El chiste es muy antiguo, lo reconozco, pero es que me viene a huevo: Una señora con dificultades para quedar embarazada va a un monasterio, llama a la puerta y, cuando le abre un venerable fraile, ésta le dice: “Perdone, pero es que me han dicho que bastaba venir aquí y con un Avemaría me quedaría embarazada”. El anciano suspira y le responde: “No, hija, no es con un Avemaría, es con un Padre-nuestro pero está de vacaciones”.
Pues sí, toda la vida, más o menos, han existido hombres de la iglesia cuya vocación brillaba por su ausencia y no sólo en la castidad. Personalmente creo que el celibato no debería existir. De hecho, alguno de los apóstoles estaba casado. Recuérdese la faena de Jesús a Pedro al curarle a la suegra. Recuérdese, también, lo que dice el Evangelio sobre quienes escandalizan, que “más les valdría atarse una piedra de molino y arrojarse al mar”. Aunque para el cura de Toledo creo que no habría piedras y molinos suficientes.
Hace unos días saltaba, como una bomba, el escándalo del “padre” Héctor, un cura que podría llamarse “Bello de jour” o “Putazo de noche”, porque, francamente, una cosa es caer en la tentación y otra no salir de ella. El tío se dedicaba a decir misa de día y a ofrecerse como gigoló por las noches. Pero, no se lo pierdan, el muy imbécil, se anunciaba en Internet: “Bien dotado (15 cms.), para tu placer y felicidad, para mujeres y parejas, hoteles y domicilio 24 horas. Tarifa: 15 minutos 50 euros y 120 la hora. No os arrepentiréis, os haré gozar de felicidad como nunca”. Y, para más inri, con foto incluida metiendo barriga, sacando pecho y mirando desafiante. Lo dicho: gilipolla integral. Vamos, gilipollas, iluso si cree que 15 cms. es estar bien dotado y sinvergüenza de tomo y lomo: llevaba gastados, no del dinero que cobraba por sus favores sexuales, sino del cepillo de la iglesia, la friolera de diecisiete mil euros en teléfonos eróticos y páginas pornográficas. Vamos, es que tiene que tenerla el tío en carne viva.
A mí lo que me repatea es que se diga que se va a evaluar psiquiátricamente a ver si está mal de la cabeza. Lo mismo que hacen con los asesinos. Pues no, señor. Al igual que la maldad, en la mayoría de los casos, no puede excusarse con trastornos psicológicos, la desvergüenza, el cinismo y la estúpida e imbécil procacidad de este gilipollas no tiene excusa posible.
Cuando salta este tipo de escándalos, pocos piensan que una golondrina no hace verano y que, aunque es inmenso el daño que hace este tipo de personas, no sólo a creyentes, sino a su propia familia (imagino a sus padres), son muchos los hombres buenos de
Se llama Samuel, pero se hacía llamar Héctor y se apellidaba “fiera del sexo”, pero también se escondía bajo el nombre de David como “ardiente, cachondo, sexy y fuerte” y… también utilizaba el nombre de Alejandro “cuerpo fuerte con ganas de encontrar una mujer atrevida”. Como ven, andaba bien en cultura de héroes, tres nombres de tres grandes figuras para encubrir a un figurín que colocaba bajo las diferentes entidades el mismo número de teléfono.
Lo último que se ha sabido del tema es que representantes del Arzobispado de Toledo celebraron misa en la parroquia del puterete y que pidieron a los feligreses que perdonaran a su cura porque no sabía lo que hacía. Ignoro si entre los asistentes hubo algún disidente que contestara: “Se equivocan, no sólo sabía lo que hacía, sino que lo hacía divinamente”.