Por amor a los míos
inmolo cada día ante una escoba
los talentos otorgados.
Mi vida es un largo poema
nunca escrito;
cada plato que friego,
cada camisa que plancho,
es un verso inacabado,
una espina añadida
a un tiempo marchito y desolado.
Son sonetos la limpieza de los suelos,
redondillas cocino con agrado
mientras lavo entre ropas egoísmos
que renacen cada día
inmaculados.