La Verdad
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Autor: Inma
En Turín no venden paraguas
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Inma | 07-04-2018 | 9:07| 0

 

Y no es porque no llueva. Bueno, a ver, si Vds. buscan con paciencia, seguro que sí encontrarán algún pequeño negocio en el que lo puedan comprar, pero la cuestión es: ¿Lo utilizarán? Y ahí es donde yo quería llevarles.

Yo lo entendería si fuera una ciudad donde escasea ese maná líquido del cielo como pasa en Murcia que, cuando nos regalan un paraguas, se nos escapa aquello de “pero si ya tengo uno”. En otras ciudades del Norte una amiga me cuenta que allí sí se regalan paraguas a mansalva –cosa de ser prácticos, claro-. Para ellos es un complemento más de vestir y los combinan con los bolsos o zapatos.

Soportales kilométricos

turinred1Turín tiene aproximadamente unos dieciocho kilómetros de paseo bajo soportales y además, varias galerías acristaladas. Así que si uno se anima a dar un paseo y, de repente, se pone a llover, nada alterará su plan inicial si era ir a una librería o tomar el típico café turinés “bicchieri”. Podrá ir tranquilamente de una calle a otra, por muy lejos que esté, siempre bajo techo y llegar a por su libro o su café sin haberse calado lo más mínimo.

Así estaba yo, que no contenta con el café, quería probar también el postre típico “bonet” y me propuse llegar hasta el lugar donde los hacían más ricos, eso sí, sin salir de este paseo porticado, aunque tuviera que dar rodeos. Como estas calles son tan bonitas, lo agradecía y todo. Y así fue como recorrí casi la ciudad entera, sin salir del cobijo de los soportales.

Por fin cuando llegué al lugar para pecar (el chocolate es siempre un pecado) el dueño se acercó para decirme que había elegido bien este lado de la acera. Porque aunque ambos lados de una calle estén porticados, sólo en uno de ellos, el que sigue el camino más próximo hasta llegar al Palacio Real, tiene mayor caché al ser precisamente el que utilizaba la familia real años ha. Y sí, casi como una reina me sentía yo ya con tantos placeres.

Parking junto a la vivienda, pero ajustado a las necesidades de la realeza

Y es que esta ciudad fue diseñada para las necesidades de espacio de la familia real. Prueba de ello es que si uno se sitúa en pleno centro: en la Plaza Castello, ahí ya se ve rodeado de edificios que fueron palacios: Madama, Real… En este último, como intuyen, tenía la vivienda habitual la familia Saboya. Y estas zonas con arcos eran apropiadas al tamaño de los carruajes.

Suelos casi palaciegos

Muchas ciudades italianas compiten silenciosamente en estos paseos bajo los arcos. Bolonia gana en kilometraje porticado. En otras, por ejemplo en Génova, el pavimento en estas zonas resguardas de la lluvia simula alfombras y juega con diseños que, aunque no haya peligro de engancharse con el paraguas de otro viandante, sí de tropezar directamente con él, de tan absorto que uno camina, entretenido mirando el suelo.

El cielo de Turín.

turinred3Pero pese a todas las bondades que aportan estos paseos por la ciudad sin mojarse en un día de lluvia, uno no puede dejar de ver el cielo de esta ciudad. Eso sí que sería un verdadero pecado.

Y si desde el suelo alzamos la vista, la mejor sorpresa en Turín es verla rodeada por Los Alpes nevados. Hay dos miradores en lo alto, ahora ya sí, a cielo descubierto.

A uno de ellos se accede desde el interior de una gran cúpula en un ascensor que parece volar solo hasta lo alto, con unos finos cables nadas más de sujeción. Es la Mole Antonelliana, el ícono de la ciudad (la reconocerán fácilmente porque aparece en las pequeñas monedas de dos céntimos). Bueno -que no quisiera yo ofender a los amantes del balón-, la Juventus también compite, pero desde otro frente como símbolo de Turín. Otra mirada panorámica lo es desde el Monte de los Capuchinos.

Porque puede que en Turín no necesitemos paraguas al estar sabiamente resguardada de la lluvia, pero esta visión de Los Alpes blancos custodiando la ciudad les dejará sin palabras.

En los dos lugares, los soportales y las montañas, uno puede ver… hasta el infinito.

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Picado y contrapicado
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Inma | 15-03-2018 | 9:04| 0

 

Hay un chiste muy popular en el ámbito del turismo: Todo lo que se pueda subir, se sube. No importa en número de peldaños. Tampoco si la escalera de caracol en el tramo más alto de un campanario está en el límite de la normativa de prevención de riesgos. Luego ya, una vez arriba, la visión panorámica, compensa el esfuerzo. Y uno se siente un poquito un piloto con el freno puesto, claro.

Este amor a las alturas que tiene todo turista resulta llamativo en París: sólo la mitad de los parisinos han subido a lo alto de la Torre Eiffel y son precisamente aquellos que recibieron un amigo de fuera y no tuvieron más remedio que acompañarlo hasta “esas alturas adorables del viajero”.

En sentido vertical

Como ven las ciudades también se “escalan”. La ciudad de Córdoba se puede descubrir en línea vertical, de suelo a cielo. Es inevitable porque nada más que dar un paseo por muchas calles, estaremos pisando lo que se conoce como “chino cordobés”. Y en este “primer plano” hay que prestar la máxima atención: casi a hacer equilibrio para no caernos y, también tener un poco de cuidado porque mira que si nos torcemos el tobillo…  Es un empedrado en el que los cantos de las piedras sobresalen un poco del pavimento.

co11redEn este enfoque hacia abajo que tanto le gustaba a Alfred Hitchcock, descubrimos todo un invento que está lleno de sabiduría. El calor en verano hay que mitigarlo como sea. Con este fin han ideado un sistema con el que logran un “microclima” que baja la temperatura unos cuantos grados. Al regar las calles, el agua queda reposada en este nivel más bajo durante un buen rato. Y con esta humedad, se refresca el aire.

Alfombras de piedras

Y claro ya puestos, han dado un paso más y han creado con los cantos rodados unas auténticas “alfombras de piedra” que nada tienen que envidiar a aquellas famosas que nos contaban venidas de Persia. Con un juego de diseño de tonalidades, estos suelos están llenos de flores, animales, figuras geométricas… Es de lo más entretenido mirar al suelo. Por eso les comentaba lo fácil que es distraerse con estos diseños y, de ahí al tropezón…

Y, una vez dentro de la Mezquita, la vista se nos pierde entre ese “bosque de columnas” que forman los arcos. Pero, hay rincones que también sorprenden a ras de suelo. Uno de ellos, en este picado cordobés, es el reflejo en el suelo de los rayos de sol que se cuelan en el interior. Todo un arcoíris que se cuela dentro de un templo.

Un reloj con un toque muy flamenco

corred1Pero si cambiamos de perspectiva, en lo alto de la Plaza de las Tendillas escucharemos un repicar que nos hará subir la cabeza y mirar a lo alto. En este contrapicado hay un reloj muy original: las horas las da con el sonido de acordes de guitarra. Todo un detalle flamenco.

Como les digo, Córdoba es una cuidad muy fotográfica. Tiene una “profundidad de campo” que eclipsa. Está protegida por Sierra Morena y mires por donde mires, está “rodeada por este inmenso mar de olivos”.  Y no acaba ahí la cosa, voy a poner el flash que este ciudad también tiene muchos rincones para fotografiar por la noche.

Les dejo que tengo que subir a la torre de la Mezquita; Ya saben: un turista y una torre…

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Los espetos, de camino a París
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Inma | 28-02-2018 | 9:00| 0

 

El procedimiento ya tiene su número de expediente en curso. La UNESCO decidirá en la capital francesa si ese manjar malagueño merece entrar en la lista de bienes  declarados “Patrimonio de la Humanidad”. En la categoría de inmaterial.

cord2redPrestigio y turismo, una pareja indisoluble tras la Declaración 

Así sucede cuando un bien cuenta con el sello de calidad que supone estar en el listado de “Patrimonio de la Humanidad”. Toda una marca, una distinción. Y con ella, ipso facto el sitio de que se trate, pasa a recibir muchísimos más turistas.

El turismo crea grandes paradojas

Todos queremos que vengan turistas pero la cosa se complica cuando vienen demasiados. Aquel “nada en exceso” del Oráculo de Delfos es la solución. Claro que dar con este justo equilibrio es un tema peliagudo, requiere estudios serios e investigaciones.

En una ocasión un señor me pidió que le hiciera una fotografía junto a la placa donde figura el reconocimiento de la UNESCO. “Por favor que salga bien la placa”, me rogaba. Yo, sorprendida por ese interés, le pregunté si él no quería salir bien. “Lo importante es la placa”, insistía. Me contó que era coleccionista y, ¿adivinan qué colecciona? ¡Haber visitado sitios declarados Patrimonio de la Humanidad! “Rara avis” le decía yo cuando me explicaba orgulloso su gran colección. Lo tiene casi a tiro de piedra porque España es el segundo país con mayor número de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad. El triunvirato lo encabeza Italia y lo cierra Francia. No es una lista cerrada porque cada año entran nuevos bienes. China viene pisando fuerte en este elenco

La masificación de los Patios de Córdoba

Hace poco hablaba con una joven investigadora cordobesa. En el año 2012 estos pequeños lugares llenos de arte  y vegetación donde se mezcla la cercanía de los espacios íntimos de una casa, pero a la vez estar a cielo abierto, recibieron este respaldo de la UNESCO.

Y esta investigadora está estudiando precisamente la masificación que se da en ellos con motivo del Festival de los Patios. “Tema complicado”, me contaba. Más que nada porque el espacio de acceso es pequeño y porque la primavera a todos nos sorprende casi a la vez, como si fuera un arrebato sociológico unificado. Vaya que es quitarse el abrigo y ya estamos deseosos de sentirla por todos los poros: oler esta flor, aquella otra que florece también. Y si a ello le unimos la palabra “Fiesta”, entonces ya los pies se van solos. Pero si tenemos que hacer colas, pisotones por aquí, empujones mientras hacemos una fotografía a un geranio… Entonces aquel arrebato sublime que nos invadía pierde todo su placer. Siempre quedará el azahar de los naranjos como consuelo, eso sí.

espetosredPreocupación por los espetos

Para poder ser incluidos en la Lista de Bienes hay diez criterios de selección. Basta cumplir uno de ellos para poder quedar catalogado. Y en el caso de los espetos… ¡cumplen más de la mitad!

Con los espetos, ando yo ya un poco preocupada. Les cuento por qué no duermo como un lirón desde que se ha incoado el proceso. En temas de turismo se habla mucho de la “patrimonialización de la gastronomía”. A mí me costó entenderlo a la primera. La gastronomía se transforma en un producto turístico y pasa a convertirse como tal en un recurso económico con el riesgo de su homogeneización. Y al final, se pierde la autenticidad. Y no quisiera yo que les pasara algo así a estos sabrosos manjares a pie de playa, que juegan con fuego, sal, brisa, cañas… mezcla que te puede llevar a la locura. Otro arrebato sublime también. Y a cielo abierto, esta vez, junto al mar.

 

 

 

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Calles Franquicia
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Inma | 15-02-2018 | 9:12| 0

 

Vas caminando por una ciudad y, si no fuera porque los ruidos que percibes alrededor no te resultan familiares, por un momento podrías pensar que estás en una calle que ya has recorrido mil veces antes, por ejemplo, en la calle Serrano de Madrid, cuando tal vez te encuentres a más de mil kilómetros: en Oxford Street en Londres; en la Quinta Avenida de Nueva York o, ¿por qué no? en la avenida Chang’an en Pekín.

De unos años para acá todas las ciudades se parecen cada vez más entre ellas. Sí, se están copiando descaradamente. “Son los estragos de la globalización”, sentencian los expertos. Uno de los fenómenos más osados son las ya conocidas como “calles franquicia”.

La mayoría de estos comercios –todos muy luminosos y llamativos-, con grandes puertas abiertas (“pasen” nos invitan de forma sutil) están regidos a través de contratos de franquicia que conllevan muchas horas de negociación, de reuniones y de redacción definitiva; Son de esos contratos que, como mínimo, se tarda una media hora en firmarlos por tantas páginas, anexos, adendas, logos a usar, tarifas a aplicar, etc.

¿Ladrones por doquier?

Los antropólogos apuntan con una flecha inquisitiva más tensa aún: ¿Les estamos robando el alma a las ciudades? Mira que si al final, ¿vamos a ser unos ladrones? Lo digo sin ánimo de ofenderles, con todas las eximentes posibles.

Estos estudiosos del mundo urbano parten de la idea de que todas las ciudades tienen (bueno, tenían) su alma: su “genius loci”. Pero cuando llega a estas calles el potencial económico de las franquicias (de ropa sobre todo, pero también de alimentación, decoración, cosmética, etc.), entonces aquel espíritu singular termina por desaparecer y se da un giro copernicano: el metro cuadrado pasa a cotizarse con varios dígitos de ceros.

Venecia, un caso de estudio

Y todo parece ser que comenzó con el “made in China”. En una ocasión debatíamos con un profesor en clase sobre qué queda realmente de auténtico en una ciudad. Ponía el caso de Venecia. Tengo que decirles que –tristemente- esta ciudad ya es estudiada en todos los foros como paradigma del “hundimiento”. Léase por favor en sentido metafórico. callesred1

Y si por ejemplo, ahora que estamos en carnavales, nos compramos una máscara en Venecia, aun cuando pensemos que es una pieza de artesano (y así paguemos su precio), nada más mirar la etiqueta, veremos que pecamos de ignorantes, porque se tratará casi seguro de una fabricación en serie.

Ahora una vez que tenemos asumido el “made in China”, nos toca hacer de tripas corazón: porque nos lo venderá un paquistaní o un chino también. Entonces, nos preguntaba el profesor en el examen: ¿Qué hay de auténtico en esa compra, en ese souvenir? Costaba dar con la respuesta.

Hay esperanza ante estos “robos masivos urbanos”

Últimamente la he recuperado. Algunas ordenanzas han logrado una política urbana de “reinserción” de estos “ladrones” que pululan por las principales avenidas. Con más frecuencia en muchas ciudades ya es fácil ver cómo en algunas calles estas franquicias están sí, pero han llegado a un buen entendimiento con la idiosincrasia del destino y respetan la arquitectura propia de cada lugar (que si fachadas, que si rotulación, etc). callesred2

Un precioso botón de muestra es la histórica calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria donde todas las fachadas semejan las antiguas casas, con sus mismas puertas, ventanas, balcones, coloridos… Incluso en el interior, también se han respetado los patios de aquellas antiguas viviendas.

Y sí, da gusto comprar en estas “casa-franquicias” (aunque sea lo mismo que uno podrá seguramente encontrar en su ciudad). Pero lleven cuidado, a nada que uno se despiste un poquito, pueden pasar desapercibidas porque incluso los escaparates están bien escondidos en las ventanas. Cosa curiosa, y digna de cotillear. Con lo que a mí me gusta entrar en las casas ajenas y, en éstas además, se puede comprar.

 

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Lágrimas en Fitur
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Inma | 23-01-2018 | 1:29| 0

 

Ya sé que no es lo propio cuando uno acude a una Feria de Turismo, pero éramos más de trescientas personas escuchando la charla y, ante tanta grandeza humana, muchos de los oyentes terminamos llorando.

Les cuento. Un buen día un chico joven, Oliver, le dice a su madre que se va a hacer el Camino de Santiago con su hermano pequeño Juan Luis (Juanlu en la familia) que tiene una parálisis cerebral de un 96%.

La madre, al principio, qué que locura, qué va a ser imposible. Pero esta palabra: “imposible” ya no existe en el idioma que hablan en su casa. Ya en la segunda conversación el chaval la convenció, tanto que la madre se unió con ellos. Ella era la encargada de las tareas de la ducha del pequeño cuando terminaban; preparar las comidas; reparaciones de las piezas de la silla (se les rompió en dos ocasiones), etc. Sí, todo ese trabajo silencioso que muchas veces pasa desapercibido.

El hermano mayor nos contó qué día de todo el trayecto había sido el más duro: el primero. Cogió fuerzas y, cuarenta días después, llegaron a Santiago de Compostela. Las imágenes del grupo, manteando al hermano pequeño, que gritaba por todo lo alto de alegría, te encogen el alma. Por si fuera poco, si en el Camino había tramos que se podía ir también por asfalto, ellos elegían los tramos de piedra.

La gente que se cruzaban, se rendían admirados. Un día, en este devenir del Camino, se cruzó con ellos el cineasta, Joan Planas. Cautivado por esta historia de tanta fortaleza humana les propuso reflejarla en vídeo. ¡Gran idea de colaboración! Dice agradecido Joan que: “el estreno del tráiler de su primera película ha sido su regalo de Reyes”. charla-minubered

En el coloquio uno de los asistentes llamó a la madre para que ella también contará en el escenario su experiencia. Empezó con su acento granadino a contar las anécdotas, pero terminó –terminamos- con lágrimas de emoción.

A mí me recordaba la historia, también real, de la película “Intocable” en versión española: la relación tan cordial entre los hermanos; el humor con el que se tratan; las pequeñas locuras del camino. Un botón de muestra de una de ellas: Un día el pequeño dijo de enganchar la silla de ruedas a la bicicleta de otro peregrino. Para el mayor era: “Dicho y hecho”. Pero, en la rampa de bajada, no contaban con que la velocidad sería más de la esperada y terminó Juanlu en el suelo.

Al terminar la charla, después de recuperarnos un poco de tantas lágrimas, nos acercamos a hablar con la madre. Nos contó que realmente el hermano mayor había hecho el camino dos veces, pues en muchas ocasiones iba, ponía la cámara a grabar, a unos cincuenta metros de distancia y luego, retrocedía para empujar la silla y avanzar juntos.

Si tienen curiosidad, parte de este gran trayecto se puede ver en su canal de youtube “Oliver Trip”. Este “Camino sin Límites” (como ellos lo llaman) condensa esta historia real, de superación de barreras físicas y también mentales, de fuerza, de alegría, de relaciones entre hermanos, de aprender a tratar a los demás con normalidad, de contagio de motivación e irá a los festivales. Ojalá cautive el corazón de mucha gente, como sucedió en la charla a todos los que asistimos en Fitur.

 

 

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