¿ME PERMITE SOPLAR, SR. AGENTE?
Eran las cinco de la mañana. Yo había ido hasta Santiago de la Ribera para celebrar el cumpleaños de una amiga. Anda necesitada de ánimos y un grupo de amigas nos reunimos para dárselos. Salvo las que pensaban quedarse a dormir allí, que se tomaron algún que otro lingotazo, las que […]