La Verdad

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Autor: Miguel Rubio
Diez castillos cerca de casa
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Miguel Rubio | 20-01-2014 | 10:48| 2

Situado en un enclave fronterizo, el viejo Reino de Murcia pronto tuvo que aprender a defenderse. Desde las tierras altas del Noroeste hasta casi rozar las aguas del Mediterráneo, los castillos salpican la geografía regional. No son los châteaux del Valle del Loira, pero también tienen su encanto, atesoran mucha historia y, además, están cerca de casa. He aquí una selección de diez fortalezas por si se anima a visitarlas.
Esta ruta debe echar a andar en Moratalla (1) porque su castillo acaba de recibir una profunda restauración. Levantado a mediados del siglo XV, perteneció a la orden de Santiago. Destaca su torre del homenaje, que con 22 metros de altura ofrece unas vistas únicas del pueblo y sus alrededores. Otros cinco torreones completan el recinto: Redonda, Blanca, la Magdalena, Quebrada y Cuatro Vientos. No muy lejos aguarda la fortaleza de Caravaca (2), que acoge el santuario de la patrona, a modo de un gran relicario, con mármoles de colores, para guardar la Vera Cruz. En su cuesta ‘vuelan’ los Caballos del Vino cada 2 de mayo, una fiesta declarada de interés turístico internacional.

Iglesia de la Asunción, vista desde el castillo de Moratalla.

En plena huerta se alza la Torre Vieja de Alguazas (3), construida por el obispo de Peñarada en el siglo XIV para proteger a las gentes y los cultivos de esta fértil vega, donde el río Mula se funde con el Segura. Por fuera es una mole rectangular, por dentro impresionan sus bóvedas de crucería. El castillo de Jumilla (4) vigila el Altiplano. Lo construyó el marqués de Villena, es de estilo gótico y no le falta detalle: torre del homenaje, mazmorras, sala del alcaide y patio de armas.
La comarca del Guadalentín requiere varias paradas para admirar sus construcciones defensivas. La primera, en Lorca (5), cuya fortaleza, del siglo XIII, se ha convertido en un espacio temático cultural donde conocer cómo se vivía hace setecientos años en estos recintos fortificados. Y sigue arrojando sorpresas, la última, una sinagoga. La segunda visita, en Puerto Lumbreras (6), con una alcazaba árabe que vigilaba el paso estratégico entre Andalucía y Levante. Entre los paños de sus muralles sobresalen las chimeneas de las casas trogloditas horadadas en la montaña y que muestran la vida bajo tierra. Aledo (7) conserva la Torre de La Calahorra, ejemplo de arquitectura militar de la Edad Media. Dicen que entre sus muros Alfonso X encontró la inspiración para escribir varias de sus famosas cantigas. La villa ha recuperado su muralla con un moderno proyecto de los arquitectos Isabel García Higueras y Daniel Gil de Pareja Martínez, que invita a asomarse al valle. No muy lejos, Alhama de Murcia (8) ultima la restauración de su imponente conjunto fortificado, de raíces islámicas, con dos espacios, uno militar y político, y otro que servía para refugio de la población. De momento, se mantiene cerrado a los turistas, pero en ocasiones se organizan rutas guiadas. En la costa, dos visitas imprescindibles: el castillo de la Concepción, en el cerro más alto de las cinco colinas de Cartagena (9), es la puerta de entrada para una primera toma de contacto con 3.000 años de historia: y en Águilas (10), un recinto del siglo XVIII, dominando el litoral, formado por el fuerte de San Juan (a poniente) y la batería de San Pedro (al este).

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Molina da uso a su muralla
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Miguel Rubio | 15-01-2014 | 9:44| 2

Pocas oficinas de turismo pueden presumir de un emplazamiento tan privilegiado. Molina de Segura, la cuarta ciudad de la Región, estrena (¡por fin!) el próximo lunes sus dependencias de atención a los visitantes, en un enclave con mucha historia. Ubicadas en la calle Pensionista, número 3, en pleno centro urbano, están presididas por un tramo de la antigua muralla andalusí, de los siglos XI y XII. Es parte del cerco que recorría la parte baja del cerro del castillo y que protegía la población y la alcazaba. Según recuerda el arqueólogo municipal Felipe González, este lienzo defensivo fue descubierto en 1993 formando parte del muro medianero de una edificación declarada en ruina, y que terminó por comprar el Ayuntamiento. Tiene 1,30 metros de espesor y 5,4 metros de altura, y se completa con el arranque de una torre cuadrangular. Sorprendente.
La oficina de turismo aspira a convertirse en la puerta de acceso a Molina de Segura para los turistas. Asi que el público se adentrará en la historia de la que fue capital regional de la conserva nada más atravesar el umbral. Con más de 300 metros cuadrados útiles, distribuidos en tres plantas, las modernas dependencias, diseñadas por José Luis Largo Hernández y Andrés Lucas Esteve, también acogerán actividades culturales. De hecho, el estreno llega con la inauguración de la exposición ‘De carne y guasa’ del artista local Pepe Yagües.

Lienzo de la muralla medieval que preside la oficina de turismo de Molina.

El nuevo centro de visitantes era la infraestructura básica que necesitaba la localidad para promocionar su patrimonio histórico, que en los últimos años se ha puesto en valor con el fin de intentar atraer turistas a la localidad. Molina se sacude así el ‘sambenito’ de ciudad industrial sin mayor atractivo. La muralla que ahora se puede admirar en la flamante oficina de turismo solo es el aperitivo. El cerro del castillo, con los restos de la fortaleza, también ha sido acondicionado como mirador, con una vista impresionante de la huerta, y restaurante. La guinda se pondrá cuando el Ayuntamiento desbloquee y ponga fin a las obras de construcción del museo del enclave de la muralla, donde se podrán admirar los restos de cinco torres, una puerta de doble codo y el foso exterior de la Molina medieval.

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De mansión burguesa a museo
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Miguel Rubio | 13-01-2014 | 7:06| 2

La mansión burguesa, en el barrio de La Cañadica, que acogerá el nuevo museo de Mazarrón no solo mostrará la historia del municipio desde el paleolítico hasta la edad contemporánea. La propia casa tiene su historia particular. Data de finales del siglo XIX y, según recuerda el cronista oficial, Mariano Guillén, perteneció a la familia Monche-Ríos. Los primeros, de origen italiano y dedicados al comercio; los segundos, una de las sagas más acaudaladas de la población, con propiedades en tierras de cultivo y dedicada también a la minería y a la fabricación de salitre.

El miembro más famoso del clan fue Andrés Monche y Ríos (nacido en Mazarrón en 1865), ingeniero de caminos, canales y puerto al que aún hoy se le recuerda por diseñar la prolongación del dique este del puerto de Barcelona. Fue una de las grandes obras de ingeniería de la época, a principios del siglo XX. También recibió el encargo de ampliar los puertos de Tarragona y Valencia. Y en la Región de Murcia diseñó varias carreteras, entre ellas, la que une Cartagena y Mazarrón. Murió en Barcelona en 1917, dejando viuda y ocho hijos,  y sus restos descansan en el cementerio de Montjuic. Su pueblo le dedicó un homenaje en forma de placa con dedicatoria, que estuvo en la casa natal del ingeniero (que no era ésta de La Cañadica) hasta que fue derribada. Después, sus descendientes se la llevaron a Barcelona. Una calle de la localidad lleva su nombre.

Casa de La Cañadica que acogerá el nuevo museo de Mazarrón.

La vivienda solariega de los Monche-Ríos, que destaca por su torreta y sus miradores, pasó a propiedad municipal cuando se urbanizaron los terrenos de alrededor. Durante décadas sufrió el abandono y el olvido. Ahora el Ayuntamiento la convertirá en museo, una idea que se barajaba desde hace un lustro. El proyecto para acondicionar el inmueble ya está en fase de licitación. El presupuesto de partida asciende a 503.245 euros, y las empresas interesadas en las obras tienen hasta el 3 de febrero para presentar sus ofertas. El plazo de ejecución es de seis meses, y el alcalde, Ginés Campillo, confía en que los trabajos se adelanten y pueda inaugurarse el próximo verano. De la gestión se encargará una empresa privada.

Llama la atención que pese al valor arquitectónico e histórico del edificio, conocido también como la casa de don Zenón, nadie se haya preocupado de su protección. Fue a raíz de que se anunciara el inicio de las obras, y que adelantó ‘La Verdad’, cuando la Consejería de Cultura inició los trámites para declarar el inmueble como bien inventariado, la protección más baja que otorga la ley de patrimonio histórico. Algo es algo.

 

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Espray contra el deterioro
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Miguel Rubio | 08-01-2014 | 5:04| 2

Grafiti en la antigua conservera Imperatum de La Ñora (Murcia).

Algunos murales callejeros coloreados a golpe de espray son obras de arte. Tanto es así que aportan su grano de arena a la hora de embellecer barrios enteros. Hay ayuntamientos que utilizan dichas intervenciones dentro de sus planes de recuperación urbana. Madrid, por ejemplo, ha echado mano de esos recursos artísticos en el distrito de Tetuán, con motivo de un programa de mejora del paisaje de la ciudad, duro como el cemento. Vaya por delante que no estoy hablando de los feos grafitis, firmas y pintadas que ensucian mobiliario y edificios, y que, en el caso de Murcia, se castigan como una infracción leve (¿suficiente?), con una sanción de entre 30 y 150 euros, según la ordenanza de limpieza viaria.

Sin abandonar la capital, este arte urbano se ha empleado en la decoración de algunas casetas de transformadores eléctricos, dentro de una actuación municipal con patrocinio de una gran empresa. Independientemente de la calidad artística de los trabajos (predominan paisajes típicos y fiestas populares), desde luego aportan colorido y, a mi juicio, resultan más estéticos que la fría pared. En ocasiones, la iniciativa privada también ha recurrido a esta tendencia. Así ocurre con los comerciantes que piden los servicios de ‘grafiteros’ para que decoren con aerosoles las fachadas y persianas de sus establecimientos. Incluso la parroquia de La Purísima de la pedanía de El Palmar ha sorprendido con un gran mural para ‘borrar’ las pintadas que ensuciaban la tapia del cementerio. Los garabatos fueron denunciados en la sección de La Chincheta de ‘La Verdad’, y la solución buscada para acabar con el problema resultó sorprendente, a la vez que efectiva. ¡Chapó!

Si le interesan estas expresiones artísticas, el próximo domingo tiene la oportunidad de realizar una visita guiada de la mano de la asociación Murcia en bici. La salida es a las 9.30 horas desde la puerta del hospital Reina Sofía, y el itinerario, con una duración de unas tres horas y media,  llega hasta la central ferroviaria de Alcantarilla. En anteriores ocasiones se ha realizado una parada en las antiguas calderas del gas del barrio de San Pío X, donde el colectivo 450 DOOM tiene su Street Museum. Buen viaje.

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Se vende casa cuartel
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Miguel Rubio | 01-01-2014 | 10:13| 2

¿Le interesa adquirir una casa cuartel de la Benemérita? ¿Dispone de 1,4 millones de euros? Entonces es su oportunidad. El plan de venta de inmuebles del Estado incluye entre sus 15.135 propiedades esta ‘oferta’. El edificio en cuestión, con 1.034 metros cuadrados construidos y que en su día llegó a contar con un pequeño huerto de cítricos, se encuentra en la avenida de la Constitución de Mazarrón, la principal arteria de la localidad, y el precio corresponde a una tasación realizada en 2006, en plena burbuja inmobiliaria. El Ayuntamiento ya ha adelantado que no está interesado en la operación de compra. Las dependencias, que pertenecen a la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos de la Seguridad, apenas tienen interés arquitectónico, pero forman parte de la historia reciente del municipio y hay quien piensa que podrían acoger algún equipamiento público.

Fachada principal del antigua cuartel de la Guardia Civil de Mazarrón.

No es el primer cuartel de la Guardia Civil en la Región al que se le cuelga el cartel de ‘se vende’. Ya ocurrió con el puesto de la Benemérita que prestaba servicio en el poblado lorquino de Puntas de Calnegre, y que fue convertido en un albergue turístico, muy recomendable, por cierto, para una escapada en los meses de verano. También ha pasado a manos privadas el cuartel del paraje de Campillo de Adentro, en Cartagena, que queda a la vista cuando se asciende a las baterías de Castillitos, otra visita obligada, en pleno espacio natural de La Muela-Cabo Tiñoso. El edificio, en lo alto de una colina,  llama la atención por su fachada almenada y con pequeñas garitas. La intención del dueño, según me contó en una ocasión, es destinarlo a alojamiento turístico, cuando mejore la situación económica y pueda acometer las obras. Atractivos a la zona no le faltan, ya que conserva uno de los últimos tramos vírgenes del litoral.

En ocasiones, los cuarteles pasan a formar parte de los catálogos que recogen la arquitectura más singular. Es en Puerto de Mazarrón, frente al nuevo puerto deportivo, donde se conserva uno de estos edificios que destacan en el patrimonio del siglo XX, casi siempre olvidado por su cercanía en el tiempo. Estoy hablando del cuartel de Carabineros, también conocido como la Aduana, una obra de 1934 diseñada por Guillermo Martínez Albaladejo, el mismo arquitecto del cine Rex, en Murcia. La Fundación Docomomo, que vela por la conservación de la arquitectura moderna, lo incluye en su registro de 23 ‘joyas’ de la Región, por su diseño con distintos volúmenes. El inmueble, que ahora está en obras, sigue ocupado por la Benemérita, lo que de momento le ha salvado del abandono.

Puesto de Carabineros (1934) en Puerto de Mazarrón, de Martínez Albaladejo.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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