La Verdad
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Autor: Miguel Rubio
Edificios con fotogenia
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Miguel Rubio | 10-06-2014 | 5:36| 2

Arquitectura y fotografía se dan la mano en un viaje, a lo largo de cuatro décadas del siglo XX, por un país que despertaba a un nuevo tiempo. Una exposición incluida en el festival PhotoEspaña 2014, abierta al público hasta el 7 de septiembre en el Museo ICO de Madrid, reflexiona acerca de cómo los profesionales de la cámara contribuyeron con su trabajo a consolidar las vanguardias que cambiaron estéticas y formas en la edificación.
‘Fotografía y arquitectura moderna (1925-1965)’, con 250 imágenes de 40 fotógrafos, hace un sitio a dos representantes de la Región. De un lado, el arquitecto calasparreño Emilio Pérez Piñero; de otro, el fotógrafo Cristóbal Portillo Robles. Del primero, la muestra recoge una instatánea de 1965, de autor desconocido, que inmortaliza una prueba de montaje de sus famosas cúpulas desplegables y móviles en su localidad natal. Del estudio del segundo se ofrecen tres imágenes: el Edificio Girasol (Madrid, 1964); el colegio Retamar  (Madrid, 1967) y el Centro Nacional de Estudios Visuales (Madrid, 1969).
A Pérez Piñero, un accidente de tráfico truncó su brillante carrera cuando solo contaba con 41 años. Sus estructuras, empleadas para cubrir grandes espacios, llamaron la atención incluso de la NASA, que pensó en el proyectista murciano para levantar una base en la Luna. El surrealista Salvador Dalí también lo fichó para la cúpula de su museo de Figueras. La instantánea que se incluye en la exposición del Museo ICO corresponde al montaje de prueba, en el huerto de Pérez Piñero, del teatro transportable que le encargó el Ministerio de Información y Turismo de Manuel Franga para acoger festivales folclóricos durante los meses de verano por todo el país, según explican desde la fundación que lleva el nombre del arquitecto calasparreño. Esta cubierta se instaló por primera vez en la plaza de María Pita de La Coruña.
En cuanto al fotógrafo Cristóbal Portillo Robles, nacido en Murcia en 1897, desarrolló su carrera profesional en Madrid. Formado en París, en 1920 ganó una oposición para fotógrafo de la aviación, y fue destinado a la Escuela de Pilotos de Getafe. Portillo compatibilizó los encargos profesionales independientes para particulares, bancos, ministerios y empresas con su faceta como redactor gráfico en medios como ‘Hoja del Lunes’ y ‘ABC’. Llevó a cabo una inmensa tarea de documentación social en Madrid.

Edificio Girasol, fotografiado por Portillo.

Casi un millón de fotografías forman su archivo, que incluye imágenes de las calles y edificios de la ciudad, retratos de políticos, artistas y miembros de la alta sociedad. Desarrolló también una extensa colaboración en el ámbito de la arquitectura, realizando reportajes para Ortiz-Echagüe y Echaide, Haro Piñar, Moreno Barberá y Coderch, entre otros, y para empresas constructoras como Urbis, Jotsa o Entrecanales y Távora.
La exposición no pretende presentar los mejores proyectos del Movimiento Moderno. El arquitecto y fotógrafo Iñaki Bergera, comisario de la muestra, aclara que se trata de reflexionar sobre el papel que la fotografía y los fotógrafos ejercieron en el devenir de la arquitectura. «El carácter revolucionario que trajo la vanguardia moderna –afirma– encontró en la fotografía el instrumento oportuno para proceder a su difusión mediática y propagandista».

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Recuerdos que salen del archivo
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Miguel Rubio | 04-06-2014 | 7:44| 2

Recibo una notificación vía Facebook (mil gracias) que me lleva a una imagen de 1955 de una carrera ciclista pasando por la puerta de la casa de mis padres, en la avenida Constitución (antes de José Antonio) de Mazarrón, todavía sin asfaltar y con una hilera de fachadas que ya no existen. La instantánea tomada por Francisco García Jorquera, ‘Paco el fotógrafo’, como es conocido en el pueblo, me trae muchos recuerdos personales casi coincidiendo con la celebración (el próximo lunes) del Día Internacional de los Archivos, una fecha para llamar la atención sobre el importante legado cultural que conservan estos centros de documentación. Según un listado del Ministerio de Cultura, en la Región existen setenta de estos ‘contenedores’ de información, casi todos pertenecientes a organismos oficiales, parroquias y hermandades religiosas. El archivo de ‘Paco el fotógrafo’ no aparece en esa relación, pero cumple como el que más con uno de los cometidos encargados a estos registros de documentos: “conservar la memoria de nuestros pueblos”.
En las páginas de ‘La Verdad’ ya contamos la historia de Francisco García Jorquera. Ahora se cumplen sesenta años desde que este profesional empezó a atrapar con su cámara (la primera fue una Kodak Retina que adquirió en Alemania por 4.500 pesetas, “el sueldo de todo un año”) la historia reciente de Mazarrón. Su pasión por la fotografía y por su pueblo también le llevó a recopilar imágenes de otros autores. La más antigua que guarda data de 1890, y muestra el trasiego de vecinos por la antigua plaza de la Libertad. Ha fotografía estampas cotidianas, monumentos, festivales, inauguraciones, romerías, mítines y, también, a todos los alcaldes desde 1957. En su estudio todavía conserva el crucifijo sobre el que hasta no hace mucho juraban el cargo los regidores, y que él mismo transportaba cuando le avisaban desde el Ayuntamiento para la foto oficial.

Paco García, en su estudio en 2012. / GUILLERMO CARRIÓN

Pese a los años y a los problemas de vista que sufre, ‘Paco el fotógrafo’ ha seguido adelante. Animado por su vecino Antonio Verdú, encontró en las nuevas tecnologías la manera de conservar este patrimonio. Con suma dedicación y paciencia, emprendió la ardua tarea de digitalizar y documentar todo su archivo, para lo que primero tuvo que aprender por su cuenta unas nociones básicas de informática. Los miles de negativos que conserva son un tesoro para los investigadores y también para los vecinos que acuden a su estudio en busca de su historia familiar. A unos y otros les trata con el mismo afecto.
Ahora, Francisco García se ha lanzado a otra aventura. Tiene una cuenta en Facebook donde va compartiendo sus imágenes. Lo mejor de todo es que muchos de los internautas que acceden cuentan sus recuerdos y ayudan a enriquecer la instantánea con nuevos datos acerca del momento en el que se tomó la imagen y sobre las personas que aparecen en ella. A ‘Paco el fotógrafo’ habrá que reconocerle algún día todo lo que está haciendo por conservar la historia de Mazarrón.
Aún recuerdo su amabilidad en la despedida el día que fui a visitarle a su estudio para aquel reportaje:
-“Vuelve cuando quieras. Seguro que encontramos una foto tuya”.
Tengo pendiente corresponder a su invitación.

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Monedas que son un tesoro
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Miguel Rubio | 02-06-2014 | 9:54| 2

Poco a poco se van conociendo nuevos detalles de la gran exposición numismática que prepara la Consejería de Cultura, y que servirá de complemento a la muestra permanente sobre la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’, con su carga de monedas de oro y plata, que acaba de abrir sus puertas en el Arqua de Cartagena. Llevará por título ‘Tesoro, materia, ley y forma’, y lo más probable es que se inaugure en octubre en el Museo Arqueológico de Murcia. La Comunidad Autónoma ya ha iniciado los trámites para conseguir la cesión por parte de algunos ayuntamientos de colecciones que se conservan en museos locales y que darán contenido a este proyecto cultural.

Así, por ejemplo, Jumilla aportará 44 monedas de bronce de época romana halladas en la Cueva del Peliciego, en la sierra de los Grajos. Desde Mazarrón llegarán un conjunto de bronces aparecidos en una tumba de la necrópolis tardorromana de La Molineta y además, probablemente, unos plomos monetiformes de época fenicia, con motivos marinos -como delfines, naves e hipocampos-, que se empleaban como dinero local y que solo circulaban en los cotos mineros. El ‘tesoro de la Pita’, descubierto por un agricultor en Alhama de Murcia, pero que se guarda en el museo de Santa Clara de Murcia, también se incluirá en la muestra, principalmente porque resume el sometimiento de la sociedad islámica al reino casellano. La exposición, que supervisa directamente el jefe de Museos de la Consejería de Cultura y experto en numismática, Manuel Lechuga, se aprovechará para mostrar por primera vez, tras su restauración, uno de los últimos ocultamientos localizados en la Región: las 424 monedas andalusíes (la gran mayoría, dinares de oro) halladas en la calle Jabonerías de la capital murciana.

Monedas halladas en una tumba del yacimiento tardorromano de La Molineta, en Mazarrón.

La muestra pretende hacer llegar al público que, independientemente del metal con el que fueron fundidas, las monedas suponen una fuente de información de primer orden para la investigación histórica. Permiten fijar fechas de momentos claves del pasado gracias a los años de acuñación, desvelan relaciones políticas y económicas entre distintos reinos y clanes, y muestran el poder de algunas ciudades que disponían del privilegio de labrar moneda. En otras ocasiones aportan también detalles sobre el declive de algunos gobiernos, que, para hacer frente a sus apuros económicos, emitían piezas de peor calidad y, sin embargo, de más valor, la conocida devaluación a la que ya recurrieron los romanos y que todavía hoy se practica.

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Unidos por los fenicios
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Miguel Rubio | 29-05-2014 | 12:20| 2

El yacimiento de la playa de La Isla será la carta de presentación que el próximo 4 de junio le abrirá las puertas a Mazarrón para entrar a formar parte de la Ruta de los Fenicios, un itinerario cultural, avalado por el Consejo de Europa, que une a dieciocho países del Mediterráneo europeo, Oriente Próximo y el norte de África. La adhesión no solo supone un reconocimiento al rico patrimonio arqueológico que atesora el municipio, también permitirá a la localidad beneficiarse de la promoción que realicen las autoridades comunitarias de este itinerario, en un plan que se prolongará hasta el año 2020, para atraer un turismo de calidad y respetuoso con el entorno. Es más, esa unión de países permite sumar fuerzas a la hora de conseguir financiación para la puesta en valor y rehabilitación de los bienes de interés que sustentan esta ruta cultural. En el caso de Mazarrón, el principal tesoro es la nave fenicia hundida en La Isla, cuya recuperación sigue estancada en los despachos oficiales debido a la falta de fondos. A la espera de que llegue (si llega, que lo dudo) el maná en forma de euros, el municipio sí podrá lucir en su rótulos y folletos el sello de excelencia que otorga el Consejo de Europa para distinguir a los itinerarios culturales.
En total, son dieciocho rutas que recorren el continente de arriba a abajo para mostrar su diversidad cultural y como un nexo que favorezca el diálogo y la cohesión entre los distintos pueblos. Quizá el itinerario más conocido es el Camino de Santiago. Otro recuerda a vikingos y normandos; hay también una ruta de los cementerios, otra del olivar y un circuito que recuerda el patrminio judío. La Región de Murcia está presente, además de en la Ruta de los Fenicios, en la del arte rupestre prehistórico (aquí somos una “superpotencia”, comenta un investigador) y en la del legado andalusí. También existe la posibilidad de que localidades como Archena, Fortuna y Alhama de Murcia se sumen a la ruta europea de las ciudades termales.

Centro de interpretación del barco fenicio en Mazarrón. / JUAN LEAL

La entrada de Mazarrón en el itinerario fenicio se formalizará en una reunión de expertos que se celebrará en Jaén. Hasta allí se desplazará una delegación murciana formada por técnicos y representantes municipales. Además de Mazarrón, cabe la posibilidad de que Cartagena se incluya en un nuevo ramal (dentro de esta ruta) que recuerde el camino de Aníbal en su marcha militar contra Roma, atravesando los Alpes en elefantes, en la legendaria segunda guerra púnica.

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Un oasis al final del túnel
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Miguel Rubio | 26-05-2014 | 9:50| 2

El patrimonio cultural no solo luce en las ciudades. El paisaje rural también tiene sus joyas, que, en bastantes ocasiones, pasan desapercibidas, lo que al final conduce a su destrucción. Carlos Martínez Hernández, embarcado en su tesis doctoral en el departamento de Geografía de la Universidad de Murcia, ha descubierto una de estas perlas. Se trata de una serie de ingenios hidráulicos que han permitido mantener en producción, desde hace más de un siglo, diez hectáreas de huerta en el Mingrano, un campo semiárido a caballo entre Mazarrón, Fuente Álamo y Cartagena. El estudio ha visto la luz en el Congreso Internacional de Molinología celebrado recientemente en Murcia.

Con sus conocimientos como geógrafo y la ayuda de los vecinos, este joven investigador, natural de Las Palas y un enamorado de los paisajes agrícolas abandonados, ha podido rescatar del olvido un conjunto de ingeniería tradicional, que data del siglo XIX, construido para aprovechar las aguas subterráneas que brotan del llamado manantial de Los Charcos (un metro cúbico por hora en época de lluvias; y la mitad en tiempos de sequía como ahora). En su estudio, Carlos Martínez documenta dos balsas, una de ellas con un bastidor para lavar la lana de las ovejas; varios pozos, alguna noria de sangre y, lo más llamativo, una galería subterránea, de 250 metros de longitud y con 14 respiradores o lumbreras, cuya misión es transportar, desde la cabecera de la rambla del Mingrano, el agua que da la vida a ese oasis de frutales y hortalizas.

Galería subterránea en el Mingrano. / C. M. H.

Resulta llamativo encontrar en el mundo académico este tipo de investigaciones, que se fijan en pequeños elementos del patrimonio rural, perdidos en parajes deshabitados, pero que, pese a ello, esconden una gran historia. El trabajo de Martínez Hernández tiene el mérito de que sienta las bases para la puesta en valor de unos ingenios hidráulicos que forman parte de las raíces y de la forma de vida de un pueblo. La clave está en que lo que no se conoce, ni se respeta ni se conserva. De ese desconocimiento, y de sus consecuencias, también sabemos algo por estas tierras regadas por el Segura. En el citado congreso internacional se puso la lupa sobre el deterioro que sufren los molinos de la huerta de Murcia, singulares edificaciones de la arquitectura tradicional pero que para muchos vecinos solo son ruinas
En fin, hay que confiar en que la llamada de atención que formula este joven geógrafo llegue a las administraciones. Carlos Martínez defiende que la recuperación de este patrimonio hidráulico es el complemento perfecto para relanzar el incipiente turismo rural que vive el Mingrano. Una nueva esperanza para un pueblo que se resiste a desaparecer.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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