias. Hay quien piensa, y puede que con bastante razón, que José Ibáñez Martín, ministro de Educación entre 1939 y 1951, no se merece tal honor. Más que nada porque entre sus ‘méritos’ figura haber orquestado y dirigido la mayor represión contra el profesorado y la ciencia del siglo XX. El libro ‘Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950)’, firmado por los investigadores Manuel Castillo Martos y Juan Luis Rubio Mayoral, y que acaba de editar la Diputación de Sevilla y Vitela Gestión Cultural, dedica un apartado a este desmantelamiento por motivos religiosos. En las páginas de ‘La Verdad’, el catedrático Viñao ya llamó la atención sobre esta aparente incongruencia.
Y es que en bastantes ocasiones la arquitectura escolar ayuda a comprender el modelo educativo de cada época. Así, volviendo al IES Ibáñez Martín, se trata de un edificio con planta en forma de cruz latina -al que se le añaden dos pabellones alargados- para recordar que la religión ocupa un papel central en la sociedad del momento. En la Región hay otros ejemplos aunque de diferente corte. Ahí están las primeras escuelas graduadas, en la calle Gisbert de Cartagena, con aulas para cada edad o grado; la ciudad portuaria también cuenta con uno de los llamados colegios al aire libre (la Casa del Niño), mientras que por la geografía regional se reparten un buen número de escuelas rurales. En los ficheros de Cultura aparecen una veintena de edificios docentes de todas las épocas que cuentan con algún tipo de protección. Destacan los cuatro colegios que Pedro Cerdán diseñó para Murcia: Andrés Baquero, Cierva Peñafiel, El Carmen y San Antolín. Un dibujo original con la fachada de este último se puede ver estos días en la exposición que organiza el Archivo General de la Región por su décimo aniversario.

Ver Post >
La arquitectura amable
img
Miguel Rubio | 22-07-2015 | 8:53| 2

“La arquitectura es un milagro”. Lo ha dicho Víctor López Cotelo en Murcia, en su primera intervención pública tras alzarse con el Premio de Arquitectura Española 2015 por la recuperación del antiguo hospital militar de Granada. Un proyecto que le ha llevado dieciocho largos años de trabajo, con un sinfín de dificultades -“había dejado el tabaco, y he vuelto a fumar una cajetilla diaria”, reconoció ante el auditorio-  y en el que ha logrado plasmar una de sus obsesiones: que la mano del arquitecto pase inadvertida en el resultado final de la obra. En su charla, organizada por el Colegio de Arquitectos de Murcia (Coamu), López Cotelo, que en sus inicios colaboró con Alejandro de la Sota y que ha cumplido dos décadas impartiendo clases en Munich, desgranó qué es para él esta profesión. En resumen, el proyectista defiende que la arquitectura debe servir para “mejorar la vida de la gente”, creando un “ambiente que estimule al ciudadano en su libertad”. En este sentido, “al arquitecto no deberían pagarle por ver la realidad evidente, sino por saber apreciar la realidad oculta”. Una habilidad que radica en descubrir “qué necesita la sociedad, cuáles son sus anhelos”. Así el conferenciante, que siempre ha huido de las modas, comparó al profesional con una solitaria antena capaz de percibir esas demandas para después materializarlas en un proyecto, que puede ser un edificio, una ciudad o todo un territorio en el que “la vida sea lo más agradable posible”.

“No todo lo que se construye es arquitectura”, advirtió en otro momento. La diferencia está en que la buena arquitectura es la que “conmueve” incluso al más profano, algo que se consigue “cruzando continuamente el pensamiento lógico y la emoción”. En fin, unas reflexiones que, en la segunda parte de su conferencia, trasladó a su trabajo premiado: la nueva escuela de arquitectura de Granada en la antigua sede del hospital militar. Un proyecto diáfano, sin excesos, amable y respetuoso con la historia del inmueble. López Cotelo también firmó la reforma de la Casa de las Conchas de Salamanca. Recientemente, su nombre ha saltado a las páginas de la actualidad porque un juez de Santiago de Compostela obliga a derribar el 65% de su vivienda de Ponte Sarela, doblemente premiada, al incumplir la normativa urbanística. El arquitecto defiende la legalidad de la obra y achaca el fallo a una interpretación diferente de la norma.

Víctor López Cotelo. / Premios Enor (L. Díaz Díaz)

Ver Post >
Una perla moderna en El Palmar
img
Miguel Rubio | 17-07-2015 | 11:57| 2

La arquitectura moderna de los años sesenta tiene sus perlas escondidas en la Región. Y el conjunto del psiquiátrico de El Palmar conserva engarzada una de estas pequeñas joyas: la capilla del recinto, un diseño de Enrique Sancho Ruano (Palma de Mallorca, 1923) que estará presente en la exposición que el próximo otoño le dedicará el Colegio de Arquitectos de Murcia por su larga y fructífera labor profesional.
A mitad de esa década, el proyectista (que trabajó como técnico de la Diputación Provincial de Murcia y del Obispado) ideó cuatro iglesias que hoy día están consideradas como un ejemplo de la modernidad a la que despertaba España, tras un relajamiento de la dictadura, y que también alcanzó a las artes. La capilla de El Palmar (1965) es uno de estos proyectos, al que acompañan las iglesias de Cabo de Palos (1965), ya desaparecida; Barranda, en Caravaca de la Cruz (1966), y la capilla del conjunto asistencial de Espinardo (1967), desacralizada desde hace años aunque en buen estado de conservación. En general, el diseño de estos templos responde a las doctrinas emanadas del Concilio Vaticano II: edificios de nave única pensados para fomentar la participación de los fieles e impulsar el sentimiento de comunidad de los creyentes; casi sin adornos, con el fin de favorecer la espiritualidad; con un papel destacado de la luz natural y donde los nuevos materiales (hormigón, hierro, piedra artificial) dominan la construcción. También estas iglesias, de líneas rectas y formas irregulares, dejan la puerta abierta a los nuevos artistas de la época, con vidrieras, murales, objetos de orfebrería y esculturas. En el caso de la capilla del psiquiátrico llama la atención el mosaico (con dos ángeles músicos y la Virgen) que domina el altar mayor y una pieza de un querubín trompetero de buen porte y corte abstracto. Ni el párroco ni las feligresas que le ayudaban a recoger tras terminar el oficio religioso supieron aportar pista alguna sobre la autoría de estas dos grandes obras. En lo alto del coro (que recuerda bastante al de la iglesia del complejo de Espinardo) una espectacular vidriera en tonos morados tamiza la luz que inunda la nave. Y poco más pude ver (algo del mobiliario original y una barandilla decorada) porque el sacerdote tenía prisa y el templo debía quedar cerrado. Si le interesa conocer esta perla de la arquitectura de los sesenta, debe saber que solo abre en horario de misa: los domingos a las 10.30 horas, con entrada desde la antigua carretera de Mazarrón. Es una pena que este patrimonio del siglo XX pase inadvertido y no aparezca ni en los catálogos de Cultura. La Consejería debería tomar nota e impulsar su difusión.

Mosaico y ángel trompetero en la capilla del psiquiátrico de El Palmar. / M. RUBIO

Ver Post >
Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

Últimos Comentarios

Vaya-tela 09-02-2017 | 09:47 en:
Cultura y los faros
mrubio 28-02-2016 | 11:53 en:
El hotel de los felices 70

Etiquetas

Otros Blogs de Autor

Últimos Comentarios

Vaya-tela 09-02-2017 | 09:47 en:
Cultura y los faros
mrubio 28-02-2016 | 11:53 en:
El hotel de los felices 70