La Verdad

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Autor: mrubio
La belleza de una fábrica
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Miguel Rubio | 09-04-2014 | 8:25| 0

Con la vista puesta en el Año Europeo del Patrimonio Industrial (que será en 2015), cabe repasar si, en esta materia, la Región progresa adecuadamente. Para el Instituto de Patrimonio Cultural de España, “los testimonios de la industrialización constituyen un legado imprescindible para comprender la historia de los dos últimos siglos”. Y añade que esos elementos “han desempeñado un importante papel en la evolución del territorio y en la formación del carácter histórico de sus sitios, lugares y paisaje”. En fin, que no es una cuestión baladí.

La Región tiene donde elegir. Por ejemplo, el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial (TICCIH) elaboró un catálogo con cien bienes, y cuatro de ellos se localizan en estas tierras: el embarcadero del Hornillo (1903), en Águilas; el paisaje minero de La Unión-Cartagena; el coto minero de San Cristóbal-Los Perules, en Mazarrón, y el arsenal de Cartagena. Los dos primeros ya se han puesto en valor para explotarlos turísticamente, a través de rutas y visitas guiadas. En cuanto a los otros dos espacios, aún queda camino por recorrer. El distrito minero mazarronero sigue abandonado a su suerte, víctima de un expolio feroz, lo que no impide que despierte el interés de los visitantes y que también se haya convertido en escenario para videoclips, por su paisaje de mil colores y sus 2.000 años de historia. Respecto al arsenal, se trata de un complejo militar y defensivo, además de un polo de la industria naval, y no admite visitas debido a que es un enclave estratégico para la defensa del país.

Fábrica de la pólvora, en Javalí Viejo, que acaba de cumplir 150 años. / I. SÁNCHEZ

Pero hay más recursos en nuestro territorio. Un equipo de investigadores de la Universidad de Murcia ha inventariado un centenar de bienes inmuebles de los siglos XVIII, XIX y XX, entre astilleros, fundiciones, instalaciones ferroviarias, fábricas, almacenes y estaciones hidroeléctricas. En el citado catálogo, que ha supuesto un laborioso trabajo de cinco años, merecen un apartado especial las llamadas Reales Fábricas, un conjunto de industrias que tienen sus orígenes en el siglo XVIII. Enclavadas en Murcia, se incluyen la fábrica de la seda de La Alberca; la fábrica de seda piamontesa (solo se conserva la fachada en el edificio de los 9 pisos) y las fábricas del salitre, en la capital, y de la pólvora, en Javalí Viejo. Esta última acaba de cumplir 150 años. Sus pabellones principales fueron diseñados por Francisco Bolarín Gómez, el mismo arquitecto que ideó el edificio original del Casino de Murcia, pero ni los propios historiadores de la Universidad han podido acceder, por los mismos motivos que el arsenal de Cartagena. Además de Águilas y La Unión, otras localidades han puesto sus ojos en el patrimonio industrial como recurso turístico. Molina de Segura trata de sacarle partido a sus antiguas conserveras, a través de una ruta por lo que queda de ellas: sus chimeneas. En ese recorrido también se repasa un interesante patrimonio inmaterial: el recuerdo de las cientos de mujeres que levantaron con su trabajo este imperio.

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La perla de ‘La Mazarronera’
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Miguel Rubio | 07-04-2014 | 8:08| 0

Entre el olvidado y saqueado patrimonio minero de Mazarrón surge una perla. Lleva por nombre ‘La Mazarronera’ y es la única instalación que luce restaurada en todo el distrito (el segundo más importante de la Región, tras la sierra de La Unión-Cartagena), por lo que ha aparecido como imagen para ilustrar algunos carteles turísticos. En los últimos años, el Ayuntamiento ha expresado su compromiso de poner en valor las antiguas explotaciones de mineral. Pero las promesas han caído en saco roto, y ni siquiera se ha conseguido frenar el expolio. Así que, en mitad de tanta desolación y abandono, sorprende el oasis que representa ‘La Mazarronera’ y su pozo San Carlos. Su remozado aspecto es fruto del trabajo llevado a cabo por el propietario, que rehabilitó la mina con sus propias manos. En una ocasión, contacté con él para dar a conocer su historia, pero rehusó cualquier publicidad. Es más, en sus palabras noté un cierto tono de disgusto porque, cuando pidió ayuda a la Administración para acometer las obras, no encontró respuesta.

Mina 'La Mazarronera', en las Pedreras Viejas. / M. RUBIO


‘La Mazarronera’ (al igual que las minas Santa Isabel y San Francisco) se esconde en mitad de las Pedreras Viejas, una erosionada franja de terreno en la pedanía de Leiva, entre la carretera de Águilas y la autopista de Vera. De los tres cotos mineros del municipio, quizás éste sea el más desconocido, aunque no por ello goce de menor relevancia histórica. Según recuerda el catedrático Pedro María Egea Bruno, varias de las principales explotaciones de alumbre se localizaron aquí. Este mineral, empleado en la industria textil para el tintado, es el de “mayor tradición” en Mazarrón. Los marqueses de los Vélez y de Villena se repartieron su explotación en el siglo XV, y, con grandes altibajos, la actividad se mantuvo viva hasta 1953.  Llama la atención, pues, que las Pedreras Viejas carezca de la misma protección que el Coto Fortuna y el del cerro de San Cristóbal-Los Perules. Hace unas semanas supe que, mientras que estos dos parajes mineros cuentan con la declaración de bien de interés cultural (BIC), aquél solo está protegido por el planeamiento urbano, un escalafón menor en la normativa. Aún así, desde el Ayuntamiento aseguran que este patrimonio “no corre peligro” y que la Consejería de Cultura sigue los trámites para lograr la protección BIC también para las Pedreras Viejas. No hay fecha para completar el papeleo. A ver cuánto tiempo transcurre.

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El tesoro de Jabonerías da respuestas
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Miguel Rubio | 02-04-2014 | 8:55| 0

Monedas del tesoro áureo de Jabonerías, la mayoría del siglo XI. / M. BUESO

Dos investigaciones, que acaban de publicarse, sobre la excavación arqueológica que desenterró el tesoro de la calle Jabonerías (424 monedas de oro de época islámica, halladas en 2012), aportan más luz acerca de cómo era la Murcia del siglo XI; aunque dejan, también, algunos interrogantes. Según la profesora de la Universidad de Alicante (UA) Carolina Doménech Belda, experta en numismática musulmana, el conjunto monetario, ”de gran interés”, al que ha dedicado varios meses de trabajo, vendría a apuntalar la hipótesis de que la urbe vivía un momento de auge con un floreciente comercio. Esa actividad mercantil explicaría el ‘viaje’ a Murcia de este tesoro, compuesto en un 65% por piezas acuñadas en cecas del norte de África y Sicilia a nombre de los califas fatimíes. Por su parte, el arqueólogo Mario García Ruiz, que dirigió la excavación de la vivienda taifa donde aparecieron las monedas, dentro de una orza, concluye  que “un comerciante relativamente adinerado” mandó construir la casa, donde se diferencian claramente unas dependencias, más decoradas, para recibir a clientes y huéspedes,  y otras, más sencillas, para uso privado.

Ambos estudios aparecen publicados en el último número de la revista ‘Tudmir’, que edita el museo Santa Clara de Murcia. Sin embargo, en el aire siguen flotando algunos misterios. Por ejemplo, ¿por qué este rico comerciante ocultó esa fortuna, que después no recuperó? Doménech Belda no llega a una conclusión clara. Pero duda de que el motivo fuera un peligro inminente o el clima de inestabilidad del momento, como se ha apuntado en varias ocasiones. La profesora de Arqueología de la UA argumenta que en esas situaciones, cuando “el fenómeno de ocultación de numerario se acentúa considerablemente, las casas en al-Andalus no parecen ser lugares muy utilizados para esconder monedas, ya que la mayor parte de los conjuntos andalusíes relacionados con hechos bélicos han sido localizados fuera de las viviendas”. Y otro interrogante: ¿quién era ese rico comerciante? Mario García señala que, pese a localizarse una estrella de seis puntas como motivo decorativo de los enlucidos del patio, esta figura es utilizada “tanto por los judíos como por los musulmanes, por lo que su mera aparición no es indicativa, en absoluto, de su vinculación al mundo hebreo”.

En fin, que el tesoro de Jabonerías seguirá dando juego a los investigadores. Mientras tanto, María Ángeles Gómez, directora del museo Santa Clara, una vez que se ha dado por concluida la catalogación de las monedas, confía en exponer el conjunto áureo antes de que acabe el año, en un lugar destacado de sus vitrinas. Pinchando aquí es posible descargar los dos interesantes estudios.

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Murcia versus Córdoba
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Miguel Rubio | 31-03-2014 | 10:43| 0

La capital murciana tiene una asignatura pendiente con su patrimonio islámico. Varios expertos consultados lamentan que, ni antes ni ahora, se ha apostado por poner en valor el pasado musulmán de Murcia, mediante un plan de actuaciones, consensuado y a largo plazo, que fije los objetivos y el calendario de los trabajos a seguir. Porque esta parte de la historia puede convertirse en el pilar que le falta a la ciudad (el otro es su etapa barroca, a la que sí se le ha sacado partido) para apuntalar su despegue como destino turístico. El arqueólogo Mario García Ruiz, que ha dirigido la excavación de una vivienda andalusí en la calle Jabonerías, entre otros proyectos de investigación, está convencido de que Murcia dispone de recursos para competir con Granada, Málaga, Sevilla o Córdoba. “Existe mucha riqueza, pero está aislada o no se ha abordado su explotación”, indica.
El problema no es solo que queden monumentos por recuperar, como el conjunto defensivo y palaciego de Monteagudo, por no hablar ya del arrabal de San Esteban. Otra cuestión pendiente se refiere a que los hitos rehabilitados aparecen en el mapa como ‘islas inconexas’, esto es, no hay diseñada una ruta que conduzca al visitante por la ciudad y lo transporte a esa época, que arrancó con el pacto de Tudmir. Porque no basta con que el turista se acerque a la plaza de Santa Eulalia para hacerse una idea de la imponente muralla que protegió la urbe durante siglos; también debería saber que en su camino hasta, por ejemplo, el mercado de Verónicas, está cruzando el antiguo zoco, con el alcázar bajo la iglesia de San Juan de Dios, la mezquita mayor en los cimientos de la Catedral y la puerta de la Aduana, por donde entraban y salían las mercancías, junto a la citada plaza de abastos.

Restos del antiguo alcázar de Murcia, en la iglesia de San Juan de Dios. / G. CARRIÓN

Quizás el primer paso que debería darse sería abrir un centro de interpretación accesible (en alguno de los espacios ya recuperados; podría ser Santa Eulalia, por ejemplo, pero, también el museo de Santa Clara) que ofrezca una visión completa de la Murcia musulmana y que, a la vez, sirva de lanzadera para orientar a los turistas acerca de hacia dónde encaminar sus pasos si quieren conocer más detalles de este patrimonio. Y no solo por la vieja medina, también por la huerta, que guarda entre sus tahúllas algunas perlas etnográficas, y por la estribaciones de la sierra de Carrascoy, con su cinturón de fortalezas de la Luz, La Asomada y Portazgo. Al-Qartayyanni dejó escrito de aquella Murcia que “todos los placeres se daban cita en ella [...] Todo el tiempo era una fiesta continua; las noches, como noches de bodas; la vida, un ensueño perpetuo”.

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2.000 años a cara o cruz
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Miguel Rubio | 26-03-2014 | 9:05| 0

Con la ‘tormenta’ de fondo porque ya no será el Arqua de Cartagena el primero en mostrar el ‘tesoro de la Mercedes’  (parece que toman la delantera el Arqueológico Nacional y el Naval de Madrid, con monedas y objetos de la fragata que ya están restaurados), en Murcia se trabaja en otra exposición centrada en conjuntos numismáticas, la mayoría hallados en yacimientos arqueológicos de la Región y que se conservan en distintos museos. En principio, la inauguración será para después del verano, concretamente, en el mes de octubre, y para acogerla se baraja la sede del Arqueológico en el paseo de Alfonso X El Sabio.
Por encima del metal con el que están fabricadas, las monedas suponen una magnifica herramienta para los estudiosos de la Historia. Permiten fijar fechas de momentos claves del pasado gracias a los años de acuñación, desvelan relaciones políticas y económicas entre distintos reinos y clanes, y muestran el poder de algunas ciudades que disponían del privilegio de labrar moneda. En otras ocasiones, estos ‘tesorillos’ también aportan información sobre el declive de los gobiernos, que, para hacer frente a sus apuros económicos, devalúan la moneda, emitiendo piezas de peor calidad y, sin embargo, de más valor.

Reales de a ocho hallados en la Casa de los Palazones. / NACHO GARCÍA

Dicha muestra haría un repasado por más de dos mil años de historia, desde época romana hasta la Guerra de la Independencia. Parece que ya se trabaja sobre un catálogo provisional con las colecciones que se expondrían, pero de momento la Consejería de Cultura guarda silencio. En principio, esta exposición servirá para la puesta de largo del llamado ‘tesoro de Jabonerías’, descubierto en un solar de esa céntrica calle de la capital murciana, que no se muestra al público desde su presentación oficial en el año 2012. Son 424 piezas de oro de principios del siglo XI, un momento histórico en el que, en mitad de la inestabilidad de los reinos de taifas, Murcia vivía un periodo de esplendor, con un florecimiento del comercio. Por cierto, que en breve está previsto publicar la investigación realizada con motivo de la restauración y catalogación de todas esas piezas.
La exposición numismática podría incluir también el ‘tesoro de la Pita’, encontrado por un agricultor cuando araba un campo en Alhama. Lo forman monedas islámicas (doblas y octavos de dobla) y maravedíes emitidos por el rey Sabio. En total, 31 piezas de oro y plata, del siglo XIII, que confirman el inicio de la consolidación del poder castellano en el Reino de Murcia. Ahora se pueden contemplar en el museo de Santa Clara. Además, sería la ocasión para volver a mostrar una selección de los 1.040 reales de a ocho, acuñados en plata a finales del XVIII y principios del XIX, procedentes de un ocultamiento en la Casa de los Palazones, en Murcia. Son idénticos a los de la carga que llevaba ‘La Mercedes’. Se ha pensado que esta muestra de ‘tesorillos’ sea itinerante, con vistas a llevarla a los municipios de donde proceden algunos de estos conjuntos monetarios. El tiempo lo dirá.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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