La Verdad

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Autor: Miguel Rubio
Se vende casa cuartel
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Miguel Rubio | 01-01-2014 | 10:13| 2

¿Le interesa adquirir una casa cuartel de la Benemérita? ¿Dispone de 1,4 millones de euros? Entonces es su oportunidad. El plan de venta de inmuebles del Estado incluye entre sus 15.135 propiedades esta ‘oferta’. El edificio en cuestión, con 1.034 metros cuadrados construidos y que en su día llegó a contar con un pequeño huerto de cítricos, se encuentra en la avenida de la Constitución de Mazarrón, la principal arteria de la localidad, y el precio corresponde a una tasación realizada en 2006, en plena burbuja inmobiliaria. El Ayuntamiento ya ha adelantado que no está interesado en la operación de compra. Las dependencias, que pertenecen a la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos de la Seguridad, apenas tienen interés arquitectónico, pero forman parte de la historia reciente del municipio y hay quien piensa que podrían acoger algún equipamiento público.

Fachada principal del antigua cuartel de la Guardia Civil de Mazarrón.

No es el primer cuartel de la Guardia Civil en la Región al que se le cuelga el cartel de ‘se vende’. Ya ocurrió con el puesto de la Benemérita que prestaba servicio en el poblado lorquino de Puntas de Calnegre, y que fue convertido en un albergue turístico, muy recomendable, por cierto, para una escapada en los meses de verano. También ha pasado a manos privadas el cuartel del paraje de Campillo de Adentro, en Cartagena, que queda a la vista cuando se asciende a las baterías de Castillitos, otra visita obligada, en pleno espacio natural de La Muela-Cabo Tiñoso. El edificio, en lo alto de una colina,  llama la atención por su fachada almenada y con pequeñas garitas. La intención del dueño, según me contó en una ocasión, es destinarlo a alojamiento turístico, cuando mejore la situación económica y pueda acometer las obras. Atractivos a la zona no le faltan, ya que conserva uno de los últimos tramos vírgenes del litoral.

En ocasiones, los cuarteles pasan a formar parte de los catálogos que recogen la arquitectura más singular. Es en Puerto de Mazarrón, frente al nuevo puerto deportivo, donde se conserva uno de estos edificios que destacan en el patrimonio del siglo XX, casi siempre olvidado por su cercanía en el tiempo. Estoy hablando del cuartel de Carabineros, también conocido como la Aduana, una obra de 1934 diseñada por Guillermo Martínez Albaladejo, el mismo arquitecto del cine Rex, en Murcia. La Fundación Docomomo, que vela por la conservación de la arquitectura moderna, lo incluye en su registro de 23 ‘joyas’ de la Región, por su diseño con distintos volúmenes. El inmueble, que ahora está en obras, sigue ocupado por la Benemérita, lo que de momento le ha salvado del abandono.

Puesto de Carabineros (1934) en Puerto de Mazarrón, de Martínez Albaladejo.

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Estrenos de oro y plata
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Miguel Rubio | 29-12-2013 | 6:57| 2

Dos estrenos para 2014 con dos tesoros como protagonistas. El Arqua de Cartagena expondrá el próximo año la carga de reales de a ocho, acuñados en plata en el siglo XVIII, de la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes’, mientras que el museo de Santa Clara, en Murcia, se prepara para mostrar al público el ocultamiento de 424 monedas andalusíes (la gran mayoría, dinares de oro) halladas en la calle Jabonerías. Salvando las distancias (el primero procede de un naufragio y el segundo fueron los ahorros de un comerciante del siglo XI), ambas colecciones contribuirán a aumentar el interés por los conjuntos numismáticos que se conservan en la Región. Las monedas constituyen una pieza clave a la hora de conocer la historia, porque aportan mucha información a los investigadores. Así, permiten fijar fechas de momentos claves del pasado gracias a los años de acuñación, desvelan relaciones políticas y económicas entre distintos reinos y clanes, y muestran el poder de algunas ciudades que disponían del privilegio de labrar moneda. En otras ocasiones aportan también detalles sobre el declive de algunos gobiernos, que, para hacer frente a sus apuros económicos, emitían piezas de peor calidad y, sin embargo, de más valor, la conocida devaluación que aún hoy está en práctica.

Reales de plata hallados en la plaza Esteve Mora de Murcia.

Cada pueblo tiene su tesoro, y la mayoría se expone al público en museos. En Puerto de Mazarrón (sala de la factoría romana de salazones) se pueden ver, por ejemplo, unos plomos monetiformes, con motivos marinos, como delfines, naves e hipocampos, que se empleaban como dinero local y que solo circulaban en los cotos mineros. Jumilla conserva una colección de denarios de la Roma republicana. El tesoro de La Pita, hallado en Alhama y expuesto en Santa Clara, con moneda islámica y maravedíes de Alfonso X El Sabio, muestra el inicio de la consolidación del poder castellano en el Reino de Murcia. Y en el Arqueológico de la capital murciana es posible contemplar 523 denarios romanos republicanos que un soldado dejó ocultos cuando fue llamado a filas para luchar en las guerras civiles que enfrentaron a César y Pompeyo hacia el año 50 antes de Cristo. Nunca regresó.

Otros tesoros esperan tiempos mejores para volver a ver la luz. Ocurre así con los 1.040 reales de plata encontrados en un derribo en la murciana plaza de Esteve Mora. Son similares a las monedas de ‘La Mercedes’, pero no se muestran al público porque falta una sala en condiciones.

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Un imperio, con ayuda de mujeres
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Miguel Rubio | 22-12-2013 | 9:20| 2

Primero llegaron las madres, después, sus hijas también. Generación tras generación ayudaron con su esfuerzo a levantar un imperio: el de la industria conservera, que tanta fama dio a Molina de Segura. Es una página de la historia que aún tiene capítulos por escribir. Cientos de mujeres se desplazaron hasta la localidad, principalmente de la Vega del Segura y de la comarca del Río Mula, durante las distintas campañas de trabajo. De aquel ‘boom’ quedan unos pocos vestigios de las fábricas, además de un legado inmaterial con los recuerdos de las trabajadoras.

Escultura de Pepe Yagües, junto a la chimenea de La Molinera.

Los orígenes del sector de la conserva vegetal hay que buscarlos a finales del siglo XIX, con Maximino Moreno. El apogeo se vivió en las décadas de los años sesenta y setenta del pasado siglo. Ahora ya no quedan fábricas en el casco urbano, pero el paisaje de la ciudad todavía se ve salpicado por las chimeneas de las factorías, a uno y otro lado de la antigua carretera de Madrid. Este patrimonio industrial forma parte de una nueva ruta turística que muestra la historia y la cultura de Molina. La próxima cita es el 11 de enero (inscripciones en el teléfono 968 28 85 22).
La industria conservera se abasteció de mano de obra femenina, barata, “dócil”  y con la pericia necesaria para estos menesteres. Lo normal era que las niñas acompañaran a sus madres, por lo que en las factorías se mezclaban juegos con trabajo. Algunas empezaron con solo 14 años. Lo cuenta la investigadora María Dolores Palazón en un artículo publicado en la revista Llámpara. Trabajaban en unas condiciones duras, sin contratos ni prestaciones, con jornadas sin límites fijados y que dependían de la producción; su labor la realizaban de pie, a veces bajo las malas maneras de algunos encargados, y debían traer sus propios utensilios y uniformes. Por supuesto, no existían comedores, y almorzaban en la puerta de la fábrica. Todo esto comenzó a cambiar, a mejor, hacia 1976, gracias a la gestación de una conciencia obrera.
Con el paso del tiempo, muchas de estas mujeres acabaron por afincarse en la localidad. Los propios industriales levantaron entonces edificios para alojar a las nuevas familias. Fue una época de expansión de la ciudad hacia el norte, con la creación de barrios enteros, como los de Fátima, San José, San Antonio, San Miguel y El Carmen. En solo dos años, entre 1992 y 1994, este imperio se derrumbó.

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El regreso de Hilarión Roux
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Miguel Rubio | 19-12-2013 | 12:44| 2

El nombre de Hilarión Roux, el primer gran empresario de la minería en la Región, regresa a la actualidad, pese a que lleva más de cien años muerto. Un anuncio publicado en el boletín oficial avisa de que una de sus concesiones (quizás la última del imperio que levantó en el siglo XIX) está a punto de caducar, debido a que no se han presentado los preceptivos planes de laboreo. El trámite, iniciado de oficio por la Consejería de Industria, resulta llamativo, ya que este hombre de negocios marsellés falleció en París en 1898, arruinado, y, cuentan, en los brazos de su amante. Puede que sorprenda que aún hoy aparezcan posesiones a su nombre en los listados de la Dirección General de Minas. Pero es que este empresario, que llegó a la Región, con solo 23 años, como hombre de confianza de los influyentes banqueros de la casa Rothschild, amasó una fortuna gracias a la explotación de los cotos de las sierras de Cartagena-La Unión y Mazarrón y a la industria metalúrgica. Con las ganancias, se hizó con otras concesiones, desde Bélgica a Costa Rica, pasando por Cerdeña y Grecia.

Coto minero de San Cristóbal-Los Perules, en Mazarrón.

La mina en cuestión, a la que hace referencia el anuncio del BORM,  lleva por nombre ‘Virgen del Carmen’, y está en el distrito mazarronero. Fue en este municipio donde logró un buen ‘pellizco’. Aquí descubrió el célebre filón ‘Prodigio’, que atrajo las miradas de medio mundo por su riqueza, y se hizo con las minas de San Juan y Santa Ana, una de las más productivas de la cuenca. Roux tenía vista para los negocios y supo abrirse camino en un sector farragoso, gracias también a sus buenos contactos. 

El inversor francés echó raíces en la Región. Roux se casó en Cartagena con Piedad Aguirre Aldayturriaga. Y con sus cuñados compartió parte de su actividad empresarial. Su posición en el conflicto del cantón de Cartagena le valió el título de marqués de Escombreras, lugar donde tenía una de sus principales fundiciones. La historia de este emprendedor está recogida en un interesante artículo de los profesores Pérez de Perceval y López Morel, que animo a consultar. Al final, el marsellés lo perdió casi todo. Quién sabe si la mina ‘Virgen del Carmen’ representa el último lazo que unía a Roux con la Región.

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Murcia, islámica; Cartagena, romana
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Miguel Rubio | 16-12-2013 | 11:19| 2

Confirmada la importancia de los restos musulmanes hallados en el barrio de Santa Eulalia (un tramo de muralla de 20 metros de largo y dos panteones), cada vez más voces sugieren que Murcia debe sacarle mayor partido a su pasado islámico, como reclamo turístico. La imagen de cara a los visitantes que se ha proyectado hasta la fecha es la de una ciudad barroca. Y no solo por su arquitectura (la portada de la Catedral es el buque insignia) y su escultura (la obra de Francisco Salzillo), también por sus tradiciones y sus fiestas. Pero, sin desmerecer este patrimonio único y magnífico, quizás haya llegado la hora de ampliar y diversificar la oferta, apoyándose en unos restos que bucean en los orígenes de Murcia, doce siglos atrás. En este punto, hay quien mira (y compara) la destacada labor llevada a cabo en Cartagena para mostrar, orgullosa, su pasado romano.

La muralla y una de las tumbas, en el conjunto de Santa Eulalia.

El yacimiento islámico de Santa Eulalia ha servido para lanzar un reto al Ayuntamiento: diseñar una ruta peatonal que ponga en valor la historia musulmana de la capital aprovechando los restos ya recuperados en la fachada del cauce urbano del Segura desde Verónicas a San Juan. Y que de paso también sirva para revitalizar los barrios del casco histórico, que languidecen, tristones -fue la sensación que me llevé hace unos días tras un paseo nocturno hasta San Nicolás-, entre solares abandonados, iluminación mortecina y bastantes negocios cerrados. Esa propuesta de los arquitectos Francisco Guerao y Pablo López se viene a sumar a la reflexión formulada recientemente por Fernando de Retes, en el suplemento Ababol de ‘La Verdad’, acerca de destapar la muralla que se descubrió hace dos décadas en la plaza del teatro Romea, cuando se remodeló este espacio urbano. De Retes, premio regional de arquitectura 2013, sugería un proyecto que hilvanara el pasado hispanoárabe de Murcia, desde Monteagudo al castillo del Puerto de la Cadena, pasando, claro está, por el arrabal de San Esteban.
De momento, el Consistorio no abre la boca. Los presupuestos municipales del próximo año no hacen referencia alguna al conjunto del barrio de San Eulalia, cuya excavación se ha paralizado a falta de que lleguen fondos. El concejal de Cultura, Rafael Gómez, comenta que la propuesta de Guerao y López es una más de las que se barajan. Y apunta la posibilidad de realizar actividades culturales en este conjunto islámico. Como idea, no está mal, pero de momento resulta inviable, debido a que el espacio está a medio acondicionar. Ya veremos en qué queda.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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