La Verdad

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Categoría: S.O.S. OJRM
En la onda de Cammerata

 

 

La segunda temporada de Cammerata en el Auditorio Víctor Villegas está servida. Tuve la oportunidad de asistir el pasado 5 de septiembre a la presentación del ciclo de esta agrupación y puedo confirmarles que la apuesta musical es de primer orden en cuanto a intérpretes y obras seleccionadas.

En el acto estuvieron presentes representantes de la Consejería de Cultura con su máxima responsable al frente, del Auditorio y Palacio de Congresos, de la prensa, la directora de la OSRM, los músicos de Cammerata y su Presidente Honorífico, Joaquín Riquelme, que antes de incorporarse a la Filarmónica de Berlín quiso apoyar a Cammerata con su presencia y un discurso lleno de sinceridad y grandes expectativas.

Joaquín Riquelme es una persona muy interesante porque, además de haber alcanzado el éxito artístico y profesional en una de las mejores orquestas del mundo, conserva la humildad y sencillez de siempre, lo que le permite hablar con criterio y experiencia sobre música. Por ello, el hecho de aceptar la presidencia de honor en Cammerata ya denota la seriedad de la propuesta de esta agrupación de cuerda ya consolidada en la programación del buque insignia de la cultura regional.

Además, la colaboración entre Riquelme y Cammerata ha quedado plasmada en el disco que han grabado juntos por el sello Eudora Records y con música de Brotons, Händel y Tchaikovsky. El CD es una joya en cuanto a interpretación, edición y sonido. Ya se sabe, con buenos ingredientes se cocina bien y ahí está el resultado final. Esta grabación puede adquirirse de una forma fácil y con unas condiciones excelentes, en el abono de Cammerata denominado Premium.

Me gustó mucho el respeto profesional que contenían las palabras de Joaquín Riquelme hacia los integrantes de Cammerata. El violista se siente muy a gusto en su tierra, pero especialmente cuando comparte su arte con músicos que hablan su mismo lenguaje y respiran con él con tanta naturalidad.

Los miembros de Cammerata que acudieron a la representación fueron los hermanos Lorenzo y Gonzalo Meseguer, Ana Mba y Laura Torcal. Lorenzo fue el encargado de explicar el ciclo de 3 conciertos que ofrece Cammerata y que comienza el 17 de octubre precisamente con el programa Jubileum en el que Joaquin Riquelme es el invitado estelar y en el que interpretarán obras de Brotons, Elgar y Tchaikovsky.

El segundo programa de Cammerata se titula La muerte y la doncella, tendrá lugar el  5 de enero de 2017 e incluye obras de Mozart, Mendelssohn y Schubert. Los invitados especiales son Pablo de Pedro y Batipste López, miembros de Europa Galante, la célebre orquesta barroca italiana fundada por Fabio Biondi en 1990.

Por último, el ciclo se cierra el 6 de marzo con un interesantísimo concierto en colaboración con La Tempestad con obras de Locke, Rameau, Lully, Vivaldi y Geminiani.

Además, fuera de este ciclo, Cammerata colabora con la OSRM en dos programas que ya comentaremos con detalle, así como con los Conciertos en Familia.

Joaquín Riquelme hizo dos consideraciones finales importantísimas. Una vez más, ante la Consejera de Cultura, volvió a insistir en la necesidad de activar la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia, cuna de nuestros mejores músicos profesionales que están en activo. Hoy día no tendríamos Cammerata ni él estaría en la Filarmónica de Berlín si estos músicos no hubiesen tenido la oportunidad de tocar juntos el repertorio orquestal básico bajo la supervisión de selectos profesores. Nuestra consejera es una mujer muy activa, ilusionada y con grandes dotes de comunicación, pero su gestión en cultura no llegará al aprobado ni tendrá el reconocimiento del mundo de la música si no pone en marcha de una vez a la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia. Dicho queda de nuevo.

La segunda acertada consideración de Riquelme fue para el público de Murcia. Este ciclo (con CD incluido) de Cammerata es un acontecimiento musical de primer nivel a un precio muy asequible. En Berlín, las entradas para este triple evento se hubiesen agotado en 24 horas. En nuestra tierra las cosas son distintas, pero no se duerman, ya que estamos hablando de música de muchos quilates y como surja una fiebre del oro, a lo mejor se quedan sin entrada.

 

Consultar precios y descuentos en la web del Auditorio Victor Villegas y en la web cameratademurcia.com

 

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Soporte musical básico

Hace dos días conocíamos la programación del Auditorio Víctor Villegas para la temporada 2016/17. A pesar de lo atractivo que es la escucha en directo de música de Mahler, Shostakovich, Chaikovski y Strauss, por nombrar a los compositores que más protagonismo van a tener, tengo que mostrar mi pequeña decepción por lo que considero una falta de imaginación y de mimo hacia nuestra orquesta regional.

Como no soy un experto en gestión cultural, no voy a entrar en valoraciones al  detalle de la propuesta cultural de conciertos y danza, pero como aficionado a la Música Clásica me preocupa la permanente dejadez de los responsables culturales en los aspectos más básicos y fundamentales del cuidado y supervisión de nuestras orquestas.

Aprovechando mi condición de médico y melómano, me explicaré parodiando lo que debe ser la reanimación cardiopulmonar musical básica (denominada en el argot hospitalario RCP básica) para la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (ÖSRM) y la Orquesta de Jóvenes dela Región de Murcia (OJRM).

Tampoco tengo formación en la gestión de orquestas y no voy a incidir en las necesidades urgentes que tiene nuestra ÖSRM al margen dela RCP básica. Realmente, estos primeros auxilios pretenden evitar posibles daños culturales irreversibles “mientras llega la ambulancia”.

Si la ÖSRM no respira, creo que hay que potenciar su protagonismo en la programación de Auditorio Regional y de una vez por todas no separar un ciclo específico para ella de otro ciclo que curiosamente se sigue denominando “Grandes Conciertos”. ¿Acaso es que no se considera un gran concierto la interpretación de una segunda sinfonía de Rachmaninov o una cuarta sinfonía de Mahler interpretada por la ÖSRM?

Vivimos una época en la que los recursos económicos son limitados y precisamente por ello hay que invertir muy bien en lo nuestro. La ÖSRM es una excelente orquesta y tiene al frente a una de las mejores directoras del continente, por lo que el hecho de pivotar la actividad musical del Auditorio sobre este grupo de músicos , permitiría que disfrutásemos de directores invitados y solistas de contrastado nivel con un coste muy inferior al que resulta de traer otras formaciones que muchas veces “vienen haciendo bolos” por nuestro país. Creo que esto supondría una bocanada de aire fresco para nuestros excelentes músicos, sin renunciar a la contratación de una o dos orquestas o formaciones de música de cámara de primera fila.

Esto ya lo están haciendo en otras ciudades españolas, que no sólo apoyan a su orquesta y a la Música Clásica, sino que abren el abanico a producciones y  programas autóctonos en los que la música se combina con otras disciplinas como el cine, la pintura, el teatro, el cine o el diseño, entre otras.

Hace ya casi cuatro años que la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia (OJRM) no respira ni tiene pulso y en este asunto nuestros responsables culturales tienen que encontrar el punto exacto para “hacer compresiones de pecho”. Es inadmisible que un proyecto educativo y formativo pionero en España, con una trayectoria de 30 años y con unos resultados artísticos incuestionables haya quedado totalmente desmantelado. Me consta que la Consejería de Cultura está al tanto de lo grave que es esta situación y que no  han faltado las llamadas de atención de muchos músicos murcianos que forman parte hoy día de las mejores orquestas de Europa (Berlín, Amsterdam, Friburgo, Lisboa, Copenhage y Boston, entre otras). Todos ellos se formaron en su día en la OJRM y nadie les contó que cuando vinieron a tocar en el concierto del XXX Aniversario de la OJRM, realmente asistían a la ceremonia de clausura de la misma. Son casi cuatro años en los que nadie ha sido capaz de destinar una pequeña partida económica a reactivarla, lo que es vital para el futuro cultural de Murcia.

No sabría decir cuál sería el número ideal de “compresiones de pecho” que necesitan la ÖSRM y la OJRM, pero sí de lo importante que es una RCP musical básica para que esta situación de extrema gravedad sea revertida.

Por lo pronto, vamos a tratar de disfrutar de la temporada musical y de danza. Todavía queda pendiente hacer campaña para animar a los distintos colegios profesionales y colectivos culturales de la Región para que se interesen por la programación del mismo, así como planificar la publicidad de la actividad artística con la misma intensidad e intención que aplican nuestros vecinos del Auditorio de El Batel de Cartagena. Por el camino también ha quedado una propuesta de constituir un club de abonados al Auditorio Víctor Villegas y que la administración no considera de momento interesante.

Sobre la Música de Cámara en el Auditorio, hablaremos en otro post.

¿Seguiremos vivos cuando llegue la ambulancia?

 

 

 

 

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Cazatalentos

Los jóvenes músicos que se forman en los conservatorios de la Región de Murcia destacan más allá de nuestras fronteras. Esto lo hemos comprobado recientemente a raíz de la convocatoria de la Orquesta Sinfónica de Madrid (OSM) vinculada al Teatro Real de la capital de España, para un proyecto de Desarrollo de Talentos Musicales a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Este proyecto de la OSM pretende detectar a los jóvenes con talento de todo el país para introducirlos en un ambiente estimulante y motivador que permita su progresión y finalmente alcancen un nivel artístico acorde con sus capacidades. Es decir, la iniciativa ofrece el contexto adecuado para desarrollar los talentos de estos destacados estudiantes de menos de 16 años.

Cada centro educativo español preseleccionó de entre todos sus alumnos aquellos con un talento especial y con ellos se realizó grabaciones audiovisuales de alta definición de obras libremente elegidas junto a sus profesores. La Comisión Artística de la OSM visualizó todos los vídeos y seleccionó a los músicos más destacados con el fin de que preparasen en sus centros educativos de origen, el repertorio de un concierto a celebrar en el Auditorio Nacional de Madrid el último día del próximo mes de marzo.

De los 151 estudiantes de 13 las Comunidades Autónomas que han presentado sus vídeos, se han elegido a 21 alumnos, de los cuales cuatro son jóvenes de Murcia. Desde este blog felicitamos a Pedro Fernández Millán, violonchelista de 14 años que estudia con Claudio Soriano en el Conservatorio Profesional “Narciso Yepes” de Lorca; a Niya Yavorova, violonchelista de 14 años que estudia con José Manuel Cuadrado en el Conservatorio de Música de Murcia, a Álvaro García Ros, violista de 16 años que estudia con Antonio Clares en el Conservatorio de Música de Murcia y a Cristina Regojo Huertos, violista de 17 años que estudia con Juan Antonio Medina en el Conservatorio de Música de Murcia.

Durante los ensayos del concierto del Auditorio Nacional, se establecerán grupos de música de cámara liderados por un solista de la OSM y se organizarán charlas sobre orientación profesional. Otro aspecto muy interesante del proyecto es el Plan de Mentorazgo, en el que algunos miembros de la OSM van a realizar un seguimiento telemático de los talentos, ofreciéndoles información, consejos y apoyo en su carrera musical.

Como ven se trata de un proyecto muy interesante y bien planteado en el que todos los alumnos han participado de forma gratuita y que demuestra que en otras regiones se apuesta por el futuro de los músicos. Nosotros seguimos esperando a que despierten de una vez nuestros políticos y reactiven a la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia.  Es triste que los responsables de la cultura en Murcia no entiendan que los talentos hay que cultivarlos en entornos que favorezcan su crecimiento y, en educación musical, los gastos de explotación son pequeños y aseguran una excelente cosecha para el futuro.

 

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La barca de Noe

 

Hace muchos años, en una región costera demasiado cercana a la nuestra, vivía una sacerdotisa muy querida por su pueblo. Se llamaba Noe y tenía el carácter alegre de las personas nacidas junto al mar, con unas singulares dotes comunicativas que le hacía partícipe de las alegrías y sinsabores del día a día de sus vecinos.

Los lugareños del pueblo de Noe eran gente de bien y de costumbres sencillas. Cada cada noche, tras la exigente faena de pesca, recolección o cuidado del ganado, tan sólo anhelaban disfrutar de una buena cena y la posterior copa de coñac en el lugar más confortable de la casa.

Esa manera austera de vivir se veía agitada con cierta frecuencia por los festejos en los que participaban casi todos. Las fiestas que interesaban por igual a hombres y mujeres, jóvenes y mayores, acomodados y humildes, sanos y enfermos, se celebraban por motivos muy variopintos como podían ser la llegada de la primavera, la conmemoración de batallas importantes o la intermediación de la Virgen en las lluvias, además de las tradicionales fiestas religiosas de Navidad y Semana Santa.

Como la mayoría de los vecinos de Noe se dedicaban a la pesca y a las actividades relacionadas con ella, el día más esperado del año en el pueblo era la fiesta de la sardina con la que Noe se sentía especialmente identificada por tratarse de una jornada de convivencia alegre, desenfadada y muy entrañable.

Los habitantes de la localidad que acudían en masa a todas estas convocatorias festivas celebraban que la naturaleza premiase todos sus esfuerzos realizados diariamente desde el alba hasta el atardecer. El arraigado sentimiento religioso compartido por estas gentes no suponía en modo alguno un inconveniente para que cada uno de ellos sintiera un arraigo especial por las ancestrales tradiciones del lugar.

Por ello, la sacerdotisa Noe, era una de las personas más importantes para esas familias que cada mañana despertaban e intentaban adivinar, contemplando el cielo, lo que les depararía el mar en esa jornada que entonces comenzaba. 

En general, en esos tiempos, el pueblo vivía días de muy buenas faenas y las barcas regresaban a puerto llenas de enormes piezas de pescado fresco. No se recordaba en mucho tiempo una temporada de pesca tan productiva como esa, por lo que todos los vecinos estaban encantados con los efectos del hechizo de su sacerdotisa amiga. 

Noe, ajena a la verdadera explicación para tanta riqueza en el mar, se sentía muy feliz entre tanto paisano agradecido que apoyaba su elección anual como reina de la fiesta de la sardina.

Una agradable noche de primavera, Noe estaba sentada en el puerto, cuando creyó escuchar una voz dulce y serena que en ese instante interpretó como virginal. Una voz con la advertencia de que la buena temporada de pesca solo se prolongaría si el pueblo cumplía con la tradición de sacar la barca de los músicos.

Una antigua creencia giraba en torno al poder mágico que sobre la pesca tenía una vieja embarcación fenicia guardada como pieza de museo pero mantenida en perfecto estado para ser botada. Durante más de treinta años, al comienzo de la temporada de pesca, la antigua barca se hacía a la mar tripulada por jóvenes músicos dispuestos en parejas del mismo instrumento. Durante tres días y tres noches seguidas, los chavales interpretaban las obras clásicas que habían ensayado a lo largo del año. La tradición oral afirmaba que las bellas melodías preparadas a conciencia y ofrecidas al mar, tenían un efecto mágico sobre las hembras de pez que comenzaban a desovar de una manera sobrenatural, lo que, a largo plazo, repercutía en la cantidad y calidad de las piezas que meses y años más tarde cobrarían del mar los lugareños.

La voz que escuchó Noe la sobresaltó profundamente, puesto que ella escuchó esa historia siendo niña y mientras se dormía pensó en el futuro. Sin embargo, a la mañana siguiente, la sacerdotisa, rodeada del calor popular y las muestras de felicidad de sus vecinos, se dejó llevar por la inmediatez y la popularidad de todo lo que les proponía habitualmente. Estaba Noe liada con tanta dedicación en los preparativos de los festejos de la sardina que nunca más volvió a recordar esa voz virginal con la que el mar tan claramente la advirtió.

La barca de los músicos jóvenes sigue todavía esperando a que despierte la conciencia de Noe. Las riquezas del mar que entonces disfrutaba su pueblo eran consecuencia de las buenas decisiones tomadas en el pasado. Como el futuro depende en gran medida de como se planifica el presente, pueden imaginar fácilmente como terminó la historia.

 

Nota: Esta historia es cruel para el lector que, como ocurre tantas veces, siente que es un espectador sin posibilidad de avisar a la protagonista de lo que irremediablemente va a suceder. En cualquier caso, nunca hay que perder la esperanza…

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Marta y la creciente

Algunos relatos contienen mucha música. Más de la que ustedes pueden imaginar.

“Había una vez una panadería famosa por la forma como elaboraba sus productos. Treinta años antes, fue la primera en habilitar un lugar exclusivo para guardar y preparar con esmero la creciente o masa madre, tan fundamental para fabricar el pan de los siguientes días. En esta parte del local donde se realizaba tan importante labor, trabajaba un reducido grupo de personas muy aleccionado en la responsabilidad que tenían en la obtención de un producto de calidad. La familia que regentaba el negocio consideraba que preparar y custodiar la creciente era casi más importante que vender el pan manufacturado. La panadería estaba considerada entre las mejores del país.

En el local se fabricaban y distribuían muchas variedades de pan. Los más célebres eran los denominadös región de murcia, que cada año eran mejorados para que el aspecto y el sabor fuesen más atractivos para los clientes. Eran muy codiciados los bollos de pan con especias hindúes que, en envases de cuatro unidades, elaboraban desde hace quince años Sara y Vasti (reducción del vocablo griego sevástos que significa venerado).

Las cajas de roscas, ideales para el té de después de jugar al mus y los panecillos de Salzillo hechos con el mismo cuidado que el famoso escultor ponía en sus obras, eran otras de las delicatessen que salían del horno. Las variedades “a la italiana” se consideraban asimismo como productos estelares de la casa. Por este motivo, se preparaban unos chapati “concerto accademico” y unos panini de camera tan ricos, que ni los propios habitantes de la península itálica daban crédito de que lo que saboreaban no era un producto nacional. Parte de la excelente masa elaborada en la panadería se enviaba a un monasterio cercano, donde se fabricaban las tortas de Mendoza, una variedad muy energética con mucha aceptación entre estudiantes y deportistas por su campero aroma a vino de Jumilla.

El abuelo Tavio, del que se dice que nació en la misma panadería, reiteraba que el secreto de un buen pan residía tanto en adquirir la mejor harina como en guardar la creciente para el mañana. Aseguraba que gracias a esto era posible que un modesto negocio familiar exportase panes a Alemania, Inglaterra, Holanda, Noruega y Francia, entre otros países.

Con el paso del tiempo, los dueños del establecimiento alcanzaron una edad incompatible con las exigencias de la faena diaria y la supervisión de los trabajadores a su cargo. Para que el negocio prosperase era necesario estar al pie del cañón y las fuerzas escaseaban para madrugar a diario. Era el momento de delegar en una persona joven que modernizara el establecimiento sin traicionar la filosofía de la empresa.

Marta era de la familia y la candidata ideal para dirigir la panadería. Reunía vocación, estudios, preparación e ilusión. Con estas cualidades y la ayuda de Jofran, un empleado de confianza, Marta compensaría su inexperiencia en el negocio. La joven reemplazaba a su primo Pruz, que pasó por el negocio del pan con más pena que gloria, por estar más pendiente de otros asuntos como el diseño de modernos estampados para las cajas de dulces, la escritura de poemas para los envoltorios de los polvorones o el comercio de productos ajenos como los arroces de la marca SOS.

Cuando llegó la crisis económica, la producción de la empresa se resintió y Pruz redujo la plantilla sin considerar los principios aprendidos del abuelo. Centrado en mantener la fabricación de pan, prescindió de la parte del personal encargada de guardar y preparar la creciente. Salvo Moli, experta en pan de Viena, el resto de las trabajadoras del equipo fueron despedidas. El día que se marcharon Sushi, Loli y Maki fue uno de los más tristes que se recuerdan.

La llegada de Marta a la empresa supuso un rayo de esperanza para todos. Aunque también ella sentía pasión por los diseños más exclusivos de cajas de bombones, tenía la firme determinación de dirigir con éxito la empresa familiar.

Se acercaba la Navidad y en la panadería se trabajaba en la nueva presentación de bollos de pan en estuche de ocho unidades. Al tradicional cuarteto de bollos con especias hindúes le añadieron cuatro unidades con condimentos de origen valenciano, inglés, portugués y alemán. La expectación ante este novedoso producto abarrotó de periodistas, cámaras y micrófonos la entrada del local. Marta ante este júbilo no dejaba de sonreír eufórica al tiempo que atendía a los medios de comunicación. Llevaba sólo unos días al frente del negocio y había alcanzado el éxito. Marta estaba tan radiante y feliz que era incapaz de escuchar las advertencias y preocupaciones de Jofran y Moli. Los dos expertos colaboradores sabían que la calidad actual del pan no solo era fruto del trabajo de ese día. La forma tradicional con la que se guardaba y custodiaba la creciente estaba entre los motivos que explicaban la buena situación de la empresa. La demanda de pan propia de las fechas navideñas, ponía en serio peligro la reserva de masa madre y con ello el prestigio que la panadería había logrado durante décadas.”

No consta hasta la fecha si Marta escuchó los consejos de Moli y Jofran y recuperó la tradición de custodiar la creciente. Cuando conocí esta historia, me sentí tan identificado con esta panadería y con las personas que allí trabajaron, que reconozco que me encantaría que así hubiese ocurrido.

Esta historia es ficticia. Cualquier parecido con la realidad es fruto de la casualidad o del remordimiento.

                                                                                           FIN

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El verdadero big bang orquestal (y V)

 

Edipo ya era ciego antes de perder sus ojos. La ceguera en nuestra sociedad está más extendida de lo que parece. Si bien es cierto que en una época de crisis económica como la que padecemos, hay que ser especialmente solidarios con los colectivos que peor lo están pasando, lo es también el hecho de que hay que cuidar y conservar con mimo el legado humanístico y cultural heredado.

La Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia (OJRM) es un fenómeno cultural y educativo de primer orden y pionero en España que desde hace ya 18 meses que está en fase latente a la espera de su reactivación o de su desaparición tras una lenta agonía.

En los 30 años de actividad (sino contamos el año y medio bajo sedación profunda) la OJRM ha sido sabiamente guiada por los directores Benito Lauret (1981-83), Jaime Belda (1983-97), César Alvárez (1997-2006) y Virginia Martínez (desde 2006), que imprimieron a todas las generaciones de jóvenes músicos, la exigencia, el buen hacer y la dedicación precisas para crecer como músicos de orquesta.

En la memoria de todos queda la magnífica representación de Carmina Burana en uno de los actos de la inauguración del Auditorio de Murcia, el tradicional Mesías que se ofrecía en Navidad y el simpático concierto de la Sinfonía de los Juguetes a cargo de la sección de Aspirantes de la OJRM, donde además participaban personalidades de la política, religión, deporte y universidad junto a otras personas con menor relevancia social, pero que disfrutaban con mucho entusiasmo de la música.

Ligado a la actividad musical de esta agrupación, Murcia vibraba cada Semana Santa con el también desaparecido Festival Internacional de Orquestas de Jóvenes. Al pasear a mediodía por nuestras plazas más emblemáticas o al visitar por la noche las iglesias de la ciudad, los murcianos nos sorprendíamos de la calidad y juventud de las orquestas foráneas que nos visitaban con motivo del festival. Todavía era más emotivo comprobar cómo nuestros músicos de la OJRM se integraban con suma naturalidad junto a los extranjeros en la orquesta que clausuraba el festival.

Hace una semanas, en relación con el Festival Internacional de Orquestas de Jóvenes, un buen amigo mío me recordaba con nostalgia el final de un concierto en el Teatro Romea, cuando las dos orquestas de jóvenes de Berlín, la de la parte federal y la de la parte democrática, se abrazaron meses antes de la caída del muro, demostrando al mundo que la música está por encima de razones políticas, ideológicas o de cualquier otro tipo.

Edipo, mientras conservó sus ojos, no sabía que era ciego. Nosotros lo sabemos y nuestros representantes políticos también. A lo largo de estos cinco post de Música Inesperada creo haber demostrado lo importante que ha sido la OJRM en nuestras vidas a lo largo de 30 años y sobre todo, los excelentes frutos recogidos de esta maravillosa experiencia.

Si no recuperamos la OJRM con carácter inmediato, que Dios conserve el oído a nuestros políticos, porque, sin duda, la vista ya la habrán perdido.    

* * *

“Cuando pienso en la OJRM, pienso en alegrías, en risas, en Beethoven y en Mahler. También pienso en amigos, ilusión y nervios, pero, sobre todo pienso en la emoción por formar parte de un colectivo que comparte el objetivo de crear algo bello entre todos. Aunque sólo pude disfrutar la OJRM durante dos años, los últimos anteriores a la «siesta impuesta» en la que se halla ahora, lo hice de una manera muy intensa. Para mí fue un descubrimiento a la vez que un impulso en mi carrera musical. Por ello, me siento tremendamente afortunada de contar con esta enriquecedora experiencia y confío en que, aunque yo posiblemente no llegue a tiempo de repetirla, despierten pronto a la OJRM para que otros jóvenes puedan vivir este sueño.”

Leticia Pardo. Oboísta de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia.

 

“Cuando hice las pruebas de ingreso a la OJRM hace ya diez años, no era consciente de todo lo que me iba a aportar. Para mí, la OJRM significa música, disciplina, aprendizaje, compromiso, respeto y otros muchos valores que han determinado el progreso y la evolución de todos los que por ella hemos pasado. Pero también significa el cariñoso recuerdo de muchos momentos geniales compartidos con grandes amigos que persiste en el tiempo. Fuente de formación y oportunidades, la OJRM es una cantera por la que deben pasar todos los jóvenes estudiantes de música, sin excepción. En mi opinión, la OJRM ha sido y será única, porque estoy convencida de que aún le queda mucho por decir y por vivir.”

Laura Torcal. Violinista de la Camerata de Murcia y colaboradora de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia.

 

“Seguramente no escribiría estas líneas como músico profesional y no amaría la música por encima de todo, si la OJRM no hubiera existido. Gran parte de lo que soy como músico y persona se lo debo a esta orquesta, a mi orquesta. Por eso, sin ánimo de ser exagerado, afirmo que la OJRM cambió mi vida y la de otros músicos murcianos. Mi paso por ella, fue una época maravillosa en un ambiente sano, divertido, ilusionante,  donde aprendíamos unos de otros y donde forjé amistades de las que hoy presumo. Hicimos algo impensable hasta ese momento, el hacer de la música nuestra filosofía de vida. Por todo ello, quiero mostrar mi eterno  agradecimiento al magnífico equipo de trabajo (coordinadores, profesores, directores, monitores, etc.) que mejoraron la vida de muchos jóvenes músicos”.

Antonio García Egea. Violinista de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, Palau de les Arts, Valencia.

 

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