La Verdad
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Autor: Miguel Rubio
Las 'Altamira' de Murcia
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Miguel Rubio | 27-01-2014 | 10:25| 2

Las pinturas rupestres de la Región “no son tan mediáticas, pero no por ello son menos importantes”, indica Miguel San Nicolás en referencia a los murales prehistóricos de la cueva de Altamira, que ahora vuelve a abrirse al público (solo seis visitantes a la semana) en un ensayo a fin de analizar el impacto de la presencia humana en la conservación de la que se ha llamado la ‘Capilla Sixtina’ del arte rupestre. San Nicolás, jefe del servicio de Patrimonio Histórico de la Comunidad Autónoma, es un reconocido experto en la materia y mantiene una estrecha amistad con José Antonio Lasheras, director del Museo de Altamira. De hecho, ambos forman parte de la comisión técnica dependiente de la Unesco que vela por la protección y la difusión de esos yacimientos prehistóricos.

Pinturas rupestres en la Cañaíca del Calar (Moratalla).

Las cuevas y simas de la Región que guardan esas expresiones gráficas de hace miles de años están protegidas como Patrimonio de la Humanidad. En 1998, Naciones Unidas otorgó dicho reconocimiento al arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica, una franja de 1.000 kilómetros que va desde las sierras almerienses a los Pirineos. Son más de 1.500 yacimientos, de los que unos 150 se encuentran repartidos por casi toda la geografía regional.

Moratalla, Cieza y Yecla reúnen los principales yacimientos, y para visitarlos lo mejor es ponerse en contacto con las oficinas de turismo de los municipios o con el servicio de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura. El premio es doble, porque estos conjuntos se localizan en parajes de gran belleza natural, que permiten hacerse una idea del paisaje que pisaron y vieron estos lejanos antepasados nuestros.

El primer descubrimiento de arte rupestre en la Región se produjo en 1912. Zuanzo Palacios localizó las magníficas figuras de animales pintadas sobre las paredes de los Cantos de la Visera en el Monte Arabí de Yecla. Lo curioso es que siguen apareciendo hallazgos. Los dos últimos, aún en estudio por parte de los investigadores, a más de mil metros de altitud en Caravaca de la Cruz.

Las simas y cuevas conservan tres estilos de arte rupestre: Paleolítico (el más antiguo, de unos 12.000 años), Levantino (por ejemplo, el citado conjunto de Cantos de la Visera) y Esquemático (los Abrigos del Pozo, en Calasparra, acaban de ponerse en valor). Todavía hoy un aura de misterio envuelve a estas pinturas. Hay quien piensa que el hombre prehistórico quiso dejar un mensaje que aún no hemos sido capaces de interpretar.

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Moneo pone a Murcia en el mapa
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Miguel Rubio | 23-01-2014 | 12:48| 2

Son 757 edificios repartidos por todo el mundo, y son los mejores de la arquitectura del siglo XX. Uno de ellos está en Murcia. Es el inmueble consistorial de la plaza del Cardenal Belluga, diseñado por Rafael Moneo en 1999. Un grupo de 150 expertos se han encargado de la selección, tras cinco años de trabajo, y el resultado lleva por título ‘Atlas de la Arquitectura Mundial del siglo XX’, publicado por la editorial Phaidon. La obra, con 3.800 fotografías y 1.300 dibujos, reúne a 699 arquitectos, de la talla de Mies Van der Rohe, Le Corbusier, Louis Kahn, Isozaki y Gaudí. De España aparecen 26 inmuebles, diez de ellos en Barcelona. Ahí están, por ejemplo, el Museo Gugghenheim de Bilbao, de Frank Owen Gerhy; la Sagrada Familia y la Casa Milá, de Gaudí, en la citada capital catalana; la iglesia de San Bartolomé, de Pujol i Gibert, en Tarragona; el Planetario y Museo de las Ciencias, de Santiago Calatrava, en Valencia, y la Universidad Laboral de Almería, de Julio Cano Lasso y Alberto Campo Baeza.
Del edificio Moneo de Murcia (aún recuerdo la polémica que levantó porque, decían, desentonaba con el entorno), la ficha del atlas destaca que su fachada monumental “de aberturas rectilíneas y sin adornos” contrasta con la portada diocechesca de la Catedral. Y añade que “el encargo de la renovación del Ayuntamiento exigía representar los valores civiles de la democracia abierta de la España contemporánea”. A la descripción se le debe poner un reparo, ya que señala que la unión con el consistorio antiguo se hace a través de una pasarela. Sin embargo, ese pasadizo ya no está. Se retiró en 2006, con el argumento de que “estropeaba” la visión de la Catedral.

Fachada del edificio Moneo, en la plaza del Cardenal Belluga.

Desde luego, la aparición del Anexo del Ayuntamiento en este atlas mundial es una buena publicidad para la ciudad, y un excelente reclamo a la hora de atraer visitantes interesados por el patrimonio arquitectónico contemporáneo. A ver si la Concejalía de Turismo toma nota.
Es más, revisando la lista de los mejores edificios de España del siglo XX, aparecen nombres de arquitectos que también dejaron su sello en la Región. Así, de Arniches y Domínguez, que figuran en la publicación por su trabajo en el madrileño hipódromo de la Zarzuela, es el parador de turismo de Puerto Lumbreras, cerrado a cal y canto, víctima del abandono y a la espera de un nuevo uso que no llega. Calatrava proyectó dos de sus cuestionados puentes sobre las aguas del Segura a su paso por la capital murciana. Y de Bonet i Castellana se conservan varias construcciones en La Manga del Mar Menor, como el Conjunto Hexagonal, los apartamentos Malaret y el Club Náutico Dos Mares.

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Diez castillos cerca de casa
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Miguel Rubio | 20-01-2014 | 10:48| 2

Situado en un enclave fronterizo, el viejo Reino de Murcia pronto tuvo que aprender a defenderse. Desde las tierras altas del Noroeste hasta casi rozar las aguas del Mediterráneo, los castillos salpican la geografía regional. No son los châteaux del Valle del Loira, pero también tienen su encanto, atesoran mucha historia y, además, están cerca de casa. He aquí una selección de diez fortalezas por si se anima a visitarlas.
Esta ruta debe echar a andar en Moratalla (1) porque su castillo acaba de recibir una profunda restauración. Levantado a mediados del siglo XV, perteneció a la orden de Santiago. Destaca su torre del homenaje, que con 22 metros de altura ofrece unas vistas únicas del pueblo y sus alrededores. Otros cinco torreones completan el recinto: Redonda, Blanca, la Magdalena, Quebrada y Cuatro Vientos. No muy lejos aguarda la fortaleza de Caravaca (2), que acoge el santuario de la patrona, a modo de un gran relicario, con mármoles de colores, para guardar la Vera Cruz. En su cuesta ‘vuelan’ los Caballos del Vino cada 2 de mayo, una fiesta declarada de interés turístico internacional.

Iglesia de la Asunción, vista desde el castillo de Moratalla.

En plena huerta se alza la Torre Vieja de Alguazas (3), construida por el obispo de Peñarada en el siglo XIV para proteger a las gentes y los cultivos de esta fértil vega, donde el río Mula se funde con el Segura. Por fuera es una mole rectangular, por dentro impresionan sus bóvedas de crucería. El castillo de Jumilla (4) vigila el Altiplano. Lo construyó el marqués de Villena, es de estilo gótico y no le falta detalle: torre del homenaje, mazmorras, sala del alcaide y patio de armas.
La comarca del Guadalentín requiere varias paradas para admirar sus construcciones defensivas. La primera, en Lorca (5), cuya fortaleza, del siglo XIII, se ha convertido en un espacio temático cultural donde conocer cómo se vivía hace setecientos años en estos recintos fortificados. Y sigue arrojando sorpresas, la última, una sinagoga. La segunda visita, en Puerto Lumbreras (6), con una alcazaba árabe que vigilaba el paso estratégico entre Andalucía y Levante. Entre los paños de sus muralles sobresalen las chimeneas de las casas trogloditas horadadas en la montaña y que muestran la vida bajo tierra. Aledo (7) conserva la Torre de La Calahorra, ejemplo de arquitectura militar de la Edad Media. Dicen que entre sus muros Alfonso X encontró la inspiración para escribir varias de sus famosas cantigas. La villa ha recuperado su muralla con un moderno proyecto de los arquitectos Isabel García Higueras y Daniel Gil de Pareja Martínez, que invita a asomarse al valle. No muy lejos, Alhama de Murcia (8) ultima la restauración de su imponente conjunto fortificado, de raíces islámicas, con dos espacios, uno militar y político, y otro que servía para refugio de la población. De momento, se mantiene cerrado a los turistas, pero en ocasiones se organizan rutas guiadas. En la costa, dos visitas imprescindibles: el castillo de la Concepción, en el cerro más alto de las cinco colinas de Cartagena (9), es la puerta de entrada para una primera toma de contacto con 3.000 años de historia: y en Águilas (10), un recinto del siglo XVIII, dominando el litoral, formado por el fuerte de San Juan (a poniente) y la batería de San Pedro (al este).

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Molina da uso a su muralla
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Miguel Rubio | 15-01-2014 | 9:44| 2

Pocas oficinas de turismo pueden presumir de un emplazamiento tan privilegiado. Molina de Segura, la cuarta ciudad de la Región, estrena (¡por fin!) el próximo lunes sus dependencias de atención a los visitantes, en un enclave con mucha historia. Ubicadas en la calle Pensionista, número 3, en pleno centro urbano, están presididas por un tramo de la antigua muralla andalusí, de los siglos XI y XII. Es parte del cerco que recorría la parte baja del cerro del castillo y que protegía la población y la alcazaba. Según recuerda el arqueólogo municipal Felipe González, este lienzo defensivo fue descubierto en 1993 formando parte del muro medianero de una edificación declarada en ruina, y que terminó por comprar el Ayuntamiento. Tiene 1,30 metros de espesor y 5,4 metros de altura, y se completa con el arranque de una torre cuadrangular. Sorprendente.
La oficina de turismo aspira a convertirse en la puerta de acceso a Molina de Segura para los turistas. Asi que el público se adentrará en la historia de la que fue capital regional de la conserva nada más atravesar el umbral. Con más de 300 metros cuadrados útiles, distribuidos en tres plantas, las modernas dependencias, diseñadas por José Luis Largo Hernández y Andrés Lucas Esteve, también acogerán actividades culturales. De hecho, el estreno llega con la inauguración de la exposición ‘De carne y guasa’ del artista local Pepe Yagües.

Lienzo de la muralla medieval que preside la oficina de turismo de Molina.

El nuevo centro de visitantes era la infraestructura básica que necesitaba la localidad para promocionar su patrimonio histórico, que en los últimos años se ha puesto en valor con el fin de intentar atraer turistas a la localidad. Molina se sacude así el ‘sambenito’ de ciudad industrial sin mayor atractivo. La muralla que ahora se puede admirar en la flamante oficina de turismo solo es el aperitivo. El cerro del castillo, con los restos de la fortaleza, también ha sido acondicionado como mirador, con una vista impresionante de la huerta, y restaurante. La guinda se pondrá cuando el Ayuntamiento desbloquee y ponga fin a las obras de construcción del museo del enclave de la muralla, donde se podrán admirar los restos de cinco torres, una puerta de doble codo y el foso exterior de la Molina medieval.

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De mansión burguesa a museo
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Miguel Rubio | 13-01-2014 | 7:06| 2

La mansión burguesa, en el barrio de La Cañadica, que acogerá el nuevo museo de Mazarrón no solo mostrará la historia del municipio desde el paleolítico hasta la edad contemporánea. La propia casa tiene su historia particular. Data de finales del siglo XIX y, según recuerda el cronista oficial, Mariano Guillén, perteneció a la familia Monche-Ríos. Los primeros, de origen italiano y dedicados al comercio; los segundos, una de las sagas más acaudaladas de la población, con propiedades en tierras de cultivo y dedicada también a la minería y a la fabricación de salitre.

El miembro más famoso del clan fue Andrés Monche y Ríos (nacido en Mazarrón en 1865), ingeniero de caminos, canales y puerto al que aún hoy se le recuerda por diseñar la prolongación del dique este del puerto de Barcelona. Fue una de las grandes obras de ingeniería de la época, a principios del siglo XX. También recibió el encargo de ampliar los puertos de Tarragona y Valencia. Y en la Región de Murcia diseñó varias carreteras, entre ellas, la que une Cartagena y Mazarrón. Murió en Barcelona en 1917, dejando viuda y ocho hijos,  y sus restos descansan en el cementerio de Montjuic. Su pueblo le dedicó un homenaje en forma de placa con dedicatoria, que estuvo en la casa natal del ingeniero (que no era ésta de La Cañadica) hasta que fue derribada. Después, sus descendientes se la llevaron a Barcelona. Una calle de la localidad lleva su nombre.

Casa de La Cañadica que acogerá el nuevo museo de Mazarrón.

La vivienda solariega de los Monche-Ríos, que destaca por su torreta y sus miradores, pasó a propiedad municipal cuando se urbanizaron los terrenos de alrededor. Durante décadas sufrió el abandono y el olvido. Ahora el Ayuntamiento la convertirá en museo, una idea que se barajaba desde hace un lustro. El proyecto para acondicionar el inmueble ya está en fase de licitación. El presupuesto de partida asciende a 503.245 euros, y las empresas interesadas en las obras tienen hasta el 3 de febrero para presentar sus ofertas. El plazo de ejecución es de seis meses, y el alcalde, Ginés Campillo, confía en que los trabajos se adelanten y pueda inaugurarse el próximo verano. De la gestión se encargará una empresa privada.

Llama la atención que pese al valor arquitectónico e histórico del edificio, conocido también como la casa de don Zenón, nadie se haya preocupado de su protección. Fue a raíz de que se anunciara el inicio de las obras, y que adelantó ‘La Verdad’, cuando la Consejería de Cultura inició los trámites para declarar el inmueble como bien inventariado, la protección más baja que otorga la ley de patrimonio histórico. Algo es algo.

 

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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