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Ana Ballabriga

A cara de libro

El lado oscuro de escribir

Hoy voy a contaros una historia.

Nunca me canso de repetir que el oficio de escritor es muy duro. Desde luego, no picamos piedra ni doblamos la espalda para recoger lechugas. Pero necesitamos de una fortaleza mental que nos ayude a encajar la multitud de noes que recibimos a lo largo de nuestra vida profesional.

Stephen King [Image @peterkidder / Twitter]

Como sabéis, yo no escribo sola, lo hago con David Zaplana. Cada vez que nos lanzábamos a escribir una nueva historia, la sombra de qué pasaría con el texto una vez terminado revoloteaba sobre el teclado. Sin embargo, logramos publicar nuestras dos primeras obras, Tras el Sol de Cartagena en 2007 y Morbo Gótico en 2010. Ambas lo hicieron con pequeñas editoriales, ninguna de las dos tuvo mucha promoción, si seguíamos así, jamás viviríamos de nuestro sueño.

Llegó el año 2011. Después de tres años de trabajo, terminamos una nueva novela. Lo hicimos tras el nacimiento de nuestro segundo hijo, y no podéis imaginar lo difícil que es compaginar las tomas y los cambios de pañal de un bebé y las rabietas de una niña de dos años, con la escritura. Pero lo conseguimos, David y yo siempre lo conseguimos. Pusimos el punto y final a nuestra historia La paradoja del bibliotecario ciego. Comenzamos el recorrido de editoriales. Teníamos dos obras publicadas, esta era para nosotros aún mejor que las anteriores. Trataba sobre un escritor de éxito de novela negra que intentaba descubrir un mensaje cifrado que le dejó su padre antes de suicidarse. En ella hablábamos de la violencia en el entorno más cercano, tenía misterio, personajes interesantes, reflexiones… Sin embargo, una y otra vez recibíamos la misma contestación. No.

Y esta fue la última palabra que recibimos.

Reconozco que me costó encajar el golpe, aunque no dudé en seguir adelante. Ya teníamos el germen de una nueva historia, que partía de un sueño que yo había tenido unos meses atrás: una prostituta era perseguida para matarla.

Nos lanzamos a escribir la nueva historia, que tardamos otros tres años en concluir, mientras su hermana mayor dormía el sueño de los justos en el disco duro de la computadora.

Fueron tres años de documentación, de entrevistas con expertos, de buscar, viajar y leer.

En 2016 habíamos puesto el punto y final, y, con un miedo atroz, comenzamos a llamar a las puertas de las editoriales. Ninguna se abrió. ¿Le faltaba calidad al manuscrito? ¿Quizás la historia no fuera interesante? ¿Tal vez los personajes resultaban planos? O, tal vez, éramos autores desconocidos con una historia muy arriesgada bajo el brazo. Nunca sabremos por qué nos dijeron que no.

Esta vez dudé de mi talento y me costó más encajar el golpe.

Entonces se abrió el plazo para publicar los manuscritos en el Premio Literario de Amazon. Presentamos el manuscrito, nada había que perder, y unos meses después, nos comunicaron que nuestra novela Ningún escocés verdadero era la obra ganadora. Una no desdeñable dotación económica, traducción al inglés, visibilidad y un viaje a la Feria del Libro de Guadalajara (México) fue el premio. Eso y que nuestro libro despegó y llegó a decenas de miles de lectores. Y lo sigue haciendo.

Pero, aún hoy, cada vez que me enfrento a una nueva pantalla en blanco, cada vez que tecleo las primeras palabras de un texto, la sombra del no, la incertidumbre de qué pasará con ese trocito de mí que pongo negro sobre blanco pesa. Ese libro ¿logrará saltar de nuestra mente a las librerías o dormirá en su cárcel de bits para siempre?

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Sobre el autor

Escritora, formadora y podcaster / Escribo novelas de misterio a cuatro manos con David Zaplana. Ganamos el Premio Literario de Amazon / Podcast "Un día de libros" / Vídeos sobre novela negra y policíaca en Zenda Libros / www.ballabrigazaplana.com / Instagram-Twitter-Facebook-TikTok: @BallabrigaAna